* El Sistema Integrado de Transporte de
Transmilenio es un ícono a seguir para todos nosotros, expresó el empresario en
la FITRANS 2015, donde dio a conocer que 5 millones de viviendas están
abandonadas en México por la falta de planeación urbana y también en movilidad
y transporte
Santa Fe de Bogotá, Colombia. | 20 noviembre de 2015
Tribuna Libre.- El divorcio
histórico entre los operadores y prestadores del servicio de transporte y las
autoridades a quienes les toca regular, pasando por los desarrolladores
inmobiliarios, ha provocado que frente a los problemas de movilidad que se
presentan en las grandes urbes mexicanas existan hoy 5 millones de viviendas
abandonadas porque las ciudades han crecido desorbitadamente de manera
extendida y casi siempre los que más sufren el problema son quienes tienen
menores recursos.
Por este motivo,
Jesús Padilla Zenteno, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y
Movilidad (AMTM) dijo durante su participación en el VII Congreso “Transporte
masivo: motor de desarrollo” que en México, como ya está sucediendo en
Colombia, “el transportista debe ser autor del cambio y no solo actor del mismo
y participar en las políticas de hacer ciudad a través de un Sistema Integrado
de Transporte (SIT)”.
Hasta hoy,
aseveró, “los programas de transporte y movilidad se realizan sin escuchar en
muchas ocasiones la opinión, las necesidades y los costos de instrumentación
que tienen estos servicios. Las empresas del transporte son realmente
ejecutoras de las voluntades de la política del momento”.
Por eso mismo,
destacó, “cobra sentido para nosotros en México y seguramente para toda América
Latina la forma en la que se ha venido consolidando el sistema integrado de
transporte en Bogotá nacido de TransMilenio”.
Entonces,
preguntó: “¿Pueden o deben las empresas de transporte no sólo en México sino en
otras partes, participar en la planeación de la ciudad a través de los Sistemas
Integrados de Transporte? Esa es una pregunta que yo creo que quienes están
siendo operadores en Bogotá, cada vez hacen mejores aportes sobre cómo tiene
que ser el desarrollo”.
En el auditorio
donde se realiza la etapa académica de la Feria Internacional del Transporte
(FITRANS 2015), el presidente de la AMTM y vicepresidente para América Latina
de la Unión Internacional de Autobuses de Pasajeros (UITP), destacó que para
tener una movilidad equilibrada se requiere la integración de diversos
componentes donde los autores de los planes deben ser los gobiernos federal o
nacionales, los gobiernos estatales o regionales, las autoridades metropolitanas
y los gobiernos municipales, con la inclusión de los desarrolladores
inmobiliarios y los Sistemas Integrados de Transporte a través de las empresas.
Jesús Padilla
Zenteno mostró a los asistentes cómo el modelo de desarrollo urbano de las ciudades
mexicanas entre 1980 y 2015 se estructuró en 3D y tiene grandes efectos
adversos en el transporte porque se hizo de forma distante, con grandes
distancias por recorrer y viajes origen destino de poca rotación; disperso, con
trayectos vacíos y un bajo índice de pasajeros por kilómetro, así como
desconectado por la difícil accesibilidad, poca intercomunicación y carente de
continuidad vial.
Puso un ejemplo
claro con la ciudad de Monterrey, donde en 30 años, de 1980 a 2010, la
población creció dos veces pero la ciudad se ha expandido cinco. En
consecuencia, la longitud de los viajes promedio se incrementó 2.8 veces.
La falta de una
planeación integral, destacó Padilla Zenteno, quien también es vicepresidente
de delegaciones de la Coparmex Ciudad de México, acarrea efectos
institucionales como tener el tema de ciudad en muchas manos y cada quien
jalando para su lado; un divorcio entre transporte, desarrollo urbano y medio
ambiente; que se planea pero no se instrumenta y que exista una gran
especulación del suelo urbano con más de 85 mil hectáreas de baldíos en
ciudades de más de 50 mil habitantes.
Los efectos
financieros son que la frontera entre la ciudad y el área rural crezca sin
atención y sin apoyos financieros, que las inversiones destinadas al desplazamiento
de los autos con las autopistas, distribuidores y, la infraestructura vial en
general, obtenga el 77% de los recursos federales para transporte mientras el
masivo lo dejan corto.
En los efectos
sociales sumó los tiempos de traslado que van en franco aumento al interior de
la ciudad, porque el 31% de los propietarios señalan que no viven en su
propiedad y se desplazaron al centro de la ciudad debido a la distancia entre
vivienda y trabajo; se da una enorme segregación y el abandono de más del 14%
de las casas habitación deshabitadas, una cifra de 5 millones de acuerdo con el
Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit);
se incrementa el deterioro del paisaje urbano y se produce un rompimiento de la
cohesión y comunicación humana, con un mayor efecto directo sobre el
transporte.
Entre los efectos
económicos se cuenta la pérdida de productividad debido a la concentración de
viajes en puntos de acceso a la ciudad, así como recorridos tortuosos con más
de 3.3 millones horas-hombre perdidas en la Ciudad de México, por ejemplo; se
crea la necesidad de gastar más para desplazarse mayores distancias a tal grado
que el 25% del ingreso es dedicado al transporte entre los sectores de menores
recursos, así como la nula plusvalía y caída en el valor de las propiedades.
Finalmente, los
efectos en términos ambientales son, entre otros, la pérdida de espacios
rurales, tierras agrícolas y propiedades de gran valor ambiental, además de que
el área urbana se ha casi sextuplicado en los últimos 30 años; el incremento de
los vehículos cero kilómetros ofertados, con consecuencias en el consumo
energético y emisiones de gases de efecto invernadero, que de acuerdo con
estudios el 20% de las emisiones producidas son del sector transporte.
Ante el anterior
panorama, Padilla Zenteno destacó que el Sistema Integrado de Transporte (SIT)
de Transmilenio en Bogotá, “es un ícono a seguir para todos nosotros”, donde se
pueda influir en la planeación a escala estado/región así en los municipios; se
puede participar activamente en la planeación a escala de corredor y como
elemento del SIT; así como la participación limitada en la planeación a escala
predio, siendo ésta función de los desarrolladores inmobiliarios.
Finalmente,
agregó, “en la AMTM estamos tratando de meter el componente del usuario como lo
ha realizado la alcaldía de Bogotá”.
