* Fustiga Ochoa Reza a gobernadores corruptos * Urge crear organismo anticorrupción
priista * Alcaldes desmienten al
gober * No le firmaron la carta de
apoyo * Marilda no entregó el texto a
ediles * Va la basificación * Callejas y Yunes azul, a la greña * “Te conozco”, le dice MAYL a Pulgoso
Lagunes
Mussio Cárdenas Arellano | 15 julio de 2016
Tribuna Libre.- Hiede, apesta,
Javier Duarte. Lo repudia el PRI y lo increpan los alcaldes, su partido por las
corruptelas que llevaron a la debacle electoral, perdido Veracruz, echado del
poder, y los otros por un desplegado infame que lo exime del robo y el saqueo,
la violencia y el vínculo con el crimen organizado.
No se diluyen los
polvos de la escaramuza peñista contra Javier Duarte y el nuevo líder nacional
del PRI, Enrique Ochoa Reza, lo sitúa de nuevo sobre el volcán.
Hace el recuento
de la derrota, su discurso en la autocrítica, en el repaso del fracaso
electoral, perdiendo siete de 12 gubernaturas, el 5 de junio, atribuyendo el
descalabro a la corrupción de los gobernadores, a sus errores, al desprecio a
la sociedad.
“Cuando uno de
nuestros militantes le falla a la sociedad y se corrompe, lastima profundamente
al partido y a todo el resto de sus militantes y simpatizantes, nos lastima a
todos”, dice Ochoa Reza luego de rendir protesta.
Es inaceptable,
agrega, tapar el sol con un dedo. Se debe reaccionar y el PRI tiene que ser
garante de la honestidad de sus gobiernos.
Lanza el dardo en
la reunión del Consejo Político Nacional que lo elige, surgido de las segundas
filas del PRI, de la mano del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien lo
envió primero a la Comisión Federal de Electricidad y tras el descalabro de Don
Beltrone —Manlio Fabio— y su renuncia, lo mueve a operar la sucesión desde el
tricolor.
Habla Ochoa Reza
también con la sombra de la corrupción, aquella mentira con que quiso ser
consejero electoral, negando su militancia al PRI, mientras ahora exhibe la
vieja credencial que revela que fue priista desde su juventud.
Su discurso es una
lectura del fracaso: perdió el PRI por la corrupción.
Y ahí los Duartes,
el de Veracruz y el de Chihuahua, y Borge el de Quintana Roo, que luego el
saqueo armaron blindajes sin pudor, leyes y organismos anticorrupción, con
funcionarios y magistrados a modo, empleados y lacayos que les sirvieran para
evadir la ley.
Apenas el lunes 11
la Presidencia de México y la Procuraduría General de la República anunciaban
que interpondrían acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de
Justicia de la Nación contra Javier Duarte y Roberto Borge por violar los
principios del Sistema Nacional Anticorrupción.
Javier Duarte
implementó su burbuja de impunidad con leyes que se adelantaron a la
promulgación de la legislación federal anticorrupción, con una Fiscalía y una
Sala Especializada con peleles salpicados de un negro historial —Portilla y
Lu-pilla Porras—, amén de que los gobernadores salientes no pueden conformar
organismos a modo para burlar la acción de la justicia.
Martes 12, otro
misil. Lo lanza Ochoa Reza. Sitúa a Javier Duarte en el centro del huracán,
sobre el gobernador de Veracruz la atención nacional, el escándalo del saqueo,
el desvío de recursos, el enriquecimiento ilícito, la simulación.
“Tenemos que ser
un partido —precisa Ochoa— que señale la corrupción de los gobiernos emanados
de nuestras filas, que exija su fiscalización e incluso destitución”.
Dice que su
militancia “debe adoptar las mejores prácticas en transparencia y rendición de
cuentas, impedir el acceso a candidaturas en todos los niveles de gobierno, de
personas que tengan algún antecedente de corrupción.
Y plantea la
creación de un órgano anticorrupción dentro del PRI, Abre el debate, la
discusión, el tema toral, como si la corrupción no fuera consustancial al PRI,
su motor, la llave de candidaturas, el pasaporte al poder.
Su discurso es
demagogia pero la demagogia también sirve para exhibir y denostar, para
fustigar y golpear, segunda embestida en apenas 24 horas contra Javier Duarte.
Primero Peña, luego Ochoa.
No salía de una
Javier Duarte cuando ya se había metido en otra.
No acudió a la
reunión del Consejo Político Nacional del PRI y fue mejor. La voz de Ochoa Reza
se centró en la corrupción de los gobernadores, en el impacto que provocan en
su partido, en los votos que restan, en el voto de castigo. Y todo mundo pensó
en Javier Duarte.
Apesta también en
Veracruz, dentro y fuera del PRI, peor cuando opera apoyos que nadie le quiere
dar, la solidaridad de los que ha pateado, el respaldo de los que ha pisoteado.
Una carta de
apoyo, suscrita por 128 alcaldes, el martes 12, le sirve para exigir a Peña
Nieto calmar los ánimos del gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, sus
afanes de adelantar la transición.
Decían en ella que
Duarte debe gobernar hasta el 30 de noviembre cuando concluye su mandato, no
retirarlo del cargo, no perturbar los tiempos.
Hasta ahí normal.
Pero en la carta, dirigida a Peña Nieto y al secretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio Chong, exaltan los 128 alcaldes —Veracruz tiene 212 municipios—
que Javier Duarte ha sido un baluarte de la obra pública y de la paz social.
Ahí reventó la
farsa. Masacrados por la crítica, devorados en las redes, lo menos que se
ganaron fue el reclamo porque si algo hizo Javier Duarte fue robar el dinero de
los municipios, las participaciones federales, retenidas y desviadas en la Secretaría
de Finanzas y Planeación.
Peor lo de la paz
social cuando cogobierna con el crimen organizado, su policía estatal al
servicio de los malosos, levantando inocentes y entregándolos para luego
desaparecer. Así funciona el Cártel de Duarte.
Un día después
comenzó el deslinde, acusando los alcaldes que nunca conocieron el texto,
indignados unos, reacios a declarar y aclarar la mayoría, pusilánimes y
mediocres casi todos, porque si algo no ha garantizado Javier Duarte es paz
social y ha retenido las participaciones federales.
No se sabe quién
la haya firmado. Joaquín Caballero Rosiñol, de Coatzacoalcos, lo niega; Héctor
Cheng Barragán, de Minatitlán, lo evade; Juan Manuel Diez Francos, de Orizaba,
lo elude.
Resume el
periodista Mario Zepeda, jefe de la corresponsalía de Diario del Istmo en
Minatitlán, la postura de Caballero:
“El alcalde de
Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol mencionó que no firmó y desconoce el
contenido de la carta. Sin embargo, señaló que ha sido y seguirá siendo
institucional con el gobierno estatal”.
Héctor Cheng le
dice al reportero Lázaro Rodríguez:
“Nosotros somos
muy respetuosos de los temas federales. Al Gobernador siempre le hemos brindado
el apoyo, siempre lo hemos acompañado con todo el trabajo que se ha venido realizando,
pero de los temas federales somos muy respetuosos”.
Y precisa:
“Del documento que
usted me está preguntando, desconozco del tema, no sé de qué documento me está
hablando”-
Diez Francos
igual:
“No sé de qué me
hablas no firmé ninguna carta de apoyo a Duarte. No he firmado nada de mi puño
y letra y no he enviado cartas a nadie”.
Operó el engaño
Marilda Rodríguez Aguirre, ex diputada local fidelista, amiga de Javier Duarte
con quien se echaba la copa en un bar aledaño al PRI estatal, con ellos Américo
Zúñiga, Erick Lagos, Jorge Carvallo, según videos de la época, hoy directora
del Instituto Veracruzano de Desarrollo Municipal.
Con Caballero
estableció comunicación minutos después de las 11 de mañana, el martes 12. Le
expresó que requerían que los alcaldes de Veracruz apoyaran a Javier Duarte.
Accedió el edil y solicitó le enviara el texto.
Transcurrieron
varias horas. A la una de la tarde Caballero insistió. Marilda respondió que en
breve le haría llegar el contenido de la carta. Poco después de las 3 comenzó a
circular el documento en redes sociales, recogido por los sitios de internet de
los medios de comunicación, in crescendo el escándalo por la aseveración de que
el desgobernador, en un clima de violencia, sangre y muerte, ha garantizado la
paz social; en un ambiente de saqueo y corrupción, reteniendo participaciones
federales a municipios, ha sido garante de la obra pública.
Caballero reclamó
a Marilda Rodríguez que sin haber conocido el contenido de la carta la hayan
hecho circular con su firma y la de otros 127 alcaldes.
A las 5:37 la
directora del Instituto Veracruzano de Desarrollo Municipal envió un mensaje,
en él la disculpa, sin argumento.
Nada abunda, sin
embargo, Joaquín Caballero, timorato, sin enfrentar al gobernador en el ocaso
de su poder. Américo Zúñiga, alcalde de Xalapa, exigió que primero le dieran a
conocer del texto de la carta y luego la firmaría. No le llegó el contenido y
su nombre no apareció entre los firmantes.
Apesta Javier
Duarte en Los Pinos. Apesta en el PRI. Apesta en Veracruz. Es ejemplo de
corrupción, que conduce a la derrota a su partido; es el tramposo que viola los
principios del Sistema Nacional Anticorrupción para blindarse contra la acción
de la justicia; es el mañoso que usa a los alcaldes de Veracruz para enfrentar
a Peña Nieto y desafiarlo.
Sigue sin entender
que ya no existe.
Qué show.
Archivo muerto
Va la basificación
de la burocracia duartista y las rémoras del fidelismo. Va, no para 24 mil empleados
sino 7 mil, excluidos los municipales y policías. Embiste de nuevo Javier
Duarte, llevando sus cómplices en el Congreso de Veracruz el proyecto para
impactar las finanzas del gobierno estatal, atar de manos a Miguel Ángel Yunes
Linares, dejarlo sin recursos y consumar la quiebra financiera. Se trata el
tema este jueves 14 y si tiene la mayoría que exige la ley, habrá burocracia
duartista con base en la nómina del gobierno de Veracruz, desafiando de nuevo a
Peña Nieto, rebelde Javier Duarte que no ceja en su intención de llevar a un
callejón sin salida a Veracruz, pavimentando el camino de Morena a Los Pinos
por el repudio social que habrá de cachar el partido de Andrés Manuel López
Obrador en 2018. Replica Yunes azul. Advierte que habrá juicio político contra
los diputados que se presten a consumar la basificación por su impacto
financiero… A muerte, la disputa entre Juan Nicolás Callejas Arroyo, líder del
Congreso de Veracruz, y el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares.
Dialogaron y exhibió el cacique magisterial que su mejor es pose es permanecer
hincado ante Javier Duarte. Lo tilda Miyuli de “rémora, un individuo que cuando
le llamé con toda puntualidad y respeto para hacerle saber lo que afectaría a
los veracruzanos que se aprobara esta barbaridad, la respuesta fue que el
recibía órdenes del Gobernador del Estado”. Responde Callejas en conferencia de
prensa, diputados de su rebaño circundándolo. Tilda a Yunes Linares de tirano,
de Hitler, de Victoriano Huerta, que estando impugnada su triunfo, quiere
asumir el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. ¿Y de la basificación
de burócratas duartistas, qué? No toca el fondo. De ese nivel… “Te conozco —le
dijo Yunes azul a Federico Lagunes—. Te conozco de hace 20 años”. Y el ínclito
Pulgoso sólo atinó a decir que él tenía 52. “Te conozco” —agregó el todavía
candidato de la coalición PAN-PRD al gobierno de Veracruz—. Su encuentro en el
restaurant Rycka, en el malecón de Coatzacoalcos, seis días antes de la
elección del 5 de junio, cerca el ex alcalde Rogelio Lemarroy, más cerca el ex
regidor Alejandro Wong Ramos. Fidelista, duartista, aplaudidor cómplice y
mensajero de infamias, Federico Canino tácitamente pierde el habla,
descompuesto el gesto. Difícil salvar a quien eligió ser el periodista del
infierno…
