Córdoba, Ver. | 09 julio de 2013
Tribuna Libre.- Los abuelitos que asisten al módulo Colorines,
del DIF Municipal de Córdoba, tienen una calidad de vida ‘satisfactoria’, al
contar en su mayoría con el apoyo familiar, así como realizar diversas
actividades que los hacen sentirse útiles, señaló la médico general Claudia
Córdoba Castañeda.
Tras una Valoración Geriátrica Integral
realizada a 20 abuelitos, la doctora consideró que este grupo tiene una
mejor calidad de vida en comparación a quienes se encuentran en un asilo de la
ciudad.
La Valoración Geriátrica Integral la llevó a
cabo como parte del estudio de la Especialidad en Geriatría y Gerontología que
realiza en Puebla.
Indicó que la calidad de vida de las personas de
la tercera edad depende de la funcionalidad, de la manera en cómo ellos se
desenvuelven en el entorno social, del tipo de alimentación y de atención
médica, familiar y de los grupos de ayuda como el DIF.
Conforme aumenta la edad de una persona,
disminuyen sus funciones, eso hace que se sienta cada vez menos importante
o más inútil, y para la familia se vuelve una carga, dijo.
Destacó que la finalidad de la valoración es
identificar en qué situación se encuentra cada uno de los adultos, y presentar
un proyecto al DIF para ofrecerles una mejor calidad de vida.
Explicó que en los asilos o están haciendo
inútil a la gente o los mismos abuelitos se vuelven, porque ahí los bañan, si
ya no pueden caminar les dan una silla de ruedas y de ahí ya no se vuelven a
parar.
En cambio, en Colorines, los abuelitos tienen
una calidad de vida satisfactoria, no excelente, porque aunque tienen muchas
carencias, cuentan con el apoyo familiar y eso les ayuda mucho.
Córdoba Castañeda explicó que actualmente la
pirámide poblacional se empezó a invertir porque hay mucha gente adulta, a
quienes ya no se les deja trabajar, se están quedando económicamente inactivos,
no están ganando dinero, no tienen una satisfacción de vida y al país le están
costando.
“Quizás es gente que si hubiera tenido una mejor
atención en su salud, no vivirían este tipo de situaciones: hablamos de
diabéticos, hipertensos, gente con problemas de parálisis por derrame cerebral,
amputaciones por diabetes; si se atendiera eso a temprana edad, se podrían
hacer muchas cosas”, puntualizó la médico general.
La Valoración Geriátrica Integral realizada
consta de siete Test, dos son para valorar la funcionalidad del adulto mayor,
como actividades básicas de la vida diaria, es decir, bañarse, vestirse, ir al
baño, comer y la continencia; qué tanto pueden ir de compras, tomar un pasaje
público, preparar su comida, arreglar su cama, lavar su ropa.
El tercero es el análisis para la valoración
nutricional porque su organismo va cambiando, ya no absorben igual los
alimentos, no tienen la misma dentadura; el otro es para determinar el grado de
depresión que pudieran tener, qué tan satisfechos o insatisfechos están
con su estado afectivo porque muchas veces eso los lleva a tener una
depresión tan grande que no comen y mueren.
El otro test es la Escala de Tinetti para
valorar si e tienen riesgo de caída, se valora cómo caminan, si usan bastón o
andadera; y otro es para valorar el deterioro cognitivo y ver cómo está la
memoria y qué tipo de demencia presentan.
El último test se llama el Apgar Familiar y
valora qué tan satisfecho está el adulto mayor con su familia, qué tanto apoyo
recibe de ella si se enferma, si toma decisiones sólo o cuenta con su apoyo.