Ciudad de México. | 23 junio de 2016
Tribuna Libre.- Los candidatos
perdedores no fueron los únicos derrotados en las elecciones del 5 de junio;
también lo fueron el priista Manlio Fabio Beltrones y el perredista Agustín
Basave quienes, ante los fracasos electorales y los problemas internos en sus
respectivos institutos políticos, renunciaron como dirigentes partidistas. El
panista Ricardo Anaya, en tanto, ganó simpatías entre sus correligionarios.
Analistas
consideran que el ahora expresidente del PRI anunció su salida para proteger su
capital político; mientras que en el caso del exlíder nacional del PRD, más
allá de los resultados de los pasados comicios en 12 estados, pesó más la
ambición de las corrientes internas, dado que Basave no pertenece a ninguna.
Con su salida de
la dirigencia del tricolor Beltrones, asumió la responsabilidad que le dejó
haber perdido seis gubernaturas en las pasadas votaciones, pero al mismo tiempo
dio luces de que no todo fue su culpa, y con ello afianzó su capital político,
el cual le ayudará a mantenerse vigente.
“Su plan, que fue
estratégico, lo podría colocar en una candidatura (presidencial, en 2018),
aunque anteriormente dijo que no lo iba a ser, pero con esta salida, más que un
beneficio para el PRI es un beneficio para él, pues queda como quien asume la
responsabilidad, que de antemano se sabe que no es imputable a él al 100%,
entonces lo coloca en la opinión pública como alguien responsable”, dijo el
catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM Carlos Sánchez y
Sánchez.
Sergio Bárcena,
director del programa de Ciencia Política del Tecnológico de Monterrey campus
Ciudad de México, explicó que durante las elecciones no hubo un buen diálogo
entre el gobierno federal y la dirigencia del PRI, situación que complicó el
proyecto de Beltrones, pero tras la derrota, el exdirigente habló de una culpa
compartida.
“El hecho que haya
salido de la dirigencia no quiere decir que haya perdido su capital político o
sus nexos, o que deje de ser una figura importante o un referente del PRI. Esto
no termina con su carrera política. Posiblemente afecte sus posibilidades para
la elección presidencial de 2018, porque ya no tendría la misma exposición
siendo el dirigente del partido, pero siempre hay otras formas que seguramente
puede y va a explotar”, opinó.
Para la doctora
María Eugenia Valdés Vega, investigadora del departamento de Sociología de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Iztapalapa, la salida de
Beltrones define a los posibles candidatos del PRI para el 2018, al manifestar
que “las victorias unen y las derrotas separan”.
“Tras la salida de
Beltrones, quien sale ganando es Miguel Ángel Osorio Chong (secretario de
Gobernación), que queda como el candidato mejor posicionado. Luis Videgaray
(titular de Hacienda) está completamente desdibujado, y Aurelio Nuño
(secretario de Educación Púbica) jugó mal sus cartas, y ahora le explotó lo de
Oaxaca”, comentó Valdés.
Antes de la
elección, Beltrones aseguró que el PRI se llevaría nueve de las 12 gubernaturas
en juego; sin embargo, el lunes pasado, durante el discurso por su renuncia, dijo
que los electores dieron un mensaje a “políticas equivocadas o políticos que
incurrieron en excesos, que no tuvieron conductas transparentes y que no
actuaron de manera responsable”.
BASAVE, ASEDIADO POR LAS ‘TRIBUS’ DEL PRD
Especialistas
consultados por Expansión comentan que la salida de Agustín Basave de la
dirigencia del PRD se debió a que la corriente Nueva Izquierda, también
conocida como “Los Chuchos”, esperaba obtener mayores beneficios con las
victorias electorales que se lograron con las alianzas con el PAN.
“Los perredistas
esperaban que les dieran más puestos de gobierno, entonces el resultado no fue
el esperado, y por otra parte, Basave trató de moderar la resistencia en el
interior de ese partido, pero con una dirigencia externa, no es posible. Los
problemas dentro del PRD son fuertes”, aseveró Sergio Bárcenas.
Para Carlos
Sánchez y Sánchez, la renuncia de Basave no modifica la estructura del sol
azteca, ni tampoco sus planes para 2018, pues el control permanece en la
corriente de Nueva Izquierda.
En tanto, María
Eugenia Valdés expuso que el PRD tiene pocas posibilidades de sobrevivir en las
elecciones de 2017 o 2018 de ir solo.
“La única
posibilidad es ir en alianza, porque para 2018 quien queda con algunas
posibilidades es Miguel Ángel Mancera (jefe de Gobierno capitalino), que no es
una candidatura fuerte”, indicó.
“Basave nunca pudo
consolidarse como líder, aunque no le fue mal en las elecciones, dadas las
circunstancias del partido. No le fue mal ni el año pasado ni éste,
considerando la entrada de Morena”, agregó Valdés.
Tras los
resultados de las elecciones del 5 de junio, donde el PRD ganó en alianza con
el PAN tres gubernaturas (Durango, Quintana Roo y Veracruz), Basave renunció a
la dirigencia del partido por razones de gobernabilidad interna.
“En virtud de que
no estoy dispuesto a afiliarme a una corriente, ni a formar parte de un bloque,
y dado que en estas circunstancias la gobernabilidad es más que precaria, he
decidido renunciar a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional”, expuso en
su carta de dimisión.
ANAYA: LA RECOMPENSA DEL TRIUNFO ELECTORAL
El gran ganador en
la elección del pasado 5 de junio fue el PAN, y con ello su dirigente, Ricardo
Anaya, quien tras el triunfo en las urnas una encuesta de Reforma colocó como
el puntero en la preferencia entre los militantes como posible candidato
presidencial en 2018.
La medición señala
que Anaya supera con el 44% de las preferencias a Margarita Zavala, esposa del
expresidente Felipe Calderón, quien registró 41% de las menciones. Mientras
tanto, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, se quedó atrás con apenas
15 puntos.
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Ellos ‘levantaron la mano’ para el 2018
La gestión del
dirigente panista también fue evaluada con altos índices de aprobación, al
obtener un 91%. Con él como líder partidista, los consultados perciben una alta
posibilidad de ganar la Presidencia en 2018. www.revistarepublica.com
