Ciudad de México. | 17 febrero de 2016
Tribuna Libre.- El 911 es
conocido, en nuestro continente, como número de emergencias para los Estados
Unidos, país que desde 1968 ha desarrollado con éxito este instrumento,
replicándose en países como Canadá, Argentina, Uruguay, Paraguay, El Salvador,
Costa Rica, Panamá, Ecuador, Venezuela y, ahora, en México.
El Instituto
Federal de Telecomunicaciones (IFT), como encargado de regular, promover y
supervisar el desarrollo eficiente en los sectores de radiodifusión y
telecomunicaciones en México, emitió los lineamientos para convertir al 911 en
el "número único", armonizado a nivel nacional, para la prestación de
servicios de emergencia en el país.
Debido a esta
implementación, los números de emergencia previos 060 (Policía local), 061
(Policía Judicial Estatal y del D.F.), 065 (Cruz Roja), 066 (Sistema Nacional
de Atención de Emergencias de la Ciudadanía), 068 (Bomberos) y 080 (Seguridad y
Emergencia), deberán migrar al 911.
El 911 será
administrado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad
Pública (SESNSP), quien presentó el Catálogo Nacional de Incidentes de
Emergencia que establece la clasificación, nomenclaturas, definiciones y
códigos para el registro de las emergencias en todo el país.
Ello, sin duda,
constituye una valiosa herramienta para orientar de forma eficaz y oportuna los
recursos para salvaguardar la integridad física, la salud, el orden, la paz
pública y el patrimonio de las personas.
En la nueva etapa
que inicia con el 911, valdría la pena iniciar, como ciudadanos, su uso
responsable, ya que resulta vergonzoso que la inmensa mayoría de las llamadas a
teléfonos de emergencia en el país resulten falsas.
De acuerdo con el
SESNSP, la ciudadanía realiza aproximadamente 45 millones de llamadas de
emergencia al año en México. De ellas, el 75%, es decir, 33 millones 750 mil,
son falsas. Cada una de ellas implica la participación, en promedio, de 20
personas de diferentes instituciones.
Es preciso
reconocer y concientizar, sobre todo a los niños y jóvenes, que
independientemente del castigo legal que puedan tener eventualmente las
personas que realizan este tipo llamadas, se distraen importantes recursos que
pueden salvar vidas.
Si bien debemos
aplaudir hoy al gobierno por la implementación del 911 como número de
emergencias, ojalá podamos aplaudirnos el día de mañana como ciudadanos
ejemplares, de hacer un uso serio y responsable del mismo.
