* 18 cuerpos en Coatzacoalcos * Hasta la
prensa duartista lo difunde * Les provocó “desorden”, dice Bermúdez
* No, les destrozó el discurso * EU y los periodistas de Veracruz *
Listo el dictamen para iniciar desafuero del alcalde * Sepultan a Moy * El ego de Rocío
Nahle * PT pedirá seguridad para los candidatos.
Mussio Cárdenas Arellano | 10 febrero de 2015
Tribuna Libre.- Veracruz, decía
Alejandro Solalinde, el sacerdote de los migrantes, es un cementerio
monumental, fosas clandestinas por doquier. Y es verdad. Hay muertos, muchos
muertos, de los que no se volvió a saber. Es el sello de la mano criminal, de
la violencia, de la impunidad y del horror.
Y sí que lo es.
Las fosas están en Pueblo Viejo, en Alvarado, en Actopan, en Tres Valles, en
Agua Dulce, en Acayucan, en Las Choapas, en Cosoleacaque. Y ahora en
Coatzacoalcos.
Decenas de cuerpos
fueron hallados ahí, de mujeres, de hombres, de niños, mutilados algunos,
decapitados otros, ejecutados por la mano del crimen organizado, arrancados de
la vida en la espiral de violencia que un día empezó pero que no tiene para
cuando terminar en Veracruz.
Seis cadáveres
aparecieron al poniente de Coatzacoalcos, entre el lunes y martes, 2 y 3 de
febrero. Unos dicen que en la colonia Veracruz y otros que en Lomas de
Barrillas, pero para el caso es lo mismo pues el incipiente escándalo tuvo un
efecto exponencial ante lo que estaba por llegar.
Ahí, en la zona
del hallazgo, celosamente cuidada por navales y militares, por policía del
Mando Único y los guaruras de la subprocuradora Samyra del Carmen Khouri
Colorado, trasluce la evidencia de que el proyecto de seguridad del gobernador
Javier Duarte de Ochoa es un monumento al fracaso y que los logros del combate
a la delincuencia son palabrería barata y demagogia peor que inútil.
Seis cuerpos
sacudieron a la sociedad. Y es explicable. Dos días después, fuentes de la Subprocuraduría
revelaron que la magnitud del hallazgo es para ponerse a pensar: 18 cadáveres,
de los que sólo uno, el de una joven de Jáltipan, pudo ser identificado como
Sofía de los Ángeles Acosta.
Lo dice la prensa
independiente. Lo sostiene la prensa oficialista. Hasta los portales duartistas
en internet retratan la magnitud del escándalo. Y entre los fuegos provocados
por la revelación, ni la subprocuradora intransigente ni el fiscal de Veracruz,
Luis Ángel Bravo Contreras, con el espejo y la cuchara en la mano, han atinado
a expresar un desmentido medianamente aceptable. Ni corrigen, ni precisan, ni
confirman, atrapados en la contundencia del hecho, pasmados sin saber qué
hacer.
18 cuerpos son de
escándalo para un municipio donde hay violencia pero no de ese tipo.
Coatzacoalcos había vivido hallazgos aislados de ejecutados en sus playas, en
el campo, en las congregaciones. Pero un cementerio clandestino en su cabecera
municipal no lo tenía.
De los relatos
periodísticos difundidos se desprende que los primeros seis cuerpos, hallados
entre el lunes y martes, corresponden a cinco varones y una mujer, todos
decapitados. Para el viernes 6 encontraron 12 más.
En total había 15
fosas clandestinas. De ellas, cuatro no se usaron. Había tablas de castigo,
machetes, palas para cavar y una tabla de apoyo para decapitar, según
información del periodista Juan Antonio Valencia, el primer comunicador que
difundió el hecho.
¿Grave? No, es
peor que grave. Hay la presunción de que falta por encontrar medio centenar
más. Dicen los dos obreros que iban a ser enterrados y que lograron escapar,
que los sicarios les expresaban que les harían compañía a por lo menos cien
ejecutados ahí sepultados.
Oficialmente sólo
fueron hallados seis cadáveres. Extraoficialmente 18. Se presume que hay otros
50. Y los matarifes revelaron que son más de 100.
Coatzacoalcos
apunta a ser el cementerio clandestino mas poblado de Veracruz, reflejo de la
barbarie y signo visible de que ni el Mando Único, ni el Veracruz Seguro, ni la
profesionalización de la policía, ni la compra de armamento, ni programa alguno
han servido para enfrentar al crimen organizado.
Javier Duarte
sigue en su dinámica de fracasos. Arturo Bermúdez, el poderoso secretario de
Seguridad Pública, el prima donna del sanchochado duartista, sólo atina a decir
que el cementerio clandestino de Coatzacoalcos le provocó un “desorden” a los
programas de seguridad.
¿Desorden? No. Los
despedazó la realidad. Hizo añicos la habitual verborrea de un gobernador,
Javier Duarte, y corte de enanos que hablan sin ton ni son. Les pulverizó el
discurso. Veracruz es un barco que naufraga en un torbellino de inseguridad y
violencia, solapada la delincuencia, impune el crimen organizado, burlado el
orden legal y, consecuentemente, perdida la confianza de la sociedad.
Alejandro
Solalinde Guerra, sacerdote católico, ya lo decía, en 2011, y su visión fue
premonitoria, crudamente descriptiva, sustentada en información de primerísima
mano: Veracruz es el peor cementerio clandestino de México.
“Tiene que abrirse
el suelo veracruzano, porque yo creo ha de ser el hervidero de esqueletos por
donde quiera”, expresó a Imagen del Golfo el coordinador de la Pastoral de
Movilidad Humana en el Pacífico Sur del Episcopado Mexicano y director del
albergue Hermanos del Camino.
“Lo que yo
pregunto en este momento es qué autoridad va a atreverse a hacer
investigaciones en Veracruz para que empiecen a buscar cuerpos humanos,
osamentas ahí en Veracruz”, dijo Solalinde.
Y expresó que
existe una colusión entre criminales y policías para secuestrar y desaparecer
migrantes en territorio veracruzano.
Cuatro años
después, Solalinde sigue teniendo razón. Veracruz es un cementerio descomunal.
La seguridad está fracturada, los programas de gobierno son maquillaje y
fachada, aniquilados por la impunidad como se manejan los criminales.
Lo
peor es que hallan cuerpos y los ocultan. Restringen la información, cercan el
área de búsqueda, lejos de las cámaras de los fotógrafos y camarógrafos, a
distancia de los reporteros. Y cuando requiere la prensa una explicación, se
les reprime, son embestidos por el automóvil de la subprocuradora, acaso un
delito de quien debe velar que la transgresión a la ley no exista y a quien lo
comete, se le castigue.
18
es un número que alarma. 50 más. 100 ni se diga. Es lo que se halló en Lomas de
Barrillas, en Coatzacoalcos, y lo que queda por rescatar. Son los cuerpos de
las víctimas del narcotráfico, quizá células de una banda rival, quizá
inocentes que estuvieron a la hora equivocada, en el lugar equivocado.
Pregona
Javier Duarte que Veracruz es seguro. Dice que los índices delictivos se
abaten, que hay una mejoría en todos los órdenes. Falso. Veracruz se encamina a
ser otro Tamaulipas por el nivel de violencia; un Durango por el numero de
fosas; un Coahuila por el número de cuerpos hallados; un Guerrero porque aquí,
en Coatzacoalcos, ya se habla de crematorios clandestinos.
Enero fue mes de
muertos, de periodistas levantados y muertos como Moisés Sánchez Cerezo.
Febrero es mes de muertos y de fosas. Fosas clandestinas y un cementerio
monumental, como decía el sacerdote Alejandro Solalinde.
Veracruz,
hermanado con la tragedia y atrapado en el horror.
Archivo muerto
Anthony Wayne es
polémico, metiche, embajador claridoso. Pero llegó a Veracruz, al puerto, y
soltó dos, una buena y otra mala. La mala es que dijo que el gobernador Javier
Duarte es un demócrata (quizá lo ha de decir por el fraude con que Fidel
Herrera lo dejó encargado de la gubernatura, en 2010). La buena es que vía la
organización Freedom House, el gobierno de Estados Unidos canalizará recursos
para apoyar mediante talleres la protección y seguridad de los periodistas en
riesgo. En la reunión estuvo Jorge Morales, consejero de la Comisión Estatal
para la Atención y Protección de los Periodistas en Veracruz, y tres comunicadores
más. El tema de los comunicadores desaparecidos, asesinados, perseguidos y
amenazados, permea en Estados Unidos. Lo observan y comienzan a actuar. Javier
Duarte está en la mira del Coloso del Norte. A puerta cerrada, Wayne y Duarte
tocaron el tema de la prensa asediada, según trascendió. Freedom House es uno
de los organismos que suscribieron la carta en que se pidió le fuera retirado
el Hay Festival Xalapa al gobierno de Javier Duarte por el constante asedio a
la prensa crítica veracruzana, los asesinatos de comunicadores aún no
resueltos, entre ellos los de Milo Vela, Regina Martínez, Gregorio Jiménez de
la Cruz y ahora Moisés Sánchez Cerezo... Día 37. Se encuentra listo el dictamen
para dar inicio en el Congreso de Veracruz al juicio de procedencia contra el
alcalde de Medellín, Omar Cruz Reyes, como presunto autor del levantón y crimen
del periodista Moisés Sánchez Cerezo. Se estudiarán los argumentos del fiscal
Luis Ángel Bravo Contreras y se citará al alcalde para que alegue en su favor. Obvio,
al final se impondrá la mayoría priísta y el alcalde será desaforado y llevado
ante la justicia, así sea que Fis-culín sólo aporte testimonios “de oídas” del
único sicario detenido, Clemente Noé Rodríguez Martínez, quien ya anteriormente
estuvo acusado de la desaparición forzada de dos comerciantes michoacanos y la
Procuraduría de Veracruz, en tiempos de Fidel Herrera, lo dejó ir. Moisés
Sánchez Cerezo fue sepultado el viernes 6. Es el undécimo periodista asesinado
durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa... Vaya ego el de la sempiterna
aspirante a diputada federal por Coatzacoalcos, Rocío Nahle García. Presume
entre su círculo de amistad que llegó a Villa Allende, percibió una presencia
extraña, observada a cierta distancia. Cuenta la futura candidata de Morena que
el individuo se le acercó. Era un maloso. Cruzaron unas palabras, obvio el tema
de su aspiración y la cosecha de votos. Y la razón por el que Rocío Nahle, la
rémora de Andrés López Obrador, tiene vía libre en Villa Allende. “La dejo trabajar
nomás porque está muy buenona”. Lo cuenta entre su círculo de amistad. Suscita
el escarnio, el comentario mordaz. Puede que no sea diputada pero Miss Ego
sí... Tan enrarecido está el ambiente electoral que el Partido del Trabajo
instará al gobierno federal a blindar a los candidatos en Veracruz. Tras lo
ocurrido con media docena de aspirantes, dos en Coatzacoalcos, el resto en
Orizaba, Poza Rica, Tuxpan y Acayucan, amenazados e intimidados, analiza el PT
formalizar en la Cámara de Diputados la petición para que se garantice su
seguridad y a la par se ahonden las investigaciones para dar con los culpables.
El asunto lo trae el PT y en breve lo aterrizará...
twitter:
@mussiocardenas
