Informe rojo… Javier Duarte: Unidad Antisecuestro y policías torturadores

* El optimismo y la mentira  * El Grupo Tajín y la fabricación de culpables  * Joel Arcos, balconeado por Theurel  * Los 200 mil para Pepe Yunes  * La diputada no se disculpa  * Patricia Peña y su repulsa a los migrantes  * Marcelo y los contratos a Contractor Mart en Sedesol  * Notarios y la suplantación de identidad.


Mussio Cárdenas Arellano | 02 marzo de 2015
Tribuna Libre.- Si no fuera tan insensato, Javier Duarte jamás habría externado aquel optimismo que de origen era falso. Decía que el delito disminuía, que la violencia menguaba, que la criminalidad iba a la baja. Presumía el combate al secuestro y exaltaba las pinceladas del éxito. ¿Era real? Nada era verdad.

Veracruz, en sus manos, alcanzó la cima del fracaso en seguridad. Es cuarto lugar nacional en secuestro. Es pueblo sin ley. Es territorio impune. Es zona para levantar gente, intimidar a la familia y canjear sus vidas por miles, cientos de miles o millones de pesos. El mercado del terror da para eso y más.

Llega a su quinto año de gobierno, masacrado por la delincuencia, en manos de mafias que trafican con el miedo, que toman vidas, que despojan de bienes y patrimonio, que se hacen de lo ajeno con insultante libertad, y que operan con un altísimo grado de complicidad.

Lo apabulla el secuestro. Javier Duarte transitó por un 2014 para no recordar. O para recordar para evaluar. Para evaluar entre lo que se prometió y lo que no se pudo hacer. Para reflexionar en que la omisión, lo que se debió hacer y no se hizo, produjo miedo y angustia, dolor, azoro e indignación.

2014 fue un año de fracaso. Venció la industria del secuestro. Se impuso a los operativos de seguridad, a la inversión millonaria, al Veracruz Seguro, a los blindajes, a la instalación del Mando Único Policial, a la capacitación y la certificación policíaca. Mucho dinero y cero resultados.

Con su saldo sangriento, 2014 reveló el desastre duartista en seguridad. Alcanzó Veracruz un nada honroso cuarto lugar en secuestro, pulverizado así el discurso demagogo de Javier Duarte, a diario el triunfalismo, las arengas, el éxito que, salvo el gobernador, nadie ha podido ver.

Decía en agosto de 2014 que el delito iba a la baja. Admitía que el problema era el secuestro, porque no había podido disminuir.

Un caso evidenció el fracaso y también la mala intención. Fue el de la niña Karime Alejandra Cruz Reyes, de cinco años de edad, secuestrada junto con su tía Mónica Reyes Baruch, el 7 de julio, que provocó la movilización de la sociedad de Coatzacoalcos, miles marchando exigiendo acciones de la Procuraduría de Veracruz, retando a las autoridades, increpando, evidenciando que la pasividad también es una forma de complicidad.

Aparecieron 60 días después. A fines de agosto, el semanario La Red difundió una información puntual en que se detallaba quiénes eran los plagiarios, dónde confinaron a la niña y a su tía, cómo las ultimaron y la tortura a que fue sometido uno de los secuestradores hasta quedar sin vida en manos del grupo antisecuestros de gobernador Javier Duarte.

No hubo reacción del gobernador ni de su fiscal, Luis Ángel Bravo, alias “Culín”. Sofocaron la información, contuvieron la noticia, dieron falsas esperanzas a la familia de las víctimas, les hicieron creer que estaban con vida. Negó Javier Duarte que estuvieran muertas.
Se impuso una razón política. Javier Duarte ahogó el desenlace funesto para no empañar la cumbre de senadores del PRI y Partido Verde en Boca del Río.

Después de la cumbre política, el 5 de septiembre, oficialmente fue admitida la muerte de Karime Alejandra.

Así de truculento es Javier Duarte. Deja la sensatez a un lado. Privilegia la imagen y sofoca la verdad. Fue aquel un episodio de vergüenza.

Lo de hoy sigue siendo el combate al secuestro. Arranca la Unidad Especializada en el Combate al Secuestro (UECS) con un acto protocolario en Coatzacoalcos, este lunes 30, desbordado el optimismo, reciclado el mensaje.

De rodillas ante la violencia, Javier Duarte sigue en las mismas. En sus barbas el secuestro, a su alcance la violencia sangrienta, a la vista el dolor en los hogares de las víctimas, el gobernador de Veracruz persiste en el discurso de la fantasía.

“Quien secuestre en Veracruz —planteó— lo vamos a detener y va a purgar una pena en la cárcel. Sea lo que sea que haga lo vamos a encontrar y lo vamos a detener, estamos preparados para ello”. Ajá.

Destacó la inversión, los millones en capacitación, la selección del personal, el equipamiento, lo más moderno con la mejor tecnología.

Trabajará la UECS en coordinación con el estado de Tabasco, dada su cercanía y la comisión de secuestros en la zona limítrofe entre ambas entidades.

No podía faltar “Culín”. Exaltaba el fiscal de Veracruz las cifras del éxito. A modo, justo en el día en que arrancaba el UECS en Coatzacoalcos, un operativo logró el rescate de una mujer y un niño, secuestrados la semana anterior en el municipio de Cosoleacaque, y la captura de ocho personas, armas, vehículos y el aseguramiento de la casa de seguridad en que operaban. Eso sí que es casualidad.

Destacó las cifras del éxito: la captura de 79 personas por el delito de secuestro, 26 de ellas detenidas en el sur de Veracruz.

Pero algo no concuerda. En el contexto nacional Veracruz ocupa el nada honroso cuarto lugar en secuestros. Es la evidencia tangible del fracaso en los sistemas de seguridad del régimen duartista.

Se vive en la derrota y se vive en el desprestigio. Javier Duarte posee un grupo antisecuestro que ha sembrado el terror. El Grupo Tajín opera con absoluta impunidad, levanta inocentes, los somete a tortura, los desaparece, fabrica culpables y nada esclarece.

Su presencia fue visible en Las Choapas a raíz del levantón y muerte del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de Notisur, Liberal y La Red, el 5 de febrero de 2015.

Se les veía en camionetas blancas. Llegaban a los hogares, se llevaban personas, las desaparecían. En ocasiones exigían que les entregaran armas, que revelaran nombres de cómplices.

Así se llevaron a una decena de choapenses. Oficialmente no hubo explicación y la Procuraduría de Veracruz desconocía las acciones del grupo antisecuestro, expertos en detenciones ilegales y tortura.

Fue la presión de los familiares y de un sector de los medios de comunicación, entre ellos el periódico Presencia, lo que forzó que las víctimas aparecieran semanas después en un camino en el municipio de Isla.

La explicación del fiscal Bravo Contreras carecía de lógica. Hablaba de dos camionetas en que los plagiarios llevaban a sus víctimas. Al encontrarse con la policía se produjo un enfrentamiento y huyeron. Los policías optaron por quedarse con las víctimas y dejar escapar a los criminales. ¿Y no advirtieron vía radio a otras corporaciones para establecer un cerco?

Así opera el grupo antisecuestro del duartismo. Su fama se finca en la tortura y la arbitrariedad. No se sabe ni se explica si el Grupo Tajín es parte de la UECS, si va a integrarse, si va a tener el mando, si los torturadores seguirán haciendo de las suyas y gozando de impunidad.

Grupo Tajín fue el encargado de combatir al secuestro y el fracaso fue total. Llevó a Veracruz a lugares vergonzosos, al cuarto sitio en el contexto nacional.

Le queda pues, al gobernador Javier Duarte transparentar si los torturadores habilitados para combatir al secuestro en Veracruz tendrán licencia para operar en la UECS.

De ser así, el fracaso ya llegó.

Archivo muerto

Joel Arcos Roldán creía en Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—. Creía en su discreción. Creía en su buena fe. Pero se equivocó. Theurel le puso 200 mil pesos en las manos. Serían para sufragar gastos del informe de José Francisco Yunes Zorrilla, inundado Veracruz de anuncios espectaculares. Se supone que nadie, salvo los involucrados, lo sabría. Pero Theurel hizo lo de siempre: suelta el billete y quema al destinatario. Quemó pues, al ex diputado Joel Arcos, subsecretario de Desarrollo Social. Y de paso quemó también a Pepe Yunes, que sigue sin atinarle a sus aliados. Por eso, en público, diplomático, Pepe Yunes se expresa correctamente de Theurel; en privado dice lo contrario, dice la verdad... De la boca de Patricia Peña Recio brotan ajos y cebollas, denuestos y ataques contra un grupo específico: los migrantes. Es xenófoba. Los tilda de delincuentes, asaltantes, matones y prostitutas. Es xenófoba. Les llama “peligro” para México. Es xenófoba. Y se gana un par de denuncias ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación. Le piden a Patricia Peña Recio una disculpa pública. Le piden 28 organismos no gubernamentales que se retracte. Se lo pide también la iglesia católica. Todos dicen que la diputada federal por Coatzacoalcos es xenófoba, que discrimina y criminaliza y que descalifica a quienes otorgan ayuda humanitaria a los ciudadanos migrantes en México, que quiere cerrar los albergues y las casas de asistencia humanitaria. Y ella, en cambio, ni se disculpa ni se retracta; dice, simplemente, que no dijo lo que consta en un audio: que los migrantes asaltan, se matan entre ellos y hasta prostituyen. Y responde con simpleza, con dureza y con cinismo. Ayer, en un evento del gobernador Javier Duarte de Ochoa volvió a negar que sienta repulsa por los migrantes y que todo lo va a aclarar, pero de la disculpa pública ni hablar. Alejandro Solalinde Guerra, coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana en el Pacífico Sur, la acusa de falta de sensibilidad. Y ella, Patricia Peña, sigue en las mismas: ni se disculpa ni se retracta. Y arrastra en la caída a quienes la apadrinan: Juan Nicolás Callejas Arroyo y Marcelo Montiel, los que la hicieron diputada, sin advertir que la pobre no pone orden ni en su cuadra. Va a amainar el escándalo cuando ella se disculpe. Va a arreciar cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos emita una recomendación al Congreso federal y cuando el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación la sancione... Precisión: no fue en el Teatro del Pueblo de la Expo Feria Coatzacoalcos 2015 donde se le vio bailar y cantar a la diputada Patricia Peña Recio, al ritmo de Gloria Trevi, como aquí se apuntó, sino en el palenque. Cuentan los testigos, foto en mano, que ni de los migrantes se acordó... A Contractor Mart no se le dan contratos por calidad ni por circunstancia. Le caían en los días en que Marcelo Montiel Montiel era secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz. Uno de ellos fue la construcción de la tercera etapa del acceso a la congregación Pollo de Oro, del proyecto Etileno XXI, en Nanchital. Cotizó por 8 millones 593 mil 289.25 pesos. El contrato le fue asignado el 14 de marzo de 2013. Se trató de una invitación restringida, licitación SEDESOL-DGOP-INVIT-PE-008-13. Sus “competidores” fueron Yesoductos, Dragados y Canales y Agustín Morales Gordillo; o sea, todo en familia. Ahora es la Higa municipal... Nueva forma de fraude en las notarías públicas de Veracruz: la suplantación de identidad. Acuden los clientes con credencial oficial, documentos probatorios, testigos de calidad. Y resulta que no son quienes dicen ser. Obliga esto a colocar cámaras de video, y aún así se dan casos en que el “cliente” es un estafador que incluso ha estudiado el recinto de la notaría y la colocación de las cámaras, y logra evitar ser captado a detalle. Lío grande pues para los notarios que dan fe de hechos que de origen son fraudulentos...

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Informe rojo… Patricia Peña: la culpa es de la prensa

* Siete minutos de ríspida entrevista  * El lío de los migrantes sigue  * Se le fueron los electricistas a “Culín”  * ¿Procederá contra los policías torturadores?  * Huellas de fraude en Mina  * Ibarra y el empleado: pleito por una obra  * Remojón a la Unidad Antisecuestro  * La mueca del gober  * ¿Qué diputada canta narcocorridos?
 
Mussio Cárdenas Arellano | 02 marzo de 2015
Tribuna Libre.- No se retracta, no se disculpa y, en todo caso, el lío de los migrantes lo armó la prensa. Obcecada, en lo suyo, persiste Patricia Peña Recio, la diputada federal, en decir que no es xenófoba, que no es ella sino los vecinos quienes los tildan de asaltantes, matones y prostitutas. Y que ella sólo lo expuso.
Valen poco las excusas de la legisladora priísta. Sigue atrapada. La azota el torbellino, balconeada en la prensa nacional, denostada en las redes sociales, aplaudida por xenófobos auténticos que denuestan a los ciudadanos indocumentados, y acribillada en dos medios cuyo público reside en Estados Unidos: Univisión y Azteca América.

Se excusa con lo único que tiene a su alcance: su palabra. Esgrime su razón, su trabajo legislativo, su participación en la Comisión para Asuntos de la Frontera Sur-Sureste, sus nueve votaciones que, dice, son para mejorar las condiciones de vida de los migrantes, su atención médica, su alimento, su seguridad física, en garitas y aduanas, todo bajo control.

Exalta que los migrantes analfabetas cuenten con abogados que los orienten y defiendan sus derechos. Destaca que ella, Patricia Peña, la diputada por Coatzacoalcos, votó porque a las niñas y mujeres se les dé atención ginecológica.

Cuenta que votó porque a los niños y niñas no acompañados se les otorgara una visa humanitaria y que, así, puedan estar en México.

Y dice, una y otra vez, y lo repite hasta el cansancio, que su voto fue para que los migrantes puedan permanecer 72 horas en garitas y aduanas, regulados, controlados, y de ahí seguir su camino. Que circulen, que no permanezcan y que no se conviertan en un problema social.

Justifica así que no es xenófoba.
Argumenta y es cuestionada. Se esfuerza, intenta persuadir, explica sin ser creíble.

Vuelve a decir que no es ella quien los tilda de asaltantes, de andarse matando entre si, de haber provocado un fenómeno de prostitución con mujeres salvadoreñas y que cerca de las casas de asistencia y albergues, son “un peligro”.
Lo dijo ella aunque, sostiene Patricia Peña, son palabras de los vecinos.

Advierte que un día, al ir a dejar útiles escolares en una colonia de Coatzacoalcos, fue cuestionada. Y escuchó un rosario de quejas. ¿Y usted qué ha hecho?, le preguntaron.

Entonces pasó a ser vocera de los colonos que habitan en las cercanías de los albergues. Dice que los migrantes asaltan, que prostituyen, que se andan matando, que son un peligro y que deben circular. No los quiere en Coatzacoalcos, no lo quiere en Veracruz, no los quiere en México. Pero asegura que no lo expresa ella sino los vecinos.

Cerraron una casa de atención a migrantes, dice Patricia Peña en aquel polémico audio que difundió el portal Plumas Libres. Y partir de ahí la atrapó el vendaval.

Enfrenta dos quejas, una ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y otra en el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación, suscrita por 28 organismos no gubernamentales.

Se ufana que responderá y librará el conflicto. Su palabra contra el mundo.
Una ríspida entrevista con la prensa de Coatzacoalcos, revela que la diputada es de mecha corta. Punzada, increpada, estalla a la menor provocación.
La asedian los reporteros. Buscan sus palabras el lunes 30, tras el evento de instalación de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro. Quiere explicar. Habla y argumenta. Pero el término “xenofobia” la destroza.

“Yo no soy nada de lo que dijeron. Yo siempre he apoyado. Si se meten a mi página, en la Cámara de Diputados, podrán ver que de las nueve votaciones que hicieron para los migrantes, las mías fueron a favor.

—¿No se disculpa por esas declaraciones lamentables?
—Es que no fueron mis palabras. Yo lo que expresé es que los vecinos...
—¿Entonces no era usted la que hablaba?
—Yo sí hablaba, pero expresé lo que los vecinos a mí me decían...
—¿Qué decían?
—Bueno, eso ustedes ya lo saben. Porque te voy a decir lo que decían los vecinos y van a sacar lo que precisamente quieren escuchar y que es una réplica de todo.
—...(pregunta inaudible)
—Pues la prensa puede publicar lo que quiera. Es libre. Yo no estoy culpando a la prensa. La prensa me puede hacer una entrevista y poner cinco minutos primero o los cinco minutos después.
—...(pregunta inaudible)
—Yo soy diputada y puedo dar mi expresión como servidor público y dije que mis nueve votaciones fueron a favor de los migrantes.
—...(pregunta inaudible)
—No porque las palabras fue lo que me expresaron los vecinos.
—¿Y la queja de la CONAPRED qué opinión le merece?
—Bueno, la queja de la CONAPRED la tengo que contestar y ya. Es algo normal. No es algo que me preocupe. Dije lo que tenía que decir.
—...(pregunta inaudible)
—No, porque las palabras que dije tengo cómo sustentarlas y tengo pruebas.
—Insiste en que son delincuentes y que son prostitutas
—No, yo no insisto.
—Quisiéramos ver dónde están esos sitios de prostitución.
—Bueno pues puedes ir ahí a hacer tu investigación. ¿O lo tengo que hacer yo por ti? Puedes ir como reportero. ¿Estás de acuerdo?
En otra parte de la entrevista vuelve a estallar.
—¿Creen que con esas palabras xenófobas ellos (los migrantes) pueden confiar en ustedes?
—¿Por qué xenófobas? Es un abogado, es un licenciado. ¿Cómo quieres que le diga? Es una persona que los ayuda. Es un licenciado, es una persona que estudio una licenciatura.
—¿Cree que los migrante pueden confiar en usted con esas palabras?
—Claro que sí. Si tú entras a mi página verás que mis nueve votos fueron a favor de los migrantes. Yo no soy xenofóbica. Yo voté a favor de los migrantes para que tuvieran una seguridad de higiene, que no fueran atacados y tuvieran también una seguridad médica. Yo no veo dónde está la xenofobia.

Se altera la diputada Patricia Peña. Termina la entrevista en forma abrupta, irritada cuando le suelta un reportero que si le jalaron las orejas. Le preguntan qué le dijo su guía y padrino, el líder magisterial Juan Nicolás Callejas Arroyo. Responde tajante: “pregúntaselo tú”.

Fueron siete minutos. Comenzó con el alarde, su labor por los migrantes, sus votos, su gestión, su trabajo humanitario. Transitó a la confrontación, su reticencia a categorizar a los migrantes como asaltantes, matones, prostitutas y representar un peligro. La increpó la prensa; ella increpó a los periodistas.

A su juicio, el lío de los migrantes lo armó la prensa. Entrevistan, editan, ponen los cinco minutos del principio o los cinco minutos del final. Dijeron lo que ella no quiso decir.

Sin embargo, es contundente el audio. Ahí se escucha a la diputada Patricia Peña categorizar de asaltantes, matones y prostitutas a migrantes.
¿No es xenofobia?

Archivo muerto

Porrazo al ego del fiscal “Culín”. Falla el Tribunal Superior de Justicia a favor de los cuatro trabajadores electricistas acusados del crimen del pastor evangélico Claudio Martínez Morales, líder de la Comunidad de Dios, asesinado el 17 de junio de 2013. Confirma que fueron objeto de tortura, que su testimonio incriminatorio carece de validez jurídica, que todo fue una infamia y determina que se les otorgue auto de libertad. Y aún así, el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras persiste en que no son inocentes. Son torturados, pero inocentes no, según la óptica cerrada, la testarudez de Fis-Culín. Les augura Míster Obsesión que los llevará a juicio de nuevo pues no han sido exonerados, libres porque se violó el debido proceso. Lo que no dice Luis Ángel Bravo es qué hará con los esbirros que aplicaron la tortura a los electricistas, qué medidas ejecutará, quiénes son, pertenecen aún a la Fiscalía General, antes Procuraduría de Veracruz, hará valer la ley. Si no actúa, Fis-Culín Bravo quedará en calidad de cómplice en un caso de tortura comprobada. A ver, dijo un ciego... Dados cargados en Minatitlán. Denuncia la oposición que funcionarios de la Junta distrital del INE seleccionaron trabajadores petroleros para que funjan como titulares en las mesas de votación, el próximo 7 de junio. Son separados de sus cargos los vocales secretario, Nóvel Vázquez Garduza, y de Capacitación Electoral y Educación Cívica, Xóchitl Márquez Martínez, y remitidos a Xalapa. Sigue de cerca el caso el consejo general del Instituto Nacional Electoral, sabida la fama pública del gremio petrolero para agandallarse las diputaciones. Todo apunta a que el fraude ya caminaba para proyectar al ex alcalde José Luis Sáenz Soto a la diputación federal, en una elección donde los minatitlecos le habrían de cobrar su pésimo desempeño en la presidencia municipal y al líder de la Sección 10 del sindicato petrolero, Jorge Wade González, su superlativa impopularidad, aunada a la ambición mostrada por su hijo, el tesorero municipal, Saúl Wade León, y su esposa Reyna León Cheluja, la reina de los casinos... Bronca en corto, bajo la mesa, a jalones y tirones, reclamos y mentadas, entre el director de Infraestructura y Servicios Municipales, Guillermo Ibarra Macías, y uno de sus subalternos en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Se disputan las ganancias del bulevar a Las Barrillas. La clave está en el volumen de obra, los materiales usados por la empresa contratista y los reportes entregados a Obras Públicas. Asunto con tufo a corrupción, documentado y de alta explosividad. Y en otras obras ocurre lo mismo... Novatada y remojón. Inicia la Unidad Especializada en Combate al Secuestro (UECS) con un caso esclarecido en tiempo récord, que muchos no creen, y con un plagio de dos ciudadanos, que provoca alarma. Se escuchaban aún los aplausos, los discursos del compromiso y el optimismo desbordado cuando, el lunes 30, arrancaba el organismo antisecuestro, cuya sede es Coatzacoalcos. Se exaltaba la liberación de una mujer y su hijo en Cosoleacaque, sin un disparo, sin pagar un centavo, y la detención de ocho presuntos plagiarios. Y un día después, el martes 31, dos ciudadanos residentes de Paraíso Las Dunas, en las cercanías de Ciudad Olmeca, eran sustraídos con lujo de fuerza, su casa baleada, su auto robado. Es un secuestro, el primero en la era del UECS. Vaya remojón... Qué mueca la del gobernador Javier Duarte cuando iba a pronunciar su discurso en el acto de inicio de la construcción del hotel Marriot, en el malecón de Coatzacoalcos. Se oyó el sonido de las hélices mientras un helicóptero pasaba por el lugar, el lunes 30. Mueca fugaz pues el gobernador de Veracruz era observado por mandos navales. Y entonces soltó que así mero, así  como podían ver, así nos cuida la Naval. Lo que pudo ser un oso del gordobés quedó en jocosa anécdota... ¿Quién es esa diputada que canta, que domina las letras, que disfruta la melodía, que sabe hacer los compases, que se proyecta interpretando narcocorridos y que su ídolo es El Komander? Y pensar que en los congresos estatales legislan para impedir que ese género musical prolifere...


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