* La
ficticia unidad del PRI * Elogiados en
público, insultados en privado * Los
senadores se arrugan * Descalifica PRD
rojo alianza con el PAN * Investigarán a
firmantes de desplegado * Los Almendros,
desalojo * Samuel y Bringas, más cerca
de la cárcel * La fiscal se excedió * La primera víctima de la sucesión
Mussio Cárdenas Arellano | 15 diciembre de 2015
Tribuna Libre.- Todos —Pepe Yunes,
Héctor Yunes, el Pato Silva Ramos y Javier Duarte— comparten el pan y la sal,
la cama y el catre político, el cinismo y el agravio, la sonrisa y el aplauso,
por la unidad en el PRI. No es matrimonio, es “acostón”. Se mofa el gobernador de Veracruz que la
alianza en la oposición, la del PAN y el PRD, la de la derecha y la izquierda,
es apenas coyuntural, sin compromiso, un simple “acostón” que se diluye en el
amanecer. El de él con los Yunes rojos también. No es matrimonio, es
“acostón”. Dice que la alianza del PRI
es con la sociedad, con los millones de veracruzanos que los llevan al poder, y
los sostienen en el poder, y los perpetuan en el poder. Es matrimonio, vocifera Javier Duarte en una
analogía para el psiquiatra, que no refleja su deplorable relación con la
sociedad, ni describe cómo patea a los veracruzanos, cómo los reprime, cómo
endeuda al gobierno estatal, cómo propicia las condiciones de violencia —un
escenario de tortura, de desmembrados, de sepultados en fosas clandestinas—,
cómo se esfuman los millones que le traslada la Federación, cómo crece la
pobreza y cómo se vuelven millonarios los miembros de su pandilla. “Nuestra alianza es legítima y genuina, no es
de interés, no es un acostón, nosotros tenemos un matrimonio con el pueblo
veracruzano”, decía el tipo ante el asombro de los 600 delegados que acudían
este domingo 13 a la sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal del
PRI. Su rollo es así. Dragonea Javier
Duarte mientras Veracruz se le va de las manos, pulverizado por el desgobierno
que encabeza, evidente el saqueo, la retención de aportaciones a la Universidad
Veracruzana, a Pensiones del Estado, el pago a empresarios, a becarios, a
miembros de la tercera edad y a miles o cientos de miles, con lo que se ha
ganado el repudio de la sociedad. Ve un
matrimonio PRI-sociedad mientras golpea maestros, campesinos, periodistas,
defensores de derechos humanos, ambientalistas, universitarios, cañeros,
alcaldes. Presume un matrimonio
PRI-sociedad mientras usa a la policía para atajar manifestantes que se dirigen
a Xalapa a ejercer su derecho a la protesta, y lanza a la Fuerza Civil, su
policía de élite, contra quienes reclaman que sus familiares sean hallados con
vida. Habla de matrimonio PRI-sociedad
cuando se gana el repudio nacional e internacional por el asedio, el hostigamiento,
el exilio y el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y los de otros
13 comunicadores; por el encarcelamiento de la columnista de Notiver, Maryjose
Gamboa Torales, usando las armas de la ley para violarle sus derechos; por
enviar a prisión a dos usuarios de redes sociales, Maruchi Bravo Pagola y
Gilberto Martínez Vera. Dice que hay un
matrimonio PRI-sociedad cuando le gritan en las manifestaciones “Fuiste tú”,
acusándolo de los asesinatos de periodistas y activistas sociales. Alardea Javier Duarte para denostar una
alianza de oposición que no lo deja dormir, que lo lleva al trauma, recurrente
en sus acciones Miguel Ángel Yunes Linares, como si fuera un fantasma azul, el
diputado panista que promete llegar al poder, alcanzar la minigubernatura en
2016 y refundirlo en prisión. Lo del PRI
con la sociedad no es “acostón”, suelta con la finura que caracteriza al
vulgar, mal remedo de Fidel Herrera Beltrán, éste de ocurrencias jocosamente
cínicas mientras perpetraba el atraco a las arcas de Veracruz. Lo del PRI, precisa el gordobés, es
matrimonio con la sociedad. Sí y no. Mejor dicho, es caso de violencia
intrafamiliar, de agresión que llega al límite, pues a fuerza de tanto abuso la
pareja se cansa y comienza a contragolpear.
Sirve el discurso de Javier Duarte para el show dominical, sin liderazgo
el gobernador, sin estatura moral, en un escenario de derrota gestada a partir
de su regateo por imponer sucesor. Llega
al Consejo Político Estatal del PRI para rendir culto a una unidad que sólo existe
su imaginación. Le acompañan en la obra teatral Pepe Yunes y Héctor Yunes, los
senadores a los que detesta; el Pato de Tuxpan, alias Alberto Silva Ramos, su
misógino favorito; los pepeyunistas, los hectoryunistas, el duartismo, la
fidelidad. Suelta el discurso de la unidad que enmascara la complicidad a la
que son llamados los priistas para sobrevivir en el poder. Habla de que “la
división política no sirve, no abona, no permite alcanzar las metas que nos
hemos fijado, no logra alcanzar los objetivos que la sociedad merece y
necesita”. Agrega: “Celebramos una de
las sesiones más importantes que un Consejo Político Estatal puede establecer y
que se da cada seis años. Acordamos métodos de selección y postulación de
quienes aspiren a gobernador del estado y a diputados locales y, como verán,
esta fue una respuesta contundente para quienes apostaban a la división, a la
ruptura y a la fractura de nuestro instituto político”. Preconiza que la estructura del PRI “está perfectamente
afinada” y son “una maquinaria bien aceitada; somos una maquinaria perfecta
cuando estamos unidos, y así lo habremos de demostrar… vamos por todas las
canicas el próximo año”. Así hablaban—y
hablan— El Chapo, el Mayo, Caro, don Neto, Félix, Beltrán, Amado cuando se
dirigen a sus sicarios y operadores financieros. También son una familia, la de
la droga, que exhiben sus debilidades cuando riñen, que son indestructibles
cuando están unidos. Cuánto se parecen al Cártel del PRI. Embuste puro, el discurso de Javier Duarte
riñe con la realidad. Su desgobierno arrastra al PRI, lo hace corresponsable de
la quiebra financiera, la deuda de 100 mil millones de pesos, el baño de sangre
por el avance del crimen organizado y la complicidad del aparato policíaco y
judicial, el conflicto social, pobres más pobres y un puñado de duartistas
inmensa y groseramente enriquecidos. Y
ahí, sin chistar, lo escuchaban sus dos acérrimos enemigos: Pepe y Héctor
Yunes, denostados ayer, golpeteados en la prensa duartista, vapuleados a
mansalva, ignorados por la clase política que se rinde a los pies del
gobernador, incluidos los pepistas y los hectoristas más recalcitrantes. No bastó el agravio de San Julián, el insulto
de la caña de pescar, la sorna de Javier Duarte en el informe de Pepe Yunes, el
“no te entiendo” del gordobés a Héctor Yunes para reclamarle que si seguía
criticándolo era como golpear al PRI, deslizándole la amenaza de veto. Ahí, sonrientes, ambos senadores aplaudían
las sandeces de Javier Duarte. Y posaban la foto. Dice Pepe Yunes que él sigue en lo suyo, que
persiste en buscar la nominación para ser minigobernador por dos años, los
mismos que decía en noviembre de 2014 que eran un daño para la vida
institucional de Veracruz. Eso dice y
agrega que no aceptará la nominación a cualquier precio. O sea, no
condicionado. Y que sería candidato el PRI sin garantizarle impunidad a Javier
Duarte, sin entregarle posiciones en el Congreso a duartistas, sin darle
secretarías en el próximo gabinete… si es que puede derrotar a Yunes Linares o
a Juan Bueno Torio, quien ya lo venció en 2006, yendo ambos por la
senaduría. Pepe Yunes sigue siendo
agraviado en lo que más le duele: su familia. Le llueven infamias, lo acusan
públicamente de infiel, de tener un hijo fuera de matrimonio, de haberse
enredado con la secretaria. Y ahí sigue, sonriéndole a sus verdugos,
estrechándole la mano a los perversos.
Aplaudía Héctor Yunes a pesar de haber llevado porra, de sacar de quicio
a los duartistas con su escándalo. Héctor Yunes insistía en que el mejor método
para seleccionar al candidato es la encuesta. Javier Duarte dice, fino como es,
que esas son “mamadas”. Sostiene Héctor
Yunes que él es el mejor posicionado, el que reúne los mejores requisitos para
ser candidato. Pero ahí es uno más, comparsa del gobernador. Ingredientes de un caldo gordo de rancio
sabor, Pepe y Héctor Yunes acudieron a secundar la farsa de la unidad. Saben
uno y otro que la unidad no existe en torno a Javier Duarte pero le aplauden,
le sonríen, lo dejan crecer y, si es necesario, habrán de entregar sus
estructuras a quien el gobernador imponga, sea el Pato Silva o Erick Lagos con
la promesa de que si no van en 2016, será en 2018 por el gobierno de seis
años. Arrugados como están, Pepe y
Héctor Yunes saben que si no hay 2016 para uno de ellos, no habrá 2018. Un
duartista en el minigobierno de 2016 terminará por desmantelar sus aspiraciones
y así continuará el proyecto de la fidelidad a 30 años. Ahí, con el malviviente que los elogia en
público y los insulta en privado, que se ufana que les quebró las agallas y les
apretó la honra, los Yunes rojos son mansos y dóciles, condescendientes pues
así entienden la unidad. Es un sueño el
matrimonio PRI-sociedad. Es otro sueño el matrimonio Duarte-Yunes rojos. Y
parafraseando al gordobés, su alianza no es legítima ni genuina, es de
interés. Así se da el“acostón” de Javier
Duarte con los Héctor Yunes y Pepe Yunes. Así se da el “acostón” en el
PRI. Archivo muerto Aquí, en Veracruz, entre la mafia duartista,
en los calzones de Javier Duarte, en las tangas del Pato de Tuxpan, cunde el
miedo, alarmados el capo y los sicarios porque nada ha podido frustrar la
construcción de la alianza PAN-PRD, el Frente Amplio Opositor que con Miguel
Ángel Yunes Linares o con Juan Bueno Torio, sacará al PRI del palacio de gobierno
y remitirá al gordobés y su pandilla a los penales de Veracruz. Publica el PRD
rojo y algunos perredistas que aún sueñan con que la “unidad de las izquierdas”
puede existir, sendos desplegados en los periódicos Reforma y La Jornada,
instando al nuevo líder del partido el sol azteca, Agustín Basave Benítez, a
evitar la alianza del PRD con el PAN en Veracruz, pero sobre todo —y ahí está
la cola sucia del duartismo— a impedir que sea Yunes Linares el candidato a
gobernador en 2016. Lo suscriben perredistas de todo nivel, los Romero Aquino,
Daniel Nava, Fredy Ayala, Victoria Gutiérrez, Agustín Hernández Monroy, entre
muchos que han vivido de su cercanía con el PRI, con los gobiernos priistas,
que han sido cómplices de la fidelidad y del duartismo a cambio de prebendas y
una vida de oropel. Horas después, el PRD estatal difundió que en el desplegado
hubo datos de perredistas “sin autorización para utilizar su nombre”, de
personajes que “no militan en el PRD o militaron en el pasado, pero ya no lo
hacen más”, y de tipos que “apoyaron abiertamente a otros partidos en la pasada
elección inmediata”. Advierte que se abrirá una investigación y los órganos de
justicia interna determinarán responsabilidades y sanciones. Seis de los
militantes enviaron cartas en las que niegan haber suscrito el documento. Al
final, el PRD estatal cuestiona: ¿quién pagó los 361 mil 502 pesos por la plana
en Reforma y los 232 mil 402 pesos por el mismo concepto en La Jornada?…
Restituye el Poder Judicial de Veracruz el predio Los Almendros a la empresa
Gestiones Inmobiliarias Arkitektur, pero se excede la fiscal regional Samyra
del Carmen Khoury Colorado. Lo ordenó la Quinta Sala del Tribunal Superior de
Justicia de Veracruz y acató el Juzgado Primero de Primera Instancia, en torno
a la denuncia de la inmobiliaria y luego de las maniobras legaloides del
abogadazo Samuel Muñoz de la Rosa, tripulador de Manuel Bringas Burelo, el
Excelentísimo Conde de Bringas, que luego de vender éste en 40 millones de
pesos el terreno a Arkitektur se les hizo fácil promover la invasión, coludidos
con la iglesia evangélica Ríos de Misericordia —ríos de fraude—, y así, en el
nombre de Dios, comenzaron a ensartar a cuantos incautos caían en el engaño,
vendiendo terrenos que ya no eran suyos, pues Arkitektur adquirió legalmente a
la sucesión Bringas —y al gobierno de Veracruz, vía una empresa pantalla,
creada exprofeso para esa operación; ¿fraude duartista?— según consta en
escritura de compraventa signada en el puerto de Veracruz. Samuel, sedicente
defensor de derechos humanos, padrino de pseudoperiodistas con fama de halcones
bocones, que huyen porque si no los matan y embarcan a la Comisión Estatal Para
la Atención y Protección de los Periodistas, mencionado el litigante sin
título, ex madrina, judicial de malas entrañas, en el caso del vigilante
quemado vivo en la propiedad de Gertrudis Guízar Valladares, y Manuel Bringas,
vía terceros, vendían a sabiendas que la Sucesión Bringas se había extinguido
desde de noviembre de 2013 —también ahí hay escritura notarial— a cientos de
paracaidistas ostentándose como dueños. Hubo invasión. Hubo omisión del
ayuntamiento de Coatzacoalcos. Hubo complicidad pues hasta postelería para
alumbrado les colocaron. Bloquearon un canal que sirve de desfogue de agua al
fraccionamiento Punta Caracol. Y Obras Públicas de plácemes. Incurrían en
fraccionamiento indebido y si no es por el escándalo y la presión de un sector
de la prensa que vio la mano de Marcelo Montiel en un caso de extorsión
política —coyoteando el desalojo— el ayuntamiento no habría procedido
interponiendo las denuncias. Cerebro del atraco, Samuel Muñoz operaba todo vía
Yolanda, la sobrina del pastor Benito Cruz, “a la que se anda echando al
plato”, según un video en que uno de los invasores describe la mecánica del
engaño. ¿Será que procedió el desalojo porque ahora el abogado de Arkitektur es
Jorge Ramírez Pérez, tío político del gobernador Javier Duarte, ex socio de
Luis Daccarett Habib hace algunos ayeres, y padre del subsecretario de Ingresos
de Sefiplan, Jorge Fernando Ramírez Tubilla? ¿Será cierto que el trabajito fue
tasado en 8 millones de pesos y lo que se acumule? Si la ley se aplica, Samuel
Muñoz y Manuel Bringas pronto estarán tras las rejas, pues el predio Los
Almendros fue adquirido legalmente por Arkitektur al Excelentísimo Conde de
Bringas y hermanos, así como al gobierno de Veracruz; porque Manuel Bringas
cobró y luego se dedicó a invadir el predio vendido, y porque su hermano
Bernardo, que también es marrullero, tuvo participación. Queda por ver cuantos
de los invasores engañados denuncian a San Samuel y al Conde de Bringas para
que les restituyan el dinero pagado y lo que invirtieron en las casas ahí
levantadas. Y queda ver cómo sale de esta la fiscal regional Samyra Khoury, que
se excedió a la hora de restituir, lo que dará pie a amparos y más amparos
mientras a la par van las denuncias por fraude contra Samuel, el santo patrono
de los invasores de predios, y Manuel Bringas, a quien le caerá la mayor
cantidad de lodo… Primera víctima de la sucesión en Veracruz. Se accidenta en
la autopista La Tinaja-Cosoleacaque el equipo de avanzada del senador Héctor
Yunes Landa, la madrugada del jueves 10. Muere el fotógrafo del legislador,
Aldo Giovanni Ruiz Mejía, y resultan heridos su secretario particular, Marco
Hernández Cruz, Emanuel Gasca Hernández y Fernando Hernández Spinoso. El
percance fatal ocurrió entre las 5 y 6 de la mañana, a la altura del kilómetro
42. Llamada la “autopista de la muerte”, por los múltiples accidentes que ahí
ocurren, a menudo presenta un pésimo estado, dañado el asfalto e incluso con
cortes en temporada de lluvias. Ahí, en 2004, murió el hijo del actual
secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado. En torno al deceso de su
fotógrafo, Héctor Yunes, aspirante aún a la candidatura del PRI al gobierno de
Veracruz, expresó: “Es el tramo ese terrible. Ahí murió el hijo de Flavino
Ríos. Es el mismo, donde han muerto muchas personas. Lo he dicho mil veces, lo
he comentado en la Secretaría de Comunicaciones. Lo dije en mi informe: es la
autopista catalogada como la autopista de la muerte y está reconocida por donde
hay el mayor número de muertes por kilómetro en el país”…
