Ángel Rafael Martínez Alarcón | 06 agosto de 2013
Tribuna
Libre.-El movimiento de la independencia en la Nueva España, iniciado el
domingo 16 de septiembre de 1810, encabezado por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811).
Algunos historiadores establecen varias etapas de la independencia, hasta 1821,
cuando se firmó el Acta de independencia. La primera comprende de 16 de
septiembre de 1810 a julio de 1811, justamente con el fusilamiento del
cabecilla Hidalgo. José María Morelos y
Pavón, asumió el mando, en la segunda etapa, hasta su fusilamiento a finales
de1815. Es la etapa más interesante de la Guerra de Independencia, en la visión de Morelos sobre la lucha en la
que se plasmaron documentos jurídicos, tales como la Constitución de Apatzingán y los Sentimientos de la Nación. La tercera
etapa va de enero de 1816 a febrero de 1821. La más difícil de las etapas, una
insurgencia desarticulada como desorganizada, por los más diversos puntos de la
geografía de la Nueva España, con líderes como Vicente Guerrero, Nicolás Bravo
y Guadalupe Victoria, este último era el
responsable del movimiento libertario en la intendencia de Veracruz. Aquí cabe
destacar el trabajo de la organización secreta de los Guadalupes, quienes
fueron el apoyo moral como económico de los insurgentes activos. En esos
momentos se suma a la lucha el español
Francisco Javier Mina, para apoyar la causa de los criollos
novohispanos. La cuarta etapa que es la final no se quiere reconocer como tal,
que va de febrero a septiembre de 1821.
La astucia del General Realista de Agustín de Iturbide, en traicionar a la Corona Española. Para unirse a
la insurgencia del bando de Vicente Guerrero, luego del Plan de Iguala, meses más tarde la firma de los Tratados de
Córdoba en el verano de ese año de 1821, para llegar a finales de septiembre de
1821, para la firma del Acta de Independencia de la Nueva España, en la
estampan sus firmas criollos, funcionarios realistas, religiosas, comerciantes,
todos relacionados por amistad con Agustín de Iturbide. Siendo los insurgentes
los grandes ausentes en la firma del acta de independencia.
El próximo 13 de septiembre del 2013, se conmemoran
los 200 años de la instalación del
Primer Congreso Constituyente de Anáhuac o de Chilpancingo como también se
conoce; en honor a la población donde se
efectuó la reunión de los insurgentes. Su antecedente previó fue la Junta de
Zitácuaro o Suprema Junta Nacional Americana o Suprema Junta Gubernativa de
América, organizada por Ignacio López
Rayón, entre los años de 1811 a 1812. Es Carlos María Bustamante, quien en mayo
de 1813, propone a la población de Chilpancingo para realizar el congreso, por
la viabilidad de reunirse en esa zona del virreinato. El principal objetivo de
dicho Congreso fue declarar la independencia de la Nueva España del dominio
ibérico. Hay que recordar que la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de
marzo de 1812, cambio mucho las dinámicas en los insurrectos virreinatos
americanos. En ella se convoca a los trabajos del Congreso de Anáhuac; con la
participación de los siguientes representantes de las intendencias de la Nueva
España: Ignacio López Rayón, diputado por la provincia de Nueva Galicia; José
Sixto Verduzco, diputado por la provincia de Michoacán; José María Liceaga,
diputado por la provincia de Guanajuato; Andrés Quintana Roo, diputado por la
provincia de Puebla; Carlos María Bustamante, diputado por la provincia de
México; José María de Cos, diputado por la provincia de Zacatecas; Cornelio
Ortiz Zárate, diputado por la provincia de Tlaxcala, Carlos Enríquez del
Castillo, secretario. José María Murguía, diputado por la provincia de Oaxaca;
José Manuel de Herrera, diputado por la provincia de Técpan.
José María Morelos y Pavón, palabras pronunciadas
en la apertura del Congreso: Vosotros, digo, que sin duda presidís esta augusta
asamblea, meciéndoos en derredor de ella, recibid el más solemne voto que a
presencia hacemos en este día, de morir o salvar la Patria. ¡Morir o salvar la
Patria!. Señor. Estamos metidos en la lucha más terrible que han visto las
edades de este continente; pende de nuestro valor y de la sabiduría de V. M. la
suerte de seis millones de americanos, comprometidos en nuestra honradez y
valencia; ellos se ven colocados entre la vida o la muerte entre la libertad o
la servidumbre. ¿Decid ahora si es empresa difícil la que hemos acometido y
tenemos entre manos? Por todas partes se nos suscitan enemigos que no se
detienen en los medios de hostilizarnos, aunque reprobados por el derecho de
gentes, como consigan el fin de esclavizarnos. El veneno, el fuego, el hierro,
la perfidia, la cábala, he aquí las baterías que nos asestan y con que nos
hacen la guerra más ominosa. Pero aún tenemos un enemigo más funesto, más atroz
e implacable, y ese habita en medio de nosotros. Son las pasiones que
despedazan y corroen nuestras entrañas, nos destruyen interiormente y se llevan
además al abismo de la perdición innumerables víctimas; pueblos hechos el vil
juguete de ellas. ¡Buen Dios! Yo tiemblo al figurarme los horrores de la
guerra, pero aún me estremezco más al considerar los de la anarquía .
Son varios los productos como resultado de los
trabajos de la reunión en Chilpancingo, tales como: el reglamento para la
reunión del Congreso, los Sentimientos de la Nación, fijar el 16 de septiembre
como el inicio de la Guerra de la Independencia, la elección de Morelos como
Generalísimo del poder ejecutivo. El documento más importante es la declaración
de independencia con fecha del 6 de noviembre de ese mismo año 1813. Once meses
más tarde se proclama la Constitución de Apatzingán en octubre de 1814.

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