* Asalto, robo, derroche y al final a apretarse el
cinturón * Lo de Carmen Aristegui no es “un asunto entre particulares”
* Renato sabotea a Movimiento Ciudadano * 25 denuncias contra
Manuel Bringas y Samuel Muñoz * 500 pesos para promover a Gonzalo en el
Carnaval * Funcionario que se resiste a reconocer su paternidad
Mussio Cárdenas Arellano | 20 marzo de 2015
Tribuna Libre.- Veracruz flotaba.
A duras penas, pero flotaba. Se movía en aguas turbulentas, sin timón, sin
vela, sin piloto. Sacudido por el vendaval, soportaba el oleaje amenazante.
Andaban atemorizados los pasajeros y, peor, al ver que la tripulación —el
duartismo— destaza el barco, lo desmantela a pedazos. Hoy, oficialmente
naufraga.
Es el quinto año
de gobierno y Javier Duarte, el gobernador, finalmente cede: enfrenta el
gobierno de Veracruz una crisis financiera y es ineludible apretarse el
cinturón, racionar los recursos, cancelar programas, desconcentrar
dependencias, suprimir escoltas, bajarle al derroche. Si ya atracamos los
pesos, hay que cuidar los centavos.
Dice todo Javier
Duarte, pero no admite que hay que dejar de robar.
Anuncia un ajuste
al gasto mientras dilapida en viajes, usa la flota aérea como si Veracruz
estuviera en jauja, persiste el gasto excesivo, monumental, desenfrenado,
obsceno en imagen personal, al precio que sea, al gusto de un pull de medios de
comunicación, la prensa duartista, que sólo sirvió para el engaño porque con
sus lisonjas no logró que Javier Duarte tuviera un rasgo de efectividad.
Resume en diez
puntos su plan salvador. También le gustan los decálogos al gordobés. Decálogo
es la moda. Peña Nieto los trae desde que era candidato a la Presidencia y los
ha reavivado ya en Los Pinos. Pero de todos, nada ha podido cumplir.
Decía hace semanas
Javier Duarte que Veracruz caminaba con rumbo firme y con objetivos claros. Es
el discurso de la mentira.
Ha dicho lo mismo
de la seguridad. Aquí sólo quedan asaltantes de tiendas Oxxo y el botín
majestuoso son los Frutsis y los Pingüinos. Sólo eso. En la visión del
gobernador de Veracruz, Los Zetas, y los Jalisco, y los Golfo, y Los Beltrán,
todos habían pasado a la historia. Quedaban sólo los asaltantes de Oxxo. Y a
ver qué imbécil se lo creía.
Es el quinto año
de gobierno. Vive en el extravío Javier Duarte. La realidad es otra. La sangre
de los caídos inunda el escenario duartista. Levantan inocentes y no tan
inocentes. Se llevan gente sin culpa y también implicados en la delincuencia.
Van en el mismo apartado los buenos y los malos, la gente sin mancha y los que
han torcido la ley. Pero todos, sin excepción, son la sangre que toca la
gestión del duartismo.
No es, pues, tan
irrelevante la violencia que toca a Veracruz. No dice la verdad Javier Duarte.
El crimen organizado avasalla, agrede, levanta, secuestra, asesina, mutila.
Vuelven las balaceras a Veracruz. Atacan con granadas a la policía. Cunde el
miedo. Y dice el gobernador que sólo hay que cuidarse de los asaltos en los
Oxxo.
Veracruz se
desgrana en seguridad, y también en lo político, en lo social, en lo económico.
La materia del gobernador Javier Duarte, la economía, las finanzas, hace
crisis. Que hable pues el doctorado patito. Que demuestre qué aprendió en la
Complutense de Madrid. Si es que fue.
No hay dinero y sí
lo hay. No hay dinero para saldar adeudos con el contratismo que lleva más de
cinco años anhelando cobrar lo que el mentor del gobernador, Fidel Herrera
Beltrán, les quedó a deber. No hay dinero para la inversión pública. No hay
dinero para los municipios, así sean las participaciones federales que, por
ley, luego de recibirlas del gobierno federal, las debió trasladar. No hacerlo
es un robo.
Sí hay dinero para
la cúpula de oro, el duartismo gobernante, la pandilla del gobernador. Sí hay
dinero para el aparato de poder, el ejército de ayudantes, las secretarias de
buen ver, los escoltas que lo cuidan hasta para ir al baño, el cuadro de
asesores que se multiplica en cada rincón del gobierno, el aparato mediático
que cinco años después ya probó su ineficacia.
Tiene dos destinos
el dinero de Veracruz: las campañas electorales y las cuentas de los
duartistas.
Del erario se
desprenden los recursos para operar candidaturas, para corromper a una
oposición ávida de ser corrompida, para frustrar alianzas, para imponer al
rival más débil, para cooptar a la prensa dócil y lisonjera.
Miles de millones
se usaron para impedir que en 2013 PAN y PRD aterrizaran un acuerdo que habría
conquistado el Congreso de Veracruz y las principales alcaldías. Ahí habría
terminado el sexenio, con la oposición frenando las locuras y los excesos del
gobernador, las ocurrencias y los atropellos de Javier Duarte.
De las arcas
salieron miles de millones cuyo origen era el gobierno federal. Nunca lo
pudieron justificar. Lo registra así la Auditoría Superior de la Federación,
que ha obligado al gobierno duartista a devolver recursos no aplicados, no
justificados o invertido mal, en abierta transgresión a la ley.
Cinco secretarios
de Finanzas nombrados y cesados sin explicación alguna; sus principales alfiles,
Gabriel Deantes y Edgar Spinoso, acusados públicamente de malversar el dinero
del principal fondo educativo, destituidos entre el escándalo, exhibidos por
los amigos del presidente Peña Nieto y luego traídos en plan estelar. Sofocado
el murmullo, que regresen por lo que les faltó.
La parálisis se
vive desde hace meses. No fluyen los recursos a los municipios, así sean sus
participaciones federales —ojo, intocables, según la ley—, frenando las obras y
las inversiones.
Derrochó Javier
Duarte en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y todavía debe medio millón
de dólares al comité organizador y una parte al personal que participó en la
justa deportiva.
Hay que leer entre
líneas el decálogo salvador del gordobés. Dice en un apartado que “se realizará
un control estricto de la dispersión de la nómina en todo el
gobierno; ello permitirá tener certeza y control en el pago de los
servidores públicos de acuerdo con los tabuladores aprobados”. En otro
menciona: “se revisarán las compatibilidades laborales para evitar que el
personal del servicio público cobre en dos o más lugares”.
¿Es broma? No, es
cinismo. Cinco años después Javier Duarte advierte la malversación de los
recursos vía nómina, el cobro doble o quizá triple, el pago fuera de tabulador.
Si no fuera así no lo pondría en su decálogo salvavidas ¿Existe Contraloría?
Sí. ¿Sirve de algo? Sí, para solapar la corrupción y encubrir a un gobierno
netamente corrupto.
Tardíamente admite
Javier Duarte el naufragio de su gobierno. Eludió la debacle. Evadió la crisis.
Se negó a admitir que el colapso era inminente. Tejía un discurso de bonanza.
Decía que Veracruz lideraba en desarrollo social. Prosperilandia destacaba,
según San Javier, en el escenario nacional. Adelante, su programa estrella, era
ejemplo a seguir.
Mentir no es
bueno. Siempre fracasa ante la verdad.
Javier Duarte no
tiene una pizca de inteligencia y sí un mundo de torpeza. Gobierna mal.
Veracruz en sus manos se estanca, se sume en la pobreza, ve cancelado su
desarrollo. Lo saquea el duartismo.
Su programa de
ajuste es el reconocimiento de fracaso. Exprimió la finanzas. Hizo añicos los
recursos federales, sometido a la vigilancia de la ASF, exhibido Veracruz como
el estado que más desviaba dinero proveniente de la Federación.
Su decálogo
financiero admite lo peor. Oficialmente el naufragio ya comenzó.
Archivo muerto
“Es un asunto
entre particulares”. Lo dice el gobierno de Enrique Peña Nieto y así pretende
eludir el conflicto que puso a Carmen Aristegui fuera de Multivisión. “Es un
asunto entre particulares”, dijo Luis Echeverría cuando asestó el golpe a
Excélsior y desató una oleada de críticas por su intromisión para acallar la
voz crítica del equipo de Julio Scherer. “Es un asunto entre particulares”,
dijo el gobierno de Vicente Fox cuando se desató el pleito por el Canal 40, la
toma del Cerro del Chiquihuite, el asalto a ese canal por parte de Ricardo
Salinas Pliego y la salida de Ciro Gómez Leyva y Denise Maerker, que porque
detrás de la televisora estaba Andréj Manuel Lópej Obrador. Siempre ha sido
así. El gobierno se inmiscuye, atropella la libertad de expresión, acalla a las
voces críticas, arma conflictos artificiales y termina diciendo “es un asunto
entre particulares”. A la postre, carga con el costo de la represión, el
agravio a la prensa independiente que se reconstruye, se multiplica y abre
nuevos espacios de expresión. Dice ahora el gobierno peñista que el conflicto
entre Carmen Aristegui y MVS “es un asunto entre particulares”. ¿Y las amenazas
a Carmen Aristegui, el amago de despido de los Vargas a ella y a todo su
personal si transmitían en la primera emisión de Noticias MVS la investigación
de la Casa Blanca de Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto?
No es “asunto ente particulares”. Es asunto de Estado y de represión...
Infinita, la mala intención de Renato Tronco dejó huella en Movimiento
Ciudadano. Fintó que sería candidato a la diputación federal por Coatzacoalcos,
se mantuvo en la línea de fuego y un día, sin más, se abrió. Dejó al partido de
Dante Delgado Rannauro con el bat al hombro. Había recomendado a dos de sus
piezas para otros distritos. Miguel Ángel Lendechy Ochoa iría por Minatitlán y
Keren Galicia por Cosoleacaque. No será así. Lendechy y Keren se abren también
del proceso electoral, agraviado Movimiento Ciudadano a cuatro días del inicio
de registros de candidatos en las juntas distritales del Instituto Nacional
Electoral. ¿Fue casual? No, fue calculado, malintencionado, con ganas de
reventar a Dante, descobijarlo en una elección en que si no se cosechan votos,
el 3 por ciento de la votación nacional, se pierde el registro y las
prerrogativas económicas de ley. ¿A cambio de qué se echó para atrás Renato
Tronco y puso en jaque a Movimiento Ciudadano en tres distritos del sur de
Veracruz?... 25 denuncias, por lo menos, acumulan Manuel Bringas Burelos y su
“abogadazo” de cabecera, Samuel Fernando Muñoz de la Rosa, por la venta de
terrenos a incautos paracaidistas a los que les hacen creer que el título de
propiedad que ostentan tiene alguna validez. Son 25 denuncias, por lo menos, y
hay una que resulta explosiva, letal, demoledora, para el autoproclamado
defensor de derechos humanos, el ex guarura San Samuel, porque implica un hecho
que va precisamente en contra de lo que dice ser su apostolado... Protestaba
ayer, junto a sus fans, el ínclito Samuel Muñoz en la Subprocuraduría de
Justicia Zona Sur. Acusaba otra vez a Gertrudis Guízar y Alejandro Wong de ser
los autores de las zacapelas en Los Almendros y Tierra Nueva. O sea, un truhán
de la tierra contra dos truhanes de la tierra, protagonistas de líos
judiciales, el MP convertido para todos en su segundo hogar. San Samuel decía
que les apliquen la ley y se le dé seguimiento a las denuncias. Le dijo la
subprocuradora Samyra Khoury Colorado que sí. Le faltó comentarle que van por
delante las que lo implican a él... Versión de que los jóvenes que integraron
la comparsa que aclamó a Gonzalo Guízar Valladares en el paseo del Carnaval
Coatzacoalcos 2015, recibieron 500 pesos por la faena. Desfilaban y bailaban, y
de pronto, cuando estaban frente a la grada principal, ahí el alcalde Joaquín
Caballero y su mentor Marcelo Montiel, comenzaron a corear el nombre del
candidato del Partido Encuentro Social a la diputación federal, Gonzalo Guízar,
enemigo acérrimo del marcelismo, amigo del ivanismo... ¿Quién es ese
funcionario de un Registro Público en el sur de Veracruz, que se niega a
reconocer la paternidad de un bebé, amparado en su cargo y en el padrino que lo
puso donde hay? Vaya escándalo que está por venir...
twitter:
@mussiocardenas
