José Miguel Cobián | 07
junio de 2014
Tribuna Libre.- Perdón
si salpico a algún querido(a) lector.
Constantemente en comunicación con amigos que viven en Europa, Canadá o
Estados Unidos, platicamos de problemas globales, y sus posibles futuros. Uno
de los más importantes es el asunto del calentamiento global, otro el de la
mala distribución de la riqueza, el escaso crecimiento económico, la próxima
terminación del abasto de combustibles fósiles, etc. Sin embargo, cuando platico con amigos en la
región centro de Veracruz sobre los mismos asuntos, parece que a nadie le
importan, a nadie le preocupan, y lo que es peor, a nadie le interesan.
Este
artículo se escribe el día del medio ambiente. En Veracruz no hemos logrado ni
siquiera limpiar nuestros cuerpos de agua.
No tenemos habilidad para reciclar, no sabemos qué hacer con la basura,
tenemos zonas que no disponen de agua durante todo el año, tenemos un honroso
lugar entre los primeros estados dedicados a la deforestación. De ahí, el título de esta colaboración.
Tal
parece que vivimos en una aldea, alejados de los grandes problemas y las
grandes tendencias mundiales. Depredamos nuestro entorno a un nivel sin
precedente en la historia de la humanidad, y todo apunta a que en el futuro,
cuando se mire esta época, seremos considerados salvajes sin conciencia de
nuestros actos ni de sus consecuencias.
Le
pongo un ejemplo: En Australia están muy preocupados por las consecuencias del
calentamiento global, allá han medido hasta las afectaciones económicas que
sufrirán por cada medio grado que aumente la temperatura. Los efectos en sus ciudades, y los posibles
paliativos. Australia es un país líder en el aprovechamiento de energías
renovables, ya que las distancias entre una y otra granja y rancho son tan
grandes, que tuvieron que volverse capaces y eficientes, para gozar de las
comodidades del siglo XXI y al mismo tiempo, estar tan aislados los unos de los
otros.
Están
analizando como reducir la temperatura en las grandes aglomeraciones humanas,
las grandes ciudades, ya que allá también tienen ciudades enormes. Y una
propuesta inteligente ha sido la de pigmentar los recubrimientos de calles y
caminos de tal manera que adquieran un color muy claro. Esto generaría una reducción en el calor dentro
de las ciudades del orden de siete grados centígrados. La idea es que los caminos, calles y avenidas
absorben calor durante el día y lo expelen lentamente durante la noche.
Reduciendo su tasa de absorción, reducimos la temperatura de su entorno. Sus análisis han demostrado que si blanquean
los techos de sus casas, reducirán su temperatura en dos grados
adicionales. Lo cual ya extendido a la
totalidad del país implicaría una reducción global de dos grados centígrados en
la temperatura promedio australiana…
Quizá
muy poco para muchos, pero un aumento de dos grados en la temperatura promedio
de la tierra, generará catástrofes nunca antes vistas por el hombre. Así que dos grados son mucho considerando la
temperatura global, y los australianos están haciendo su parte.
Mientras
tanto, las naciones poco civilizadas como la nuestra, ni siquiera se preocupan
por educar a su población para enfrentar los retos del mañana. Siempre nos alcanza el futuro sin estar
preparados para enfrentarlo, como ha sucedido con el tratado de libre comercio
y con tantas y tantas cosas más.
México
se encuentra comprometido ante las naciones civilizadas a reducir el consumo de
energía generada mediante combustibles fósiles.
Todos sabemos que el petróleo se va a acabar, y en México más pronto de
lo que esperamos. México ofreció al mundo que para el año 2024 una tercera
parte, el 35% de su energía consumida provendrá de fuentes renovables. En los próximos días, entre partidos de México
en el mundial, se van a discutir en el congreso de la Unión, las leyes
secundarias de la reforma energética.
Las leyes primarias no le dedican la menor atención a las energías
renovables. Tenemos la esperanza de que se lo dediquen mediante las leyes secundarias.
Yo
sé y me consta, que es rentable económicamente generar electricidad mediante
paneles fotovoltaicos (solares), sin embargo, podría ser mucho más fácil y
barato, si hubiera mayores apoyos, subsidios, créditos blandos y de fácil
acceso, reducción de aranceles, facilidades a la fabricación e importación de
insumos, deducción inmediata no sólo cuando se realiza la inversión en el
negocio, sino también en la casa habitación, etc. Hay cientos de medidas gubernamentales para
estimular esta industria, y sin embargo, muy poco se hace para promoverla. Esto
a pesar de que todos los análisis indican que la curva de crecimiento de
demanda de energía eléctrica es mucho más pronunciada que la curva de
crecimiento de generación. Es decir,
México va rumbo a no poder satisfacer sus necesidades de energía eléctrica y
por ello, cuando menos a nivel municipal se estimula el cambio de luminarias
por leds, que son muchísimo más ahorradoras.
Estimado
lector(a), te invito a ser ciudadano del mundo. Te invito a ser activista. Te
invito a escribirle a tu diputado federal uninominal y plurinominal, a tu
senador uninominal y plurinominal, para que incluyan estos temas, tan urgentes
e importantes para el país en las leyes secundarias de la reforma
energética. Por internet es muy fácil.
Entras al senado o a la cámara de diputados, y allí encuentras sus correos
electrónicos. México, el planeta
tierra, y tus hijos te lo van a agradecer.
