* El baño de sangre * Tres periodistas
muertos en el último año * Gobernar entre mentiras * Ni un crédito
ha contraído, dice * Alianza PAN-PRD: los priistas en ascuas * UV:
otra vez la rectora se quiebra * El cadáver de Cuco * “Culín” viste
como si fuera Peña Nieto * Que Renato va con Yunes Linares.
Mussio Cárdenas Arellano | 17 noviembre de 2015
Tribuna Libre.- Desastroso, el
quinto año de Javier Duarte contiene muerte y sangre, el caos de las finanzas,
repudio social y la represión, el embuste y la mentira para sostenerse en el
poder, y su partido, el PRI, sumido en la mayor y más profunda división de su
historia.
Caótico, el quinto
año de gobierno resume la taras políticas del hombre y el grupo, del títere del
fidelismo y de la pandilla con que llegó al gobierno de Veracruz a saquear,
convertida la obra pública en jugoso botín, la mano del rufián que arrasa todo.
Sí hay quinto malo
y es el quinto año de gobierno de Javier Duarte.
Su gobierno lo
distingue la violencia. Vive Veracruz un baño de sangre, herencia primero de su
antecesor y guía, Fidel Herrera Beltrán, que dejó pasar a Los Zetas, que
encubrió sus pasos, que concedió territorios, que puso al aparato policíaco y
judicial a su servicio, cómplices todos de la anarquía y el miedo.
Eso fue lo que
heredó de Fidel. Pero Javier Duarte perfeccionó el método y agravó el problema
de la inseguridad, las mafias cobijadas en la institución.
Su policía
delinque cuando los patrones nacionales obligan a depurar, cuando acreditar es
la norma en el sistema de seguridad: los aptos a los cuarteles y los pillos a
las cárceles. Pero en Veracruz lo aptos se van y los pillos gobiernan. Se sigue
operando con la escoria policíaca, acusada de tortura entre ellos mismos, de
represión a movimientos sociales, de agresión a luchadores y activistas
sociales, ambientalistas, periodistas, estudiantes universitarios, campesinos,
maestros.
Dice Javier Duarte
que Veracruz ya cambió. Lo repite incesante. Para su infortunio, es real.
Cambió negativamente. Venía mal desde el fidelismo y hoy está en punto muerto.
Qué peor que un
pueblo con miedo, aterrado por la impunidad con que la delincuencia común y el
crimen organizado avanzan arrancando cuotas y derechos de piso, sometiendo al
comercio, al profesionista, al empresario, despojando al ciudadano común.
Ese, y no el del
discurso oficial, es el Veracruz de Javier Duarte, con sus miles de muertos,
sus cientos de fosas comunes, sus miles de levantados, sus miles de mutilados,
sus miles de desaparecidos.
Veracruz es tercer
lugar nacional en secuestros. De 2010 a 2015 se ha duplicado el número de
homicidios. No funcionan los operativos seguros ni los mandos únicos.
Ahí, en el recinto
oficial, el Velódromo Internacional, se escuchaban las voces y se advertían los
reclamos de los familiares de los desaparecidos, aquellos que un día partieron
de casa y nunca se les volvió a ver.
Desplegaron una
lona con sus imágenes y alzaron la voz para refutar al gobernador de Veracruz:
“Deja de decir tus putas mentiras. No es cierto que estés haciendo algo por
Veracruz”, sostienen las crónicas periodísticas que expresó Sara González
Rodríguez.
La manta contenía
una leyenda que era la viva expresión del hartazgo social, la realidad que no
se puede ocultar: “Duarte, aquí están tus desaparecidos”.
Y a ellos, los que
están en Colectivo por la Paz, les responde con una cuota más de agresión.
Llegan a ellos los esbirros de la ayudantía del gobernador y los policías
vestidos de civil, como los que agredieron al fotoperiodista Karlo Reyes, y les
arrancan la lona de las manos.
Allá se oye la voz
de Javier Duarte decir que los dejen expresarse, pero sus secuaces cumplen la
consigna. Se llevan la manta con los rostros de los “desaparecidos de Duarte”,
asestan golpes, jalonean a los familiares que simplemente ejercían su derecho
constitucional a manifestarse pacíficamente.
¿Ese es el
Veracruz que ya cambió? Sí, ahora está peor.
Carga Javier
Duarte con una lápida única: 14 periodistas muertos en su sexenio. Y tres de
ellos corresponden al quinto año de gobierno: Jose Moisés Sánchez Cerezo,
Armando Saldaña Morales y Juan Mendoza Delgado.
Moisés Sánchez
Cerezo editaba el semanario La Unión, que circulaba en el municipio de Medellín
de Bravo, conurbado a Veracruz, y en el portal del mismo nombre daba cabida a
diversas expresiones sociales, al hartazgo ante la inseguridad. No se metía con
los narcos pero hizo énfasis en la urgencia de integrar autodefensas o policías
comunitarias. Fue levantado el 2 de enero y asesinado un día después. “Era
taxista”, expresó irracional Javier Duarte, con el filo de no reconocer en él
su oficio periodístico. Como si ser taxista —un oficio digno que le daba para
comer— fuera agraviante.
Se enredó por
tratar de sepultar el caso, dejar a Moisés Sánchez en calidad de desaparecido y
que no ingresara a la lista de comunicadores muertos en su gestión. Maniobraba
y acudía al olvido cuando el caso saltó al cuerpo diplomático acreditado en
México. Lo dimensionó Artículo 19, la organización defensora de los
periodistas, y lo cachó la Procuraduría General de la República.
Entonces cedió.
Apareció el cadáver de Moisés Sánchez y le atribuyó la culpa al alcalde de
Medellín, Omar Cruz Reyes, un panista que se acomodó con el duartismo hasta que
el duartismo lo desechó, lo persiguió y lo desaforó aunque sigue libre.
Rinde su V Informe
y olvida la definición duartista del periodismo: son “manzanas podridas”,
“vinculados a mafias”, “expresión de la delincuencia”, a los que les recomienda
que “se porten bien”. Magazo, profeta, después eso matan al catorceavo
periodista.
Dice ahora Javier
Duarte que no ha suscrito un solo crédito. Su aseveración es insólita cuando
semanas atrás el Congreso de Veracruz —su mayoría priísta y sus aliados— le
aprobaron que suscribiera créditos por 31 mil millones de pesos.
Veracruz no se ha
endeudado con un “solo peso”, sostiene. Asegura que no es más deuda, que es
reestructuración de la deuda heredada por Fidel Herrera. Sí y no. La deuda se
garantiza con participaciones federales de los próximos años.
Dice que la deuda
pública es de 44 mil millones de pesos. Extraoficialmente se calcula en 80 mil
millones. Se le debe a contratistas, bancos y lo correspondiente a la
bursatilización del impuesto a la tenencia vehicular. Si no amortiza, como
ofrece, la deuda será de 110 mil millones.
Su gobierno
deambula entre mentiras. Los hoteleros refutan las cifras oficiales. ¿Dónde
están los 61 hoteles que se construyeron en Veracruz en 2015?, preguntan. La
cifra no es real. Ellos lo saben. Y si así fuera, es inversión privada, no
pública, refuta el presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles en
la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, Fernando Ortiz González.
El caos es total.
Su partido, el PRI, vive una profunda división, causada por él. Los senadores
José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa se hallan en abierta
confrontación con Javier Duarte, lo desdeñan, no asisten a sus eventos,
incluido el V Informe de Gobierno, ni siquiera por consideración al enviado
presidencial, el secretario de Educación, Aurelio Nuño. Tampoco asiste el líder
nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
Demanda de ambos
impunidad si llegan al gobierno de Veracruz en la elección de 2016. Y los dos
lo mandan al diablo. Pepe Yunes asegura que no lo va a solapar; Héctor Yunes
sostiene que va a pescar peces re-gordos.
Obsesivo, Javier
Duarte partió al PRI en dos: el duartismo controlado por él y su mafia, y el
resto de los priístas. Impone al misógino Alberto Silva Ramos, alias El Cisne,
en la presidencia e impulsa al hijo político de Fidel Herrera Beltrán, Erick
Lagos Hernández, señalado en un caso de narcosobornos. Vaya prospectos
Crece pues el
repudio a Duarte. Crece también el alineamiento de las fuerzas políticas en la
oposición. Crece la candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares bajo el amparo de
alianza PAN-PRD y las fuerzas que sumen en el Frente Amplio Opositor, donde
podrían caber los Yunes rojos si Javier Duarte los logra descarrilar.
Le aterra que
Yunes Linares sea gobernador. Le aterra saber que será encarcelado como Yunes azul
le promete. Le aterra saber que uno de los Yunes rojos puede ser gobernador Y
Javier Duarte trata de conmover:
“La gente no
quiere enfrentamientos, divisiones, rencores, ni personalismos. La gente
rechaza las descalificaciones, las críticas que nada aportan y mucho polarizan,
las que ponen en riesgo la concordia, pues sólo ofrece la venganza y la
desintegración social, vengan de quienes vengan. Hoy hago un llamado a la
unidad, la unidad fincada en el diálogo”.
Quinto año de
gobierno que equivale a caos, desastre político, división priísta, quiebra
financiera, rezago social, repudio popular y un terrible baño de sangre por
todo Veracruz.
Sí hay quinto
malo. Es el de Javier Duarte.
Archivo muerto
Malas nuevas para
el PRI: la Alianza PAN-PRD avanza. Cada uno en lo suyo, sus respectivos
consejos estatales aprobaron concretar acciones de coalición con otras fuerzas
políticas. Al consejo perredista acudieron 185 integrantes; aprobaron la
alianza 172, en contra 12 y una abstención. Se oponía el protegido del fidelista
Erick Lagos, Fredy Ayala, con el sobado discurso de que con el panismo ni a la
esquina. Lo aplastaron. En el PAN la votación fue de 77 a favor, 19 en contra y
una abstención. Ambos aprueban ir en alianza con otras fuerzas políticas —PAN,
PRD y las que se sumen— y designar candidato de manera directa, sin elección
interna. Traducción: Miguel Ángel Yunes Linares será el candidato del Frente
Amplio Opositor al gobierno de Veracruz. Dicen los priístas y su prensa vendida
que en las dirigencias nacionales del PRD y PAN no están de acuerdo y que
alianza no va. De fuente ultra certera: dice Agustín Basave, nuevo líder
nacional perredista, que la alianza es impostergable y que serán gobierno en
Veracruz a partir de 2016; otra fuente sostiene que Ricardo Anaya, líder del
PAN nacional, asegura que su compromiso es que Yunes Linares llegue al gobierno
de Veracruz. ¿Va o no va? Obvio, los priístas no duermen. Y peor si Javier
Duarte logra descarrilar a los Yunes rojos e impone a Erick Lagos, El Cisne
Alberto Silva o Adolfo Mota. Derrota segura… Agachona, ausente la dignidad,
Sara vuelve a ser Sara. Se quiebra la rectora y en lo oscurito pacta de nuevo
con Javier Duarte. Sale a posar la foto, sonriente, y a tragarse el boletín
oficial que dice que entre el gobierno de Veracruz y la Universidad Veracruzana
no hay conflicto, que el adeudo de la UV con el Instituto de Pensiones del
Estado lo asumió el régimen duartista, que los adeudos serán saldados. Y Sara
Ladrón de Guevara sólo sonríe. Le preguntan luego del contenido del acuerdo, y
vuelve a sonreír. Qué vergüenza para la UV tener una rectora que llora, se
queja, denuncia, que acude al Senado, que usa al senador Pepe Yunes Zorrilla
para que el escándalo tenga volumen, y luego, cuando el gobernador Javier
Duarte le truena los dedos, se somete y calla. ¿Que no hay conflicto? ¿Y las
veces que el gordobés se negó a reconocer el adeudo de 2 mil 300 millones de
pesos, que porque es subsidio y es no lo obliga a nada? ¿Y el oficio enviado
por la Sefiplan a la UV comunicando que todas las aportaciones estaban
realizadas? Y hela ahí, sonriendo en el V Informe de Javier Duarte, de pie
agradeciendo a quien le regatea los recursos a la UV, a quien quiere matar de
inanición a la máxima casa de estudios de Veracruz, a quien le dedica por lo
menos tres mensajes en la red Twitter, nomás para que quede constancia que la
mal llamada rectora ya está sometida y planchada. Sólo le faltó decir de nuevo
que los medios los subieron al ring. Para la próxima, si Javier Duarte la
vuelve a apretar y no hay para cubrir salarios y prestaciones al personal
universitario, que venda doña Sara Ladrón los vehículos que tiene a su
disposición y que se rebaje el sueldo. Quizá para algo le alcance… Todo un
dandy, “Culín” está en la mira de los grandes diseñadores. No sirve como
fiscal, pero qué tal los trajes de super lujo que usa Luis Ángel Bravo
Contreras. No pesca un alcalde desaforado, pero qué cuidado con el traje y el
pantalón. Compite, pues, Fisculín con Enrique Peña Nieto y eso que al preciso
lo ubica Vanity Fair como uno de los 20 personajes mejor vestidos del orbe.
“Culín” se desvive por su aspecto personal, mientras en la Fiscalía se tejen
cuentos judiciales grotescos, irreales, malévolos, hasta convertir a Veracruz
en una fábrica de culpables. No se sabe si los secuestradores son
secuestradores, si los asaltantes son asaltantes, si los asesinos son asesinos.
El negocio de “Culín” es fabricar culpables, consignarlos y luego ver cómo la
justicia federal, vía el amparo, los echa a la calle. Ah, y también ver cómo le
queda el traje que hasta parece traído de las Europas… ¿Dónde está “Cuco”? De
Manuel Gabriel Fonseca Hernández nada se sabe desde hace cuatro años. El último
registro data del 17 de septiembre de 2011 cuando salió de casa e iría a cobrar
su salario en el periódico El Mañanero, editado en Acayucan, donde realizaba
tareas de reportero policíaco. Hay dos cadáveres en poder de la Fiscalía de
Veracruz a los que los familiares y el gremio de prensa exige que se le
practiquen estudios de ADN para determinar si se trata del joven periodista,
que hoy tendría 20 de edad. Otra versión sostiene que el cadáver hace tiempo
que fue identificado por la Fiscalía de Veracruz y que es “Cuco” Fonseca. Es él
pero oficialmente no es, ni será. Reconocer que se trata del reportero del
Mañanero equivale a reconocer que es el periodista número 15 en ser asesinado
en Veracruz por causas de su oficio. Mejor lo dejan en calidad de desaparecido
y que no vuelva a subirle la presión al gobierno podrido de Javier Duarte… ¿Qué
hay de cierto de que Renato Tronco se acercaba a Miguel Ángel Yunes Linares y
que sería el operador de votos de la Alianza PAN-PRD en el distrito 30, zona
Las Choapas-Agua Dulce-Ixhuatlán del Sureste-Moloacán-Nanchital y parte de
Coatzacoalcos? Es versión que corre entre panistas yunistas. Acusado del crimen
del ex regidor panista de Las Choapas, Alfredo Pérez Juárez, Renato Tronco es
hoy perseguido por la Fiscalía de Veracruz acusado de ser el autor intelectual
del asesinato. Se le retiró el fuero como diputado local y en breve será
encarcelado. Hasta donde se sabe, aún sin Renato Tronco, el tronquismo va a
operar electoralmente contra la mafia fidelista-duartista…
