* Pruebas de que la escritura Bringas ya no
existe * Y siguen vendiendo tierras * La comparsa de Gonzalo
* Reto al alcalde en carnaval * Lu-pilla y la demanda por daño
moral * Sáenz, La Potra y el amparo * El funcionario y la
secretaria * Cheng el Bailador * Los desfiguros de un
alcalde * Tórrida escena en juzgado
Mussio Cárdenas Arellano | 14 marzo de 2015
Tribuna Libre.- Manuel Bringas
Burelo tiene un problema. Se llama Samuel Muñoz de la Rosa. De la mano de su
“abogado” engaña y engatusa, ofrece el paraíso y lo vende en cómodos paguitos,
urdido el negocio de la tierra a punta de invasión. ¿Su secreto? Una escritura
pública que hace tres años dejó de tener validez. A eso se le llama fraude.
Manuel Bringas se
vende como un ingenuo y Samuel se renta como un santo. Pero ni uno ni otro son
así. Encantan a los necesitados, ofertan predios que no son suyos, fraccionan
terrenos al margen de la ley y acumulan denuncias como sólo un vendelotes de
alta escuela podrían enfrentar.
Su negocio es ese,
la tierra, pero no es legal.
En Los Almendros,
una franja ubicada en la zona de universidades privadas y el malecón de
Coatzacoalcos, proyectan un negocio de alcances millonarios, la tierra vendida
a retazos, primero a miembros de una iglesia evangélica y luego a particulares
pudientes, que acuden al predio en autos lujosos y que presumen casas en otras
áreas de la ciudad.
Sobre ambos pesan
denuncias de la empresa Gestiones Inmobiliarias Arkitektur y del ayuntamiento
de Coatzacoalcos. Una los emplaza por despojo, robo, fraude y los delitos que
se acumulen, y el otro por fraccionamiento indebido, que por la extensión
afectada, unas 62 hectáreas, constituyen delito grave y no alcanzarían fianza.
A otros le
inquietaría. A Manuel Bringas y a Samuel Muñoz no. Con ellos ha sido laxa la
ley. Los dejó avanzar el ayuntamiento de Coatzacoalcos, solapador el alcalde
Joaquín Caballero Rosiñol, cuando en otro predio, sobre Punta Diamante, a un
costado del Palacio de Justicia Federal, vendieron a mansalva una extensión de
10 hectáreas por las que hacía tres años Manuel Bringas había recibido 300 mil
pesos. Hubo fraccionamiento indebido y lo dejar actuar.
Impune, vio el
Conde de Bringas, cuya realeza reclama aunque no se sepa de donde le viene la
sangre azul, que si pudo sacarle jugo a ese predio, lo mismo pudo hacer en
cualquier parte. Y así inició el show de Los Almendros.
Llegó. Usó la
escritura de la Sucesión Bringas. Y sorprendió a pastores y feligreses del
Centro Evangelístico de Coatza. Les vendió tierra que había dejado de ser de
los hermanos Bringas —Raúl, Dolores, Bernardo y Manuel cuando éstos vendieron
el predio en enero de 2011 y luego, en noviembre de ese año, reconocieron que
no tenían un metros más en su poder.
La invasión
comenzó en mayo de 2014. Llegaron las denuncias. Se evidenció la complicidad.
Afloró el chantaje. Deslizó el grupo marcelista que por 160 millones de pesos,
que luego revocó a 80 millones, dejaría limpio el terreno, libre de invasores y
ejecutaría las acciones legales contra los defraudadores de la tierra.
Fuera de control,
la invasión provocó una condena unánime. Sin ley, sin autoridad, el alcalde
Caballero de adorno, se impuso la demanda de justicia. En septiembre, el
cabildo de Coatzacoalcos avaló que se le diera cauce legal y días después el
caso llegó al Ministerio Público. Se sumaba el ayuntamiento a las denuncias que
por lo menos tres empresas y particulares habían interpuesto contra la dupla
Manuel Bringas-Samuel Muñoz.
Pero eso y nada ha
sido lo mismo. Sigue vendiendo el Conde de Bringas. Lo opera el “abogadazo”
Samuel Muñoz. Le sirve una mujer, Yolanda, sobrina del pastor del Centro
Evangelístico de Coatza, señalada como la artífice del negocio, la que cobra,
la que lleva el dinero.
Según un video,
imagen y voz de un testigo del tráfico de terrenos en Los Almendros, Samuel y
ella son las piezas clave. “La que cobra es Yolanda, la sobrina del pastor. Él
no aparece. Con ella se entiende Samuel. Dicen que se la anda echando al plato.
Es la morena de ojos de colores”, dice el testigo.
San Samuel y
Manuel El Ingenuo saben de los alcances del fraude. Y no se inmutan.
Vocifera Samuel
Muñoz, un ex guarura metido a defensor de derechos humanos, que no le importa
si el título de propiedad de la Sucesión Bringas tiene validez o no. Pero a los
tribunales sí.
Nada tienen desde
hace cuatro años los hermanos Bringas Burelo sobre lo que fueron las 12 mil
hectáreas que detentaron como suyas. Y ese es el origen del fraude.
Una operación por
40 millones de pesos, realizada el 21 de enero de 2011, trasladó los derechos
del predio hoy invadido a Construplaneación, S.A de C.V., según la escritura
432, levantada en una notaría del centro del país.
Vendieron casi 829
mil metros cuadrados de terreno, unas 82 hectáreas. Cada hermano se agenció 10
millones de pesos.
En la penúltima
hoja de la escritura aparece la firma y huella digital de Manuel
Bringas Burelos. Consta así que el hoy ingenuo hermano mayor del clan, cedió
sus derechos a Construplaneación, S.A. de C.V.
Diez meses
después, el 28 de noviembre de 2011, los cuatro hermanos Bringas Burelo
reconocieron ante notario público que no tenían un metro más de tierra que
vender. La escritura es una rectificación de medidas en la cual se concluye el
agotamiento de la tierra.
Así, no porque lo
hubiera determinado el gobierno de Veracruz, sino porque la venta del predio en
40 millones de pesos dio pauta a reconocer que era lo último que tenían, los hermanos
Bringas Burelo extinguieron la polémica inscripción 105.
De entonces a la
fecha, Manuel Bringas y su “abogadazo” Samuel Fernando Muñoz de la Rosa han
invadido el predio sobre el que no tienen derecho alguno. Han esgrimido un
título de propiedad ya extinto legalmente. Han engañado a cientos de colonos
que les vienen pagando en mensualidades por terrenos que no son suyos.
Dice San Samuel
que no le importa si el título de Manuel Bringas es legal. Debiera importarle
porque no lo es. Y la venta mediante engaño es fraude.
Total y
absolutamente perdido, Samuel Muñoz abre frentes por doquier. Arremete contra
las autoridades estatales y municipales, y las tilda de cómplices de sus
adversarios. Descalifica al fiscal Luis Ángel Bravo Contreras. Se mofa del Mando
Único.
Su brújula anda
mal. Lo primero que debió consultar es el contenido de la escritura 432 con la
que el ingenuo Manuel Bringas vendió su parte del predio Los Almendros y cobró
por ello 10 millones de pesos.
Invadir para
volver a vender, es despojo. Usar escrituras públicas para engañar, es fraude
procesal. Ostentarse en instancias legales como propietario de un predio que ya
había sido vendido, es falsedad de declaraciones ante la autoridad.
San Samuel ha
metido en un predicamento al Conde de Bringas. Lo llevó a engañar y a
engatusar, a ofrecer el paraíso en cómodos paguitos, a invadir un terreno sobre
el que el ingenuo Manuel ya había cedido sus derechos a cambio de 10 millones
de pesos. Sabrá si por esa operación pagó impuesto alguno.
Eso se llama
fraude.
Archivo muerto
Marchaban y
danzaban. Hacían sus evoluciones como cualquier otra comparsa, los pasos
ensayados, los brazos en alto, la música a todo nivel. Y justo cuando pasaban
frente al presídium, ahí Joaquín Caballero, el alcalde, y sus invitados,
comenzó la arenga: Gonzalo-Gonzalo-Gonzalo. Se congeló la sonrisa del edil, la
de su gente, los regidores, los funcionarios. Se borró de sus rostros la
expresión de alegría y quedó un rictus de desconcierto, las miradas que se
cruzaban ante la provocación política. Gonzalo-gonzalo-Gonzalo seguían gritando
los jóvenes. Hacían la alusión a su líder, Gonzalo Guízar Valladares, ahora
precandidato a diputado federal por el Partido Encuentro Social, del que es
presidente en Veracruz. Ocurrió la noche del sábado 7, gélido el ambiente, las
rachas de aire que retaban a muchos a participar en el Carnaval Coatza 2015 en
condiciones inhóspitas. Frío sí, pero no tan halado como el golpe de los
gonzalistas que se expresaban con burla al joaquinismo y al gobierno priísta.
Esa noche los dejaron pasar. Llegó el domingo 8. Pretendieron repetir la
acción. Esa vez ya no. A una orden los encararon las huestes de Jesús Moreno
Delgado, director del DIF; Oliver Damas de los Santos, secretario de Gobierno;
Alfonso Morales Bustamante, tesorero municipal, según un reporte del grupo
encapsulado. “A ver si ya metes orden”, refieren que expresó Marcelo Montiel,
ya no el invitado de honor sino un invitado más... Que cocina Lupe Porras David
demanda por daño moral contra ediles de Minatitlán. Acusada de malversar
recursos, de defraudar con el puente Capoacán, por el que pagó 45 millones de
pesos por sólo seis pilotes construidos, la ex alcaldesa se vale del fallo del
Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, favorable a ella, para fraguar un
revire legal. Anularía así la candidatura de dos acérrimos enemigos: José Luis
Sáenz Soto e Isabel Morales Aguirre, candidatos del PRI y PRD a la diputación
federal, pues ambos suscribieron la denuncia contra Lu-pilla. De consumar la
demanda por daño moral, Sáenz y La Potra estarían inhabilitados para contender
y Lu-pilla Porras se convertiría en la candidata emergente del PRI. Queda a sus
detractores acudir al amparo federal en un plazo máximo de 15 días a partir de
la notificación de ley, aduciendo la parcialidad con que actuó la justicia
veracruzana. Por otro lado, el asunto tiene su arista federal. 15 millones
pagados a la empresa Secort provenían de una aportación de Petróleos Mexicanos;
otros 30 eran de un crédito de Banobras. Sólo en la vía federal podrían frenar
el contragolpe de Lu-pilla Porras... ¿Quién es ese afamado funcionario,
cercanísimo al poder, que sostiene intensa relación con una secretaria del área
de Obras Públicas, interpretada por muchos como un “acto de alta diplomacia dg-op”?... Un
alcalde bailador, en dos tiempos: 24 de enero de 2015. La noche en la cual el
ingeniero Héctor Damián Cheng Barragán se convirtió en el flamante alcalde de
Minatitlán, la sociedad istmeña de la Virgen de la Candelaria tuvo su fiesta de
gala, a la cual asiste su guía Jorge Wade y la plana mayor del sindicato
petrolero para placear a su nuevo títere. Ahí hace su debut el alcalde Cheng
con muchos brindis y bailando como stripper para goce de las señoras y risa de
los asistentes, pantalón entallado, euforia por el alcohol consumido. Cheng
Barragán se movía como si estuviera en el antro con sus cuates, olvidando su
investidura. El otro ridículo: 31 de enero de 2015. Cheng Barragán asiste al
paseo de la Virgen de la Candelaria en el Río Coatzacoalcos con la sociedad
istmeña. A medio paseo le piden que baile un son. Para sorpresa de todos, Cheng
Barragán se sube a la punta de la lancha y ahí muestra sus dotes, moviendo los
glúteos con singular alegría sin darse cuenta de la risa de los testigos de
este hecho. En eso se ha convertido Minatitlán, en el feudo de un cacique
petrolero Jorge “Güeid”, que goza al poner a sus monitos cilindreros a bailar
al son que le toquen. Ya llegó, ya llegó, ya llegó Cheng el
Bailador... ¿Quiénes son esos empleados captados en singular escena en un
juzgado de Coatzacoalcos, ahí donde suelen cometerse todo tipo de trastupijes?
Soterrado, ahogado, el caso apenas si trascendió en la instancia local, pero ya
es del conocimiento del Tribunal Superior de Justicia donde siempre se ha
encubierto y solapado al juez titular, cuya fama pública es una vergüenza. Para
lo que sirven los juzgados...
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