¿Por qué canceló AMLO el aeropuerto? Estas son las teorías


Ciudad de México. | 31 octubre de 2018
Tribuna Libre.- Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, anunció este lunes la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y en su lugar construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía.

Esta decisión la tomó luego de que la mayor parte de los participantes en la consulta ciudadana así lo decidió (69.9% contra 29.1%); sin embargo, la noticia generó molestia entre un amplio sector de la iniciativa privada y algunos funcionarios del actual gobierno federal, quienes dieron sus propias teorías sobre el verdadero motivo de AMLO para echar abajo la obra.

AMLO revela el verdadero negocio detrás del aeropuerto de Texcoco
Por ello, aquí te dejamos las distintas versiones de estos políticos, analistas, columnistas y periodistas mexicanos.

MENSAJE A EMPRESARIOS

Varios periodistas y analistas leyeron la decisión de AMLO como un claro mensaje a los empresarios, en el cual, les haría saber que México ya cambió y que el poder económico ya no será factor decisivo en la toma de decisiones del gobierno, por lo tanto, ya no tendrán poder.

Así lo interpretó Denise Maerker, conductora y periodista de Televisa, pues para ella, la decisión de López Obrador fue un mensaje a los empresarios para que sepan que ya no mandan en México.

En el programa Tercer Grado emitido el pasado 24 de octubre, dijo lo siguiente:

“Justo antes de entrar voy a mandarles un mensaje de que ellos ya no mandan. No será mi error de octubre, sino mi acierto de octubre”, señaló la periodista interpretando la decisión de López Obrador. “Tienen que entender que esto ya no es igual”, agregó Maerker.

El economista Enrique Quintana, también consideró en su columna Coordenadasen El Financiero, que lo que se encuentra detrás de la decisión del tabasqueño es un mensaje a los empresarios sobre cómo serán las cosas durante el sexenio que empieza.

“Insisto, no es el tema de las consultas, aunque veamos otras en el futuro, sino la definición de quién tiene la sartén por el mango, lo que se define en el caso del aeropuerto” «Enrique Quintana»

El periodista René Delgado hizo una lectura similar en su columna en Reforma, en donde afirmó que había dos temas en la discusión sobre el NAIM y Santa Lucía: uno “formal y otro sustancial”, el primero era analizar la consulta, mientras que el sustancial es “convertir el tema en la arena para medir fuerzas de poder entre el gobierno entrante y el sector empresarial, ocasión para fijar los términos de la relación entre sí”, escribió en su columna Sobreaviso.

Por su parte, Carlos Loret de Mola, columnista de El Universal, consideró que el debilitamiento del peso frente al dólar se debió más “la idea del manotazo de poder (estilo Salinas con La Quina, Zedillo con Raúl,Peña con Elba Esther) que la singular oferta de catafixiar los contratos de Texcoco por unos en Santa Lucía y alguna otra obra pública como método para evitar el golpe a las empresas”.

El propio López Obrador reforzó esta idea con una de las frases que utilizó durante un video publicado el 30 de octubre, en el que, entre otras cosas, aseguró:

“Ya se hizo un cambio en el país, hay que notificarles a algunos que ya es otro México; que yo no voy a ser florero, no estoy de adorno. Yo traigo un mandato de los mexicanos, los mexicanos quieren que se destierre la corrupción y la impunidad”, agregó López Obrador.

Pero los empresarios no guardaron silencio, y a través de Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, hicieron llegar el siguiente mensaje:

“(AMLO) Prometió que de haber una consulta popular, sería con apego a la ley, en cumplimiento de la Ley de Consulta Popular. Nos mintió, esto no ocurrió”, indicó en conferencia de prensa tras el anuncio por parte del equipo de transición de la cancelación de la obra.

FRENAR EL VERDADERO NEGOCIO

AMLO reveló este martes las que, de acuerdo con él, serían las razones por las que los inversionistas querían construir el nuevo aeropuerto en Texcoco y cerrar las operaciones del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

“Esto tiene que ver con negocios que se proyectaron hacia futuro. Ahora puedo decirlo, durante la consulta tenía que actuar con imparcialidad, pero en el fondo lo que estaba de por medio en la construcción del aeropuerto de Texcoco era quedarse con los terrenos del actual aeropuerto porque tenían pensado hacer una especie de Santa Fe”, aseguró el presidente electo en un video difundido en su cuenta de Facebook.

Sin embargo, tanto la exembajadora y exdiputada federal, Cecilia Soto, como el político, Fernando Belaunzarán, negaron esta versión pues, de acuerdo con ellos, sería Claudia Sheinbaum la encargada de autorizar el uso de suelo.

FAVORECER A RIOBÓO

Otra de las teorías es que Andrés Manuel López Obrador estuvo aconsejado por el empresario José María Riobóo, quien buscaba tener concesiones en el nuevo aeropuerto; sin embargo, el actual gobierno federal optó por otros inversionistas como Carlos Slim.

“Riobóo, quien convenció a López Obrador que Texcoco no era el camino sino una nueva terminal en Santa Lucía y subordinó a sus deseos a Jiménez Espriú, era el gran ganador. Si no pudo ganar una licitación en Texcoco, nadie haría negocio en ese lugar. Romo fue perdedor, pero el que más sufrirá la derrota en el mediano plazo fue quien no estuvo siquiera invitado a la fiesta: Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda”, escribió Raymundo Riva Palacio sobre el tema.

Rioboó fue beneficiado con cuatro adjudicaciones directas, de 2002 a 2005 por un monto de 171 millones de pesos cuando AMLO fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Además, recientemente la empresa del ingeniero mexicano, Grupo Riobóo, supuestamente proporcionó documentación  y datos a la empresa Navblue,la cual determinó que la operación simultánea del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el proyecto en Santa Lucía sí era factible.

El columnista Pablo Hiriart coincide con la teoría de que Riobóo está detrás de la cancelación de la obra en Texcoco.

“La idea de acabar con Texcoco fue de un contratista privado, José María Riobóo, que había concursado para ese aeropuerto y perdió en la licitación. Ese mismo contratista se encontraba ayer con López Obrador en el anuncio de que se cancelaba Texcoco y se pondrían dos pistas en Santa Lucía”, escribió su columna para El Financiero.

La analista Denise Dresser así expresó sus dudas sobre la parcialidad del estudio relacionado con el aeropuerto en el que participó Riobóo.

Y fue precisamente ese tuit el que no solo reposteó sino hasta comentó el expresidente Felipe Calderón, mientras teorizaba sobre la presencia del empresario en la conferencia de prensa.

Valeria Moy, directora general de la organización México, ¿cómo vamos?, tuiteó que Riobóo representa un “enorme conflicto de interés” en el tema de la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

El perredista Guadalupe Acosta Naranjo infirió que si bien el ingeniero mexicano no será contratista en Santa Lucía “para eso existen los prestanombres”.

En tanto, la periodista Katia D’Artigues preguntó si era correcto felicitar al ingeniero Riobóo por la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Por su parte, el empresario Arne Aus den Ruthen Haag incluso ironizó en su red social sobre la consulta y el empresario.

Sin embargo, AMLO afirmó este lunes que José María Riobóo “no va a ser contratista” en las nuevas obras del aeropuerto de Santa Lucía.

“El ingeniero Riobóo no tiene nada que ver con el NAIM. Siempre me ha apoyado y lo considero uno de los mejores técnicos en este tema”, afirmó López Obrador acompañado del ingeniero mexicano.

El tabasqueño señaló que se revisarán los actuales contratos para ver si se puede llegar a un arreglo. Reiteró que con su gobierno terminará la corrupción y el beneficio a unos cuantos grupos.

ACABAR CON LA OBRA CUMBRE DE PEÑA

Cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México implica también poner fin a la obra más grande que anunció Enrique Peña Nieto durante su sexenio, el 3 de septiembre de 2014.

Al menos así lo expresó el columnista Salvador García Soto, quien escribió:

“Falta un mes para que acabe la actual administración y pareciera que al presidente electo le corre prisa no sólo por mandar la señal a sus 30 millones de votantes de que cumplirá con sus promesas de campaña y con el mandato claro que le dieron las urnas de hacer un cambio total en la política y la vida pública, algo que al entender del presidente electo pasa por desmantelar todo lo que huela al peñismo, desde obras de infraestructura, como el aeropuerto en Texcoco, hasta reformas como la educativa y la energética”, escribió García Soto.

El periodista Álvaro Delgado escribió en El Heraldo de México que el mensaje de AMLO, a un mes de tomar posesión como presidente de México, es “inequívoco”: reducir a cascajo la obra insignia de Enrique Peña Nieto.

Esto, con el fin de “reafirmar la autonomía del Estado y trazar los linderos entre el poder económico y el poder político. Es el estilo personal de ejercer el poder de López Obrador y que contrasta con las formas de la política tradicional, como el Pacto por México, que no consultó ni a partidos ni al Congreso, menos a los ciudadanos”, comentó Delgado.

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