* Cambia el escenario en Coatza * Bringas
débil y a Marcelo no lo pelan * Felicia y la cúpula nacional del Partido
Humanista * 2.5 millones por una diputación * Movimiento Ciudadano
se deshace de Renato Tronco * Lu-pilla ya se momificó en la CNOP *
A Gladys Merlín le preocupan los gordos, no el desvío de recursos
Mussio Cárdenas Arellano | 12 marzo de 2015
Tribuna Libre.- Tatuado en la
piel, lleva Gonzalo Guízar Valladares el sello del PRI, el viejo y el nuevo, el
del fraude y la violencia electoral. Sirvió a ese partido, dio y recibió. Hizo
trabajo sucio y cobró por su oficio: regidurías, diputaciones, cargos públicos,
la dirigencia tricolor. Sabe de las formas, conoce sus entrañas, lo ayudó a
vivir y vivió de él.
Su esencia es
priísta, formado en la mecánica del poder, en la cercanía de los poderosos, en
la institucionalidad que sin pudor lo lleva ahora a exhibirse como presidente
del Partido Encuentro Social en Veracruz mientras se trenza en un abrazo con el
gobernador Javier Duarte de Ochoa. ¿Enemigos? Ni pensarlo.
Pasó por el PAN
sin dejar de sentirse priísta. Preside ahora Encuentro Social sin que haya una
línea en su discurso que inquiete al partido que lo vio nacer políticamente. Su
priísmo encubierto no está a discusión.
Hay quien dice que
Gonzalo Guízar respira por la herida. No supera el sueño roto de 2010. Aspiraba
ese año a la alcaldía de Coatzacoalcos, tejía acuerdos, refrendaba compromisos.
Tenía la palabra de los priístas que aseguraban que esa vez, por fin, le
tocaba.
Y el sueño se
convirtió en pesadilla.
Fidel Herrera
Beltrán, el fiel de la sucesión, sólo lo usó. Balconeó su nombre, lo placeó, le
armó un destape en el que Javier Duarte, entonces diputado federal, le dio a
Coatzacoalcos la buena noticia de que Gonzalo Guízar sería candidato y luego
alcalde. ¿Buena noticia?
Le negó la
candidatura Fidel en las horas previas al registro de candidatos, sacrificado
el jefe del Clan Guízar mientras el pupilo de Fidel Herrera, arrebatado al
marcelismo, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— era
proyectado, destapado, consolidado y convertido en presidente municipal.
Gonzalo Guízar se
fue al PAN, seducido por el canto de la sirena de Miguel Ángel Yunes Linares, y
contendió contra Theurel en la elección municipal. Alcanzó una votación
cerrada, el margen más estrecho desde aquella en que Edel Álvarez Peña, el
Magistrado Cara de Muela, se enfrentó a Amado Trejo Barradas. Los votos que
decidieron la contienda iban en las urnas que el Grupo Guízar hizo llegar a la
comisión electoral a punta de pistola.
Gonzalo Guízar
perdió ante Theurel. Alegó fraude sin demostrarlo. Y arrió banderas.
Regresó tres años
después. Enfrentó a Joaquín Caballero Rosiñol y el marcelismo lo arrolló. 2013
fue un mal año, pues no sólo cargó con la derrota sino que ésta fue
estrepitosa, a la vista el hartazgo de un sector del electorado y el abandono
de las corrientes panistas.
Un episodio marcó
la contienda: el hallazgo de un camión cargado de cemento del Programa Pisos
Firmes del gobierno federal cuyo destino eran los operadores y promotores
priístas, en la colonia Electricistas.
Se pudo documentar
quiénes y cómo tenían las manos metidas en el fraude. Operaban la entrega del
cemento federal funcionarios vinculados al entonces secretario de Desarrollo
Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel, el padrino de Caballero.
Un barco
comercial, atracado en los muelles de la Administración Portuaria Integral de
Coatzacoalcos descargaba miles de toneladas de cemento del programa federal.
Era desviado para actividades electorales, pero durante la veda electoral,
cuando por ley no se podía hacer. El delito estaba a la vista y lo hacían con
sumo descaro.
Nada prosperó.
Entendió Gonzalo Guízar que el viejo PRI, en el que él militó y al que
fortaleció, suele devorar a los hijos que parió.
Terminaba ahí el
idilio con el PAN, el sueño de ser alcalde, su estructura venida a menos pues
no es lo mismo ir por las urnas con la venia del PRI o aterrizar despensas
entre las promotoras, que luego son incrustadas en los seccionales priístas,
que operar desde la oposición.
Resurgió Gonzalo
Guízar un año después, en 2014, cuando el Partido Encuentro Social lo hizo
líder en Veracruz. Marcó su regreso una fotografía histórica: posaba al lado
del gobernador Javier Duarte de Ochoa. Desataba el morbo político, la sospecha.
El PES en la órbita del gobernador. Y así es.
Requiere el PES
acumular los votos que la ley dice para mantener su registro como partido
político, el 3 por ciento. La elección federal es clave. Sabe Gonzalo Guízar de
sus fortalezas, que se hallan en Coatzacoalcos, y sus debilidades, que están en
todo Veracruz.
De ahí surge su
candidatura a diputado federal por el distrito de Coatzacoalcos. Lo acompaña la
incongruencia. Su suplente es un viejo miembro del gonzalismo, pero ahora
fidelista, Juan de Dios Sánchez Abreu, ex líder del PRI en Coatzacoalcos,
director de Atención Ciudadana con Fidel Herrera, funcionario del gobierno de
Javier Duarte.
¿Es real la
aspiración de volver a ser diputado federal o es comparsa?
Gonzalo Guízar es
sol y sombra de sí mismo. Pesan sobre su familia decenas de denuncias por
despojo de terrenos, por saqueo de arena, por fraudes procesales, por amenazas
y simulaciones jurídicas. Su repertorio es inagotable. Con eso ha tenido que
caminar Gonzalo Guízar en su trayectoria política. Él no es el malo pero sus
hermanos sí.
Es, sin embargo,
el personaje más sólido para enfrentar al PRI, más aún a su débil candidato,
Rafael García Bringas. Gonzalo Guízar dispone de operadores, un sector del PRI
lo respalda, a propósito del debilitamiento y fractura del marcelismo y el
virtual rompimiento de Marcelo Montiel con el alcalde Joaquín Caballero
Rosiñol.
García Bringas es
aborrecido por Marcelo Montiel. La mitad de sus operadores —Víctor Rodríguez
Gallegos y Miguel Antonio Wong Ramos— trabajan el voto de castigo. La otra
mitad —Jesús Moreno Delgado y Alfonso Morales Bustamante— acatan la línea del
alcalde Caballero como parte de la rebelión contra su mentor.
Por sí solo, el ex
panista Rafael García Bringas no tiene nada. Carece de estructuras electorales
y carga con el desprecio de los priístas que lo ven como un intruso pues siendo
priísta se sumó al proyecto Yunes Linares y combatió al fidelismo. Regresó al
PRI no por un plato de lentejas sino por una diputación local, en 2013, quizá
los treinta denarios de Judas.
Irrumpe, pues,
Gonzalo Guízar en un escenario a modo. García Bringas, débil, apenas se
sostiene, a expensas de un marcelismo en crisis y dividido. Gloria Santos
Navarro, candidata del PAN, aún no arranca cuando sus rivales llevan varios
kilómetros recorridos. Rocío Nahle García, de Morena, vive enclochada en el
discurso de la defensa de la industria petrolera y a la espera que Andrés
Manuel López Obrador le dedique un par de visitas para motivar a los electores.
Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo se quedaron sin candidatos y aún no
realizan la sustitución. PRD y Panal van con candidatos que no inquietan.
Polariza la
elección Gonzalo Guízar. Es él contra García Bringas en un distrito que se sabe
negociado, entregado por el PRI a la oposición a cambio de lograr 15 triunfos
en Veracruz para que el fidelismo imponga al próximo gobernador en 2016.
Gonzalo Guízar no
figuraba pero ya es factor. Su fama es deplorable. Los líos de sus hermanos,
peor. Se le asocia al fraude electoral. Se le recuerda por el trabajo sucio. No
ha dejado de ser priista aunque se haya vestido de azul panista y ahora sea
líder estatal del PES.
Pero dicen, y
dicen bien, en palacio de gobierno. Si no gana el PRI en Coatzacoalcos, cuando
menos que el próximo diputado sea alguien de la órbita del gobernador.
Gonzalo Guízar ya es
factor.
Archivo muerto
Día ajetreado,
convulso, ayer, para Felicia Parra Moguel. No claudica en su empeño de ser
candidata a diputada federal plurinominal por el Partido Humanista. Cabildea en
Xalapa, cerca del líder estatal Alfonso Polo Villalobos, a quien le llueven
juicios por la imposición de candidatos y violación a los derechos politicos de
los ciudadanos, confrontado con sus bases. Oficialmente, las candidatas a
diputadas pluris, propietaria y suplente, son Marisela Acosta Coello y Denisse
Aguilar Jacinto, respectivamente. Ambas fueron electas y sus nombres deben
aparecer en la lista final de la tercera circunscripción, que aún no se
publica. Legalmente así debería quedar, pero Felicia Parra y sus padrinos,
Marcelo Montiel Montiel y Víctor Rodríguez Gallegos, delegado y subdelegado de
Sedesol federal en Veracruz, tocan puertas en el DF, en el seno del comité
nacional del Partido Humanista. Y ellos saben por qué. Por ser partido
primerizo, la cúpula nacional tiene la facultad para decidir quién contiende
bajo sus siglas. Cuentan que la primera oferta fue de 1.5 millones. Le dijeron
sí, pero por qué tanta pichicatería. El asunto iba por los 2.5 millones y
contando. Felicia, la alumna más aventajada de Víctor Rodríguez, está a nada de
consumar el asalto... Es oficial: Renato Tronco Gómez no será candidato a
diputado federal por Movimiento Ciudadano. Confirma Nora Cortázar Luna,
regidora y miembro de la dirigencia estatal del partido de Dante Delgado
Rannauro, lo que era un secreto a voces, negado incluso por el mismo Tronco en
otro de sus alardes verbales a los cándidos que querían dar crédito a sus
palabras. Volado, incontrolable, si Renato no se abría de la contienda ahora,
lo haría en plena campaña o en la víspera de la elección federal, el 7 de junio.
Así es su naturaleza. No será candidato de MC por Coatzacoalcos, ínfimas ahí
sus posibilidades de triunfo, si acaso unos votos en los ejidos y Agua Dulce,
pues en Nanchital y la cabecera del distrito sólo un loco le daría su voto.
Fugaz aventura en Movimiento Ciudadano. Lección para Dante Delgado que si
hubiera contratado a Calígula le habría ido mejor. Renato Tronco es un caso: se
quiere vender en lo que él cree que vale y todos lo quieren comprar en lo que
realmente vale: unas migajas... De muy poco se ha librado Guadalupe Porras
David. Lo del puente Capoacán, los 45 millones de pesos pagados a la empresa
Secort por unos cuantos pilotes construidos, es apenas una minucia. Falló el
Tribunal Superior de Justicia a su favor; queda a los regidores acudir al
amparo y seguir en la vía federal, pues hay tela de donde cortar, si es que su
lucha contra la corrupción es real. Sus pecados son inmensos, las cuentas
públicas plagadas de corruptelas, solapadas por el Órgano de Fiscalización
Superior (ORFIS), que no pasan en la instancia federal, pues gran parte de lo
malversado provienen de recursos cuyo origen está en el gobierno de México. En
lo político, su estadía en la CNOP de Veracruz está prendida con alfileres. Su
período legal ya venció. Ericka Ayala, ex secretaria general del PRI estatal,
cabildea y aspira a dirigir el sector popular tricolor. Lu-pilla acude a la
dirigente nacional, la senadora Cristina Díaz, doña Nepotismo, para que la
sostenga en el cargo. Su habilidad para caminar sobre la cuerda floja es
innegable, entre huracanes y tormentas. Dicen que Cristina Díaz le hace más
caso a Fidel Herrera Beltrán que a su mentor Manlio Fabio Beltrones, lo que ya
preocupa al sonorense. Lo cierto es que el cambio en la CNOP se habrá de
realizar cuando así lo quiera el PRI nacional y lo acate el desgobernador de
Veracruz, Javier Duarte. Ni antes ni después... De risa. La diputada Gladys
Merlín Castro, más preocupada por los funcionarios y empleados “gordos” del
gabinete duartista que por el desvío de recursos de que se acusa al gober
Javier Duarte y su pandilla. Con ese enfoque trata el portal Plumas Libres la
última ocurrencia de la legisladora por Cosoleacaque y ex alcaldesa, que sólo
sirve para proponer absurdos y calentar la curul de la manera más inútil. Ah, y
también para darse vida de superlujo en Las Vegas. He ahí el catálogo de
fotografías que exhibe su hijo Emigdio con Paris Hilton y el ex jugador de
futbol Kikín Fonseca...
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