* Buganza, una caída para arriba
Marco Antonio Aguirre Rodríguez | 13 agosto
de 2013
Tribuna Libre.- Después de que Javier
Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, regresó de unas vacaciones (lo de que
tan merecidas o no, es punto de vista de cada quién) soltó el rumor de que
habrían cambios en su gabinete. Muchos cambios.
Y en ese contexto mandó al Congreso del Estado el 9 de agosto
la propuesta para crear la Secretaría de
Infraestructura y Obras Públicas, en sustitución de la Secretaría de
Comunicaciones.
Lo llamativo en primera instancia es que las filtraciones
hechas desde la oficina de Comunicación Social del gobierno del estado (si la
fuente de los envíos repetidos en muchas columnas y medios es otro, pido
disculpas por este dislate, pero primero me demuestran que estoy equivocado)
marcan la intención de enviar a Gerardo Buganza Salmerón a una dependencia que
hasta ahora ha sido inocua, por una razón sobre todo, porque nada de obra se
realiza en la entidad.
Al ahora titular de esa dependencia Francisco Antonio
Valencia García lo señalan de ser más que ineficiente para llevarla, lo cual
demostró en tan sólo 4 meses de estancia, en los cuales ni siquiera los
pendientes de su constructora EFEVE pudo solucionar.
En su toma de posesión Francisco Antonio Valencia.
Francisco Antonio es parte del grupo perredista que negoció
con el genio rojo (que no con alguna figura del gobierno del estado actual) el
golpe de estado para el PRD veracruzano.
En la sala privada de su restaurante Vinissimo, ubicado en
Xalapa (y donde los hijos y nietos de la fidelidad han dejado algunos millones
de pesos en cuentas –igual, si estoy equivocado aceptó la corrección con la
cifra correcta-) se hicieron muchas reuniones en las que varias botellas de un
muy buen vino quedaron vacías.
Pero bueno, lo interesante es el cambio de nombre de la
dependencia, porque implica que la misma ahora realizará toda la obra pública
del gobierno del estado, incluso la que le toca a la Secretaría de Desarrollo
Social local.
“La construcción de vías de comunicación, puentes y caminos,
espacios educativos, infraestructura hospitalaria, hidráulica y agropecuaria”
es parte de lo que será su marco de acción, según se asienta en la exposición
de motivos de la propuesta de modificación a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo
que Javier Duarte envío a la legislatura local.
Esto significa que absorberá lo que tiene ahora, lo
correspondiente a la SEV, a la Secretaría de Salud, a la CAEV, y a la
Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesquero, por lo menos. Una
supersecretaría, pues.
Así quien llegue a ser su titular tendrá un gran poder real
por el control de la obra pública en el estado de Veracruz.
Entonces si Gerardo Buganza es el designado, este será un
descenso para arriba.
Pero por mientras el también suspirante por la gubernatura de
Veracruz no quiere soltar la Secretaría de Gobierno, en la que se encuentra muy
a gusto, aun cuando Erick Lagos ya renunció al PRI estatal, Alberto Silva dejó
la presidencia municipal de Tuxpan y Fernando Charleston abandonó la diputación
federal que tenía.
Aparte de esto a otros funcionarios ya les pidieron la
renuncia o les dijeron en tono suave que estén preparados para un cambio.
Quien ha estado moviendo el teléfono y las reuniones para
esto es Jorge Carvallo, el ahora Secretario particular del gobernador Javier
Duarte, y todavía hijo de la fidelidad (¿o ya se habrá convertido en nieto de
la fidelidad?)
En la Cámara de Diputados tanto Flavino Ríos Alvarado,
presidente de la Junta de Coordinación Política de la misma, como Eduardo
Andrade Sánchez, presidente de la mesa directiva del Congreso Local, se
disputan el “honor” de operar para que la reforma a la Ley Orgánica del Poder
Ejecutivo se haga lo más pronto posible, sabedores además de que tienen una
Legislatura sin oposición real.
Total, los contratos de notaria y de servicios
“profesionales” para sus despachos siguen fluyendo (¡que muestren los señalados
sus libros de cuentas que muestren cuáles son sus fuentes de ingreso, para
desmentir esta versión!)
Así pues la propuesta saldrá y el nuevo hombre poderoso
surgirá con la nominación del titular.
Tan poderoso que algunos dicen que será casi como un
vicegobernador.
Porque el puesto además tiene otro factor bastante denotativo
de la fuerza que tendrá: será el coordinador de las operaciones con el gobierno
federal para la obra que se realice de manera conjunta y con recursos de las
participaciones federales.
De hecho una de las múltiples especulaciones levantadas es
que el gobierno federal fue quien pidió la creación de esta dependencia, como
una condición para destrabar múltiples recursos detenidos, sobre todo porque el
gobierno del estado no ha podido comprobar los gastos correspondientes a
participaciones de los años 2010-2012 y por tanto el dinero para 2013 no
saldría.
El recurso ahora no fluye, por lo mismo de que está
incumplido el requisito legal de la comprobación fehaciente del dinero federal
entregado.
Así pues, si se suma a la especulación de que la remoción de
Buganza a la nueva supersecretaria es casi un hecho, a la de que esto es una
condicionante del gobierno federal, retornamos a las versiones de que el
gobierno de Enrique Peña Nieto no tiene buenas relaciones con el de Javier
Duarte.
Entonces si Gerardo Buganza llega empujado al puesto por una
fuerza proveniente desde el gobierno federal (sus últimos nexos eran los
tendidos por el ahora defensor de la legalización del consumo de marihuana, el
expresidente Vicente Fox, pero también, si estos ya cambiaron aceptó la
aclaración con la evidencia de cuáles son sus nuevas ligas).
Así Buganza se convertirá en un factor de poder real, con una
posición privilegiada que le dará recursos y presencia para buscar la
candidatura por el gobierno del estado en el 2016.
Mientras a Alberto Silva lo dejan en una dependencia debilitada,
con un presupuesto disminuido, pero todavía con muchos recursos de aplicación
cercana a la población.
Definitivo, la carrera por la sucesión 2016 ya está en
marcha.
¿Quiénes serán los místicos que llegarán?.

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