* Se embriagaban los sacerdotes, dice “Culín” * Lo refuta la curia católica * Condolencias del Papa * 200 negocios cerrados * 200 familias se autoexilian * Pierde juicio OPC pero CMAS le paga * Olmeca TV quiere a Pérez Cruz * Versión: liberaron al hermano del
Pollo * Y la CEAPP sigue callada
Mussio Cárdenas Arellano | 22 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Tomaron y
convivieron. Se embriagaron. Llegaron los golpes, la violencia sin control, el
robo, el plagio y finalmente el crimen. Es el guión del fiscal Luis Ángel Bravo
que enloda a los sacerdotes asesinados en Papantla.
Su thriller sacude
a la curia católica, a obispos y feligreses, a los que creen y a los
irreverentes, que reaccionan con furia y morbo ante el sesgo que le imprime
“Culín” al episodio de muerte, la ejecución de los sacerdotes Alejo Nabor
Jiménez Suárez y José Alfredo Suárez de la Cruz.
En tiempo récord
aclara el caso el fiscal, presumiendo versiones y testigos, otra historia que
criminaliza a las víctimas del enésimo hecho de violencia en Veracruz.
No es violencia de
origen criminal, dice Bravo Contreras. No es obra de la delincuencia que tiene
bajo su imperio a Veracruz, generando una oleada de terror, generando el miedo
en su mayor expresión.
Fue, en todo caso,
un borrachazo.
Temeraria, la
hipótesis de “Culín” ya ha generado reacciones airadas. Lo increpa la curia
católica, la diócesis de Xalapa, el vocero de la Arquidiócesis de México.
Y ni así se
arredra el fiscal del duartismo, dispuesto a probar que los sacerdotes
asesinados no eran ángeles sino demonios, laxos en su conducta, desenfrenados a
la hora de beber.
Su versión se
cuenta sola:
“El móvil —dice
Fisculín—, podríamos en este momento hablar de que se trató de algún convivio
donde al calor de las copas se descompone la reunión, se ponen violentos
algunos de los asistentes a esta reunión, golpean al sacerdote, después
intentan robarle dinero, de hecho le roban dinero producto de las limosnas, de
hecho son 5 mil pesos lo que les roban y se llevan dos vehículos”.
De hecho titubea y
es impreciso el fiscal Bravo Contreras. De hecho habla de un sacerdote golpeado
cuando que son dos, y muertos. De hecho habla de que “intentan” robarle el
dinero y luego afirma que le robaron 5 mil pesos, producto de las limosnas
recogidas el domingo 18, día del plagio.
En la versión del
portal Al Calor Político se resume la hipótesis del fiscal:
“Recordó que
inicialmente fueron privados de su libertad tres personas, los dos sacerdotes y
el sacristán y que posteriormente dos de ellos fueron encontrados sin vida en
la ‘curva del diablo’; en la carretera Papantla-Poza Rica. Uno de ellos recibió
9 impactos de bala por arma corta, el sacristán recibió un disparo.
“ ‘Es totalmente
falso lo que ha venido difundiéndose en algunos medios de que eran objetivos de
la delincuencia organizada. Víctimas y victimarios se conocían, estaban
conviviendo, estaban libando alcohol, al dicho de testigos que estaban ya en
las diligencias que ha desahogado la Fiscalía General, se tiene rostro y se
tiene nombre de alguno de los agresores, ya se está recopilando más información
en torno a la identidad de los restantes presuntos autores’, comentó.
“Agregó que además
fueron robados dos vehículos, una camioneta Pick-Up, propiedad del sacerdote y
otro carro compacto Lancer, de un empleado del ayuntamiento de Poza Rica que le
prestaba al padre.
“ ‘Esa es la
historia. La Fiscalía ya tiene claridad a 24 horas de los hechos, tenemos objetivos
por detectar y estaremos acudiendo a los jueces. Se descarta que los curas
hayan sido objeto de delincuencia organizada, era un tema en donde se conocían,
libando licor y entiendo que los hechos se tornaron violentos por los golpes,
el robo y luego la lamentable pérdida de los curas’, dijo y aclaró que están
definiendo cuántas personas participaron en estos hechos”.
Lo refuta la
Iglesia católica. Lo enfrentan el vocero de la arquidiócesis de Xalapa, José
Manuel Suazo Reyes, y el poderoso e influyente titular de Comunicación Social
de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar.
Refiere Suazo
Reyes:
“El tema merece
más respeto y necesitamos que el tema se aclare porque hay muchas cosas que
quedan en el aire”.
Tilda de
sospechosas las declaraciones del fiscal, además de apresuradas.
“Es extraño que
una autoridad como el Fiscal salga de inmediato a cambiar la versión que se
manejaba en los medios sobre el móvil del asesinato”, agrega.
Pero Hugo
Valdermar no es tan diplomático y lo embiste:
“Es una grave
irresponsabilidad dar a conocer de manera apresurada información sobre el
asesinato de los dos sacerdotes de la Diócesis de Papantla. Tal parece que el
gobierno quiere deslindarse de los hechos lo más pronto posible.
“El que hayan
estado tomando licor no justifica su muerte”, dice el vocero del cardenal
Norberto Rivera.
Tal parece
—puntualiza Hugo Valdemar— que los sacerdotes ya fueron asesinados
físicamente y el fiscal ahora también
“los quiere asesinar moralmente”.
De ahí se va a la
solvencia del fiscal acorde con un gobierno como el de Javier Duarte que anda
en boca de todos.
“No puede estar
dando a conocer información de manera tan aventurada, sin antes realizar las
investigaciones pertinentes. Ahora resulta que la Fiscalía de Veracruz es la
más eficaz del mundo. ¿Pero qué podemos esperar de esta instancia que responde
a los intereses de un gobierno estatal tan cuestionado?.
“¿Qué podemos
esperar de este fiscal que asegura que se trató de un sacerdote y de un
sacristán, y no de dos sacerdotes, cuando el obispo José Trinidad Zapata lo ha
confirmado desde el día de ayer? ¿Qué tipo de investigación está haciendo que
ni siquiera sabe distinguir a las víctimas?. Es realmente irresponsable y
vergonzoso!”.
Indignada la
curia, “Culín” lanza su hipótesis del “borrachazo” cuando el Papa Francisco
envía sus condolencias al obispo de Papantla, José Trinidad Zapata, vía el
nuncio apostólico en México, cardenal Pietro Parolin.
Dice la carta del
nuncio:
"Profundamente
apenado al recibir la triste noticia del asesinato de los reverendos Alejo
Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz, párroco y vicario de la
parroquia de Nuestra Señora de Fátima, de Poza Rica, el Santo Padre expresa su
más sentido pésame a vuestra excelencia, así como al clero, comunidades
religiosas y fieles de esa querida diócesis, a la vez que ofrece sufragios por
el eterno descanso de estos sacerdotes de Cristo, víctimas de una inexcusable
violencia.
“Su Santidad, al
manifestar una vez más su firme condena a todo atentado a la vida y dignidad de
las personas, exhorta al clero y los agentes pastorales de la diócesis a
continuar con energía su misión eclesial a pesar de los obstáculos, siguiendo
el ejemplo de Jesús el buen pastor”.
Eso dirá el nuncio
y el mismo Francisco, líder de los católicos, pero el thriller del fiscal es
contundente: fueron asesinados los sacerdotes por andar tomando con sus
asesinos.
Erró Enrique Peña
Nieto. Debió contratar a Luis Ángel Bravo para esclarecer en sólo 24 horas el
caso Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, ubicar a Caro Quintero.
Su método es
infalible: las víctimas son verdugos, los levantan por andar entre malosos,
mueren porque merecen morir. Es la criminalización de los caídos.
Así fue el caso
Regina Martínez, tildada la periodista, corresponsal de la revista Proceso, de
haber dado entrada a sus asesinos, de embriagarse con ellos.
Esgrimía el
entonces procurador, Reynaldo Escobar, que Regina bebió, ocurrió un hecho de
violencia, se perdió el control y la mataron a golpes al tiempo que la
estrangulaban.
Después filtrarían
que era lesbiana, que una compañera periodista la mordió en el cuello y luego
la ultimó.
Y al final el
crimen de la gran Regina sigue impune.
Dice “Culín” Bravo
que los sacerdotes convivieron, se embriagaron con sus asesinos, que se perdió
el control, que quisieron robarle a uno, que se lo llevaron junto con los dos
vehículos y que lo mataron.
Cuestión de licor
y de malas compañías.
Lo de Regina es un
caos del que aún no sale Javier Duarte.
Lo de los
sacerdotes asesinados en Papantla es un caos con el que termina su gobierno
Javier Duarte.
Con una infamia
comenzó la tragedia duartista y con otra infamia concluye la pesadilla.
Apunta y dispara
el fiscal… y se da en un pie.
Todo sea para
exculpar al crimen organizado.
Archivo muerto
200 negocios
cerrados, 200 familias autoexiliadas. Son los signos de la violencia que devora
a Coatzacoalcos, que arroja un secuestro al día, o dos; que siembra pánico e
incertidumbre no sólo por la impunidad con que se mueven los miembros del
crimen organizado sino por la indiferencia de la policía, cuya misión es
prevenir el delito. Negocios que dejan de funcionar en las plazas comerciales,
Forum cada vez con más locales en renta, el centro de Coatzacoalcos a medio
ritmo. Abundan los letreros de “se vende” o “se renta” en casas y
departamentos, signo de la depresión económica que comienza a convertir a
Coatzacoalcos en tierra no apta para la inversión. Son 200 negocios que
cerraron y sus dueños se fueron, afirma la Cámara de Comercio local. Son 200
negocios que generaban empleo, que movían la economía, que le daban vida a
Coatzacoalcos. ¿Quién dijo que la inseguridad y la violencia no eran factor
para alejar la inversión? Fue Javier Duarte y no tiene idea de la realidad
brutal, el impacto de la sangre en las calles, la supremacía del crimen
organizado sobre las instituciones del Estado… Son 16 millones de pesos y los
quiere cobrar OPC. Y el asunto es una ilegalidad. Perdió la empresa de los
Arens y Versteeg (hoy sólo de los Versteeg) en un larguísimo juicio que derivó
de la licitación por la planta de tratamiento de aguas residuales, cancelado el
contrato y plagiado el proyecto de la empresa canadiense Simmons. Un día vencía
OPC, otro día reviraba la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de
Coatzacoalcos. Al final se impuso CMAS. Y cuando ya no había qué reclamar, OPC
presenta su plantilla de gastos y exige 16 millones de pesos. No le asiste la
razón. Pero le pagan. Cobra, según insiders con el pulso de los hechos, a razón
de 150 mil pesos mensuales. O sea, pierde el juicio y termina cobrando. No
tarda en que el caso reviente en tribunales de alzada y en la prensa nacional
por la dimensión del fraude. ¿Quién es esa mano que con la venia de San Javier
de Córdoba consintió semejante agravio a las finanzas de CMAS?… De plácemes en
Olmeca TV. Pronto verán en sus filas a José Luis Pérez Cruz, recién retirado de
Diario del Istmo, donde llevaba el peso del proyecto DI Noticias que por
incosteable —varios millones de pesos de renta anual a Cablemás— cerrará
operaciones y se refugiará por un tiempo en internet. Se cocina en las sombras
el ingreso de Pérez Cruz al consorcio de medios de los inefables Marcelo
Montiel y Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— y, que se sepa, ni los
ejecutivos de Olmeca TV, así como en el periódico Notisur, tienen idea de la
sorpresa que maquinan. Pérez Cruz, plenamente identificado con la aún diputada
local Mónica Robles de Hillman, y con la ex alcaldesa de Minatitlán, Guadalupe
Porras David, alias Lu-pilla Porras, hallaría ahí el sitio que el Clan de la
Succión, los Robles-Barajas, le negaron cuando le cerraron la puerta en su
feudo. Cuestión de esperar… Con 1.5 millones de pesos, quizá menos, se logró la
libertad del hermano del periodista Gerardo Enríquez Aburto. Habría sido
liberado la noche del lunes 19, culminando cinco días de angustia e
incertidumbre. Corre la versión entre el gremio que con gusto aceptó la
mordaza, que abdicó a su misión de informar, que soslayó el caso. Callada, la
Comisión Estatal para la Atención y Protección (y Amordazamiento) de los
Periodistas en Veracruz, encabezada por Vendidita González, nada dijo, ni fijó
posición alguna en torno a este caso que implica a uno de sus comisionados,
Gerardo Enríquez, quien era el objetivo real del plagio pero forcejeando logró
escapar. Ya habrán entendido que difundir los hechos, que sirven para comprender
el nivel de violencia que vive Veracruz, no es factor para que el plagiado viva
o muera. Escribir no pone en peligro al secuestrado, tampoco le salva la vida
ni lo libera. Lo que coloca al plagiado —o al hermano del plagiado— en riesgo
de vida, es la actividad oscura, sus negocios, el origen de su fortuna, la
multiplicación del dinero, las empresas, los bienes de sobradamente dudosa
procedencia, comprar y gastar a manos llenas, la venta de recargas telefónicas
en un penal, sus ligas y nexos con malosos o buenosos. Es versión: el
secuestrado ya está libre…
