José Miguel Cobián | 09
marzo de 2015
Tribuna Libre.- Ante el escaso interés que están despertando
las candidaturas a diputado federal entre el respetable público, todo parece
indicar que la elección del próximo 7 de junio será de mero trámite, pero
permitirá evaluar a los precandidatos (con posibilidades de ganar) tanto del
rojo como del azul.
En
primer lugar y sólo porque el rojo gobierna, hay que comentar sobre los dos
punteros del senado, Pepe y Héctor Yunes. De ellos, Héctor esta observando
negros nubarrones, pues Manlio sería quien pudiera solicitar la gubernatura para
él, y todo depende de la elección de Sonora, en la cual, el presidente le
permitió a Beltrones escoger al candidato del PRI, y si las cosas siguen como
van a la fecha, con todo y la presa que
se hizo el actual gobernador panista Padrés, de todas maneras, el PAN volverá a
repetir en ese estado… De ser así el
resultado, será un duro revés para el senador con experiencia y buen
trato. Y sólo podrá apostarle a las
encuestas, que todavía encabeza.
En el caso de Pepe Yunes, su apuesta depende
de la fortaleza y permanencia del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que
debido a la crisis económica, el asunto de su casita, el efecto negativo en la
economía de la reforma fiscal, el poco resultado de la ley antilavado, la baja
en los precios del petróleo y otros pendientes, todo parece indicar que a pesar
de su cercanía con Peña, su permanencia en el cargo pende de un hilo, que día a
día se vuelve más delgado. Sólo un
triunfo arrollador del PRI y el Verde, pueden ayudarlo a sostenerse en tanto
encuentra la salida de este laberinto económico que esta obligado a
resolver. Por lo tanto, a pesar del
supuesto rompimiento de Pepe con Fidel y con Javier, y su teórico tono enérgico
sobre las cuentas del estado, la situación se torna muy delicada.
El PRI también tiene a dos aspirantes que
poco suenan, uno de ellos es el hijo de Miguel Alemán, y el otro un almirante,
que en caso de ganar una diputación federal podrá ser aspirante acorde a los
estatutos del PRI. En ambos casos, la
señal desde el centro, sería cortar de tajo cualquier posible intento de
continuidad de los dos sexenios anteriores, (el actual y el anterior). También están jugando la parejera los
cuatro fantásticos, cuya suerte depende de que le vaya mal a Héctor y a Pepe,
que no jueguen Miguelito ni el almirante, y que su triunfo sea arrollador, para
lo cual, los cuatro están trabajando a marchas forzadas en sus respectivas
candidaturas para diputado federal. El
cisne es poco conocido fuera de su zona de influencia. Erick ha estado vetado en ciertas zonas del
estado, y sólo ha jugado dónde se lo han permitido. Carballo tiene problemas
graves de credibilidad, a raíz de la información sobre su jet privado, cuando
hace diez años a duras penas tenía un auto con varios años de uso. El cuarto fantástico, lo dejamos sin
mencionar para ponerle un poco de suspenso a la película, aunque tampoco suena
con la suficiente fuerza. Cualquiera de
ellos para ganar la carrera por la gubernatura, tendría que trabajar mucho, para
ser conocido en todo el estado y no sólo en las zonas en que ha podido influir.
Una última opción para el PRI es Gerardo
Buganza, que discreto y agazapado, espera la oportunidad. Sabiendo que no es
querido en el PRI, también sabe que su eficiencia en el trabajo, ante un
descalabro de los otros ocho aspirantes, podría resultar como el candidato
¨menos malo¨ entre los posibles.
En el caso del PAN, a pesar del afecto que en
esta zona se le tiene a Juan Bueno, sus esfuerzos por levantar presencia ante
la opinión pública avanzan muy lento, y a partir de diciembre de este año ya no
tendrá los reflectores del congreso. Lo cual le complica mucho su aspiración,
salvo algún plan maestro para posicionarse por encima del nivel de preferencias
que a la fecha posee.
Independientemente de aquéllos panistas que
aspiran sin tener posibilidad de lograrlo, hay un par que pueden ser los
caballos negros. Uno de ellos es el
diputado Serralde, quien ha demostrado saber moverse en las intrigas palaciegas
y no temer a invertir para sembrar para el futuro. Las malas lenguas dicen que
primero buscará una senaduría para prepararse para dentro de ocho años… Pero
tiene su corazoncito y podría adelantar su fecha de entrada a la pelea por la
grande del estado.
El que se observa con mayor firmeza en su
camino hacia la candidatura es Miguel Ángel Yunes, quien espera que en esta
ocasión, con seis años de preparación y con el escaparate que le dará ser
diputado federal, va a lograr convencer
primero a los panistas y luego a los veracruzanos de que es la mejor opción
para lograr un cambio en el estado.
Así, salvo algún grave imprevisto, por el PAN
se puede considerar que el candidato será Miguel Ángel, y que por el PRI la
lucha intestina será muy fuerte, aunque la disciplina partidista seguramente
logrará restañar las heridas.
No tire este artículo. Léalo en un par de
años, y podrá ver si la bola de cristal de quien esto escribe funciona
correctamente o estaba (hace dos años en esa fecha) equivocada.
