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sábado, 5 de diciembre de 2020

El Baldón: ¡Que gane la democracia ¡

                                                                                  José Miguel Cobián | 04 diciembre 2020


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Tribuna Libre. – Ya viene la madre de todas las elecciones, así llamada porque será la más grande de la historia de México, durante tres años, luego la siguiente será la mayor y así sucesivamente.  Veo por donde quiera polarización y casi conatos de violencia.   Molestia y agresión incluso entre familiares y amigos, fruto de la polarización normal de la época, aumentada y promovida desde el púlpito matutino.     Es decir, quienes ofenden son manipulados por el presidente López, ya sea para ofender a sus adversarios o para ofender a sus simpatizantes.  Por lo tanto, los agresivos convierten en realidad la división que el presidente ha manejado desde el primer día de su mandato.

Para los adversarios del presidente, su llegada es equivalente a la llegada de una horda de extranjeros que llegan a destruir y a apropiarse de los recursos del país.   Para sus simpatizantes su llegada marca un cambio anhelado en la política mexicana, para bien del país.   Visiones tan opuestas, difícilmente podrán ponerse de acuerdo y mucho menos definir el rumbo de los próximos tres años del país. 

México ha padecido una presidencia omnipotente e imperial prácticamente desde su fundación como país independiente.  El federalismo es un mito en una república centralista como la nuestra, donde el presidente encarna cuando menos a dos de los tres poderes, el ejecutivo y el legislativo, ante la histórica sumisión del congreso de la unión a los designios del emperador en turno. 

Pronto habremos de enfrentar los mexicanos el desafío de las urnas.   Algunos insisten en que debe de haber pesos y contrapesos, cuando menos en el congreso, por lo tanto, promueven a diestra y siniestra el que se vote por diputados de oposición.  Sin embargo, bajo ese esquema de presunta defensa de los pesos y contrapesos se esconden los intereses de los partidos políticos.   Pregunte a un panista si estaría dispuesto a votar por un candidato del PRI en caso de que éste pudiera llevarse la diputación federal.  En una inmensa mayoría me han contestado que ellos votarán por el PAN, es decir favorecerían un triunfo de un candidato de Morena a cambio de no traicionar sus presuntos ideales que yo reconozco más como intereses partidistas. 

Lo mismo aplica para un simpatizante del PRI que toda su vida ha visto como su enemigo a vencer al blanquiazul.  Hay más agravios y más rencores entre PRI y PAN que entre cualquiera de esos dos partidos y Morena.  Así que todavía falta mucho camino por recorrer para ver si las propuestas de SI X MÉXICO aterrizan en una oposición unida, más ahora que todas las encuestas muestran que Morena va arriba en la mayoría de los distritos con una diferencia de 2 a 1 contra su más cercano perseguidor. 

Ni por error pretendo explicar las razones por las cuales Morena en un entorno de crisis de salud pública, de mal manejo de la pandemia, de pésimo manejo económico y de un enorme fracaso en seguridad, resulta que todavía tiene esa enorme ventaja en la intención de voto.  Y si alguien lo puede explicar, estaré feliz de escucharlo. Además, debemos entender que no todo está escrito aún.  La realidad, ese terco enemigo de todos los gobiernos, puede imponerse antes de las votaciones, lo cual implicaría una baja brutal en la intención de voto por el partido oficial, o también puede ser que el equipo de propaganda de presidencia logre mediante el apoyo de la FGR o de la UIF encontrar narrativas que distraigan a la opinión pública exacerbando su odio al pasado reciente, para evitar que su odio se dirija hacia el presente.  Algún escándalo público tendrá que salir para seguir manteniendo distraído y entretenido al respetable público. 

La democracia estará en juego, debido a que los intereses de los partidos e incluso la sucesión presidencial comienzan a pesar en las decisiones que tomen los distintos actores políticos y de poder. La intervención del presiente es incipiente, pero irá en aumento, la autonomía del INE, aunque sitiada todavía se conserva, pero a cambio de ello, tenemos un tribunal electoral federal cooptado por el gobierno en turno.   La intención de meter dinero público e incluso dinero del crimen organizado en las elecciones es enorme, ya que el pastel también es muy grande. 

Un triunfo arrollador de su partido, le garantiza un triunfo arrollador en la consulta de revocación de mandato en los meses siguientes al presidente. Los gobernadores que vayan a someterse a ese mecanismo lo saben, y saben también que su cabeza pende del hilo que lleva a las elecciones intermedias.  Quien pierda su estado de manera abrumadora, sabe que con mucha certeza podrá perder también la revocación de mandato, y lo que es peor, al irse el gobernador, quien nombrará al gobernador sustituto será el congreso del estado. Si los congresos de los estados donde haya revocación de mandato están dominados por la oposición, se corre el riesgo de que un oposito sea quien termine el mandato, sin convocar a elecciones y sin consultar a la población.  Esto se debe a que los congresos locales no han legislado adecuadamente sobre la posibilidad de que sus gobernadores sufran la revocación de mandato.  

La mayor ventaja que tiene el partido en el poder es la ausencia (en sentido práctico) de una oposición coherente que ofrezca una alternativa al electorado. Salvo Si por México que no es un partido político, ningún partido político ha mostrado fuerza y peso para ser alternativa.   Movimiento Ciudadano juega con dos aguas, la primera es hacerle el trabajo a Morena para quedar bien con Monreal y Marcelo Ebrard, y por la otra ofrecerse como una alternativa al PRIAN y también a la coalición gobernante.    El PAN juega a que es la salvación de México y se niega a ceder nada en aras de un arreglo con el PRI.  El PRI sigue siendo un partido ambiguo, que por un lado aparenta ser oposición y por otro lado sigue siendo el partido del presidente en turno. Morena y sus satélites tendrán que buscar el mecanismo de no estorbarse entre ellos, y el resto simplemente es invitado a una fiesta en la cual ocupa un lejano puesto de extra, en la gran charada democrática de México. 

Quién esto escribe solo desea que la democracia gane y también que la democracia prevalezca en este país. 

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