Juan Javier Gómez Cazarín | 12 agosto 2025
Tribuna
Libre.- No soy psicólogo, ni filósofo, ni especialista en genética, pero la
vida me ha llevado por muchos caminos, por muchas batallas, por muchas etapas
en las que he conocido de cerca a diferentes tipos de personas, ninguna
perfecta, algunas más buenas que otras, algunas más malas que otras.
Con ese
conocimiento que no viene de libros, sino de la experiencia personal, puedo
asegurarles que la peor persona de todas es la que traiciona, la desleal, la
que muerde la mano que la ayudó.
Y si
eso es malo, ahí les va lo peor: esas personas no pueden cambiar. Son como la
fábula de la rana y el alacrán. Es muy famosa, pero por si alguien no la
conoce, se las cuento:
Una
rana y un alacrán se encontraron a la orilla de un río. Los dos necesitaban
cruzar el agua para poder sobrevivir. El alacrán le suplicó a la rana:
“compañera” rana, no quiero morir ahogado, ayúdame a cruzar el río en tu
espalda.
La rana
rechazó la propuesta: si te subo a mi espalda, me vas a picar con tu aguijón.
Pero el alacrán tenía un argumento convincente: ¡Ánimo! No, claro que no.
Porque,
si te pico y mueres, entonces yo me ahogaría. La rana reflexionó y concluyó que
el alacrán tenía razón. Entonces -a pesar de que el alacrán estaba medio
panzón- accedió a cruzarlo el río.
Cuando
estaban en medio del agua, el alacrán le clavó el aguijón con veneno. La rana
se sacudió del dolor. El alacrán cayó al agua. En sus últimos segundos de vida,
los dos con el agua al cuello -aunque el alacrán casi no tenía cuello- la rana
le preguntó: ¿por qué me traicionaste si ahora te vas a ahogar por eso?
Y el
alacrán le confesó: ya lo sé, pero no pude evitarlo. Picar con mi aguijón está
en mi naturaleza.
Así son
los traidores. La sabiduría popular lo resumió así: el que traiciona una vez,
traiciona dos veces.
Por
eso, dentro del Movimiento, debemos tener bien identificados a los alacranes
que nos quieren dividir, que buscan inyectar su ponzoña, que obedecen a su
naturaleza, que destilan veneno, que meten cizaña, que ya han traicionado
muchas veces y están listos para volverlo a hacer.
Gracias
a Dios no hay muchos, pero de vez en cuando algún alacrán libidinoso y
ambicioso se quiere pasar de listo y quiere envenenar a mas compañeros, solo algunos se dejan infectar de su maldad y
perversidad, solo recuerden que el siempre se queda solo, y es tan mísero que
hunde a todo aquel que no este de acuerdo con sus intereses.
Ni
siquiera se merecen que les deseemos algún mal. Nomás con no darle ride para
cruzar los ríos con nosotros es suficiente.
Para
acabar les dejo con otro dicho: la leche y los cul….pables se cortan solos.
PD. Es
bueno escuchar a todos algunos dicen no le hagan caso a ese alacrán que lo
hacen más famoso, pero en mi rancho a los alacranes los aplastamos para que no
sigan envenenando a los demás, y eso haremos con este alacrán panzón.

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