José Miguel Cobián | 21 octubre de 2013
Tribuna Libre.- Cuando un ser humano se enferma, acude
a un médico y elude todo tipo de responsabilidad, dejando que el médico decida
todo respecto de la vida y tratamiento del paciente. Si estuviéramos en Suiza, quizá sería una
conducta razonable, pero en México, es muy riesgoso para la salud y el bolsillo
permitir que un profesional tome decisiones sobre nuestra vida o recursos o
libertad, sin enterarnos un poco y asumir una responsabilidad compartida, e
incluso la posibilidad de darnos cuenta de que nos están defraudando. Y esto
aplica para cualquier tipo de profesionista, sea contador público, abogado,
arquitecto y también quien ejerce la medicina.
En
cuanto al cáncer en general, y el de mama en particular, cabe aclarar que hay
protocolos que se deben de seguir, definidos a nivel mundial, y que incluso
cualquier mortal puede consultar en internet.
Entrando en detalle con el cáncer de mama, lo primero que hay que tomar
en cuenta, es que cualquier protuberancia o ¨bolita¨ en los senos (o en
cualquier otra parte del cuerpo) no puede tomarse a la ligera y lo ideal es
consultar con un especialista, un oncólogo.
Lamentablemente hay médicos que no siguen el protocolo o no lo conocen,
y que deciden por su cuenta el tratamiento elegible, en lugar de mandar a hacer
mastografías e incluso la posibilidad de una biopsia si es que el protocolo así
lo indica, o elegir otros medios de diagnóstico.
Le
voy a dar un ejemplo de lo que no se debe hacer en el caso de un cáncer de
mama. El ginecólogo encuentra una
bolita en el seno de la paciente, y decide enviarle terapia hormonal,
presumiendo que se trata de algo, que será susceptible de resolverse gracias a
la terapia con hormonas. A los seis
meses, cuando la paciente nota que le ha crecido ¨la bolita¨, y que además
comienza a percibir que su piel se parece a la ¨piel de naranja¨, se asusta y
ella o su médico deciden se realice una mastografía y descubren que la bolita
aparenta ser maligna.
Por
la gravedad del caso, mandan a la paciente a operarse en México, descubriendo
que su cáncer crece gracias a las hormonas, que por cierto estuvo tomando
durante seis meses.
El
cirujano que la opera aplica la técnica más moderna para realizar la operación
y cuando la paciente regresa a Córdoba, busca a un oncólogo para que le dé
seguimiento y además le aplique la quimioterapia… En su búsqueda (y esto es
verídico), llega con un supuesto profesional de la medicina, quien le asegura
que está mal operada y que hay que volverla a operar. Imagine usted el susto y la preocupación de
toda la familia. Sin embargo, acude a un
segundo cirujano oncólogo, quien a su vez le asegura que no sólo está mal
operada, sino que tiene cáncer de piel, y su pronóstico es pésimo… Por lo tanto
tiene que operarse a la brevedad.
La
familia no está convencida y acude a una tercera opción con el doctor Mario
Cerón, quien al revisar la operación felicita a la paciente, pues fue atendida
con la técnica más avanzada, y por un virtuoso del bisturí… El doctor Cerón le devuelve la tranquilidad a
la paciente y a la familia, quienes se preguntan las razones de que los otros
dos doctores un oncólogo clínico y un cirujano oncólogo hayan mentido con tanta
desfachatez para lograr que se volviera a operar, y obviamente cobrar la
operación…
Pasan
los años, y después de diez años, la paciente al realizarse el gamagrama,
decide cambiar de opción y en lugar de realizarlo en Veracruz, se va a un
laboratorio de Puebla. En ese
laboratorio le diagnostican metástasis en hueso, a pesar de que prácticamente
ya está dada de alta, aunque el cáncer de mama, puede regresar después de
muchos años, pero el riesgo ya es mínimo después de diez años…
Llega
con su médico, el de confianza, y una vez más, le dice que el diagnóstico del
laboratorio que realiza el gamagrama es incorrecto. Que no utilizaron la
sustancia correcta y que no tomaron en cuenta resultados clínicos ni tienen
información de los gamagramas anteriores… Una vez más, la paciente estuvo muy
asustada, y todo por haber encontrado otro profesional de la medicina sin la
mínima ética ni moral.
Nada
más piense usted que hubiera pasado si en lugar de escuchar otra opinión y otra
más, la paciente hubiera aceptado ser operada por el primer cirujano oncólogo
que la revisó en la región, cuando no necesitaba la operación. Y la bendición
de haberse encontrado un médico como el Dr. Mario Cerón, con una ética
intachable, quien la sacó de dudas…
En
la región Orizaba-Córdoba hay varios oncólogos y sobre todo, varios cirujanos
oncólogos… Tenga usted mucho cuidado, no vaya a caer en manos de algún
comerciante de la medicina.
Y
así como hay que cuidarse de los médicos, hay que cuidarse de todos los
profesionales. Lo que nos pase será responsabilidad nuestra, más allá de la
sugerencia que nos haga cualquier profesional respecto de algún problema, ya
sea de salud o de otro tipo, que le planteemos al acudir a consultarlo. Y sobre todo, recuerde que debe de
informarse, y lo que no entienda preguntar una y otra vez, hasta encontrar al
profesional al que de verdad considere usted que se le puede tener confianza,
que gracias a Dios, también hay muchos en nuestro país y en nuestra
región. Mario Cerón se portó muy bien.
Seguramente no es el único decente. Pero tenga usted mucho cuidado.
El
problema de esta paciente hubiera sido mucho menos grave, si en lugar de perder
seis meses con terapia hormonal, se hubiera operado de inmediato. Curiosamente su tumor al recibir hormonas
estimulaba su crecimiento…

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