*Edgar Hernández | 03 junio
de 2016
Tribuna Libre.- Fidel Kuri
Grajales es acaso uno de los últimos exponentes del folklor político que
prohijaron la Fidelidad y el Duartismo en los últimos dos sexenios.
Es un abusivo del
poder que a lo largo de su vida “profesional” y política ha aprovechado sus
relaciones públicas y el constante “¡te voy a romper la madre si no haces lo
que diga!” para enriquecerse de manera no legal.
En su último
lance, hace unos días, perdió la más valiosa oportunidad que tiene el hombre en
la vida de quedarse callado “es que soy de mecha corta” al amenazar con
llevarse a los “Tiburones rojos” fuera de Veracruz si gana Miguel Angel Yunes
Linares.
La realidad es que
este tramposo profesional de semanas atrás ha viajado de manera intermitente a
Culiacán donde lleva avanzadas conversaciones con empresarios sinaloenses para
entregar en sociedad el equipo con todo y la franquicia que ni siquiera es de
él.
Fotografías donde
se le ve descender del jet privado en el aeropuerto de Sinaloa y otras más en
reunión empresarial que la misma prensa local da cuenta, sobre todo del tema
que nos ocupa, no hacen más que revelar el doble juego de este invento de Fidel
Herrera Beltrán.
Y no es que de
pronto su espíritu priista y amor por Yunes Landa le haya brotado de lo más
recóndito de su ser. No.
El punto es que la
plaza futbolera le es más rentable fuera de Veracruz por lo que de hecho el
pasado fin de semana acudió a revisar el estadio de futbol de Culiacán y las
condiciones de un eventual acuerdo la próxima semana.
El estadio Banorte
o Dorados es semi nuevo, tiene una capacidad para 25 mil espectadores y es
manejado por los empresarios Eustaquio de Nicolás, Valente Aguirre y Juan
Antonio García.
No calculó, sin
embargo, este amigo que la torpeza de sus declaraciones iba a provocar el encono
del gobierno del estado, la cólera de los dos candidatos –Héctor y Miguel Angel
Yunes- y una generalizada reprobación de la afición futbolera.
Hoy ha salido a la
luz que la franquicia es del gobierno, que el estadio “Pirata Fuente” lo tiene
en comodato y que carga con una demanda de sus empleados por violar leyes
laborales.
Kuri Grajales es
actualmente diputado federal, tiene su asiento en el corredor Orizaba que cree
que es de él y eventualmente es utilizado por el gobierno como golpeador y
efecto distractor.
Entre sus últimas
correrías se le recuerda en la campaña electoral del 2010 gritoneando y
amenazando a Javier Duarte en un encuentro en conocido hotel de Paseo de la
Reforma, ese pleito de borrachos con el hijo de Fidel Herrera Beltrán, Fidel,
en un antro de mala muerte de la ciudad de México y los insultos y golpes a
Edgardo Codesal, director del área técnica de la Comisión de Arbitraje.
A todo ello se
suma lo último, el chantaje electoral a la afición veracruzana de que más les
vale que voten por Héctor Yunes Landa porque si no se larga.
La de Kuri
Grajales, un bipolar proclive a la agresión y violencia física, ha sido en
realidad una cadena de complicidades.
Habría que
recordar que en el 2013 el gobernador Javier Duarte, firmó un contrato de
promesa de comodato y usufructo con la Promotora Deportiva del Valle de
Orizaba, A. C., administradora del equipo de futbol Tiburones Rojos de Veracruz
para favorecer a su propietario Fidel Kuri Grajales.
Por medio de este
convenio, el mandatario veracruzano otorgó al legislador priista –de manera
gratuita– el usufructo de todos los bienes del club: nombre del equipo, marca
comercial, logotipo y el estadio Luis Pirata Fuente (ubicado en Boca del Río).
Y para completar
el favor también le cedió las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento, que
se localiza en el kilómetro 6.5 de la carretera Paso de Ovejas-Veracruz.
El contrato nunca
fue autorizado por el Congreso del estado y según la Comisión de Juventud y
Deporte de dicha cámara, el convenio carece de un periodo específico de
duración. Dicho de otra forma, Duarte de cara a esa irregularidad entregó a un
particular –a perpetuidad– todos los bienes del equipo, patrimonio de los
veracruzanos.
El documento en
cuestión fue firmado el 13 de noviembre de 2013 por el mandatario veracruzano y
el representante legal de la promotora, Fidel Kuri Mustieles –hijo del
legislador, quien también lo signó en calidad de testigo.
Habrá que recordar
además que el periodo concedido por Duarte concluyó formalmente en enero de
2014, pero hasta la fecha Kuri Grajales opera, administra y lucra con los
bienes del estado y ninguna autoridad ha evitado esta irregularidad.
Así, a unos meses
de que concluya el mandato de Duarte, legisladores y la opinión pública
refieren que el convenio significaría un problema para las administraciones que
vinieran.
Y es que al
tratarse de un estadio propiedad del gobierno estatal, la pregunta es qué
sucedería si Fidel Kuri no tiene una buena relación con el próximo mandatario
–digamos con Miguel Angel Yunes Linares-.
Se correría el
riesgo de que el gobernador entrante terminara por cerrarle las puertas del
inmueble al empresario-político, afectar al equipo y abrir un periodo de
incertidumbre legal.
Por ello Kuri
tramposamente se cura en salud migrando a Sinaloa.
Pretende sacar al
equipo con todo y franquicia aduciendo que es el dueño absoluto. Esconde la
realidad vendiendo el favor a Héctor Yunes Landa. “¡Voten por Héctor, si no me
largo de Veracruz con todo y tiburones!”.
La pretendida
huida de Kuri se registra además en el marco de una demanda laboral que en 2011
promovieron 12 ex trabajadores, encabezados por Julio César Arroyo Martínez,
contra la Promotora Deportiva del Valle de Orizaba, A. C.
Los ex empleados
del club, quienes en conjunto exigen el pago de 15 millones de pesos
correspondientes a salarios caídos, vacaciones, aguinaldo y otras prestaciones,
obtuvieron un laudo a su favor en el expediente laboral número III/IX/2011.
Kuri, sin embargo
los mandó a la fregada.
Ya mismo también
sale a flote el “negocio redondo” de Kuri Grajales con Fidel Herrera Beltrán
quien no solo le puso la alfombra roja entregándole el equipo con todo y
estadio, sino la nómina para sus trabajadores.
Cuando Fidel
Herrera Beltrán era gobernador, un enviado de Kuri acudía cada quincena a
Xalapa, para recibir de manos del responsable de las finanzas Javier Duarte,
millones de pesos en efectivo en bolsas negras para el pago de la nómina, incluido
el del cuerpo técnico. La máxima cantidad que se llegó a trasladar al puerto en
bolsas negras fueron 20 millones de pesos.
El dinero iba
resguardado por cuatro elementos del Ipax. Hay declaraciones ministeriales al
respecto.
Más pus hay en el
fondo de esta perversa relación del gobierno del estado con el tristemente
célebre Fidel Kuri Grajales. Tan solo habrá que esperar que dejen el poder en
los siguientes meses.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
