* La carta de los alcaldes * ¿Firmaron o no firmaron? * Diputados federales también retan a
EPN * Se tiene que ir y se resiste * En riesgo, las alcaldías * Héctor y Duarte como La Tomata y La
Perejila * Amado Cruz, líder de Morena
en el Congreso de Veracruz * Guerra
subterránea entre morenistas * El líder
y su amor de verano.
Mussio Cárdenas Arellano | 14 julio de 2016
Tribuna Libre.- Peligran las
alcaldías, crece Morena, crece más el repudio al PRI, detestan a los Yunes
rojos, porque Héctor agrava el caos, obsesionado con ser el interino, y Javier
Duarte no se quiere ir. Desafía a Peña Nieto, reta al presidente, ignora su
poder.
Lee mal su
realidad el gobernador de Veracruz, devastado por el misil de Los Pinos contra
su coraza de impunidad, sus leyes y fiscales, sus magistrados anticorrupción,
que el Congreso estatal avaló y en un acto circense, obligado a recular, dejó
sin materia, al garete Javier Duarte, a merced de la justicia.
No capta el
mensaje. No escuchó a la entonces lideresa nacional del PRI, Carolina Monroy
del Mazo, cuando le expresó que “en el partido no habremos de respaldar un solo
acto, un solo dicho, un solo hecho que contravenga el Estado de Derecho”, como
si los priistas no actuaran así. Y advertía que el paquete “anticorrupción”
puede ser jurídicamente correcto pero carecer de sustento ético y moral, como
finalmente fue.
No oyó a Don
Beltrone, a César Camacho, a Ramírez Marín, a Joaquín Hendricks, a Beatriz
Pagés, al unísono fustigando su desgobierno, el atropello, convertido en un
lastre para el PRI, que de por sí arrastra desprestigio y repudio.
Reacio a ceder,
maniobró para imponer fiscal anticorrupción, magistrados anticorrupción, volver
inamovible al fiscal general, al contralor y pretendió que Gabriel Deantes
Ramos, corruptazo ente los corruptos, controlara el Instituto Veracruzano de
Acceso a la Información. Quiso mucho y logró una miseria. Fuera de “Culín”,
alias el fiscal, alias Luis Ángel Bravo Contreras, nada logró.
Desafía hoy a Peña
Nieto. Se crece ante la embestida de Los Pinos, vía la Procuraduría General de
la República, que emprende acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema
Corte de Justicia de la Nación por el paquete de impunidad con el que Javier
Duarte fraguaba evadir cualquier acción legal tras concluir su gestión de
gobernador.
Por la mañana, el
lunes 11, sintió la frialdad de Peña Nieto, descalificado el operativo con el
que el gobernador y su Congreso cómplice pretendieron blindarlo del amago de
cárcel que le promete su sucesor, el panista Miguel Ángel Yunes Linares, una
vez que asuma la gubernatura.
Jurídicamente, su
burbuja de impunidad es una aberración. Creó figuras como la Fiscalía
Anticorrupción y la Sala Anticorrupción antes que EPN promulgara y publicara la
Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley General de
Responsabilidades Administrativas.
O sea, violentó el
espíritu del Sistema Nacional Anticorrupción, creando entes a modo con
funcionarios y magistrados que habían sido parte de su mafia.
No entendió el
mensaje. O lo entendió y lo ignoró. Por el tono de la embestida, por la
dimensión del golpe, Javier Duarte debe irse, dejar el gobierno, matizar el
descrédito, alejarse del PRI y evitar que el caos se prolongue hasta impactar
en la elección de alcaldes en 2017.
Horas después del
misil peñista, Javier Duarte sigue igual. No se arredra. No se va.
Suma a su
desenfreno mental a la bancada priista-verde en la Cámara de Diputados. Los
hace solidarios con su desastroso gobierno. Los hace hablar en su favor.
“Los diputados
federales del PRI y del PVEM de Veracruz que integramos la LVIII Legislatura
del H. Congreso de la Unión apoyamos de manera incondicional al Gobernador
Javier Duarte de Ochoa, quien ha sido el gobernante con la mayor cantidad de
sufragios a su favor en la historia de nuestro estado, con casi un millón
cuatrocientos mil, lo que le da su irrefutable legitimidad”. No dicen que
fueron votos malhabidos, comprados, objetos de coacción, usados los programas
sociales —el operativo G-5 de Fidel Herrera— como fuerza electoral.
“Los legisladores
veracruzanos —agrega la carta— que hemos aprobado el Sistema Nacional
Anticorrupción, estamos a favor de la legalidad, la transparencia y la
rendición de cuentas, en estricto apego a la ley, sin distorsiones ni venganzas
derivadas de cálculos políticos.
“Tal como lo
expresó el día de hoy el Vocero de la Presidencia de la República coincidimos
como hoy lo ha hecho el Gobernador Duarte en que debemos de ser coherentes con
el Sistema Nacional Anticorrupción y con sus leyes secundarias.
“Los Diputados
Federales compartimos el interés del Presidente de la República y del
Gobernador Javier Duarte en la creación de instituciones sólidas que castiguen
los actos de corrupción y combatan la impunidad.
“Las 20 Diputadas
y Diputados Federales acompañaremos al Gobernador Javier Duarte de Ochoa hasta
la conclusión de su encargo constitucional el 30 de noviembre de 2016”.
Qué cinismo.
Pillan a Javier Duarte y a su Congreso estatal cómplice violando los principios
del Sistema Nacional Anticorrupción, lo obligan a retirar propuesta de fiscal y
magistrados, y exaltan los diputados federales su apego a la legalidad.
Martes 12. Ahora
son los alcaldes de Veracruz quienes se ven sumados al tropel duartista,
desafiantes con sutileza, supuestamente firmando una carta que muchos de ellos,
quizá todos, aseguran no haber conocido su contenido.
Reza la carta
dirigida a Peña Nieto y al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio
Chong, que el gordobés es una maravilla, que no les retiene recursos federales
y que ha logrado la paz social. Ajá.
Peña Nieto quiere
a Javier Duarte fuera del poder, pero los alcaldes lo retan, confrontando al
gobernador electo, Yunes azul, instando a que le bajen la temperatura,
conminando a que no apresure los tiempos de la transición.
“Las Presidentas y
los Presidentes Municipales que suscribimos, expresamos nuestro absoluto
respaldo al Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, por todo el apoyo
brindado a las administraciones locales, que se ha reflejado no solo en obras y
acciones de beneficio colectivo, sino también en la paz social que hoy
disfrutan los habitantes de nuestros municipios.
“Con respeto y
compromiso institucional, solicitamos a ustedes su intervención decidida para
que el Gobernador Electo de Veracruz, calme sus ansias y asuma su
responsabilidad de respetar cabalmente los tiempos establecidos en la
Constitución, para dar paso a un proceso de relevo gubernamental en nuestra
entidad, de manera ordenada, legal y eficaz.
“La administración
del Gobernador Javier Duarte de Ochoa concluye el 30 de noviembre del año en
curso, periodo durante el cual seguiremos trabajando de manera cercana y
coordinada. De igual forma, continuaremos impulsando los mecanismos de
colaboración con el Gobierno de la República, para seguir promoviendo
beneficios a favor de los ciudadanos.
“El próximo
Gobernador de Veracruz iniciará su mandato, como lo establece nuestra
Constitución Local, cuando realice su protesta al cargo ante el Congreso del
Estado, el 1 de diciembre de 2016 y concluirá el 30 de noviembre de 2018.
“Reafirmamos
nuestro respaldo solidario e incondicional al Gobernador Javier Duarte de
Ochoa, con el reiterado compromiso de caminar a su lado hasta el último día de
su gestión como Titular del Poder Ejecutivo de Veracruz”.
Qué show. Es la
mejor mascarada del sexenio. Si alguien le robó las participaciones federales a
los municipios fue Javier Duarte. Si alguien provocó el peor baño de sangre,
Veracruz en manos del crimen organizado, fue Javier Duarte. Su frase “aquí sólo
roban Frutsis y Gansitos en los Oxxo” fue un agravio a miles de familiares de
víctimas, desaparecidas, asesinadas, secuestradas, los malosos cogobernando,
operando para el Cártel de Duarte.
No aparece ahí la
firma de Américo Zuniga, alcalde de Xalapa, pero sí la de Joaquín Caballero
Rosiñol, presidente municipal de Coatzacoalcos, quien la niega en corto, en su
círculo rojo, como todos los ediles que acusan al gobernador de usarlos para
enfrentar al presidente Peña y evitar su separación del cargo.
Políticamente está
liquidado, confrontado con el poder central, desatada la ira de Peña Nieto por
el daño que Javier Duarte le causó al PRI en Veracruz.
Peligran las
alcaldías, mientras Morena crece y amaga con llegar en plenitud al proceso
electoral 2018, a la disputa por la Presidencia de México. Peligra Peña Nieto y
sus mecenas, los Salinas, los Atlacomulco, el Grupo Hidalgo, si desde Veracruz
y la Ciudad de México —dos de las tres mayores reservas electorales del país—
Morena construye su plataforma para contender y arrebatar, ahora sí, el poder
presidencial.
Trabaja en ello
Yunes Linares, como cuando descuajó a López Obrador en 2006, operando con los
gobernadores priistas que viendo a Roberto Madrazo en el fondo, sin brío, sin
alcanzar a nadie, lanzaron voto cruzado: por Felipe Calderón para presidente y
por sus candidatos a diputados federales. Y ganó el PAN y tuvieron sus bancadas
en el Congreso federal.
De ahí los
rencores lopezobradoristas contra Yunes azul, de pasado priista ambos, AMLO y
el gobernador electo, hoy en el PAN. Una presidencia, la de 2006, duele. Una
gubernatura, la de 2016, también. Desata la revancha de López Obrador.
Yunes Linares urge
la salida de Javier Duarte. Yunes Landa, el derrotado candidato del PRI al
microgobierno de Veracruz, igual. Miyuli porque lleva a Veracruz a la quiebra,
sus desatinos abonando la parcela de Morena con el hartazgo social. Héctor con
su frustración y el discurso de que ya dañó demasiado al PRI.
No se abre y
Morena crece, convertida en opción de una sociedad dolida y agraviada, robada y
en manos de los violentos.
Por eso, según Los
Pinos, Javier Duarte se debe ir. Pero él dice que no.
Sólo le faltaba
desafiar a Peña Nieto y ya lo hizo.
Archivo muerto
La Tomata y la
Perejila, comparados con ellos, son socialité. Sube el tono, baja el estilo, se
tunden Javier Duarte y Héctor Yunes, tras el alarde oportunista de candidato
perdedor al gobierno de Veracruz que ahora, copiando a su primo Miguel Ángel,
exige que el aún gobernador dimita. “Por dignidad”, dice Héctor, como si él la
tuviera, arrastrando la cobija, sin digerir su fracaso electoral, instando a
Javier Duarte a solicitar licencia tras el golpe lanzado desde Los Pinos, harto
el presidente Enrique Peña Nieto de la desobediencia del gordobés a desistir
del proyecto de impunidad para evitar enfrentar a la justicia. Le responde
Javier Duarte con un recordatorio: “Héctor: Yo gané contra el mismo adversario,
en tu campaña respeté tu estrategia no esperes un resultado distinto si sigues
haciendo lo mismo”. Respetó la estrategia hectorista en campaña, el lodo que
alcanzó a Miyuli, hijos y esposa. Se mete Joel Arcos Roldán, ex diputado, ex
subsecretario de Desarrollo Social, fidelista, y sostiene que en 2010 ganó
Fidel Herrera y el PRI. Irrumpe Andrea Yunes Yunes, hija de Héctor, y refrenda:
“No ganaste tú. Ganó el PRI en 2010, en esta ocasión perdimos por ti. Fue un
voto de castigo contra ti. Recuérdalo”. Y el Gato Morris, quizá el más serio de
todos, convoca: “Pelea, pelea”. De nivel el caos priista. Héctor y su hija
admiten la derrota, imputándole la culpa a Javier Duarte, ella que en su
momento lo tildó de cerdo y sugirió que “hay que partirle la madre”, y luego se
desdijo. Héctor Yunes acude a los noticiarios y llora su desventura, que el
desprestigio del gobernador lo llevó al fracaso. ¿Acaso no lo sabía? Siguió,
engañó al electorado, mintió cuando expresó que había ganado, y terminó
traicionando a Pepe Yunes, al que le disputa de nuevo la candidatura para la
contienda de 2018. Ni el show de La Tomata y La Perejila supera esto… A
contrapelo llega Amado Cruz Malpica a la coordinación de Morena en el Congreso
de Veracruz. Será el diputado local por Coatzacoalcos Urbano quien pastoree a
la bancada morenista, las huestes del Pejemesías López Obrador. Llega entre
jaloneos y suspicacias, los de Manuel Huerta contra los de Rocío Nahle, los
diputados con méritos en campaña, con amplio trabajo social y sólida estructura
electoral. Es el caso de Daniela Griego, en Xalapa Urbano, distrito que ganó de
calle, con su gestión al frente de movimientos sociales y luego como consejera
electoral, crítica su voz, inflexible ante las embestidas del fraude priista. O
el caso de Eva Cadena Sandoval, diputada por el distrito Coatzacoalcos Rural,
el distrito de Las Choapas, donde impresionó desde que conformó su estructura,
pese a quienes pretendían dejarla sin el instrumento con el que podía promover
y cuidar el voto. Amado Cruz Malpica, de incuestionable prestigio, honesto,
respetable, será un baluarte para Morena, aún con la sombra de Rocío Nahle, los
conflictos que siembra, la renuncia de parte del morenismo en Minatitlán, el
conflicto en Cosoleacaque, distritos que ganó Morena porque cachó el hartazgo
social y el repudio a Javier Duarte pero que dejó profundas heridas entre
quienes suponían que en el partido de Andres Manuel López Obrador no se
repetirían los vicios que son costumbrismo en el PRI, PAN, PRD, Verde y anexas…
¿Quién es ese líder político que ya ni pela a su señora, atrapado en el amor el
verano que vive con su jefa de prensa, agraciada joven de atractivos ojos, cuyo
rosario de conquistas no distingue entre la izquierda, la derecha, el centro y
pa’ dentro? Sin pistas…
