Veracruz cuenta con un gobierno atento y cercano

* “Quería yo personalmente darles un abrazo y estrechar su mano”, les dijo el gobernador Javier Duarte a policías y vecinos vigilantes.


El Lencero, Mpio. Emiliano Zapata, Ver. | 15 octubre  de 2013
Tribuna Libre.- “Falto yo, falto yo”, gritó desde una mesa una mujer, ama de casa, con tres hijos, vecina de Casa Blanca, en Xalapa, quien se desempeña como jefa de manzana. El gobernador Javier Duarte, quien ya había saludado a lo largo de una hora y media a los “vecinos vigilantes”, le contestó afectuoso: “Ahorita paso a saludarla. ¿Quién más falta?”.

Llegó poco después de las tres de la tarde a la Academia Estatal de Policía y se retiró cerca de las siete de la noche, cuando ya las aves buscaban su nido entre los árboles. “A eso vine, quería personalmente darles un abrazo, estrechar su mano, compartir los alimentos con ustedes. Disculpen por haber pasado mesa por mesa y retrasar la hora de la comida”.

Pero para los asistentes los frijoles refritos con queso manchego, elote y flor de calabaza, cuyo olor inundaba el patio, era lo de menos, ellos sólo querían saludarlo, acercarse, tomar su mano, abrazarlo. “Me da mucho gusto estar hoy con usted, señor Gobernador, saber que nos apoya, que está con nosotros”, dijo emocionada Irene Sánchez Landa, una mujer que por más de 30 años ha sido jefa de manzana en la colonia Carolino Anaya, también de la capital.

Mesa por mesa, Javier Duarte saludó a todos los presentes. “¿Cómo están?, ¿cómo los atienden?”. Ya casi comemos, les decía, los tomaba de las manos, los abrazaba. Oiga, le dijo otra señora, ayúdeme con un trámite que tengo en el Registro Civil. Duarte sonrió y contesto: “Claro, con gusto y pidió a un ayudante que atendiera la modesta solicitud”.

¿Para qué le pides eso?, le replicó una compañera que tenía junto. Para que me ayude, le contestó sin mayor explicación. Y así, como ella, otros vecinos le solicitaron un colector pluvial, una calle, una cancha de basquetbol, y la gran mayoría, sólo tomarse una foto.
Blanca Luz Aguilar Filobello, jefa de la manzana número 29 de la colonia Centro en Xalapa, quien después tomaría el micrófono para hablar en nombre de todos los vecinos vigilantes, le dijo a botepronto “Es usted un ser humano con mucho corazón”. Javier Duarte se sonrojó. Sonrió nuevamente. A su lado, el Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, recibía también saludos de los vecinos vigilantes.

Sentados junto a las amas de casa, hombres, empleados, comerciantes, ciudadanos todos, elementos de la nueva policía veracruzana. Ésta, les diría contundente el Gobernador, no es la policía del Gobierno del Estado, es la policía de ustedes, es la policía de la sociedad veracruzana. “Es la policía que estamos construyendo para toda la ciudadanía. Una policía que responda a los intereses de la gente, que responda a un Veracruz que sigue su marcha hacia adelante”.

Javier Duarte dio un discurso breve. En esta ocasión hablaron sus manos, sus ojos que se cruzaron con ojos de hombres y mujeres comprometidos con su colonia, con su ciudad, con Veracruz. Su mirada, que atendió solicitudes, su mirada, que palmeó a mujeres y hombres de trabajo, su mirada que reconoció el trabajo de policías y ciudadanos.

Al final, en la foto, todos se arremolinaron. Se arremolinó la calidez de un gobernante con sus gobernados, la disposición de ciudadanos para seguir trabajando por su ciudad, el interés de todos por la seguridad, “porque es una responsabilidad de todos”, diría doña Blanca Luz Aguilar.


Cerca de las 19:00 horas, todos se retiraron, en la cocina, la olla con crema de pechuga de pollo con papa, zanahoria y chícharo dejó de vaporizar. Además de la cercanía con su gobernador, los invitados pudieron disfrutar pollo en salsa de chipotle y ríos de agua de horchata y agua de jamaica que circularon por las mesas. La noche empezó a caer en la Academia Estatal de Policía. 

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