José
Miguel Cobián | 14
junio de 2014
Tribuna Libre.- En estos días en que todo es futbol y
el futuro de la patria importa menos que un comino, las musas inspiradoras me
exigen comentar lo que está sucediendo en este panbolero país, a pesar de saber
que nadie leerá el presente opúsculo ante la fiebre generada por el triunfo
ante Camerún.
Es
un mensaje imaginario, proveniente de un país imaginario con un gobierno
imaginario, y cualquier coincidencia con la realidad será porque así se buscó
que fuera. Lo dice cualquier funcionario
de alto rango, desde el más alto, hasta los niveles de director… (los demás son
gatos de angora, y no declaran ni opinan).
¨Estimados conciudadanos: En el gobierno
estamos de plácemes. La reforma fiscal ha generado mayor recaudación de
impuestos, para nuestro uso particular y personal. Gracias a la costumbre de
pocas obras, podemos seguir con ese ritmo y utilizar el resto de los recursos
obtenidos para nuestro beneficio personal, que es equivalente a beneficiar a la
República. No importa que la reforma fiscal haya complicado la vida de todos
los mexicanos productivos. No importa que ahora sea mucho más complicado pagar
impuestos. No importa que sean ustedes
los que pierdan millones y millones de horas hombre en trabajo improductivo,
enviando la información que sería nuestra obligación generar. Lo importante es
presumir que tanto el SAT como la Secretaría de Hacienda ahora son más
productivas, porque hacen más con menos.
Sepan ustedes súbditos (perdón quise decir
ciudadanos aunque ni ustedes se lo crean), que con la ley anti lavado de dinero
no vamos a vigilar a los grandes capitales.
Esos son nuestros socios.
Vigilaremos a los pequeños, a esa gran mayoría de mexicanos que apenas
subsiste con sus ingresos y a la clase media, media baja, media media, y media
alta, con el fin de que paguen hasta el último centavo de sus impuestos,
derechos y aprovechamientos. No permitiremos el mínimo desvío de sus pagos de
impuestos. Además los vigilaremos por
diez años. Para que nadie quiera ser subversivo, siempre tendrán la espada de
Damocles sobre sus cabezas, en la forma de posible sanción por evasión fiscal o
lavado de dinero. Diez Años.
Por otra parte, les ofrecemos que los
funcionarios públicos que cometan algún delito, podrán ser sancionados hasta la
prescripción del mismo, que en la mayoría de los delitos será de tres años. Así
nos aseguramos que TODOS, sin excepción, TODOS los funcionarios públicos que
desvíen recursos públicos, cometan peculado, o falten a alguna ley, queden
exonerados, antes de que los órganos encargados de vigilarlos tengan tiempo de
cumplir con la ley.
Ustedes,
como buenos súbditos deben entender que son felices por vivir en democracia,
aunque jamás elijan a sus gobernantes. Nosotros decidimos quien será el próximo
propietario de los recursos de un municipio, un estado o la federación, para
que esos reyezuelos, virreyes y condes, usen a su libre voluntad los recursos
que les hemos hecho creer, son de todos ustedes, y que los administramos para
su beneficio.
No
habrá negocio con la federación, el estado o el municipio, en el cual participe
quien el dueño no autorice. En todos los negocios, habrá participación para el
respectivo dueño, y como el dinero no alcanza, entiendan ustedes súbditos, que
seguiremos exprimiéndolos hasta la última gota de su sangre. No nos interesa su bienestar, no nos interesa
la mejoría de su calidad de vida, no nos interesa el desarrollo económico, no
importa si con nuestras decisiones mandamos
a la calle a medio millón de mexicanos, a sumarse a los que ya están en
la economía informal. Eso no importa, lo
único importante es que ustedes sigan aportando dinero, hasta que no tengan
más. Que para eso son nuestros súbditos y les hemos hecho el favor de hacerles
creer que son ciudadanos.
Mientras
tanto, sigan disfrutando del fut bol, que mucho nos ha costado distraerlos con
la llegada de la selección de nuestro país a la justa máxima. Recuerden que no deben involucrarse en los
asuntos públicos. Eso queda para la élite. Ustedes como pueblo, coman, beban,
vean la televisión, y olviden que cada día abusamos más y más de ustedes. Hasta que revienten, y cuando revienten, se
matarán entre ustedes, porque nosotros y nuestras familias estaremos muy
tranquilos y felices viviendo en el extranjero.
Cordialmente:
Sus Emperadores, reyes, virreyes, condes y resto de la nobleza mexicana, mejor
conocida como altos funcionarios públicos, altos empresarios, altos religiosos,
y altos militares.¨
