* 31 cadáveres en fosas clandestinas * Solalinde lo anticipó
* Las juergas del delegado * Jaime Ruiz solapa a Esteban Lara * Las
dos chambas de Silviano Delgado * México-Brasil en el Trocadero, con
cargo al erario * El proveedor de Theurel * Armas y espionaje
* Ratificó Pedro Cayetano denuncia
Mussio Cárdenas Arellano | 19 junio de 2014
Tribuna Libre.- Ahí, donde las nauyacas hacen su nido, en la tierra
de Fidel Herrera Beltrán, un escabroso hallazgo da certeza a la denuncia del
sacerdote Alejandro Solalinde: Veracruz es un camposanto, atestado de fosas
clandestinas, cuerpos torturados, ejecutados, sin derecho a cristiana
sepultura.
Solalinde lo dijo hace ya tres años. En Veracruz
habría más fosas con cuerpos de migrantes que en el norte del país, en
Tamaulipas o Coahuila. Y el director del albergue Hermanos del Camino relacionó
al “comandante Jimmy” con el ex gobernador Fidel Herrera y con bandas del
crimen organizado.
Van ahora 31 cadáveres, encontrados —martes 17— en
un rancho abandonado, El Diamante, que fuera propiedad del ex alcalde Fernando
Cano Cano, entre Tres Valles y Cosamaloapan, en el ejido Nopaltepec, la cuna de
la fidelidad. Todos con huellas de tortura y en su mayoría con el tiro de
gracia.
Le aquejaba al sacerdote católico la duda sobre la
suerte que corrían miles de migrantes que cruzan el territorio veracruzano para
alcanzar la frontera con Estados Unidos. Que se investigue la administración de
Fidel Herrera, reseñaban los medios de comunicación. “Se descubrirán horrores
contra los migrantes; hay testimonios”, decía en mayo de 2011 Alejandro
Solalinde.
Su testimonio era categórico. Advertía una masacre,
violencia desmedida, desapariciones forzadas, ejecuciones de migrantes y hasta
la acción de “cocineros” del crimen organizado para desaparecer los cuerpos. Le
inquietaba la suerte de las víctimas y más a él, en su condición de coordinador
en la región sur de laPastoral de Movilidad Humana del Episcopado Mexicano.
Le decía a Norma Báez, del periódico La Jornada
Veracruz, que en reunión con el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, exponía
que “uno de los puntos es la situación de Veracruz, una investigación en
el estado, que se investigue a la administración pasada de Fidel Herrera
Beltrán, la desaparición de migrantes”.
Solalinde dimensionaba el caso Veracruz. “No sólo
se trata de fosas clandestinas, sino que hay asesinos, descuartizadores y
‘cocineros’, mismos que se han encargado de deshacer los cuerpos de las
víctimas en ácido”. Sospechaba de la crianza de lagartos en pequeñas Ciénegas,
algunas artificiales, que “son alimentados con los restos de los muertos”.
Su llamado era a hacer justicia a los
migrantes porque “lo que se va a encontrar en Veracruz supera cualquier
tipo de horror hasta el momento conocido, pues los migrantes secuestrados y
asesinados por el crimen organizado ascienden a miles en dicho estado”.
Veracruz es un escenario de horror. Solalinde lo
describe en otra entrevista, a Imagen del Golfo.
“Tiene que abrirse el suelo veracruzano, porque yo
creo que ha de ser el hervidero de esqueletos por donde quiera”.
Decía que Tamaulipas, Durango y Coahuila “son una
pálida sombra de Veracruz”. Las fosas clandestinas están por doquier pues en la
tierra de Fidel y Javier Duarte, los cogobernadores, “se perfeccionó la
desaparición de migrantes”.
Solalinde veía —y ve— a Veracruz como “el
cementerio más grande de México”.
Y reclamaba:
“Lo que yo pregunto en este momento es qué
autoridad va a atreverse a hacer investigaciones en Veracruz para que empiecen
a buscar cuerpos humanos, osamentas”.
Sencilla la lógica del sacerdote católico,
planteaba complicidad entre los altos mandos policíacos estatales y a la
familia política que insistían en culpar exclusivamente al gobierno federal de
“secuestrar y desaparecer” migrantes.
Era mayo de 2011. El mapa de las fosas clandestinas
no incluía a Veracruz. Lideraba esa tétrica estadística Durango, con 201
cadáveres; le seguía Tamaulipas con 183; Coahuila, 39, y Ciudad Juárez,
Chihuahua, 24. Hoy es diferente.
Hay fosas clandestinas en todo México. Hay fosas en
casi los 32 estados del país.
En Tamaulipas, los 183 cuerpos asesinados se
hallaban en 40 fosas. Las cifras en Durango pasaron de 201 a 300 cadáveres;
Jalisco 19.
En un solo hallazgo, Veracruz suma 31. Ya en el
pasado se han hallado otros sepultados clandestinamente. El sur de la entidad,
en Agua Dulce, en Las Choapas, aparecen conocidos y desconocidos, estudiantes,
trabajadores, jovencitas, líderes sindicales obreros, periodistas, como
Gregorio Jiménez de la Cruz y Noel López Olguín. También narcomenudistas y
sicarios de bandas rivales.
Políticamente, el hallazgo de Nopaltepec impacta al
gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Resistirse a llamarle al crimen masivo por
su nombre, los hace sospechosos. Negar información sobre las fosas
clandestinas, ocultarla, soltarla a regañadientes como hace el Servicio Médico
Forense, lleva a preguntar qué le duele al duartismo o al fidelismo.
Duarte y su procurador, el improvisado Luis Ángel
Bravo Contreras, se habían resistido hasta el miércoles 18 a fijar una postura
sobre el hallazgo de Nopaltepec.
Le quema las manos al gober Duarte el tema de las
fosas clandestinas. Negar la realidad ha sido siempre su mejor salida. Y si no
la niega, categoriza la violencia del crimen organizado como accidentes o
siniestros circunstanciales.
Santuario de Los Zetas, Veracruz tácitamente le fue
rentado a esa banda criminal en los tiempos de Fidel Herrera. En su territorio
trasiegan la droga, reclutan migrantes, levantan niños, se llevan jovencitas y
las dedican a la prostitución, desatan el terror del secuestro y el lucrativo
negocio de la extorsión.
No ha sido ajeno a la delincuencia mayor el
gobierno de Veracruz. Su policía, la policía fidelista, fue cómplice de los
malosos, les filtraba información, los protegía contra operativos del Ejército,
la Marina y la Policía Federal. Duarte se ha dedicado a simular que depura las
corporaciones policíacas, que tiene una policía acreditable en la que invierte
millones de pesos pero que sólo sirve para reprimir a la sociedad, a los
manifestantes, a la prensa crítica.
Solalinde habló hace tres años. Dijo que Veracruz
era el mayor cementerio de México. Hablaba del horror de las fosas
clandestinas. Describía la muerte violenta de los migrantes. No sólo eran las
tumbas sino los asesinos, los descuartizadores y los “cocineros”.
Solalinde pedía investigar la administración de
Fidel Herrera Beltrán. Sabía el sacerdote católico que nadie, ningún grupo
delictivo, ni las mafias de la droga o sus derivados de la extorsión, puede
imponerse sin la complicidad de las instituciones, sin el encubrimiento de los
hombres de poder.
¿Quién dio el pitazo? ¿Quién realizó la llamada
anónima que hizo saber de las fosas clandestinas en Nopaltepec? ¿Quién sabía
con tanta precisión el lugar donde se hallaban sepultados los 31 cadáveres?
¿Por qué ahora cuando la relación entre el gobierno salinista de Enrique Peña
Nieto y los cogobernadores Fidel Herrera y Javier Duarte está en su peor
crisis, porque Veracruz se le regatea al Presidente de México.
Solalinde habló hace tres años, en mayo de 2011.
Acusó que Veracruz es un cementerio, un camposanto. Dijo que había que
investigar a Fidel Herrera. Y ahora son hallados 31 cadáveres en fosas
clandestinas en Nopaltepec, a cuna de la fidelidad, donde las nauyacas hacen su
nido.
Nada de esto es casual.
Archivo muerto
No se sabe qué tiene más mareado a Esteban Lara: si
el minicargo de delegado de la Secretaría de Educación de Veracruz en la zona
sur, o su frecuente paso por las cantinas y bares de Coatzacoalcos. Asiduo a la
copa, el joven Esteban Lara es de los que comenzó a celebrar el empate de
México con Brasil en el Mundial de Futbol, pero con varios meses de
anticipación, y según se sabe, lo hará por lo menos de aquí a que termina 2014.
Sus juergas son de escándalo. “La Corcholata”, le apodan sus subalternos, pues
siempre está pegado a la botella, sin reparar cómo anda la delegación de la
SEV, si es que anda, y menos, mucho menos, qué piensa de sus excesos el
gobernador Javier Duarte. Dice Esteban Lara que sus vicios son sus vicios y
que, por supuesto, es inamovible pues su padrino, el intragable Jaime Ruiz
Macías, director de Turismo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, lo sostiene y
lo solapa, le pese a quien le pese, incluso al propio gordobés. Esteban
Malacopa es digno ejemplo de cómo anda la educación en Veracruz... ¿A qué hora
trabaja Silviano Delgado? Multiubicuo, el titular de la Dirección Municipal del
Deporte le dedica más tiempo a sus tarea en el Atlético Delfines de
Coatzacoalcos que a su encargo oficial. Muy activo, se le veía en los partidos
de visitante del equipo campeón, en los días en que se acarició la posibilidad
de llegar a la Liga de Ascenso y luego la frustración por no lograrlo por
incumplir los requisitos establecidos por los dueños del futbol mexicano.
Cobrar sin trabajar en una dependencia oficial, en este caso la DIMUDE, es
propio de “aviadores” y es un delito, pues afecta al erario público. Por
cierto, ¿sabrá Silviano donde quedaron los aparatos para hacer ejercicio,
robados de uno de los gimnasios municipales? Si no lo sabe es porque no está
donde debiera estar. Y si lo sabe y no lo denuncia, es por complicidad... Con
cargo al erario, ediles y funcionarios degustaban vinos finos, licor a placer y
buenas comidas mientras seguían paso a paso, minuto a minuto, el transcurso del
encuentro de futbol entre México y Brasil. Ese día, martes 17, le hacían el
gasto a Leonel Azuela, propietario el carísimo restaurant Trocadero, un insulto
al bolsillo hasta de los millonarios. O mejor dicho, le hacía el gasto el
ayuntamiento de Coatzacoalcos, que con recursos públicos paga las francachelas
de los miembros del cabildo y la pandilla gobernante. Horas después, llegó el
alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Saludó a los comensales. Departió con su
cabildo. Los acompañó un rato y se fue. La cuenta será un reembolso que pagará
la tesorería municipal... ¿Quién es ese joven empresario, antes empleado sin
mayores expectativas, que fue el proveedor de lujo de armas para la policía de
Coatzacoalcos, según revelador expediente donde constan requisiciones, facturas
y órdenes de pago? Una pista: es el mismo que abastecía al ex alcalde de
Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— de equipo
para espionaje, para pinchar teléfonos, para grabar video... Ratificó el
periodista Pedro Cayetano su denuncia por robo de celular que implica a Ernesto
González Quiroz, vocero del secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Arturo
Bermúdez Zurita. Tras varios intentos, lo hizo la tarde del jueves 12 y se le
asignó el número de investigación ministerial COAT4/352/2014. De inmediato se
le cursó oficio a la policía ministerial para que sean localizados González
Quiroz, José Pumián, vocero del Mando Único Policial; Arturo Reyes, enlace de
la SSP en Coatzacoalcos, y Pedro Eliseo Quiroz, delegado de Tránsito, los tres
últimos como testigos de la entrevista entre el vocero de seguridad y el
corresponsal de Grupo ACIR. “Caiga quien caiga”, suele decir el gobernador
Javier Duarte de Ochoa. ¿Será?...
twitter: @mussiocardenas
