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Aprueba el Congreso cómplice basificación de burócratas duartistas * Se encadenan diputadas panistas * Más nómina a las finanzas quebradas * El rollo de Mónica Robles * Cantinflas en el Congreso * Las obras de Ibarra.
Mussio Cárdenas Arellano |
16 julio de 2016
Tribuna Libre.- Desquiciado, Javier Duarte quiere a Veracruz
hundido. Le debe a bancos y al gobierno federal, a pensionados y UV, a
proveedores y empresarios, 170 mil millones de pesos por pagar, y ahora consuma
la quiebra financiera, con el aval del Congreso, basificando a su burocracia
cuando no hay un peso en las arcas.
No basifica con sentido social. No basifica
por otorgar seguridad laboral. No lo mueve hacerle justicia al trabajador, al
que por años vive en la zozobra del cambio sexenal, a riesgo de acostarse con
empleo y levantarse sin nada.
Lo sacude el miedo y la revancha, el temor a
ir a prisión, el afán de provocar la parálisis financiera del gobierno de
Veracruz, atando de manos a su sucesor, el panista Miguel Ángel Yunes Linares,
cuya promesa de cárcel acelera la descomposición mental de Javier Duarte.
Le ayuda la pandilla cómplice que mora en el
Congreso, bien pagados los priistas, los verdes, las rémoras de Nueva Alianza,
AVE. Su voto a favor, el de todos ellos, menos tres que se abstuvieron y uno en
contra, tiene el signo de la infamia.
Basifica a su ejército sátrapa, subdirectores
de mala fama, subalternos que bucean en el pantano de corrupción que fue el
duartismo, los que trabajan y los que roban, los “aviadores” que no dan golpe y
cobran, las barbies de palacio, privilegiadas que van del reventón a la cama y
de la cama al reventón, reinitas que disponen de aviones y helicópteros del
gobierno, que conviven, beben, bailan, juegan al amor y espían al adversario.
Para eso da la nómina oficial.
Día crucial, el jueves 14. Día histórico,
convertida la Legislatura en circo, maroma y teatro, animales y payasos, la
burocracia duartista acarreada en horas de trabajo para hacer funciones de
porra y “porros”, golpeadores algunos que retan e insultan, denigrando la sede
que pisan, que evidencia que Javier Duarte, además de gris y mediocre, tramposo
y rata, agravia la casa del Poder Legislativo de Veracruz.
Arranca el show con dos diputadas panistas
encadenadas en la tribuna del Congreso local. Son María del Carmen Pontón Villa
y Ana María Ledezma, que así intentan impedir la sesión, evocando a Fox en sus
días de diputado con las boletas electorales pegadas a las orejas, o a Maquío
encabezando la resistencia civil.
Ahí explican el atraco, la violación al
proceso legislativo, el descomunal daño que causará la basificación pues no hay
estudio de factibilidad financiera que revele que hay Recursos para pagar más
nómina, rodeadas de periodistas, cámaras fotográficas, cámaras de video,
denostadas desde galerías por los “porros” de Javier Duarte, tildadas de
“perras” y de “putas” por esa burocracia cortesana, la runfla que pretende
dejar incrustada en la nómina y en la estructura de gobierno el orate de
palacio.
¿Quién le pide a Miguel Ángel Yunes que
respete y honre a los diputados? Ah, sí, Mónica Robles, súbdita de Javier
Duarte hasta que su gallo, Héctor Yunes, el que la designó coordinadora del
fracaso electoral priista en el distrito 30, perdió la elección de gobernador.
Nada replica la señora Hillman. Brinca porque al vetusto Juan Nicolás Callejas
Arroyo le imputa Yunes azul ser una rémora del desgobernador, y deja que a sus
compañeras de curul les griten los duartistas “perras” y “putas”.
Es un circo la Legislatura ese día. Javier
Duarte lo atestó de sátrapas sin educación, pastoreados por “La Pulga”, un
malandro golpeador tan podrido como el que lo envió.
Siguen ahí las diputadas encadenadas, al
estilo perredista, y a su espalda, sus compañeros de bancada con una manta que
expresa una sentencia: Diputado, Veracruz es tu jefe, no Duarte”.
Improvisa la pandilla duartista un nuevo
escenario. Bajan una mesa y sillas. Las colocan en medio del pleno. Ahí
sesionan, sin la secretaria de la mesa directiva, que es la encadenada Ana
Ledezma. Su lugar lo toma Marcela Aguilera, fallida operadora de la Fiscalía y
Sala Anticorrupción con los que Javier Duarte pretendía armar el blindaje que
la cárcel, burlar la ley, no pagar por todas sus pilladas.
Hay gritos y protestas —resume el portal
Plumas Libres— “y en medio de un conato de enfrentamiento entre diputadas de
oposición y burócratas, que colmaron la sala de sesiones del Congreso, este
mañana diputados del PRI aprobaron basificar a 7 mil burócratas, entre los que
destacan directores de área, empleados de la oficina del gobernador, policías
ministeriales y de la Fiscalía General y asesores de la actual administración
de Javier Duarte de Ochoa.
“Con 29 votos a favor de los diputados
priistas, tres abstenciones de Mónica Robles (PRI-Verde), Francisco Garduza
(PRI-Verde) y Ricardo Ahued (PRI) y uno en contra de Jesús Vázquez González
(Verde), aprobaron la basificación de burócratas que a decir de la oposición
incrementará a mil 500 millones de pesos mensuales el pago de nómina a
trabajadores de gobierno”.
Se reforma y deroga la Ley Estatal del
Servicio Civil y de la Ley del Servicio Público de Carrera en la Administración
Centralizada.
Dicho en cristiano, serán basificados los
integrantes de la Oficina de Gobernador del Estado, así como los funcionarios
que requieran de la aprobación de los titulares de los poderes de Veracruz, entre
el director y el cargo o empleo de mayor jerarquía.
Serán empleados de base quienes realicen
función de dirección, inspección, vigilancia, fiscalización, manejo de fondos o
valores, auditorías, planeación, supervisión, responsables de los almacenes e
inventarios, investigación, investigación científica, asesoría o consultoría,
desde el nivel de director o equivalente hasta el cargo o empleo de mayor
jerarquía.
O sea, serán empleados de base los espías de
Javier Duarte, en cargos directivos, con mejor salario que ahora, los que
impedirán que el yunismo azul y sus aliados perredistas tengan espacios.
Alcanza la basificación a los agentes y
secretarios de la Fiscalía General, o sea la runfla de “Culín”, alias Luis
Ángel Bravo Contreras. También beneficia a altos mandos de la Policía
Ministerial y a miembros de la Policía Estatal. Son las mafias de “Culín” y del
“general” de cero estrellas, Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad
Pública, cuyos elementos levantan inocentes y los entregan al crimen
organizado.
Yunes Linares responde con una andanada y
ofrece, una vez más, que a Javier Duarte le espera la cárcel, y con él a su
pandilla, los 40 duartistas.
“Hoy se basificó la corrupción en Veracruz”,
lanza Yunes azul, fingiendo que le duele el golpe pues sabe que la obra pública
con recursos de origen federal no se detendrá. Usa, sin embargo, la pifia
duartista para acrecentar el repudio social a Javier Duarte. Si ya es villano,
la basificación de su burocracia lo hará más villano. Y si el PRI lo secundó,
muy por encima de lo que pregone su nuevo líder nacional, Enrique Ochoa Reza,
que cargue con el voto de castigo en la elección municipal de 2017 en Veracruz.
Su conferencia es el recuento de los daños,
la lectura del impacto en las frágiles finanzas del gobierno de Veracruz.
Hay un dato apenas sabido. Y lo expresa el
gobernador electo: de los 24 mil empleados que serán basificados, 15 mil son
“aviadores”, amigos de quienes detentan el poder, que cobran sin trabajar, que
son carga para el erario y que legalmente es peculado porque lesiona los
recursos públicos.
Advierte Yunes Linares que hará efectivo el
juicio político a los diputados que avalaron la basificación propuesta por el
desgobernador y los llevará también por la vía penal.
Recuerda que mientras los pensionados y
jubilados marchan por las calles en demanda de la mensualidad a la que tienen
derecho, “Duarte decide no pagarles y en cambio determina junto con su
cómplices del PRI y del Partido Verde subir un 37 por ciento las percepciones
de funcionarios de su gobierno y adicionalmente intentar dejarlos para siempre
en el cargo que actualmente tienen”.
Y se va a las cifras:
“Como consecuencia de las reformas aprobadas
hoy, el salario y prestaciones de 257 subdirectores subirá de 34 mil 575 pesos
a 47 mil 367 pesos, y en la misma proporción las percepciones de casi 25 mil
personas que cobran en la nómina del gobierno, 15 mil sin prestar servicio
alguno, es decir, son aviadores”, subraya.
Va por los diputados cómplices el próximo
gobernador. Les hará juicio político. Los llevará a los tribunales por incurrir
en incumplimiento de un deber legal. Pretende su inhabilitación por 10 años.
Javier Duarte es perverso. Primero quebró las
finanzas y ahora basificó a su burocracia. Los basifica cuando se va, sabiendo
que no hay dinero para pagar más nómina.
Es un contrasentido Javier Duarte. Cuando
asumió la gubernatura aplicó un plan de retiro voluntario, ajustó el cinturón,
recortó gastos. Después retuvo el 10 por ciento del salario del empleado. Menos
trabajadores en el gobierno, más eficiencia.
A medio sexenio, cuando estaba en la
“plenitud del pinche poder”, derrochando en festivales y fiestones, pudo atender
la voz de los empleados de confianza. No lo hizo.
Basifica cuando el poder se le va de las
manos, acorralado por la sentencia de cárcel yunista, olvidado por Los Pinos,
balconeado por el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, como uno de los
gobernadores corruptos que provocaron la derrota del 5 de junio.
Basifica por rencor, reventando las finanzas
del gobierno estatal, consumando la quiebra de Veracruz que tanto negó.
Nada peor que estar loco y tener poder.
Archivo
muerto
Verbo y choro, cantinfleo puro el de Mónica
Robles de Hillman. Toma el micrófono en el Congreso. Justifica su abstención en
el tema de la basificación de la burocracia duartista. “No tuve —dice— la
información para poder valorar los alcances de esta medida”. Y agrega: “No se
puede aplicar una ley que se desconoce, bajo qué criterios se va a basificar
que de verdad tenga la capacidad y el tiempo para que así sea”. Si el Congreso
tiene un diamante, es Mónica Robles. Si el firmamento tiene una estrella, es Mónica.
Si la fiesta tiene una #LadyCruditas, es Mónica. Su voto, según ella, es
crucial, y el sentido que le dé lo debe saber todo Veracruz. No es
extraterrestre pero vive en la luna, imaginando que su vinculación al duartismo
se puede olvidar. “Todos los votos que he reflejado desde que inicié mi período
como legisladora han sido siempre anteponiendo el bien de Veracruz”, pontifica.
Verbo y rollo de la diputada por Coatzacoalcos pues el tema de la basificación
de los burócratas duartistas no es laboral, es político. ¿Qué requería saber
para votar? ¿Es tan difícil comprender que la basificación no se realiza para
hacerle justicia a los trabajadores de confianza sino para reventar las
finanzas del próximo gobierno, venganza pura, temor a que pueda accionar y Javier
Duarte termine en prisión? ¿O será que no comprende que es letal basificar a 24
mil empleados cuando el gobierno de Veracruz está en virtual quiebra,
debiéndole a empresarios y UV, pensionados y jubilados, Poder Judicial del
Estado y OPLE? Cargar mil 500 millones de pesos a la nómina cuando hay un caos
financiero, debiéndole a medio Veracruz y no poder ni querer pagar, no requería
mayor reflexión. Votó en abstención Mónica Robles —o se abstuvo de votar— para
no quedar mal que el gobernador que se va ni con el que está por llegar. Otra
vez la succión… Con crisis o sin crisis, a Guillermo Ibarra le va de lujo.
Asigna obras, controla contratos, en su mano los millones, quizá no muchos pero
con los que hay le basta al director de Infraestructura del ayuntamiento de
Coatzacoalcos. Es el número dos, luego de Joaquín Caballero. Es el responsable
de que la alcaldía produzca el botín. Sin las partidas presupuestales que
retiene la Secretaría de Finanzas y Planeación, si acaso lo que llega por otros
canales y por el presupuesto municipal, realiza Guillermo Ibarra las obras que
generan “sobras”, diezmo, dinero líquido que no deja huella. Ahí sus compañías
consentidas, como en sus tiempos lo hacía Marco César Theurel Cotero —“Te rompo
tu puta madre”—, quien hasta a sus empleados les asignó obra. Uno de ellos fue
Bryan Carlos López Mendoza y otro Daniel Aguilar Avendaño, director de
Adquisiciones y secretario de Obras Públicas, respectivamente…
