* Sale Videgaray; llega Meade * Maniobra ante el escándalo Trump * Pepe Yunes ni se inmuta * El puro cuento: ORFIS denuncia por 940
millones * Sólo un distractor * Secuestran a empresario en Perote * Jesús Moreno no le cuadra a los Yunes * Marcelistas que se odian y comparten depa
en Cancún.
Mussio Cárdenas Arellano | 09 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Una cabeza, la de
Peña Nieto, debió rodar. Cesa en cambio a Luis Videgaray, su amigo, su
secretario de Hacienda, en un ardid político que sofoque la repulsa y matice el
escándalo por el capítulo Donald Trump, el indigno encuentro, la falta de bríos
para rechazar su desprecio a los mexicanos, el engaño del muro que, dice el
racista, pagará México aunque ellos “aún no lo saben”.
Ruedan los
despojos de Videgaray y debió caer el presidente, uno por iluso y torpe, por
operar la invitación a los candidatos presidenciales de Estados Unidos a
México, que usó Trump para destrozar a Enrique Peña Nieto, torearlo y mentirle,
y el otro, EPN, por blandengue y cobarde, agazapado y sin audacia.
Otra realidad
sería si de cara a todos, con Trump en el atril, ante cámaras y grabadoras,
Peña Nieto hubiera pasado al discurso del reclamo, a exigir la disculpa por los
agravios vertidos, a expresarle que su muro no va y si lo construye, que lo
pague él.
Al mediodía del
miércoles 7, denota el rostro del presidente impotencia y frustración. Lo
apabulla el caso Trump, una invitación irresponsable, visita altanera, soberbia
inaceptable, una pifia monumental convocarlo pues nadie medianamente cuerdo
trata con pétalos a un patán, a quien agravia a los mexicanos, les da estatus
de criminales, amaga con echarlos de Estados Unidos, incluidos los hijos de
ilegales que hayan nacido en territorio gringo.
Anuncia los
cambios Enrique Peña Nieto en Los Pinos. Se va Videgaray y lo sustituye el
secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña, también del
clan, sin filiación priista, en su tiempo funcionario con el panista Vicente
Fox, y más tarde titular de Hacienda con Felipe Calderón.
Es el balde de
agua que intenta sofocar el escándalo por el descalabro ante Trump, del que se
responsabiliza a Luis Videgaray, documentado su empeño en quedar bien con el
magnate racista, porque si gana la elección norteamericana entonces sí que
habría problemas.
¿Acaso no
consultó Peña las encuestas que siguen dando ventaja a la candidata del Partido
Demócrata, Hillary Clinton? Si la intención fue desinflar a Trump, obtuvo lo
contrario.
Su rostro
describe a Peña Nieto en su peor momento. Mueve sus piezas pero no disipa que
el responsable de esta crisis es él. Videgaray cae como un sacrificio para sofocar
la fuerza del volcán. Pero el responsable final del escándalo Trump es el
presidente.
Aplica la máxima
que reza cambiar para que nada cambie. Se va Videgaray y llega Meade. Algo así
como rifa entre amigos.
No cede la
Secretaría de Hacienda a otros grupos de poder. Tampoco entrega la Sedesol
donde se manejan los programas sociales.
Sabe el
presidente que en Hacienda se concentran los fondos para una campaña
presidencial y en Sedesol está el motor del voto.
Meade llega a
Hacienda y Luis Miranda, mexiquense, peñista, compadre del presidente, pasa de
la Subsecretaría de Gobernación a Sedesol.
Queda en la
Secretaría de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que implica la vigencia
del pacto con el Grupo Hidalgo.
¿Y Beltrones? ¿Y
Gamboa Patrón? Nada les cede aún Peña Nieto.
Vienen las
reacciones. Morena, el partido del Peje López Obrador, atina a medias a
interpretar qué ocurrió. Se va su coordinadora en la Cámara de Diputados, Rocío
Nahle García, con los yerros de Videgaray en materia financiera, la deuda, el
fracaso de las reformas estructurales que no atrajeron inversiones a México.
¿Y la visita de
Trump?
Nahle advierte
cambios cosméticos, la circunstancia y el enredo. Dice la diputada federal por
Coatzacoalcos:
“Le dieron vuelta
a los mismos. Para nosotros es claro que es el mismo sistema, el mismo modelo
económico, no anunció el Presidente un cambio de raíz en el modelo económico y
político, nada más mueve las piezas”.
¿Y de Trump qué
dice?
Reseña la
legisladora pejista que “en el fondo no hay un cambio sustancial”, que su
relevo, José Antonio Meade Kuribreña, es más de lo mismo.
Recuerda la doña
que Meade fue calderonista, secretario de Hacienda en el sexenio anterior “con
la misma política”.
¿Y la visita de
Trump?
Nahle muestra la
estrechez de su posicionamiento. Habla de Videgaray y sus “resultados negativos
en política económica, la excesiva deuda pública y la falta de inversiones en
el país, por lo cual él debía ser quien rindiera cuentas ante la Cámara de
Diputados, el próximo 20 de septiembre, pero en su lugar asistirá Meade
Kuribreña”.
Agrega Rocío
Nahle:
“El cambio en la
Secretaría de Hacienda debe implicar la reducción de gravámenes para la mayoría
de la población, porque en ese amplio sector la autoridad fiscal concentra la
mayor recaudación de impuestos. Es necesario gravar a la clase pudiente que se
beneficia de incomprensibles exenciones fiscales.
Luego dice que
llevar a Luis Miranda a Sedesol “habla de la preparación electorera que el
grupo de Toluca pretende hacer al cierre de la administración”.
¿Y el escándalo
Trump que motivó la renuncia de Videgaray?
Habla Virgilio
Caballero Pedraza, vicecoordinador de Morena en San Lázaro. Cuestiona que
Videgaray haya dejado la Secretaría de
Hacienda en la víspera de su comparecencia en la Cámara de Diputados.
Acusa que los
ajustes fueron “un movimiento de maquillaje político que trata de esconder
alguna de las dificultades que hay dentro del grupo gobernante en relación a
las aspiraciones presidenciales de 2018”.
Marko Cortés,
líder de los diputados panistas va en la misma tónica:
“México irá para
atrás. Si no son de fondos y sólo de forma estos cambios de nada servirán. ¡No
vamos a transigir!, y si no funcionan sus cambios les vamos a ganar la elección
presidencial en el 2018”.
Sólo Clemente
Castañeda, de Movimiento Ciudadano, consideró insuficiente la sustitución de
Videgaray, “y el Presidente aún nos debe una explicación de la visita de Donald
Trump, porque no basta con la salida del orquestador” de la invitación a Los
Pinos (La Jornada).
Maquillaje puro,
la renuncia de Videgaray intenta sofocar el escándalo por la altanera vista del
candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos. Fue el
promotor y debía caer. Así se mitiga la presión sobre Peña Nieto, que fue el
que avaló que Trump llegara, lo humillara, lo exhibiera y se lo agradeciera.
“Era la cabeza de
Andrés o la mía”, me dijo René Bejarano, en septiembre de 2006. Relataba lo que
cavilaba mientras veía sin ver el video en que el empresario Carlos Ahumada le
entregaba fajos de billetes y él, Bejarano, se llevaba hasta las ligas.
“Y fue mi cabeza
para salvar el proyecto de Andrés Manuel (López Obrador)”, agregó el operador
pejista.
Ganó AMLO la
elección presidencial, según él, y la perdió por menos un punto porcentual,
según el órgano electoral.
Pillado en un
acto de corrupción, Bejarano cayó, protagonizó el escándalo y hasta paró en la
cárcel. Pero calmó al volcán.
Así se sofocan
los escándalos y se preserva el pellejo del líder del clan.
Tiene otro
impacto el movimiento en Hacienda: Veracruz
Le viene igual a
Pepe Yunes el cambio. Con Videgaray hubo proyecto presidencial y con Meade lo
hay.
Cuentan sus
amigos, sus biógrafos, que los cuatro inseparables del ITAM —Pepeyu, Videgaray,
Meade y Ernesto Cordero— ya soñaban desde sus días de posgrado en incursionar
en política de alto nivel.
José Francisco
Yunes Zorrilla opera desde el Senado recursos para Veracruz, provenientes de
Sedesol, de programas sociales, de la mano de Meade.
Nada cambiará.
Los tendrá a la mano, vía Luis Miranda, con el respaldo del nuevo secretario de
Hacienda, José Antonio Meade, el delfín de la próxima sucesión.
Así construye
Pepe Yunes su propia candidatura para Veracruz, en 2018, el sexenio por el que
dejó pasar la elección de 2016.
Sólo algo
erosiona el proyecto presidencial: nadie quiere en la presidencia a un cobrador
de impuestos.
Meade ya pasó por
la Cancillería, por Hacienda, por Sedesol. Sólo le falta Gobernación, la
secretaría donde se lleva la política interior.
Si no lo devora
el fracaso de las reformas estructurales, será candidato presidencial del PRI.
Y si despunta o
cae, arrastrará, para bien o para mal, a Pepe Yunes.
Mientras, EPN
sacrifica a Videgaray.
Archivo muerto
Cuento que sí
cuenta: denuncia el ORFIS a tres funcionarios del gobierno de Veracruz por
desvío de 940 millones de pesos. Cuento duartista para distraer cuando el
escándalo lo atrapa, acusado de no solventar 35 mil millones de pesos de
recursos federales, de estar siendo auditado por el Servicio de Administración
Tributaria, de las denuncias penales que implican a las 33 empresas fantasma o
fachada a las que el gobierno de Veracruz les pagó 645 millones de pesos por
servicios no prestados, por su distanciamiento con el presidente Enrique Peña
Nieto, por su inevitable expulsión del PRI y por el ambiente de muerte y
violencia que domina a Veracruz, incluidos los 19 asesinatos de periodistas,
los cientos de desapariciones forzadas y el hallazgo —interminable hallazgo— de
fosas clandestinas. Y ahora sale el ORFIS con que se le va encima a los
integrantes de la pandilla. Ajá. De risa… Se llama Vinicio Ascencio y fue
secuestrado. Se trata de un empresario, ligado en un tiempo al alcalde de
Perote, Paul Martínez Marié, que se mueve en el círculo de los Yunes Zorilla.
Un comando lo sacó de su domicilio, la noche del martes 6, y se lo llevó con
rumbo desconocido. De acuerdo con fuentes priistas del municipio de Perote,
Vinicio Ascencio le puso a la campaña de Paul Martínez a la alcaldía, pero la
falta de pago de algunas obras provocaron un distanciamiento. Dicen los
insiders que el secuestrado tiene constructoras que le trabajan al ayuntamiento.
Vinicio Ascencio es cercano al senador Pepe Yunes y que habría estado en una
reunión en la calera propiedad de su señor padre, don Pepe Yunes Suárez…
Alguien no entiende a los Yunes. Y son panistas. Acercan a Jesús Moreno al PAN,
lo balconean, le construyen su camino a la candidatura a la alcaldía de
Coatzacoalcos en 2017. Suponen que así parten al PRI y fraccionan al
marcelismo, del que Jesús Moreno Delgado es aún operador. No han de recordar
que en 2015, siendo director del DIF, la historia fue igual. Moreno Delgado
apretó, simuló que emigraría, ávido de su candidatura a diputado federal, y al
final reculó. Se repitió el episodio en 2016, negada para él la posibilidad de
contender por la diputación local en el distrito Coatzacoalcos Urbano. Sostuvo
varios encuentros con líderes panistas, charreando y engañando a los que
querían oír. Al final volvió a recular. Los Rendón, los pitufos azules suponen
que Jesús Moreno es lo mejor que les pueden arrimar a Miguel Ángel Yunes
Linares y a su estado mayor. Jesús Moreno no sólo lleva el sello marcelista
tatuado en la piel; es su esclavo, sometido con información clasificada y
explosiva. Nada rompe su vínculo con el ex alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo
Montiel, así se conflictúe con el presidente municipal, Joaquín Caballero
Rosiñol. A su verdadero amo le sirve. Y si el PAN les sirve para retener la
alcaldía, Si supieran lo que Yunes azul
piensa de Jesús Moreno lo pensarían bien… Inicia la Expo Construcción CMIC
2016. En ella, pedirán los constructores al presidente Enrique Peña Nieto el
Programa de Reestructuración Económica y Desarrollo Productivo para el sur de
Veracruz, similar al que se implementa en Campeche y Tabasco… ¿Quiénes son esos
dos marcelistas que simulan odiarse, pero que en el paradisíaco Cancún comparten
un condominio para el veraneo, un refugio para el desestrés? Una pista: uno
tiene poder y el otro no se raja…
