* Retraso en el pago de nómina * Becas que no
llegan * Viola contrato colectivo * Felpa al gobernador *
Beatriz Pagés quiere que se vaya * Terapia intensiva a Javier Duarte *
Revierte tribunal cargo a Moctezuma * El OPLE es un asco * No se da
baños de pueblo Cristina * Que le aprenda a Lu-pilla * Los panistas
de Bueno Torio también tradicional al PAN * Mariachi para Adriana *
Festejo a la señora de los contratos.
Mussio Cárdenas Arellano | 07
marzo de 2016
Tribuna Libre.- L’enfant terrible
ya no sabe qué es real y qué no. El poder embrutece. Así como le roba al
gobierno federal, como lo engaña y lo burla, Saúl Wade embiste al sindicato de
empleados municipales de Minatitlán, atropella derechos laborales, retrasa el
pago de nómina y hasta se engulle las becas escolares.
Su fin es
desmantelar a la parte sindical reteniendo o disponiendo de los dineros del
personal del ayuntamiento, maniobrando contra su líder, Andrés Santos Escandón,
obvia la intención: llevarlo a un escenario de crisis.
Dirime fuerzas el
tesorero-alcalde con el dirigente sindical, suponiendo que si lo hiciera caer,
tendría vía libre para despedir personal, reducir salarios, cancelar
prestaciones y beneficios de ley, e imponer un sindicato a modo, charro como el
de petroleros, sometido y diezmado como la Sección 10 que tiene a su merced
papá cacique, Jorge Wade González, el caduco dirigente que por cierto dos veces
fue derrotado por el voto popular.
Voraz Saúl, quiere
al sindicato de empleados municipales a sus pies, controlable incluso más allá
de su gestión como tesorero. O sea, el terrible Saúl quiere ser el poder tras
el trono ad perpetuam, sean quienes sean los próximos alcaldes.
Hay por lo menos
13 violaciones a la relación contractual, que van desde la retención de salario
y su pago extemporáneo al personal del ayuntamiento, hasta el ocultamiento de
la partida para becas escolares.
Supone Saúl Wade
que puede tratarlos como al ORFIS o a la Auditoría Superior de la Federación,
engañando y maniobrando, torciendo la ley.
En un documento
interno, acusa la parte sindical una sistemática violación a las condiciones
generales de trabajo, pagando salarios tres y hasta seis días después de la
quincena; no reconociendo seguros de vida de trabajadores y negando el pago a
sus familiares; resistiéndose a pagar la prima de antigüedad a familiares de
trabajadores fallecidos o de quienes ya pretenden jubilarse; retención de becas
a hijos de trabajadores o a trabajadores que estudian, no pago de viáticos a
trabajadores que laboran en el área rural, a razón de 130 pesos diarios.
Acusa el documento
que no reconoce la personalidad de los representantes sindicales; desde hace
seis años no se les dota de uniformes de campo a los trabajadores que laboran
en el área rural; pretende reducir salarios, quinquenios, trabajo insalubre;
intenta reducir aguinaldo y vacaciones.
“No quiere cumplir
con el pago del incremento salarial del año 2016”, agrega el informe. “No
reconoce la antigüedad ni firmar los nombramientos de los socios que ingresaron
por la jubilación de los trabajadores y que ocupan la plaza que dejaron al
jubilarse”.
Y señala:
“No quiere
efectuar el pago del 12% de los socios de nuevo ingreso al Instituto de
Pensiones del Estado, para cotizar y cumplir con la Ley del IPE”.
Activado el
detonante, no tarda en estallar la bomba en el ayuntamiento de Minatitlán.
Agravian el alcalde real, Saúl Wade León, y el alcalde títere, Héctor Damián
Cheng Barragán, al personal sindicalizado, le conculca derechos y los tiene al
borde del colapso, sobre todo en el filo del abismo, a medio paso de una oleada
de despidos y a la pérdida de beneficios económicos suscritos por el mismo
ayuntamiento.
Fabrican Saúl y
Títereweng así su Waterloo, pues el sindicato de empleados municipales lo
emplaza a respetar el contenido del contrato colectivo de trabajo, vigente del
1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2017, o irán a huelga.
Resume el caos el
periodista Jorge Luis Torres Marcos, director de Radio Sur Veracruz:
“Pero hay un
asunto que le ocupa a Saulito Primero, Virrey de Minatitlán: debe someter al
Sindicato Único de Empleados Municipales (SUEM), requiere adelgazar la nómina
por las buenas o por las malas, en eso le van las energías, como que se
apellida Wade.
“Primero filtró la
nómina de todos los empleados sindicalizados, hizo valer el convenio
publicitario para difundirla y ´mandó línea de que lo denostaran en columnas y
notas informativas, la abyección de sus plumas llegó a casi pedir que quemaran
en leña verde al dirigente del SUEM Andrés Santos Escandón.
“Después le
quisieron aplicar la Pabliña o Soberaniña (especialidad de la casa) lo cual
consiste en montarle un problema legal y mandarlo a detener para aflojarlo.
Éste intento también fracasó.
“Así, entonces
mandó a incondicionales a pretender reventarle la asamblea sindical en la que
el SUEM votaría el emplazamiento a huelga. El intento resultó fallido, a pesar
de lo que mandó a publicar en los medios.
“Saúl señala que
en el ayuntamiento no alcanza el dinero, que por eso no hay obra, pero….. no
comprueba en qué se aplicaron los $85,244,278.00 (Ochenta y cinco millones,
doscientos cuarenta y cuatro mil doscientos setenta y ocho pesos) destinados a
obra pública en el año 2014. Sí, en papeles lo hizo, pero no se sabe dónde
están las acciones reportadas como terminadas.
“Tampoco ha sido
claro el destino de los $117,034,243.04 (Ciento diecisiete millones, treinta y
cuatro mil doscientos cuarenta y tres pesos 04/100) del año 2015, más de
56 millones del FAIS debieron servir para realizar 39 obras. Los casi 61
millones del FISM-DF tendrían como destino la elaboración de 42 obras. ¿Dónde
están esas 81 obras?
“Los ciudadanos de
Minatitlán tampoco sabrán qué destino tendrán los $90, 073, 604.00 (Noventa
millones, setenta y tres mil seiscientos cuatro pesos) que le acaban de
autorizar para 54 obras y acciones en el año 2016.
“Saúl Wade ha
llevado al baile a todos los regidores, ya que les ha pasado la información
para aprobación y los ediles se la han autorizado, ya veremos qué consecuencias
les acarrea en la revisión de la cuenta pública 2015, todos saben muy bien que
muchas obras no se realizaron y que cuando se le informó de ello al títere
Héctor Cheng, José Luis Benítez Parga fue corrido de manera prepotente por Saúl
Wade ante el silencio de quien cobra como alcalde.
“Ahora Saúl quiere
el poder absoluto, manejar todo el presupuesto a su antojo no le es suficiente,
si se puede quitar de encima a los dirigentes sindicales para despedir
empleados a su antojo y quitarles prestaciones, habrán más recursos económicos
para disponer de ellos como lo ha hecho hasta el momento.
“En este objetivo
quiere el aval de los regidores, esos mismos que firmaron el 27 de agosto de
2014 las Condiciones Generales de Trabajo y el Convenio de Adhesión con el
Sindicato Único de Empleados Municipales para el período 2014-2017”.
Amplísimo, el
documento detalla todos los beneficios suscritos entre ayuntamiento y
sindicato, un terreno comprado o donado para construir la unidad habitacional
de los empleados; el incremento salarial del 18 por ciento en varias etapas;
seguro de vida por 200 mil pesos en muerte natural, 400 mil en accidente y 600
mil en accidente colectivo, pagaderos en una sola exhibición; becas escolares
por 300 mil pesos anuales, que debe entregarse el 30 de enero de cada años
fiscal, y mucho más.
Suscribieron el
acta con la que se validó el contrato colectivo de trabajo, el entonces alcalde
José Luis Sáenz Soto, hoy diputado federal, el síndico Martín Gracia y los
regidores.
Grave, la atrofia
mental de Saúl Wade le impide avizorar las consecuencias de sus excesos. Una
chispa, por insignificante que sea, detona el polvorín. Violentar la relación
laboral, retener salarios, incumplir pagos, golpetear desde las sombras,
infamando y difamando, moviéndole la mano a periodistas con anhelos de
prostitución, vendibles sus palabras, en lo laboral es un suicidio.
Tensa el alcalde
real —porque manda no porque tenga capacidad— la relación con el sindicato de
empleados municipales. Agrede violentando los beneficios de ley. Ahoga sus
finanzas, irritando al trabajador, suponiendo que así podrá desmantelar la
organización.
Lo demás es lo de
menos: reducir salarios, cancelar prestaciones, despedir personal y sustituirlo
con empleados afines.
Lleva lo charro en
la sangre, linaje de líderes al servicio del poder, la estirpe del que para
detentar poder y riqueza debe aplastar al trabajador.
Qué loco. Activa
una bomba Saúl “L’enfant terrible”. Seguro le va a estallar.
Archivo muerto
Hace trizas
Beatriz Pagés Rebollar a Javier Duarte. “El gobernador debería renunciar, ya
debió haberlo hecho, no ayer ni antier, sino desde el año pasado. El gobernador
ha sido frívolo en su manera de operar y cada vez que se presenta una tragedia
sale con una gracejada”, le dice la ex senadora, integrante del PRI nacional.
“La pregunta es ¿si el Gobernador es amigo o enemigo de los veracruzanos? Es
enemigo de los estudiantes y también de los más pobres, ¡eso no es un
Gobierno!”. Heredera del imperio Siempre, Beatriz Pagés habla con voz
premonitoria, anticipando la tormenta que se posa sobre el gordobés. Otros más
le auguran su final. Los días contados, le escribe Jenaro Villamil, reportero y
analista de la revista Proceso, leído y escuchado en Los Pinos, crítico sin
tregua del presidente y su círculo rojo. Lo vapulea Alfonzo Zárate, analista de
Primero Noticias, el espacio de Carlos Loret de Mola, en Televisa, certero el
juicio, la reflexión, la profundidad de don Alfonso. Hasta en Terapia Intensiva
es estrella Javier Duarte. Demoledora la parodia, se le ve en el pabellón de
los quemados, justificándose, alardeando que sus manos están limpias aunque
medio planeta sabe que están puercas. Le refrescan las cifras, la deuda, el
desvío, los 35 mil millones de pesos no solventados a la Auditoría Superior de
la Federación, los 2 mil millones conculcados a la Universidad Veracruzana. Al
final, el monigote que personifica a Javier Duarte habla incoherencias, su vida
en Marte, su contacto con marcianos. Es el loco del que todos los medios de
comunicación quieren escribir y de cuyo estado mental pocos advertimos, cuando
nadie se atrevía a imaginarlo y menos a expresarlo… Misil sobre el OPLE de
Veracruz, y más, sobre la mafia duartista que desde el órgano electoral pretende
retener el poder. Revoca el Tribunal Electoral de Veracruz el nombramiento de
Víctor Moctezuma Lobato como secretario general por malos antecedentes, pésimo
historial y no acreditar los cinco años de antigüedad de su título profesional.
Golpe demoledor a Javier Duarte, a Héctor Yunes Landa, al PRI, que cifraban su
esperanza en que Moctezuma controlara la elección, vía los enlaces distritales.
Golpe también a esa mediocridad y pudrición llamada Consejo General del Órgano
Público Local Electoral, que una y otra vez, pese a las señales en contra que
enviaban los tribunales, insistían en que el mapache Moctezuma —mapache de
Javier Duarte en la elección de diputado federal en 2009, que le sirvió de
plataforma para llegar a la gubernatura— se apropiara del cargo. Resolvían los
tribunales que Moctezuma Lobato era inelegible, que se violaban procedimientos,
y el bodrio de consejeros, salvo una que otra excepción volvía a la carga,
encabezados por el nefasto José Alejandro Bonilla Bonilla, quien con toda
frescura acepta carecer de experiencia en temas electorales, exhibiéndose
serviles a los intereses del gordobés y su mapache incómodo. Finalmente este
jueves 3 el Tribunal Electoral de Veracruz resolvió que Moctezuma no cumple con
los requisitos de ley y que goza, eso sí, de un evidente desprestigio, pésima
su reputación y recomendó que no se le vuelva a proponer para el cargo.
Mapachismo puro en el OPLE de Veracruz, postrados de rodillas ante el
gobernador Javier Duarte, aunque sin habilidad para el enjuague y la trastada.
Si así se conducirá el tribunal, es explicable por qué se prendieron las
alarmas en Casa Veracruz… ¿Que le dolían los pies? Puede ser. O no se quiere
juntar con la chusma, como le llaman en esos niveles a los de abajo. Desde su
butaca, se sopló Cristina Cházaro de Caballero Rosiñol el desfile de carnaval,
ajena al andar de las comparsas, sin contacto con los danzantes, sólo el
aplauso, sólo la sonrisa. Si le pasan el video, verá cómo lo hacía Lu-pilla
Félix de Theurel, que sabía darse baños de pueblo, que convivía con la gente y
que se metía en el ánimo de los coatzacoalquenses, y eso que ella es de
Minatitlán. Lu-pilla Félix sí vende entre el populacho, pero cuando se menciona
quién es el consorte, y se evocan los desplantes del esposo, la bipolaridad
barbajana, se acaba la magia. Pero la primera dama de Coatzacoalcos ni se
mezcló con el pueblo ni acudió a la clausura del carnavalito de quinta, como
tampoco lo hizo su marido, el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. ¿Es
imprudencia política? Sí y eso es como las facturas. Tarde o temprano se pagan.
Es más, hasta la segunda dama se vio mejor… Ah, bueno. Se trata de que el PAN
se deshaga de los panistas que aparecen en padrones de otros partidos,
acusándolos de traidores, sin indagar si la afiliación fue con su
consentimiento o no. Se trata de joder a los de las corrientes contrarias. De
lo que no se trata es de que los panistas, por ejemplo de Coatzacoalcos, anden
en abierta campaña a favor de Juan Bueno Torio cuando éste ya no es militante
del PAN y le dispute la gubernatura al partido azul. Eso también es traición.
El caso —el de los traidores buenistas— se ventila ya en instancias del panismo
estatal y nacional, se acumulan pruebas y de un momento a otro iniciará el
procedimiento para echar de albiazul a los buenistas que juegan desde adentro
contra los intereses de su partido… Lo que son las excentricidades. Y el abuso.
Festejan el cumple de Adriana Yépez, titular de contratos en la Secretaría de
Obras Públicas Municipales, con pastelito, refresco y ¡mariachi!, como si el
inmueble oficial fuera casa propia o salón de eventos, como si para eso
sirvieran las instituciones, en horario de trabajo, a la vista de todos,
difundido sin pudor en redes sociales. Complacido lucía en la foto el director
de Infraestructura, Guillermo Ibarra Macías, el que cuando se le trepa la nata
a la cabeza ordena golpear a quien lo increpa —caso Drago— y el personal de
mayor rango. Y cómo no, si Adriana Yépez detenta el control de los contratos,
la asignación de las obras, el peso de las licitaciones, ahí donde el negocio
da para muchos, los joaquinistas, los marcelistas, los chuchistas, operado el
diezmo por Esteban Ramírez, choguma de Marcelo Montiel, el que pretendió
apretar al constructor que obsequió el terreno en fraccionamiento de lujo en
los días de la campaña por la alcaldía. Cómo no festejar a Adriana Yépez si
ella es pieza clave en el megasupercontrato de los pozos de agua, cuya
inversión aún suscita escándalo y no hay cómo cuadrarla. Cómo no festejar a
Adriana Yépez si ella es de Moreno, de Víctor, de Felicia, de Oliver, de
Eruviel, de Ibarra, de Joaquín, de todos los grupos y corrientes así se odien y
se arañen, de los constructores, la que llegó a la campaña del PRI, conoció a
Jesús, su patrocinador, y ahí supo qué iba a ser, audaz para el poder.
Mariachi y pastelito, pues, en oficina pública…
