* Avanza el desafuero del alcalde de Medellín
* ¿Por el crimen organizado no? * “Héctor no es mi vocero”, dice Pepe
Yunes * Se ahonda ruptura con Duarte * San Samuel Muñoz y la
agresión * La Sucesión Bringas y la operación con Construplaneación
* Manuel Bringas y el asunto fiscal * Fidel sacrifica a Chagra
Mussio Cárdenas Arellano | 13 marzo de 2015
Tribuna Libre.- Histriónico, Luis
Ángel Bravo Contreras llegó al Congreso de Veracruz. Buscaba reflectores.
Llevaba su egolatría, la metrosexualidad. Y nada más. Olvidó que en un juicio
de desafuero, como en una instancia legal, cuentan las pruebas, y los hechos, y
sobre todo, la verdad.
Nada nuevo llevó
al Congreso donde se desahoga el juicio de desafuero contra el alcalde de
Medellín de Bravo, Omar Cruz Reyes, sobre quien pesa la imputación de ser el
autor intelectual del crimen del periodista Moisés Sánchez Cerezo, levantado y
asesinado el 2 enero en El Tejar.
Nada nuevo
llevaba. Y así lo decía. “Culín” llegó a cubrir el procedimiento, refrendar el
argumento, reiterar lo sabido, su hipótesis de que el editor del semanario “La
Unión” había entrado en conflicto con el alcalde panista por sus críticas a los
abusos de poder, la falta de servicios públicos, el incumplimiento, las obras
de mala calidad y la inseguridad y violencia.
Sustenta su caso
en “acusaciones de oídas”, versiones de uno de los cuatro detenidos, Clemente
Noé Rodríguez Martínez, un supuesto sicario que dice que otro sicario le
comentó que el chofer del alcalde había pedido “el favor” de que desaparecieran
a Moisés Sánchez.
Dice el famoso
“Culín”, fiscal general de Veracruz, que su hipótesis es válida y que “en
la historia del Derecho veracruzano no existe un solo caso donde un actor
intelectual es detectado por pruebas materiales directas”.
Revoluciona así
Luis Ángel Bravo Contreras la investigación ministerial, basado en que Clemente
Noé Rodríguez afirma que un cómplice del que no conoce su nombre, sólo que le
apodan “El Harry”, le comentó que un tal Meneses, supuestamente Mario López
Meneses, escolta y chofer del alcalde, le había dicho que levantaran al
periodista.
Suena inverosímil
pero es real la osadía de Luis Ángel Bravo. Y dice “Fis-Culín” que se vale, que
la técnica de investigación lo soporta, que así se llega al autor intelectual
del crimen. Todo un caso para John Katzenbach, quizá “Historia de un Loco”,
quizá “Un final Inesperado”, quizá “El Hombre Equivocado”.
Nada llevó el
fiscal del régimen duartista al Congreso, expectante medio Veracruz, por el
camino que toma el desafuero del edil de Medellín, un panista al que repudian
en su partido, al que defiende sólo la cúpula del PAN, que se acomodó en cuanto
pudo con el gobernador Javier Duarte de Ochoa, que aparece en fotografías de
campaña con los Yunes azules.
Sobre Omar Cruz
Reyes pesa la sospecha desde que los familiares de Moisés Sánchez Cerezo
revelaron que el periodista les externó que había recibido una amenaza del
alcalde. Le iban a dar un susto, dijo tres días antes del levantón. Y el susto
se convirtió un crimen.
De ahí se agarró
el fiscal Luis Ángel Bravo. Desechó cualquiera otra línea de investigación.
Centró la pesquisa en el sospechoso a modo que tuvo a la mano. Convenientemente
olvidó que Moisés Sánchez era periodista pero también organizó los grupos de
autodefensa ante la pasividad de la policía y la impunidad de criminales que
solían perpetrar asesinatos y secuestros en El Tejar, congregación de Medellín.
“Culín” Bravo
Contreras tenía argumento para seguir la hipótesis del crimen organizado pero
la evadió. Desoyó el llamado de Reporteros Sin Fronteras, de Artículo 19, de
diversas organizaciones que exigían acciones para localizar con vida a Moisés
Sánchez y luego, tras el hallazgo de su cuerpo, en Manlio Fabio Altamirano, justicia
para el comunicador.
Rehuyó todo.
Soslayó la sospecha sobre los narcos que operan en la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río- Medellín, afectados por el llamado de Moisés Sánchez
Cerezo a que se instaurara el Mando Único Policial.
Bravo Contreras
dejó de actuar y sólo lo hizo cuando la prensa crítica de Veracruz interesó a
Artículo 19; logró que el hijo del periodista, Jorge Sánchez Ordóñez, dialogara
con el entonces procurador Jesús Murillo Karam, y que éste dijera que la
Procuraduría de Veracruz no había realizado ninguna investigación y que habría
que seguir otras pistas; que el caso se planteara ante el Alto Comisionado para
los Derechos Humanos de la ONU, y se exhibiera la negligencia del gobierno
duartista ante un grupo de embajadores extranjeros en México.
Entonces apareció
el cadáver de Moisés Sánchez Cerezo. Y entonces se centró el fiscal “Culín” en
la hipótesis de que el alcalde Omar Cruz Reyes ordenó el levantón y asesinato
del periodista, el undécimo asesinado durante el régimen de Javier Duarte.
Fuera de eso, no
tiene nada. Y si lo tiene, lo oculta.
Construye su caso
el fiscal sobre “acusaciones de oídas” y así lo lleva al Congreso de Veracruz
donde se ventila el juicio de desafuero para retirarle al alcalde de Medellín
la inmunidad y que pueda ser juzgado por homicidio.
Bravo Contreras no
reforzó su caso ante un Congreso. Lo dejó intacto. Un mes después, no pudo
aportar mayores testimonios ni presentó nuevos detenidos, ni datos que
acreditaran que la orden partió del edil.
Lo exhibe, por
ello, el abogado defensor, Sergio Vaca Betancourt Bretón, ex diputado y uno de
los penalistas de mayor prestigio en Veracruz. Las “acusaciones de son de
oídas”.
Sostiene Vaca
Betancourt que el caso lo tiene ganado. Se basa en que en la declaración de Clemente
Noé Rodríguez ante el juez quinto de Primera Instancia asegura que el asesinato
de Moisés Sánchez Cerezo se debió a que calentó la plaza con sus denuncias y
que al reforzarse la seguridad, les impidió vender droga.
Es un asunto de
crimen organizado, sostiene Vaca Betancourt. Dice que los cuatro imputados: los
policías José Francisco y Luigi, así como el escolta Martín López Meneses, en
ningún momento vinculan al alcalde Omar Cruz con el levantón y asesinato del
periodista.
“El crimen fue
planeado por un grupo delincuencial”, dice Vaca. Y muestra lo contenido en el
expediente: “Nos reunimos el catorce de diciembre (del año pasado) y no pudimos
vender mariguana porque se puso muy caliente, el tal Moisés Sánchez, el
municipio de Medellín, porque gracias a su exigencia llegaron las fuerzas
armadas”.
Y enfatiza: “Entonces
dijimos: no podemos hacer negocio, no podemos estar en los puntos (donde
vendían mariguana a niños y adolescentes). Nos reunimos nuevamente el primero
de enero (de este año) y el dos de enero lo levantan y lo sacrifican”.
“Culín” dice que
el alcalde Omar Cruz habría ofrecido a los narcos que le dieran un susto a
Moisés Sánchez y a cambio les permitiría vender droga. Lo hicieron y se les
pasó la mano.
¿Es o no es un
asunto de crimen organizado?
Avanza el juicio
de desafuero. En un par de días será votado. Acatará la mayoría priísta y sus
aliados la orden del gobernador. Eso nadie lo duda. Violar la ley es una
constante en el desgobierno duartista. No son diputados, son lacayos.
Y a todo esto:
¿cuál es el afán de Javier Duarte y su fiscal Bravo de que no se inmiscuya al
crimen organizado en el asesinato de Moisés Sánchez? ¿Cuál?
Archivo muerto
“Héctor no es mi
vocero”. Lo dice el senador José Francisco Yunes Zorrilla en respuesta al argumento
de Héctor Yunes Landa sobre su salida del consejo político estatal del PRI, el
domingo 8. Había esgrimido Yunes Landa que Pepe Yunes debió irse para no perder
el vuelo a la ciudad de México y que no hay conflicto con el gobernador Javier
Duarte de Ochoa. Eso afirma Héctor pero no es verdad. Le dice Pepe Yunes al
periodista Edgar Hernández, autor de Línea Caliente, que dejar el evento
priísta fue un acto calculado, un “acto de consistencia, un acto de congruencia
con lo manifestado el 7 de enero y que mis diferencias con el gobernador son de
a de veras”. Agregó: “Lo que pretendo es dejar muy en claro es que yo tengo un
estilo distinto y que no coincido con la postura del gobernador Javier Duarte
recrudecida en el mismo momento en que propuso un gobierno de transición de dos
años”. Y algo más: “Mis definiciones han sido claras, mi respeto institucional
también, pero no coincido en cómo se han venido aplicando las políticas
públicas sobre todo en materia financiera donde hay muchas dudas y cuentas por
aclarar”. Dos lecturas: la ruptura es real y se aleja del fidelismo y del
duartismo, y exhibe al senador Héctor Yunes, quien da la impresión que ya
volvió al redil o que sólo se puede radicalizar la posición cuando es de su
conveniencia. “Héctor no es mi vocero”. Vaya frenón... San Samuel Muñoz de la
Rosa se proclama blanca paloma, ignorante de la situación jurídica de las
tierras que vende su cliente, Manuel Bringas Burelos, defensor de los derechos
humanos urbi et orbi —para la ciudad y el mundo— y abre todos los frentes a su
alcance acusando a autoridades locales y estales, incluso al fiscal Luis Ángel
Bravo Contreras, de ser cómplices de sus enemigos y también de no prestarse a
sus truculencias legales para apoderarse de terrenos que le son ajenos. Protagonista
de un zafarrancho en el predio Los Almendros, se le ve encarar e iniciar la
agresión hacia el tormentoso Alejandro Gutiérrez Cabrera, representante de la
inmobiliaria Arkitektur, un iluso que imaginó que llevando a un puñado de
empleados podría detener la invasión. Se observa en los videos que circulan en
internet cómo enfrenta a Gutiérrez Cabrera, lo acusa de delincuente y lo
agrede. Luego se trenzan a golpes. Intervino el Mando Único, que permanecía
expectante. Detuvo a todos. Los llevó al ex penal de Palma Sola y se les aplicó
la multa por incurrir en desorden público. San Samuel, el abogadazo, despotrica
a mansalva. Se contradice. Asegura no importarle si el título de propiedad
exhibido por Manuel Bringas es legal, luego dice que sí lo es. Grita y pontifica
el santo patrono de los derechos humanos, pero no explica que el título de la
Sucesión Bringas, con el que Manuel, su representado, justifica las ventas de
terrenos en Los Almendros, dejó de tener validez en 2011. Prueba de ello es la
escritura elaborada en noviembre de ese año con la cual se realizó una
rectificación de medidas y los cuatro hermanos Bringas —Raúl, Dolores, Manuel y
Bernardo— reconocieron que no quedaba un metro cuadrado más por repartir. Lo
que se ha hecho posterior a esa fecha es fraudulento. La venta de tierras a
gente incauta, es fraude. La venta mediante engaño, es fraude. Oculta San
Samuel Muñoz la operación de los Bringas con Construplaneación. S.A. de C.V.
Dice el santo abogadazo que su cliente fue obligado a suscribir la extinción
del título de la Sucesión Bringas. Ajá. ¿Y también fue obligado a recibir 10
millones de pesos como consta en la escritura suscrita el 21 de enero de 2011
en un estado del centro del país? Sobre Manuel Bringas se ve venir una
avalancha, otra tanda de denuncias, incluso una de tipo fiscal. Y todo gracias
a San Samuel, el abogado de los Derechos Humanos ... ¿Será que Fidel
Herrera Beltrán todavía quiere a Roberto Chagra Nacif? Si así fuera no lo
hubiera enviado a matadero, suplente del candidato del PRI, Rafael García
Bringas, en la próxima contienda por la diputación federal por el distrito de
Coatzacoalcos. No tiene mucho Beto Chagra, si acaso una estructura electoral de
medio pelo, pero que representa mucho más que lo que trae García Bringas, amén
de su cuestionable pasado: su incursión en la alcaldía, las obras fantasmas,
una diputación sin pena ni gloria, un altercado con Gerardo Fernández Noroña. Y
hasta ahí. De por sí difícil, el panorama se le complica al PRI por la
candidatura de Gonzalo Guízar Valladares por el Partido Encuentro Social, cuyo
suplente, Juan de Dios Sánchez Abreu, de la línea de Fidel y duartista
declarado, denota que el ex gobernador de Veracruz juega a dos manos. Si
Coatzacoalcos debe ser entregado a la oposición, que no sea al PAN ni a Morena,
sino a una fórmula fidelista. ¿Y Beto Chagra? También es sacrificable...
twitter:
@mussiocardenas
