Héctor
Yunes Landa | 14
octubre de 2013
Tribuna Libre.- Pocas
cosas merecen tanta atención en las democracias modernas como la protección a
los derechos humanos de toda persona en sus territorios, sin embargo, hay
muchos países que están aún lejos de hacerlos efectivos por diversas razones,
como: una correcta educación temprana sobre las ventajas de respetarlos, un
compromiso social y gubernamental de respeto hacia los mismos, por mencionar
algunos.
En
nuestro país, existen mecanismos adecuados para la exigencia del respeto a los
derechos humanos, como el juicio de amparo y las recomendaciones de la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), así como el actuar de diversas
organizaciones, activistas, Jueces y
Magistrados federales y locales, comprometidos con la promoción, protección y
prevención de violaciones a estos derechos.
Si
bien, las recomendaciones de la CNDH carecen del poder vinculante coercitivo,
ya está facultada para investigar violaciones graves a derechos humanos, hacer
comparecer a servidores públicos que no acepten o se nieguen a cumplir las
recomendaciones; aunado a que en nuestra sociedad crece la intolerancia a la
impunidad, a la negligencia de la autoridad, así como la desconsideración hacia
los derechos de terceros.
Uno
de los ejes centrales del gobierno de Enrique Peña Nieto está dirigido a lograr
que las instituciones gubernamentales, en todas sus áreas, emprendan acciones
de prevención y protección a los derechos más básicos inherentes a cualquier
ser humano, de ahí la concepción de la “Cruzada Contra el Hambre”, cuyas
acciones están encaminadas de manera firme y clara a garantizar derechos tan
esenciales como el derecho a la alimentación adecuada.
La
semana anterior conocimos, por los medios de comunicación, al menos tres
eventos lamentables contra los derechos humanos, como los dos partos no
atendidos en hospitales locales: el de Irma en Jalapa de Díaz, Oaxaca quién
espero más dos horas sin ser atendida en plenos trabajos de parto y tuvo que
dar a luz sin asistencia en el jardín del mismo hospital y, el otro caso, el de
una mujer de Tehuacán, Puebla donde de inmediato se anunció la destitución del
director del Hospital; y el de abuso infantil registrado en un centro
preescolar de la Ciudad de México, cuyo video fue difundido ampliamente,
observándose la violencia en contra de un niño por la persona que debía
cuidarlo en lugar de agredirlo.
Estos
sucesos nos demuestran que falta mucho por hacer, que debemos redoblar
esfuerzos para lograr que los derechos humanos no sea letra muerta y sea parte
importante en la vida de los mexicanos; cumpliéndose plenamente con la visión
para la que fueron institucionalizados y sea garantizada por el compromiso
gubernamental, en cada hospital, cada colegio, por cada uno de nosotros.
Mi
compromiso con los derechos humanos está sustentado en la convicción de un
Estado de Derecho y respeto mutuo como único medio para la sana convivencia y
que la conveniencia debe estar regida por leyes que se cumplen para garantizar
que los derechos de los demás no serán violentados, como tampoco los míos.
No
existe lugar más idóneo para vivir en armonía, que aquél donde la vida en
comunidad está regida únicamente por el derecho acordado de manera previa y
como medio de evitar una situación que nos puede afectar a todos por igual.
Que
tengan una excelente semana, sus ideas y comentarios son fundamentales para un
servidor. ¡Gracias!
Tw:
@HectorYunes

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