Xalapa, Ver. | 14 septiembre 2026
Tribuna
Libre. – La delegada del INFONAVIT en
Veracruz, Anilú Ingram Vallines, esa que está pidiendo moches del 30% a los
constructores de las "Casas del Bienestar" que se inundan y se
despedazan incluso antes de ser habitabas, está haciendo correr entre sus
aplaudidores y besa manos la premisa de que la Presidenta Claudia Sheinbaum le
habría autorizado ser la encargada identificar perfiles, abrirles las puertas
de Palacio Nacional y ser quien palmee y defina las candidaturas federales de
Veracruz.
Y
es que según lo difundido por la ex-priista y sus besa manos, "quienes
aspiren a una diputación federal deberán acercarse a Anilú Ingram, solicitar
por su conducto una audiencia en la Ciudad de México hacia Palacio
Nacional".
Por
lo que las decisiones de las candidaturas federales ya no se estarían tomando
en Veracruz ni dependerían exclusivamente del visto bueno de la gobernadora
Rocío Nahle (según Anilú Ingram y sus plumíferos).
Anilú
se convertiría así en una interlocutora privilegiada entre los aspirantes
veracruzanos y el poder presidencial. No solamente tendría encaminada su propia
candidatura a diputada federal, sino también la confianza para llevar nombres,
trayectorias y propuestas a la mesa nacional donde se tomarán las decisiones
rumbo a 2027.
De
ahí el apodo que comienza a acompañarla: “La Nueva Jefa”, una figura
veracruzana con acceso directo a Palacio Nacional y con capacidad para abrirles
camino a quienes busquen competir por una diputación federal.
Y
sigue con la perorata y el chiste...
Pero
esta confianza podría tener una lectura mucho más profunda. En política, quien
recibe la responsabilidad de construir candidaturas en un estado también
comienza a edificar una estructura propia. Por ello, el papel de Anilú debe
observarse no solamente hacia la próxima elección federal, sino también rumbo a
2030, cuando Veracruz volverá a elegir gubernatura.
La
pregunta resulta inevitable. Si Anilú logra colocar perfiles, construir
acuerdos con los futuros diputados federales y consolidarse como enlace directo
con Palacio Nacional, llegará a 2030 con relaciones nacionales, presencia
territorial y una estructura política propia.
Por
ahora, el mensaje para quienes quieran llegar a San Lázaro parece claro:
deberán buscar a Anilú Ingram o encontrar directamente el camino hacia Palacio
Nacional, porque las candidaturas federales ya no necesariamente se decidirán
desde el Gobierno de Veracruz.
Por
eso, cuando en Veracruz se hable de las candidaturas federales de 2027 y de la
sucesión gubernamental de 2030, habrá un nombre y una expresión que podrían
comenzar a repetirse: Anilú Ingram, “La Nueva Jefa Veracruzana”.
Felicidades
a Anilú Ingram por este nuevo posicionamiento político. Hoy aparece como una
figura determinante para 2027; mañana podría convertirse en una de las
principales protagonistas de la sucesión gubernamental de 2030.
Ahhh
que Doña Anilú y su desesperación en Veracruz, ya que para el 2027 le darán eso
que tanto le gustaba probar para escalar cuando estaba en el PRI....
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