La Tarea Ciudadana en la Elección Estatal de Veracruz

Eduardo de la Torre Jaramillo | 06 julio de 2013
Tribuna Libre.- El próximo 7 de julio de 2013 la ciudadanía veracruzana votará en un contexto atípico, porque la violencia institucionalizada hacia la oposición (ruptura de una alianza PAN-PRD, la compra de la mercancía llamada PRD, instituciones zombies como el IEV y el TEEV, etc.) fue una constante. Este fue el paso previo para transitar hacia la violencia física y verbal, esta última por la incontinencia verbal del actual dirigente estatal del PRI, quién además se comporta como fiscal (sólo espero que así como se atreve a externar sus especulaciones, que tenga el valor de dar los nombres de los agresores, porque al parecer tiene muy claros los antecedentes previos a todos los hechos violentos que han pasado en Veracruz).

Sobre la violencia en estos tiempos, aquella únicamente puede provenir por parte del gobierno, ya que desapareció el referente revolucionario para cambiar el estado de cosas en un determinado país; es así como toma carta de naturalización un tipo de violencia que más se acerca al fascismo, y éste empezó con el control del marco jurídico local, tal y como pasó con la cláusula de gobernabilidad, donde la sobrerrepresentación se elevó del 8 al 16%.

La fase más crítica para este proceso electoral es como se lleva el voto a la casilla, donde vimos una cínica forma de compra del voto, propia de los años 70 del siglo pasado; además de la manipulación de los programas sociales, que contienen una alta dosis de mercado electoral cautivo, lo que apunta hacia una elección donde la votación no será de manera libre y mucho menos limpia. De allí que hasta la propia Comisión Ciudadana del Adéndum haya renunciado, porque simple y complejamente no hay condiciones para que se desarrolle una elección democrática.

Ahora en la siguiente etapa que es el día de la elección, el IEV para desincentivar la participación de la sociedad en las mesas de casilla, en las cuales los presidentes, secretarios y escrutadores únicamente les van a pagar 60 pesos por participar en la elección, mientras a los representantes del PRI les van a pagar de 1800 a 3000 pesos dependiendo la sección electoral, por supuesto que esto hace que seguramente serán sustituidos los ciudadanos que ya habían sido insaculados, los cuales probablemente podrán ser sustituidos por la perversión económica; este es el primer tramo de la desciudadanización al que nos vamos a enfrentar el próximo domingo 7 de julio.

Pero, la principal tarea que podría hacer un elector es transitar a una actividad ciudadana más robusta, que es la de pasar del acto de votar hacia el de un activismo político que inicie con la socialización de los resultados electorales; y en este caso, una parte de la sociedad se tiene que autoorganizar y que nos ayude a tomar fotografías de los resultados electorales que están en las casillas electorales, a los que se les denomina "sábanas electorales", con lo cual podemos construir nuestro propio resultado electoral y conocerlo antes que el propio IEV, y prepararse con la táctica dilatoria de retrasar el resultado electoral, que seguramente será en altas horas de la madrugada del 8 de julio.

Ya en el consejo general municipal y/o distrital, paradójicamente la trampa está en la apertura de casillas, donde curiosamente se empiezan a anular los votos a la oposición, ese es el otro juego electoral; y aquí es el problema más agudo, porque se institucionaliza la trampa electoral.


Finalmente, la única manera de derrotar al régimen político veracruzano es votar masivamente en su contra, y donde el voto es la única arma ciudadana frente al neofascismo, aquel acto de votar se convierte en un derecho a ser gobernado y legislado con calidad, vocación y sobre todo que busque el bien común.