Prensa Veracruz. | 31 julio 2026
Tribuna
Libre. – La red de abusos, extorsiones y actos delictivos que durante años ha
girado en torno al pasquín "El Buen Tono" no solo permanece intacta,
continúa operando bajo el manto de la impunidad.
La más reciente evidencia ocurrió el pasado viernes, cuando nuevamente fue detenido Enzzo Omar Sosa García, también identificado como Omar Sosa García y conocido como "El Talibán". Aunque se presenta como "director" de El Buen Tono, en los hechos es señalado como el operador de la guerra sucia digital y el ejecutor de las campañas de desprestigio ordenadas por José "El Loco" Abella.
Su
historial es tan amplio como revelador.
El
8 de junio de 2025 fue detenido después de protagonizar varios choques
automovilísticos mientras presuntamente conducía bajo los efectos del alcohol y
las drogas, siendo interceptado en el arco de Shangrilla, sobre el bulevar
Córdoba-Fortín.
El 26 de enero volvió a ser detenido tras provocar otro accidente, también presuntamente bajo el influjo de alcohol y estupefacientes, sobre la avenida 3, entre calles 6 y 8, frente al establecimiento conocido como La Cantina.
El 7 de abril fue puesto a disposición de un juez de control por los presuntos delitos de lesiones, amenazas y daños. Permaneció más tiempo en el traslado al penal de La Toma que privado de su libertad. Lo habrían liberado por órdenes de la Secretaría de Gobierno.
Y
el pasado 24 de julio volvió a ser detenido, ahora cuando circulaba por la
colonia La Posta, en Córdoba, a bordo de un vehículo con reporte de robo.
Las
detenciones se acumulan. Las denuncias también. Pero las consecuencias parecen
no existir.
Además
de esos antecedentes, "El Talibán" ha sido señalado por presuntos
actos de extorsión y por operar una estructura de violencia digital que, a
través de El Buen Tono y de páginas como La Contra, Metropolitano MX, De Buena
Fuente, El Crítico e Informativo Cordobés, difunde campañas de desinformación,
ataques sistemáticos y contenidos dirigidos al desprestigio de adversarios
políticos y particulares.
El
16 de mayo, el Ayuntamiento de Córdoba clausuró el establecimiento que operaba
el hijo de José Abella en la denominada Casa Penagos. Aunque se promovía como
un supuesto centro cultural, la autoridad municipal sostuvo que en ese inmueble
se comercializaban bebidas alcohólicas y drogas, incluso a menores de edad.
Los
escándalos alrededor de José "El Loco" Abella no terminan ahí.
El
30 de marzo de 2025 sobrevivió al desplome del helicóptero en el que viajaba en
Monte Blanco, municipio de Fortín. Desde 2022, la Dirección de Transporte y
Control Aeronáutico de la SICT ya le había retirado los permisos para operar
dos aeronaves registradas a su nombre. A raíz del accidente, la Fiscalía
General de la República abrió una carpeta de investigación para determinar
tanto las causas del desplome como el uso que se daba a la aeronave.
Pese
a ese historial, Abella mantiene una relación privilegiada con el poder.
De
acuerdo con información consultable en la Plataforma Nacional de Transparencia,
recibe más de $500 mil pesos mensuales mediante un convenio publicitario con la
Secretaría de Gobierno de Veracruz, encabezada por Ricardo Ahued.
Mientras
tanto, el Ayuntamiento de Córdoba dejó de cubrir los aproximadamente $200 mil
pesos mensuales que, según esta versión, Abella recibía desde la administración
de Leticia López Landero. A partir de entonces, El Buen Tono emprendió una
ofensiva permanente de publicaciones contra el alcalde Manuel Alonso y su
gobierno, en una estrategia que sus críticos califican como una campaña
sistemática de presión y desgaste político.
Durante
el gobierno de Leticia López Landero, la influencia de José Abella también
habría alcanzado la estructura del Ayuntamiento.
Según
estas acusaciones, logró colocar a su hermana Paulina Abella como directora de
Desarrollo Social; a su cuñado, Carlos Guraieb, como uno de los principales
contratistas de obra pública, y obtuvo pagos por presuntos servicios
inexistentes a través de Casabella Art Boutique Hotel, en Boca del Río.
Con este historial, El Buen Tono dejó hace mucho de ejercer periodismo. Lo que describen es una estructura dedicada a utilizar la desinformación, la presión mediática, la violencia digital y la extorsión como instrumentos de poder. Y, mientras esa maquinaria continúe operando con respaldo político y recursos públicos, así como recursos de dudosa procedencia, la impunidad seguirá siendo su principal activo.



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