* Una diputación federal y nada más *
Convención del PRI, la farsa de siempre * Peculado electoral del
ayuntamiento * Desairan maestros a García Bringas * “No tengan
miedo”, decía Moisés * Ejemplar de homenaje de “La Unión”, en
Xalapa * Trapos sucios en la APEC * Líder magisterial billeteado
por Marcelo.
Mussio Cárdenas Arellano| 20 febrero de 2015
Tribuna Libre.- Azul pálido es el
del PAN. Políticamente así es. No gana una elección por arrastre, ni por
motivación, ni por identificación del votante con su oferta y ni remotamente
por candidatos surgidos de sus filas. Gana cuando el priísmo está de su lado.
Por lo menos en
Coatzacoalcos esa es su historia, labrada a punta de coyunturas y alianzas
circunstanciales que le han favorecido para obtener la ínfima cosecha de una
diputación federal y nada más.
Nunca ha ganado
una alcaldía. Tampoco una diputación local. Su carnet de identidad registra
regidurías producto de derrotas sucesivas, regidurías de partido, siempre en la
minoría del cabildo, a la zaga del PRI y en una ocasión detrás del Partido de
la Revolución Democrática.
No brilla con luz
propia porque no la tiene, reducidos sus cuadros, apenas visible su militancia
que no pasa de 700 en número, contados quienes destacan por prestigio, por
imagen o por trayectoria. Eso sí, gente de bien.
Tuvo un momento
vibrante en 1976, siendo su candidato a diputado federal, Juan Ávila Rebollo,
médico de profesión, admirado en el Coatzacoalcos antiguo que se sacudía a
punta de voluntad el intestado del amadeísmo, el cacicazgo que ejerció el
control desde los 50.
Ávila Rebollo
contendió contra Eduardo Thomae Domínguez, un advenedizo impuesto en la
candidatura del PRI, acuerpado por el porrismo de aquellos días, importado por
los enemigos de Coatzacoalcos que rechazaron postular un candidato con raíces
locales.
Venía
Coatzacoalcos de una gesta electoral. En 1973, un heredero de Amadeo González
Caballero, Francisco King Hernández, fue ignorado por el PRI. Vio negada su
aspiración de ser alcalde, tomó a los suyos, se rebeló, provocó un éxodo de más
de 11 mil priístas y emigró hacia la victoria.
Lo postuló un
partido local, el Partido Acción Cívica (PAC), en alianza con el Partido
Popular Socialista. Contendió y venció a Jaime Quintanilla Garza, de su lado el
pueblo que supuso que era mejor secundar al amadeísta que al PRI. Y al final se
equivocó.
Ya en la
presidencia municipal, Francisco King volvió al PRI. El hijo pródigo usó a una
sociedad que aprendió el valor de su voto, expresión de hartazgo a un sistema
de gobierno que mantenía a Coatzacoalcos en el atraso.
1976 era el
momento del PAN. Nominó a Ávila Rebollo. Tocó las fibras de la sociedad de
aquel tiempo, sus amigos, su familia, sus allegados en torno a una figura
limpia y sin más compromiso que con Coatzacoalcos. Sería su primer diputado
federal de oposición.
Víctima del
fraude, Ávila Rebollo sucumbió ante Eduardo Thomae. Se perdió así el único
momento en que el PAN tuvo un candidato propio, surgido de la sociedad, sin
ligas con el priísmo. La derrota significó la virtual extinción del sentimiento
panista.
Arañó regidurías
en diversos ayuntamientos. Perdiendo algo rescataba, siempre a la sombra del
PRI, y en 1998, en la administración encabezada por el PRD.
Un ex perredista,
Armando Rotter Maldonado, fue postulado a la diputación federal en 2003,
elección intermedia. Y Rotter puso a trabajar al PRI. Su candidato, Gonzalo
Guízar Valladares trabó alianzas, convocó a corrientes, reactivó acuerdos y
cobró la factura del trabajo sucio que solía hacer para que otros priístas
alcanzaran cargos de elección popular.
Así ganó la
elección, de por medio el acarreo, votos sucios en las urnas, y un hecho
insólito: carecía Guízar de credencial de elector vigente, lo que en teoría lo
invalidaba para ser candidato por no estar inscrito en el padrón electoral.
Lo llevó el PAN al
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, contundente la prueba,
reforzada por el informe que el IFE distrital había rendido. Era inelegible.
Pero el TRIFE dijo que la ley se puede violar y Guízar se convirtió en diputado
federal.
Cuatro años
después, en 2007, el PAN importó a un priísta: Rafael García Bringas. Ninguneado,
olvidado en el PRI, integró una agrupación propia, Alianza Porteña, la hizo su
ariete y contendió por la alcaldía de Coatzacoalcos. Enfrentó a Marcelo
Montiel, el hoy delegado de la Sedesol federal en Veracruz, el cacique de
cartón. García Bringas lo exhibió, lo enlodó, le venteó las corruptelas con las
obras públicas en su primera alcaldía, el uso de recursos para su beneficio, el
pago a fantasmas, el desvío de impuestos cobrados a la industria petroquímica.
Compendió todo en un volumen llamado “El Libro Negro de Marcelo”.
García Bringas no
ganó. Lo venció el fraude, pero sentó las bases para su siguiente candidatura,
fortalecido el PAN, creadas sus estructuras para enfrentar al PRI.
Obtuvo el PAN su
primera y única diputación federal en 2009. Rafael García Bringas aplastó al ex
alcalde Iván Hillman Chapoy, artífice de una desastrosa gestión, de la que no
se recuerda una sola obra digna.
Ganó el PAN pero
con la operación electoral del priísmo resentido. A trasmano operaba Marcelo
Montiel, enemigo de García Bringas pero más enemigo de Iván Hillman. “Hay
pájaros en el alambre”, fue la señal confiada a operadoras y éstas a los
votantes.
2010 abrió una
nueva expectativa de triunfo. Gonzalo Guízar Valladares, engañado por el ex
gobernador Fidel Herrera Beltrán, construyó su candidatura a la alcaldía de
Coatzacoalcos y al final el PRI no lo registró. Emigró al PAN, aliado con el
tormentoso Miguel Ángel Yunes Linares, quien desechó a Rafael García Bringas e
impuso a Gonzalo.
Brillaba el PAN
porque los priístas del gonzalismo le daban cuerpo y sustancia. Exigían al
máximo al marcelismo que respaldaba al candidato de Fidel, Marco César Theurel
Cotero —“Te rompo tu puta madre”—. Al final, con fraude, el PRI venció por sólo
6 mil votos.
Tres años más
tarde, en 2013, los priístas de Guízar Valladares enfrentaron a los priístas de
Marcelo Montiel, cuyo candidato, Joaquín Caballero Rosiñol, ganaría la elección
y a la postre se dedicaría a zancadillar al marcelismo.
Encara hoy el PAN
una elección sin rastros de priísmo. Sus bases lo rechazan. Nada quieren con lo
que provenga del PRI. Ha sido una experiencia amarga, la traición como saldo,
las estructuras electorales en manos del candidato y no del partido.
Son lecciones de
la historia. Su única oportunidad de triunfo con candidato panista data de hace
39 años. En 2003, creció por un perredista. En 2009, ganó su única diputación
federal gracias a un ex priísta. En 2010, arañó la alcaldía, habiendo postulado
al un ex priísta. En 2013, lo masacró el marcelismo que en 2009 le operó la
votación para ganar la elección.
Es azul pálido el
PAN. Cromáticamente no, políticamente sí. Ha dependido del priísmo tránsfuga,
del priísmo resentido, del priísmo colmilludo, del que no repara en cobrarse
afrentas y derrotar al PRI, así sea su partido.
Tiene sólo una
diputación federal en su haber, ninguna diputación local, ninguna alcaldía.
Gana el PAN cuando
el PRI está a su lado.
Archivo muerto
Faramalla pura la
del PRI. Convocó a sus delegados, aplaudieron al candidato impuesto, ungieron a
un panista que hoy viste de rojo pero que los repudia por enanos y castrados,
lo hicieron su candidato en una farsa fenomenal, el teatro de lo absurdo, diría
Ionesco. Se cumple el ritual priísta en Coatzacoalcos, todos con la mano alzada
validando la candidatura de Rafael García Bringas a la diputación federal, en
un escenario que ya es lugar común, el salón del SUTERM, la tarde de este
miércoles 18, en un evento que tardó más en organizarse y ejecutarse que en ver
salir a los priístas con cara de fastidio y rencor. Ahí estaba García Bringas
frente a sus enemigos cordiales, recordando su militancia de 30 años, excepto
por el lapso de seis años en que fue baluarte del Partido Acción Nacional y le
pegó una revolcada al PRI. Escuchaba voces de apoyo, el falso agasajo verbal,
el abrazo de la hipocresía, la palmada sin afecto. Era ya el candidato formal,
sin nadie que se comprometa a trabajarle un voto. Culminaba el cónclave de los
farsantes. Salud... ¿Cómo se le llama a eso? Sí, peculado electoral. Incurrió
el ayuntamiento de Coatzacoalcos en un delito, al destinar personal y recursos
para acondicionar el escenario de la convención de delegados del PRI. Se les
veía trabajar desde la tarde del martes 17 en el salón del SUTERM. Había
personal de Acción Social. Lo descubrió, difundió y denunció la reportera
Gabriela Rasgado, fotos en mano, la evidencia, los rostros. Horas después, la
mañana del miércoles 18, recibió respuesta oficial: son trabajadores del ayuntamiento
pero pidieron permiso sin goce de sueldo; remítase al director de Recursos
Humanos y él lo podrá explicar. Falso el argumento. Aún con permiso de trabajo,
no dejan de ser servidores públicos y a esa hora, en lo que es su jornada
laboral, no pueden hacer proselitismo ni intervenir en asuntos de partidos
políticos. Lo mismo argüía Javier Duarte cuando acudió a un evento de campaña
de Enrique Peña Nieto. Y la Suprema Corte determinó que el entonces IFE lo
debía sancionar con multa económica porque el permiso de trabajo no le quita su
condición de servidor público. Así o más claro. Atrapa el delito al alcalde
Joaquín Caballero Rosiñol, que justifica el hecho, que no tiene clara la
actualización de la ley electoral. Acudió el personal del ayuntamiento no por
gusto sino enviados, obviamente recursos públicos para favorecer al PRI. Es
peculado electoral y merece castigo. Sólo falta que algún partido de oposición,
si es que realmente lo son, inicie el procedimiento. A ver... Le armaron
reunión con maestros del SNTE a Rafael García Bringas. Fue selectiva, sólo los
más confiables, los que pudieran comprometerse con el candidato del PRI, los
que se aplicarán en la campaña. Se usó el filtro y de toda la masa de
operadores sólo se cursó invitación a un reducido grupo. Ocurrió el jueves 12.
El plan marchaba, mal calculado el resultado. A la cita acudieron sólo unos
cuantos. O sea, impopular García Bringas y sin gente que le trabaje el voto...
En el Medellín de Moisés Sánchez Cerezo hay miedo. Lo dice su hijo Jorge Sánchez
Ordóñez, al presentar en Xalapa el ejemplar de homenaje al periodista levantado
y asesinado , el undécimo durante el gobierno duartista. Refiere Jorge Sánchez
que su padre le decía que si tienen miedo no harán nada, y por eso su lucha
para denunciar el mal gobierno en Medellín de Bravo, las tropelías del alcalde
Omar Cruz Reyes y su familia, los abusos contra la ciudadanía. Ofreció
conferencia de prensa Jorge Sánchez, ayer miércoles 18, y luego salió a las
calles a repartir ejemplares de “La Unión”, el semanario que ahora dirigirá él
para continuar con la línea informativa de su padre. Sí, hay miedo en Medellín,
porque no tienen el valor que sí tuvo Moisés Sánchez para alzar la voz por los
demás... Álgido el ambiente, la intriga en cualquier rincón de redacción, por
el todavía remoto relevo en la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos.
Hablan y prometen, como siempre. Perfilan a sus candidatos, o sus candidatos se
autoperfilan. De poco le sirve la APEC al gremio pero sí a quienes la
encabezan: trato directo con el gobierno de Veracruz, canonjías, sumisión a
cambio de dádivas de las que poco enteran a sus afiliados. De origen, todo lo
que hace la APEC es ilegal, un compendio de violaciones a sus estatutos,
desconocidas sus reglas internas por la mayoría. Hoy, la búsqueda de los
apoyos, el compromiso de un voto, va de la mano de la intriga, un espectáculo
en que se exhiben trapos sucios, vida privada, fortuna sospechosa, conductas
livianas. Y el gremio, en lo más divertido que podría estar... ¿Quién es ese
líder magisterial que recibía y recibe jugosas dádivas de un tal Marcelo
Montiel para achatar candidatos, jugar al rival más débil, bloquear
aspiraciones genuinas y mantener en el sótano a un partido de oposición en
Coatzacoalcos?...
twitter:
@mussiocardenas
