Ángel Rafael Martínez Alarcón | 13 agosto de 2013
Tribuna Libre.- En
año 2013, que está corriendo en curso, se están conmemoran los 1700 años del Edicto de Milán, en que el Emperador
Constantino, dio libertad religiosa a los ciudadanos del imperio romano. En
nuestra nación, el 14 de septiembre celebramos el 200 aniversario de la
promulgación de los Sentimientos de la Nación, presentados por el Generalísimo
José María Morelos y Pavón, segundo jefe de la Revolución de independencia en
la Nueva España. Nacido el 30 de septiembre de 1765, en la antigua Valladolid,
hoy la ciudad de Morelia. Hay la
polémica sobre su condición étnica: pues su fe de bautizo, esta tachada su
casta, y sobrepuesta, la palabra “español”. Su familia dedicada a la arriería;
como también dueña de una capilla, situación que obliga a José María, ya adulto
ingresar al Colegio de San Nicolás, teniendo como maestra a Padre Miguel
Hidalgo y Costilla. En los primeros meses de la lucha por la independencia es
encargado de las fuerzas del sur.
Motivo
que por mi breve tiempo estuvo en la intendencia de Veracruz. Es un promotor
nato de la parte jurídica de la lucha, logra convocar al Congreso de Anáhuac,
como también promulgar una constitución. Es fusilado en San Cristóbal Ecatepec,
estado de México.
La
segunda etapa de la guerra de independencia de México, va del fusilamiento del
cura Miguel Hidalgo al fusilamiento del
sacerdote José María Morelos y Pavón; julio de 1811 a diciembre del
año 1815. En dicho periodo vamos
encontrar a una insurgencia más organizada, con objetivos específicos y sobre
todo emitiendo ya documentos de corte jurídicos.
En
septiembre se reúnen los insurgentes novohispanos en Chilpancingo para
congregarse en el Primer Congreso de Anáhuac que entre sus finalidades estaba
la declaración de la independencia de la
América septentrional para el 6 de noviembre de ese mismo año. Como la proclamación de los Sentimientos de
la Nación. La abolición de la esclavitud; para octubre de 1814, la Constitución
de Apatzingán.
La
Iglesia Católica Apostólica Romana, desde 1519, ha jugado un importantísimo papel
en la constitución de la nación mexicana, con sus luces y sombras. En esas
luces debemos destacar la participación del clero bajo para encabezar la
revolución de independencia nacional. El Generalísimo Morelos y Pavón, presenta
ante el Congreso de Anáhuac, los Sentimientos de la Nación, el ideario político
de la lucha por la emancipación del virreinato.
En
el 2º, artículo dice: Que la Religión
Católica sea la única, sin tolerancia de otra.
El 3º. Que todos sus ministros se sustenten de todos, y solos los
diezmos y primicias, y él pueblo no tenga que pagar más obvenciones que las de
su devoción y ofrenda.
4º.
Que él dogma sea sostenido por la Gerarquía de la Yglesia, que son él Papa, los
Obispos y los curas, porque se debe arrancar toda planta que Dios no plantó:
omnis plantatis quam nom plantabit pater meus celestis cradicabitur. Mat. Cap.
XV. 19º. Que en la misma se establezca por ley Constitucional la celebración
del doce de Diciembre en todos los pueblos, dedicado á la patrona de nuestra
libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando á todos los pueblos, la
devoción mensual.
El
último artículo afirma: 23º Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre
todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la
Independencia y nuestra santa Libertad comenzó, pues en ese día fue en el que
se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con espada en
mano para ser oída; recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor Dn.
Miguel Hidalgo y su compañero Dn. Ignacio Allende.
A
200 años es urgente rescatar el concepto de servicio al país. José María
Morelos y Pavón, se autonombrar como el “Siervo de la Nación” en su contexto de
clérigo, conocía muy bien las descripciones hechas por el profeta Isaías, que a
Jesucristo, lo visualiza como el Siervo de Yahvé. Varón de dolores, que no dice
nada y que todo lo soporta, por amor a los demás

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