Héctor Yunes Landa | 09 agosto de 2013
Tribuna Libre.- México está por debajo del crecimiento
económico que se había previsto para el presente año. Las causas son diversas.
Existe
un dicho que reza que lo que funciona hay que mantenerlo y lo que no funciona
debe cambiar, nuestro sistema hacendario no es el más adecuado y no está
funcionando correctamente, lo que es un claro indicador para hacer los cambios
requeridos. En el tema energético sucede lo mismo, PEMEX y CFE, nuestras
empresas más importantes tienen serios problemas de sostenibilidad y hay que
resolverlos de inmediato por el bien de México.
La
reforma educativa está concebida para cimentar la generación de mayores y
mejores oportunidades y acorde con nuestras necesidades no resueltas, una
educación de calidad y dirigida a la excelencia de maestros y alumnos para
lograr competitividad mundial, con más mexicanos preparados que contribuyan con
su conocimiento al desarrollo del país.
Coincido
con los que consideran que la resistencia a los cambios es buena cuando las
cosas van bien y cuando los sistemas actuales otorgan resultados positivos,
pero en México en el tema hacendario, educativo y energético no estamos bien,
por lo cual es idóneo hacer cambios tendientes a mejorar nuestra actual
situación.
En
México respetamos la libertad de expresión, sin embargo, debemos entender que
ésta no puede estar por encima de los derechos de miles de mexicanos que se ven
afectados por distorsiones escudadas en una libertad de expresión mal
entendida. De ahí la exigencia ciudadana que las manifestaciones se den y
deliberen en los canales adecuados sin afectar los derechos de terceros.
La
toma de carreteras, el secuestro de instalaciones gubernamentales y las
confrontaciones no resuelven las inconformidades, por el contrario, tensa las
relaciones entre los inconformes, la ciudadanía y el gobierno, generando un
descontento poblacional contra quienes los afectan con estas acciones. Los
mexicanos quieren y exigen tranquilidad en su vida cotidiana, por eso el
llamado respetuoso a no afectar los derechos de terceros.
Tengamos
en cuenta que la violencia y los disturbios llegan cuando la política se agota
y, si la política se agota, la democracia pierde su mejor herramienta para generar
desarrollo social y económico, porque los inversores no pueden ver con agrado
ni confiar en un ambiente incierto para sus capitales.
Hoy
es tiempo de sumar esfuerzos y capacidades para construir los nuevos escenarios
que propicien el desarrollo social y económico que nuestro País requiere,
mostremos nuestras fortalezas y unamos esfuerzos para mejorar la situación
actual y generar un futuro próspero y adecuado a nuestro potencial.
El
compromiso de cada gobernante, de cada legislador y de cada ciudadano debe ser
el mismo: contribuir con sus capacidades y esfuerzo al bienestar general, al
desarrollo económico y social de México.
Tw:
@HectorYunes

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