José Miguel Cobián | 03 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Los que amamos las teorías conspiratorias,
tratamos de encontrar explicación a todo lo que sucede, considerando que una
mano siempre mece la cuna. Un grupo, ese grupo, esos personajes que tienen en
sus manos los hilos de todo lo que sucede en el país. Y de repente, vemos tonterías por todos
lados, tonterías tan grandes, que perdemos la fe en esos hilos conductores, en
esos cerebros maquiavélicos inventados para darnos un poco de seguridad.
Las teorías de la conspiración indican que el
PRI decidió dejarle dos sexenios al PAN el gobierno, para simular democracia en
el país ante los ojos del mundo. Uno no se explica cómo es posible que el
gobierno de Peña esté trabajando con tanto ahínco en lograr que el PAN vuelva a
la presidencia de la República. ¿O será
que ya decidieron y acordaron que van un sexenio y un sexenio?
A nivel estatal el deporte que más se
practica es el de tírale al gobernador. No hay día en que no salga alguna
noticia en los medios de comunicación, en la cual no dejen al gobernador como
palo de gallinero. La indignación de los
veracruzanos en contra de Javier Duarte se incrementa día con día, la molestia
es palpable en todas las reuniones, en cualquier corrillo, en los medios de
transporte público… bueno, hasta en las reuniones de estudio de la biblia de
señoras sin mucho que hacer. Lo curioso
es que no pasa nada, y como pintan las cosas, es muy probable que no pase nada. De ahí surge la pregunta de ¿Para que tanto
generar expectativas que no se van a cumplir? Esto en el sentido de que la
necesidad de ver sangre en el pueblo cada día es mayor, estimulada por tanta
denuncia. Pero por otro lado, los que
saben, afirman que será difícil fincar responsabilidad a un gobernador, ya que
ellos no ejecutan ni actúan, sino que son sus subordinados, los secretarios de
estado, los que firman, hacen o dejan de hacer. Y el mejor ejemplo lo tenemos
con el ex gobernador de Sonora Guillermo Padrés, quien con todo y su dinamitada
¡¡¡¡¡ PRESA !!!!!! sigue paseando por donde gusta.
Salvo, que esa mente perversa que hay detrás
de todas las conspiraciones (Salinas de Gortari diría el Peje), haya tomado la
decisión de quemar todo lo que huela a Duartismo en Veracruz, para iniciar con
nuevos aires. El terreno para especular
es muy fértil, y antes de que lo pensemos ya estaremos distraídos en algo
diferente.
A nivel nacional, se consideraba que los
conflictos de la CNTE tenían la finalidad de distraer al respetable de la
crisis económica, esa que Videgaray no reconoce, pero que sentimos muchos
mexicanos en nuestros bolsillos. Ahora
resulta que se invita a Trump en un absoluto fiasco para presidencia de la
República. Tan grande la tontería que la
canciller Ruiz Massieu ni siquiera se enteró.
Violando todas las reglas de la diplomacia que se acostumbran en este
tipo de reuniones, Peña se convierte una vez más en la mayor piñata que existe
en México. Todo mundo en contra de esa
reunión y de sus resultados. Todo mundo tiene razón, esa reunión y la forma de
llevarla a cabo, fue una soberana estupidez, aún en el caso de que Trump gane
la elección.
Hillary seguro estará molesta. Pensando para
sus adentros, que si gana la elección, va a tener que lidiar con un gobierno de
improvisados e incompetentes en su vecino país.
Nada pudo perjudicar más a México y a la imagen de Peña que la forma
como se llevó a cabo la reunión con Donald.
La indignación de los mexicanos crece y crece, contra de su gobierno,
que no resuelve el conflicto de la CNTE, que no aclara Tlatlaya ni Tanahuato,
que a fin de cuentas no ata ni desata, mientras todavía le quedan dos
laaaaaaaaaaargos años de gobierno, que a los mexicanos ya nos parece una vida
eterna en el infierno.
Claro que a los que nos gustan las teorías
conspiratorias, siempre nos quedará la esperanza de considerar que la llegada
del peso a sus 20 es otra distracción. Sí, porque poco falta para que el tipo
de cambio llegue a 20 pesos por dólar. Y
entonces, en lugar de considerarlo un síntoma más de la malísima administración
que estamos sufriendo, podremos tener la esperanza de que es una maniobra para
distraernos de la visita de Trump, y de la CNTE, y de la debilidad económica
del país, y de la crisis de derechos humanos que sufrimos, y del avance del
crimen organizado, y de la corrupción incontrolable en todos los niveles de
gobierno, del retraso de la mayoría de los municipios del país gobernados por
una inepto-clepto-cracia que los tiene sometidos al eterno atraso, y del
absoluto avance de la impunidad y la corrupción, del crecimiento de la pobreza,
de 63 millones de mexicanos con un nivel de vida pésimo, y de cualquier otra
cosa que uno por masoquista quiera percibir de la triste realidad mexicana.
De cualquier manera. La sensación de que nos
gobierna un grupo de improvisados cuya experiencia en gobiernos estatales, no
les da la capacidad y la oportunidad para resolver los problemas del día a día
de México, que generan tantos apátridas que sólo están interesados en sus
asuntos personales y conveniencias, en lugar de interesarse por el país. La cereza del pastel ha sido la reunión con
Trump. Días y días, ríos y ríos de tinta, la comentocracia estará ocupada en
analizar uno a uno los errores cometidos.
Mientras la indignación del mexicano común, de Juan pueblo crece y crece,
no sólo por eso, sino por lo que lo afecta más directamente en su diario
vivir.
Lo cierto es que a cuatro años de su inicio
de gobierno Peña le ha generado a los mexicanos una desesperanza y desazón que
no sentíamos quizá desde finales del sexenio de Echeverría o durante el (des)
gobierno de José López Portillo. A
estas alturas se extraña a Calderón, se extraña más a Fox, algo más a Zedillo y
a pesar de todo, se extraña a Salinas…
Qué triste que se extrañe a esos gobiernos que sólo administraron las
crisis.
Lo cierto es que a México le hace falta un
estadista, y no es repitiendo esquemas del pasado como lo va a encontrar.
