* Los insultos y el agravio * Lo vetó para
ser diputado federal * Keren Prot: el inhumano trato a su gente *
Alianza por Coatzacoalcos buscará ser asociación política * A De la
Guardia no le dijeron qué tan jodido está el PRD * PANAL: candidato y
coyote * La foto del recuerdo * Cuando el político y se drogaba
Mussio Cárdenas Arellano | 17 febrero de 2015
Tribuna Libre.- Es infinita la
capacidad de traición de Joaquín Caballero. Lo hace con sus amigos, y con sus
mecenas, y con sus aliados. No sabe de lealtades, pacta y olvida, cumple a
medias o no cumple. Y cuando puede, que es siempre, ejerce el poder para
sojuzgar, aplastar y congelar a los miembros de círculo estrecho, su círculo
rojo.
Su nueva víctima
es Juan Manuel Rodríguez Caamaño. Lo ninguneó, lo maltrató, lo insultó, lo
despedazó en una reunión clave, vital en las horas electorales por venir,
sombrías las jornadas que vive el PRI en el distrito de Coatzacoalcos, disperso
el rebaño, a flote los odios y el ajuste de cuentas, como sicarios políticos en
medio de una vendetta.
Ocurre en la
víspera del registro de candidatos, álgido el momento, tenso el jaloneo de los
grupos priístas por incrustar sus propuestas para la diputación federal. Ocurre
en Xalapa, Javier Duarte, el gobernador de Veracruz, como protagonista central.
Ocurre en un escenario de solución que derivó en una arena de traición.
Señala el relato
que al cónclave acudió Duarte; su esposa Karime Macías, la gobernadora; Marcelo
Montiel Montiel, delegado de la Sedesol federal en Veracruz, el cacique de
cartón; el frustrado precandidato, Víctor Rodríguez Gallegos, alias “El
Chochol” o “El Petróleo”; Joaquín Caballero Rosiñol, el ex marcelista alcalde
de Coatzacoalcos, y Erick Lagos Hernández, la otra cara de Fidel Herrera,
aspirante a la diputado federal por Acayucan.
Sacó la espada
Javier Duarte y le voló la cabeza a Víctor Rodríguez. Decía el gordobés que no
garantizaba el triunfo, que las encuestas lo masacraban, que yacía en el sótano
de las preferencias electorales, ignorado por la mayoría, superado por todos,
incluido por Marcelo Montiel y la diputada de la Succión, Lady Tinacos, Mónica
Robles Barajas, la tirana de sus empleados en Diario del Istmo.
Marcelo Montiel
aceptó y entregó la plaza. Fue usado, engañado, burlado como a un principiante,
humillado y despojado de una candidatura que tejió y confeccionó para su
operador principal. Víctor Rodríguez, el constructor encubierto, no sería ya, y
quizá nunca más, diputado federal.
Propuso Javier
Duarte un nombre: Carlos Vasconcelos Guevara, líder de la CTM, dispensador de
contratos, turnos de trabajo, comedores industriales en Etileno XXI, el Señor
de las Despensas, que recorre cada fin de semana las colonias de Coatzacoalcos,
las oferta al mejor precio, a veces las regala, y que solo se da cuerda para
increpar a los políticos que ayudan únicamente cuando hay una candidatura en
juego.
Lo desecharon de
un plumazo. Lanzó una siguiente propuesta: Juan Manuel Rodríguez Caamaño,
secretario de ayuntamiento, rector de la Universidad Istmoamericana, presidente
de la Fundación Colosio del PRI de Coatzacoalcos, ex aspirante a diputado
local. Marcelo Montiel asintió, dijo que era joven, imagen fresca y tendría
aceptación.
Se engalló
Caballero. Lo descalificó. Lo llenó de improperios, azorados quienes
escuchaban.
“Es flojo —resumió
Caballero—, irresponsable y huevón”.
Dejó perplejos a
todos. Marcelo Montiel había operado en 2013 para que Juan Manuel Rodríguez,
“Juanelo”, desistiera de aspirar a la candidatura a diputado local. Invocó la
cercanía con su familia, el aprecio a su mamá, Rosita Caamaño, suplente de
Marcelo en la alcaldía de Coatzacoalcos entre 2001 y 2004, un activo del
marcelismo. Lo convenció y le allanó así el camino a Mónica Robles de Hillman,
la hija predilecta del Clan de la Succión, en un pacto con el que Caballero se
enfiló hacia la presidencia municipal.
Provocó ese
exabrupto de Caballero desconcierto en Javier Duarte y Karime Macías, quienes
más allá de la política, mantienen una fuerte amistad con Juanelo Rodríguez
Caamaño.
Propuso entonces
Erick Lagos la candidatura de Rafael García Bringas. Era el as, la jugada del
fidelismo, un golpe mortal al marcelismo y, sobre todo, la fractura del
proyecto del delegado de Sedesol para recuperar la alcaldía luego que Joaquín
Caballero de deslindó de Marcelo Montiel, maniobró para negarle la diputación
federal y se alió con sus enemigos.
Por la puerta
trasera entró Rafael García Bringas a la candidatura del PRI, sacado del
basurero político, recordado como el panista que derrotó al PRI en 2009,
ayudado por Marcelo Montiel para sepultar políticamente a Iván Hillman Chapoy,
quien suplicó toda su campaña a Fidel Herrera que obligara al marcelismo a
apoyarlo, consciente que tras su desastroso paso por la alcaldía donde
desapareció 2 mil millones de pesos, construyendo sólo banquetas y
guarniciones, sin calle, nadie votaría por él.
Descomunal, la
ingratitud de Caballero es digna de un estudio psicológico. Caballero agravia a
Juanelo Rodríguez, su ex coordinador de campaña, su hombre leal que no repara
en expresar públicamente su respaldo. “Mi único líder es el alcalde Joaquín
Caballero”, dice a la prensa. Lo cuestionan sobre sus ligas con Marcelo
Montiel, por quien llegó a la Secretaría del ayuntamiento, pero su discurso no
varía. Su líder es —era— Joaquín Caballero.
En la campaña a la
alcaldía, Juanelo Rodríguez no tenía otra visión que el triunfo de Joaquín
Caballero. Atrajo el voto de su círculo social, el jet-set de Coatzacoalcos.
Logró insertarlo en un ámbito en el que los Caballero, pese al origen de su
apellido, su cercanía con el ex cacique de los 60’s, Amadeo González Caballero,
venían siendo repudiados.
Caballero Rosiñol
vivió en la estrechez. Habitó en una casa de Pensiones del Estado. Trabajó
mientras realizaba sus estudios en la Universidad Veracruzana, porque para él,
a diferencia de sus amigos pudientes, no hubo cómo realizarlos fuera de
Coatzacoalcos.
Muy joven se vio
ligado al poder. Lo vinculó su hermana Ana Luisa, quien mantenía una estrecha,
pero verdaderamente estrecha relación de amistad con el poderoso priísta,
entonces tesorero municipal, después alcalde, Edel Álvarez Peña. Ana Luisa
apareció súbitamente como novia de Marcelo Montiel, un noviazgo que dio de qué
hablar.
Ni eso le permitió
a Joaquín Caballero ingresar al círculo social más estrecho de Coatzacoalcos.
Lo intenta a través de la alcaldía. Lo intentó, vía Juanelo Rodríguez, hasta
que éste descubrió el engaño y la traición.
Juanelo Rodríguez
es secretario del ayuntamiento, pero es como si no existiera. O quizá sí. Pero
sólo para ser ninguneado, ignorado, maltratado, sojuzgado por el alcalde y los
operadores marcelistas. Las sesiones de cabildo son la evidencia de cómo se
agravia a un “amigo”, a la vista de los ediles.
Su equipo de
trabajo no pudo ser incorporado a la Secretaría del ayuntamiento. Fue cercado
con los operadores del tesorero municipal, Alfonso Morales Bustamante. El
oficial mayor, Humberto Díaz Bautista, percibe mejor salario que todos; sus
allegados tienen secuestrada la Secretaría. El ambiente es pesado y la
desigualdad manifiesta. Le aplican la aburridora.
Nada le dejan a
Juanelo, ni el vehículo asignado a esa dependencia, secuestrado ahora por
Humberto Díaz, que no es empleado para tareas de la oficina sino que se le ve
en tiendas de autoservicio como Chedraui, en los cines de Coatzacoalcos o
rolando en el malecón.
Decía Caballero
que Juanelo era un gran amigo, que cedió en sus aspiraciones para que Mónica
Robles fuera candidata a diputada local y él alcalde. Y que irían juntos,
siempre, en el camino. Era palabrería. Era show.
Pudo abrirle la
posibilidad de ser candidato a diputado federal. No quiso. Lo vetó. Pudo
hacerlo cortésmente. No quiso. Lo descalificó y lo insultó.
Así es Joaquín
Caballero. Promete y no cumple, o cumple a medias, o ignora a sus aliados, o
los patea, o los grilla, o los intriga. Sonríe y apuñala.
Pudo ser sutil
para agraviar a Juanelo, pero prefirió la rudeza innecesaria.
Fue un acto de
alta traición.
Una traición al
amanecer.
Archivo muerto
Injusta, inhumana,
insensible, Keren Prot tiene un nulo sentido del valor de las personas. Las
desprecia y las ignora, las usa y las desecha. Montada en el trabajo electoral
de su gente, pudo llegar a la agencia municipal de Villa Allende, la
congregación más importante de Coatzacoalcos. Sólo así pudo llegar. No por
simpatía, porque no la tiene; no por afectos porque sólo genera repudio. De
ínfulas y soberbia, Keren Prot ahora olvida a quienes se partieron el alma para
verla convertida en agente municipal, el botín a su alcance. Y a ellos, sólo
para constatar qué tan negra tiene el alma, los refundió en un basurero; los
olvidó en la desgracia, los ignoró en la enfermedad, y ya ni se diga que les
hubiera otorgado seguridad social. Ni siquiera los volteó a ver. Ni siquiera
tomó el teléfono y les llamó. Keren Prot no está ahí para darle desarrollo a
Villa Allende. Está para hacer negocios. No se podía esperar menos de quien
proviene de una familia en la que el hermano se hace llamar el “Comandante
Noriel”, cuyo hogar recibe una ráfaga de metralleta y lo hacen correr, donde la
autoridad protege al crimen organizado, donde el periodista Gregorio Jiménez de
la Cruz fue levantado hace un año ya y luego recibió un mensaje de un tal Prot
en el celular que quedó en el hogar. Lo inhumano, lo injusto, lo insensible es
lo que distingue a Keren Prot... Alianza por Coatzacoalcos va por su registro
como asociación política estatal. Cambiará su denominación. Extiende su radio
de acción. Se regionaliza y en breve fundará comités en las principales
ciudades de Veracruz. La agrupación política que encabezan Juan Manuel
Rodríguez Caamaño, actual secretario del ayuntamiento; Víctor Márquez Hernández
y José Manuel Villegas Pérez, cuenta ya con un padrón superior a los 10 mil
integrantes tan sólo en Coatzacoalcos y cuadros electorales en esta cabecera,
Nanchital, Agua Dulce y Minatitlán. Es seguro que para 2017 impulsarán, dentro
o fuera del PRI, la candidatura de Juan Manuel Rodríguez a la diputación local,
asqueado éste del joaquinismo que le dio la espalda, lo ninguneó, lo maltrató y
lo congeló... ¿Alguien le ha dicho a Rodolfo de la Guardia que es candidato de
un partido que en los hechos no existe? Menguado, abandonado por quienes se
identifican con la izquierda, ávidas sus tribus de arañar una regiduría en cada
elección municipal, comparsa del PRI, el Partido de la Revolución Democrática
de nada le sirve a su candidato. Rodolfo de la Guardia contiende por un partido
patito, la mascota del PRI, agencia de colocaciones que no crece ya, que se
halla estancado, que sirve a sus líderes para inscribir a su gente en la nómina
del ayuntamiento y para operar electoralmente a favor de quien el alcalde en
turno, priísta, por supuesto, decida. ¿Pues qué pensó Rodolfo de la Guardia?
¿Que le habían dado la candidatura con todo y partido, y para ganar?... Coyotea
asignaciones de tierra Adán Escobedo Morales, cuasi candidato a diputado
federal por el Partido Nueva Alianza en Coatzacoalcos. Y le saca jugo al
negocio. Abogado de profesión, tramita juicios de asignación por prescripción en
los tribunales, logra fallos favorables y obtiene abundantes emolumentos. Hasta
demasía de terrenos, metros cuadrados extra le conceden los jueces y, por
supuesto, el voraz Adán Escobedo incrementa sus honorarios. ¿Cuánto de esos
recursos van para la campaña a la diputación? ¿Cuántos, sin exceder el tope de
financiamiento privado que permite la ley? O sea, candidato y coyote... ¿De
quien es esa foto que registra el preciso momento en que dos jóvenes
estudiantes aspiran su respectiva dosis de coca, una de tantas de las que
solían consumir en aquellos tiempos de desenfreno y reventón? Tres pistas: uno
de ellos es hoy un connotado político, el otro es personaje que militó en la
izquierda y ambos fueron captados en la escuela privada donde cursaban el
bachillerato. La foto habla por sí sola...
twitter:
@mussiocardenas
