México, D.F. | 07 febrero de 2015
Tribuna Libre.- Jorge Luis Tinoco
Muñoz se convirtió esta mañana en la quinta víctima fatal de la explosión que
se registró hace poco más de una semana en el Hospital Materno Infantil de
Cuajimalpa.
Jorge Luis tenía
27 años y recién había concluido sus estudios de Trabajo Social; para llegar a
su lugar de trabajo, donde ya llevaba seis años, tenía que viajar dos horas
diarias, pues su hogar está ubicado en Ixtapaluca, al oriente del Estado de
México.
La situación del
joven camillero tras la explosión de la semana pasada no era alentadora: Había
perdido el ojo izquierdo y tenía una herida en una pierna causada por una
varilla, por lo que no respondió a los tratamientos que se le suministraron.
Tinoco Muñoz, así
como las enfermeras Juana Zacaríaz y Mónica Orta, esta última también
fallecida, desobedecieron las órdenes de salirse del hospital y volvieron para
rescatar más bebés; Mónica, de 32 años, logró salvar a varios bebés, sin
embargo, las graves quemaduras que sufrió en el 80 por ciento de su cuerpo no
le permitieron recuperarse.
Orta, quien
falleció este martes, estaba casada y tenía tres hijos: Gael, Alexis e Iker, de
ocho, siete y un año de edad, respectivamente.
El día del
accidente, la enfermera estaba a sólo una hora de terminar su guardia, sin
embargo, su amor por los niños fue más fuerte que su instinto de supervivencia
y regresó en busca de los bebés.
México perdió esta
semana a dos ciudadanos ejemplares, pero su labor quedará por siempre en la
memoria colectiva. (http://www.enterate.mx/)
