*La de 2, una jugada maestra que falló.
*Más candente que las diputaciones.
*De los aspirantes, ninguno cree en JDO.
Marco Antonio Aguirre
Rodríguez | 24
marzo de 2015
Tribuna Libre.- Pues bien, la
jugada maestra por la candidatura de dos años para prolongar el proyecto de la
Fidelidad, no resultó como esperaban.
La promoción de lo
que también llaman la minigubernatura era para provocar que los grandes aspirantes
a la candidatura del gobierno del estado se desalentaran y dejaran
prácticamente sólo al impulsado por “los nietos de la fidelidad” (Alberto
Silva, pues) para que fuese el próximo gobernador de Veracruz.
Pero al contrario
de lo que fue el proyecto original se dieron dos grandes circunstancias que
complicaron y hasta revirtieron esto:
1. Finalmente
muchos son los ya los apuntados para competir por la candidatura al gobierno
del estado para el periodo de 2 años, tanto por el PRI como por el PAN.
2. La imagen de
Alberto Silva no creció para poder competir con los otros aspirantes.
¿Por qué fracasó
tan estruendosamente ese proyecto?
Muy sencillo,
porque hay una animadversión tal hacia la gestión de Javier Duarte y la
continuación del proyecto de la Fidelidad, que todos (absolutamente todos) los
que se sienten en posibilidades de poder llegar a la nominación, están
mostrando sus cartas.
Y es que a todos
(absolutamente a todos) les han hecho promesas y ofrecimientos que quedaron sin
cumplir.
Pero además en
este panorama se está dando una situación en la que Javier Duarte ha querido
volverse experto, pero que tampoco le ha resultado: montarse en carro ajeno
para tratar de hacerlo parecer como propio.
A partir de
septiembre del año pasado Javier Duarte se desvivió en comentarios a favor de
Alberto Silva, para dejar en claro que su tendencia para sucederlo era esa;
pero además desde sus oficinas comenzaron a presionar a los funcionarios
estatales y a todos los grupos políticos para que se pronunciaran a su favor.
Quisieron crear el imaginario de la cargada en pleno.
Pero el albazo
terminó por fracasar e incluso provocó que al grupo FHB-JDO le saliese el tiro
por la culata, porque muchos lo que hicieron fue pronunciarse en el PRI por alguno
de los senadores Yunes, Héctor o Pepe.
Y las corrientes a
favor de los mismos crecieron tanto que hasta una encuesta interna de la
Universidad Veracruzana, realizada por su Centro de Estudios de Opinión y
Análisis, muestra a José Yunes arriba, en las preferencias para ser el próximo
gobernador (que no el sucesor de Javier Duarte), impulsado por la postura que
tomó de marcar distancia con la actual administración gubernamental.
Y Alberto Silva no
figura en esa medición, si no que aparece por allá, en el fondo, aún después de
Erick Lagos, que era la segunda carta del grupo de la Fidelidad, pero que ahora
es el posible caballo negro que puede salir de ese establo.
Bueno, no, porque
las mediciones reflejan los niveles tan bajos de aceptación que ambos tienen,
que ahora quieren hacer crecer a Carolina Gudiño, primero ganando la diputación
federal por Boca del Río, para después postularla, inclusive ponderando que
sería la primera mujer gobernadora en Veracruz.
(Pregunta al
margen, dirigida a los interesados: ¿Miguel Ángel Yunes será tan siniestro que
dejará que Carolina Gudiño gane la elección federal a la diputación por Boca
del Río para impulsar que sea la candidata del PRI al gobierno del estado y
tener una contrincante débil?)
Pues bien, ahora
Duarte como vocero de la Fidelidad, dice no tener favorito para candidato hacia
la próxima gubernatura y que será quien este mejor posicionado.
Pero mientras lo
dice recorre obras del ayuntamiento de Xalapa junto con el alcalde Américo
Zúñiga y el diputado federal Alejandro Montanto, también autoencartado en la
búsqueda de la candidatura de dos años.
El legislador se
muestra como la carta fuerte del alemanismo y asegura tener las simpatías de
Enrique Peña Nieto para buscar la candidatura.
Y el alemanismo
está recobrando fuerza política en el estado, sobre todo ahora que le dieron la
Secretaría de Finanzas a Antonio Gómez Pelegrin, un burócrata medio de los
acostumbrados a sacar la chamba conforme a las indicaciones de los jefes. Otra
posición de ese grupo es el ahora Secretario de Educación, Flavino Ríos, quien
fue secretario de gobierno con Miguel Alemán y en su diputación anterior
también tuvo el apoyo de ese grupo.
Alejandro Montano
es el último carro al que se subió Javier Duarte queriendo hacerlo parecer como
propio.
Antes de eso le
coqueteó abiertamente a José Yunes, pero a la vez también -desde sus oficinas-
hicieron filtraciones buscando hacer aparecer que el Senador ya estaba cerca de
la Fidelidad, como una inserción hecha en Notiver donde se aseguraba que se
había reunido con Fidel Herrera en un restaurante del DF y que este le ofreció
posiciones y dinero.
Y el acercamiento
anterior, para aparentar cercanía con quienes si pueden ser candidatos, fue con
Héctor Yunes, con quien tuvo el polémico encuentro en Casa Veracruz, después
del cual se dieron los nombramientos para al menos tres de sus cercanos:
Yolanda Gutiérrez, Salvador Mellado, y Edmundo Martínez Zaleta.
Pero ninguno de
los tres le cree ya a Javier Duarte, porque las promesas hechas han sido muchas,
y las cumplidas prácticamente ninguna.
Por eso también un
cuarto aspirante, Gerardo Buganza, prefirió mover sus cartas en el DF, para
estar en posición de pelear la candidatura o por lo menos una posición en la
legislatura federal que entrará en el 2018. Es, como se autodefine,
“multifactorial”.
Así pues, eso de
que la Fidelidad tendría vía libre para la gubernatura de dos años, quedo en
aspiración incumplida.
Y ahora tienen que
buscar como imponer a su candidato (porque las ganas de mantenerse en el poder
no las han perdido) o montarse al carro de quienes realmente pueden llegar.
Por eso es que la
gubernatura de dos años es hoy más candente que las diputaciones en juego para
este 2015.
UN CAMINO ESPERADO
30 AÑOS. Por cierto, una de las obras en las que Javier Duarte anduvo
mostrándose cerca de Alejandro Montano es un camino de terracería que a él le
pidieron cuando fue candidato al gobierno del estado y que (dicen los vecinos)
sería de lo primero que haría: El Castillo-Las Cruces.
30 años esperaron
los vecinos para que alguien les hiciera caso.
Américo Zúñiga,
como alcalde de Xalapa consiguió casi 13 millones de pesos para construir la
carretera con pavimento asfáltico, dentro de las participaciones federales del
Fondo de Infraestructura Social Municipal.
A ese evento
Javier Duarte se llevó a Tomás Ruiz, el nuevo titular de la Secretaría de
Infraestructura y Obra Pública.
Por cierto, esa
zona fue donde cayeron los mayores pedazos de hielo de la tormentosa granizada
del 27 de abril de 2014. Y por las condiciones climáticas y del camino, fue
difícil llegar, según recordó Américo Zúñiga.
