* Va la PGR por el gober
* Operativo en palacio * Yorio,
Benítez y “otros”, rumbo a prisión *
“Culín” recula * No fue
“borrachazo” * Operadores de Jesús
Moreno son hectoristas * Y los arriman
con Miyuli * Trocadero a la baja * Once Once, desmantelado * Cónclave en casa de Soberano
Mussio Cárdenas Arellano | 26 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Hoy, los tuits no valen. No
sirven. No ayudan a mentir. Acorralado, Javier Duarte ya huele a reo, cercado
por la PGR que hurga en la información que acredite que el enriquecimiento
ilícito es real, y el peculado, y el incumplimiento del deber legal.
Su Twitter calla mientras
emana tufo a cadáver político en Xalapa, tras la embestida judicial que lo
sitúa en el vértice de la pesquisa por el mayor saqueo a Veracruz, el desvío de
recursos, la red de prestanombres, la inmensa corrupción.
Le toma el palacio la PGR.
Lo humilla en su feudo, apostada en sitios clave, neutralizando cualquier
eventual acción de la policía duartista con la que hubiera intentado impedir la
acción legal, el interrogatorio al secretario de Gobierno, Flavino Ríos, la
indagatoria que pondrá a Domingo Yorio Saqui en prisión por obstrucción de la
justicia.
Decenas de elementos y
policías de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR muestran el puño del
gobierno federal. Desarrollan la diligencia en palacio de gobierno, inhibiendo
a sus pares de la Policía Estatal. Y a partir de ahí, el escándalo.
Mañana agria la del
miércoles 21. Abre Despierta, el noticiario de Carlos Loret en Televisa, con la
nota de Javier Duarte, la acción de la PGR atrayendo la investigación sobre el
enriquecimiento del gobernador, sus familiares y sus secuaces.
Avizora Loret la suerte de
Javier Duarte, el juicio que enfrentará, la cárcel que lo espera, imputado en
la denuncia que le enfiló el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, su
futuro sucesor.
Le arranca la PGR el
expediente clave: las denuncias yunistas que Luis Ángel Bravo Contreras, alias
el fiscal “Culín”, congeló y archivó, que fueron objeto de un juicio de amparo
promovido por Miguel Ángel Yunes, y ni así les dio celeridad.
Lanza el dardo Carlos Loret:
“La investigación de la
Procuraduría General de la República en torno al gobernador de Veracruz Javier
Duarte se encamina a procesarlo por diversos delitos de corrupción que
presuntamente cometió con ayuda de familiares y funcionarios del gobierno
estatal…”.
Y acota:
“El círculo se va cerrando”.
Luego expresa:
“La red de complicidad
dentro de su propia administración había obstaculizado la indagatoria en su
contra”.
Loret punza:
“Me confirman que con los
operativos de esta semana las autoridades federales han obtenido elementos que
conducirán a llevar ante un juez al gobernador de Veracruz por actos de
corrupción que implicarían varios delitos en concreto”.
Loret abunda:
“… el operativo ministerial
(de la PGR en Xalapa) tuvo que ser acompañado por un importante dispositivo de
elementos del grupo especial de operaciones de la Agencia de Investigación
Criminal de la PGR por la grave descomposición de la situación social y de violencia
en el estado y también para inhibir una posible reacción de las fuerzas de
seguridad del Estado para proteger a sus jefes…”
Punto clave de la PGR:
atraer y hacer suya la denuncia contra Javier Duarte por enriquecimiento
ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal, la que interpuso Yunes
azul.
Punto adyacente: dos
duartistas tuercen la ley: el fiscal Bravo y el director de Catastro, Domingo
Yorio. Para ellos habrá también una celda.
Domingo Yorio, director de
Catastro del gobierno estatal, pasó de testigo a indiciado (presunto
denunciado) por ocultar información sobre los bienes del gobernador, familiares
y allegados, la red de prestanombres, a la PGR.
“Culín” se sitúa en un
escenario de complicidad, encubriendo a su jefe, incumpliendo su deber legal,
obstruyendo la acción de la justicia.
Respondió Javier Duarte con
una andanada de tuits. Se mofó de Loret. “Efectivamente ayer la @PGR_mx estuvo
en #Xalapa, fueron a ver el tema de las propiedades de Miguel Ángel Yunes en
#Veracruz @CarlosLoret 1/2”.
Luego otro: “Quien te pasó
la información te engañó, la visita de la @PGR_mx a Palacio de Gobierno fue
para verificar el caso Yunes. @CarlosLoret 2/2”.
Y el tercero:
“Mi Secretario de Gobierno
tiene copia de la actuación de ayer de la @PGR_mx en donde vinieron a indagar
el caso Yunes. @CarlosLoret”.
Todo lo replicó el ejército
de bots con el que inunda Javier Duarte la red social Twitter, con cargo al
erario, sin efectividad alguna. Con menti-tuits imagina el iluso de palacio que
se puede enfrentar su megaproblema legal.
Vendría la estocada final.
Horas después, por la tarde, el subprocurador especializado en Investigación de
Delitos Federales de la PGR, José Guadalupe Medina Romero, en conferencia de
prensa, reveló que se había ejercido la facultad de atracción sobre dos
carpetas de investigación que tenía en su poder la Fiscalía de Veracruz, que
tienen conexión con las indagatorias federales.
Era el desmentido a Javier
Duarte. Lo investigan a él y a su pandilla. Le siguen la pista por
enriquecimiento ilícito, por desvío de recursos del erario veracruzano.
Va la PGR sobre 53 empresas
y 34 personas vinculadas con Javier Duarte, uno de ellos el diputado local
electo por San Andrés Tuxtla, Vicente Benítez González, su tapadera, su
financiero desde 2010, acusado en Costa Rica de realizar operaciones por varios
millones de pesos de forma sospechosa.
Se lleva la PGR el
expediente Duarte: 14 tomos y 81 anexos contenidos en 18 cajas. Las carpetas de
investigación son las números FESP/013/2016/1-04 y FESP/216/2016/14-07.
Se lleva también la soberbia
y el desenfreno, las habladas, Twitter como estrategia de gobierno, que hoy
enmudece o matiza.
Políticamente es una
piltrafa. Lo abandonan los priistas en el Senado y en la Cámara de Diputados.
Emilio Gamboa Patrón lo encajona: “Duarte tendrá que demostrar que es inocente;
el peso de la ley es parejo”.
Jorge Carlos Ramírez Marín,
vicecoordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados, también se
lava las manos. Prevé juicio de desafuero una vez que la PGR lo solicite para
poder proceder contra el gobernador de Veracruz.
Nunca tan agria una mañana
como la del miércoles 21, embestido por Carlos Loret de Mola en su Despierta de
Televisa, el peor día que haya tenido en sus casi seis años de gobernador.
Su desgracia se acelera.
Javier Duarte seguiría inmune, con la venia de Los Pinos, pero algo pasó. No
sería encausado judicialmente, no sería echado del gobierno de Veracruz para no
concederle esa medalla al panista Yunes Linares. Vilipendiado y todo, llegaría
al 30 de noviembre siendo gobernador.
Su calvario iniciaría en
condición de ex gobernador. Iría a los tribunales, a la cárcel. Sería la
medalla de Peña Nieto en el combate a la corrupción. O sea, la gran farsa.
Ya como ex gobernador, sería
expulsado del PRI, su partido, simulando su líder nacional, Enrique Ochoa, que
en el tricolor los corruptos no tienen cabida. Otra farsa.
Pero Javier Duarte
descompuso el plan. Y su pandilla también.
Acusado de enriquecimiento,
de adquirir decenas de viviendas en Woodlands, Texas, de lucrar con la
violencia, de detentar empresas para lavar dinero, Arturo Bermúdez Zurita
renunció a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz. Y la sangre inundó
al estado.
Se fue el falso general y la
inseguridad creció, los cárteles se enfrentaron, hay ejecuciones, descabezados,
desmembrados, fosas clandestinas y en ellos cientos de cuerpos, fosas comunes
con cuerpos sin autopsia, removidos de lugar, violando protocolos.
Se fue el general de cero
estrellas y como si hubiera él detonado la violencia en Veracruz. E inició el
carnaval del escándalo: el cementerio clandestino de los malosos, la
corrupción, los prestanombres. Sólo le faltaba a Javier Duarte patear a la
Iglesia católica. Y la pateó.
Su fiscal Luis Ángel Bravo
usó el asesinato de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Suárez y José Alfredo
Suárez de la Cruz, en Papantla, para refutar que haya sido obra del crimen
organizado. Fue borrachazo, sentenció “Culín”. Estuvieron “libando”, bebiendo
con los asesinos, sus cuates; luego discutieron, la situación se salió de
control, los golpearon, les robaron, se los llevaron y les dieron muerte.
Su hipótesis irritó a la
curia católica y al círculo priista, los peñistas, a la ultraderecha que mueve
millones y los lanza a protestar en las calles contra los matrimonios entre
personas del mismo sexo.
Su hipótesis del
“borrachazo” fue descomunal.
Hierve el ambiente y Javier
Duarte sube la flama. Lo paga, sin embargo, con una embestida judicial que lo
tiene a las puertas de la prisión.
Hay frío. Es el peor de los
de los fríos que haya sentido Javier Duarte. Es el frío de los que agonizan.
Hay que aplicarle al gober
los santos óleos.
Archivo muerto
Recula “Culín”, alias el
fiscal de Veracruz. Refiere que nunca imputó que los sacerdotes Alejo Nabor
Jiménez Suárez y José Alfredo hayan muerto por un “borrachazo” en el que
convivían víctimas y victimarios, levantados el domingo 18 en Poza Rica y
hallados muertos en Papantla el lunes 19. ¿No lo dijo? Sí lo dijo. Luis Ángel
Bravo Contreras señaló categórico: “Se descarta que los curas hayan sido objeto
de delincuencia organizada, era un tema en donde se conocían, libando licor y
entiendo que los hechos se tornaron violentos por los golpes, el robo y luego
la lamentable pérdida de los curas”. Cuenta “Fisculín” ahora que “no fue
resultado de ‘un pleito de borrachos’, como aseguran algunos medios”. Y lamenta
que la situación se “esté tornando amarillista”. Al periódico Excélsior le
dice: “ambos sacerdotes conocían a sus agresores, con los que, en efecto, se
tomaron unas copas, pero no al grado de llegar a una disputa”. No pues sí.
Además de narciso, amnésico. No le aguantó ni tres embates a la Iglesia
católica, al vocero de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar, quien
lo tildó de irresponsable; a la diócesis de Xalapa, que cuestiona su afán de
salir a descartar que el crimen de los sacerdotes sea de la autoría del crimen
organizado; al padre Juan Jaime Suárez Silva, quien sostiene que no estaban
alcoholizadas las víctimas y que había Sangre en la cocina, en la recámara y en
la sala, una agresión descomunal. Según el relato que difunde Blog Expediente,
de Luis Velázquez, bajo la firma de Miguel Ángel león Carmona, Alejo Nabor
Jiménez Suárez fue brutalmente golpeado, casi ahogado en su sangre mientras era
subido al vehículo en que se lo llevaron. El ataque lo perpetraron nueve
individuos. Sostiene el sacerdote que otros curas conocen los detalles del
crimen pero no hablan por temor. Pero “culín” recula y dice que no imputó que
aquello fuera un “borrachazo”. Es su peor declaración como fiscal, la más
costosa, la que colocó al duartismo en la mira de la Iglesia católica… Talacha
infame la de Luis Rendón y Emilio León. Extraen del pantano político a las
huestes de Jesus Moreno Delgado, marcelistas en un tiempo, operadores de Héctor
Yunes Landa, el candidato del PRI, en la reciente campaña al gobierno de
Veracruz. Los presume Emilio León Villa en su cuenta de Facebook. Dice que son
amigos y en breve serán aliados, juntos en la Feria de Las Barrillas. Uno es
Emmanuel Gerónimo, quien trabajara en la Sedesol del ayuntamiento de
Coatzacoalcos, dado de baja hace tres meses pero que no sale de la oficina del
titular, Luis Gutiérrez. Otro, Manolo García Palacios, subdirector del DIF
municipal hasta que fue remitido a operar en los seccionarles priistas, durante
la campaña hectorista, que terminó en un fracaso fenomenal; fue despedido del
ayuntamiento con su jefe, Jesús Moreno Delgado, una vez terminadas las
elecciones. Uno más: José Antonio Gomez Bernal, alias “Toño Agua”, adscrito a
la Sedesol municipal con Luis Gutiérrez, dado de baja hace tres meses, aunque
también es de los que acuden a diario a su antigua oficina. “Toño Agua”, sin
horario fijo, con permiso para volar y planear, consentido de Moreno Delgado
para que atendiera su negocio particular, una purificadora de agua. Son los
hectoristas que el regidor Luis Rendón y su auxiliar y suplente, José Emilio
León Villa, le arriman al gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares.
Infiltrando el hectorismo las filas del yunismo azul… A la baja El Trocadero,
Porthouse, Once Once, lo que huela a Azuela y a Chagra, el Rey Midas de la
fidelidad. Sacudidos por la sangrienta acometida del crimen organizado, los
plagios y muerte de Luis Lazcano e Ignacio Vizuet, los narcomensajes en su
piel, ya son contados los que acuden a los feudos de Leonel Azuela y su hijo
Adrián, mandamases del sector hotelero y restaurantero en Coatzacoalcos, y a
los palacetes del buen comer, el trago y el ligue de Roberto Chagra Nacif. Once
Once, el antro de Chagra y Alberto Rodríguez, ya cerró. Lo desmantela uno de
sus socios, tomando lo que invirtió, y que por más que hace cuentas se pregunta
dónde están los 10 millones de pesos que aportó… Perredistas de viejo y nuevo
cuño, advenedizos y yunistas, todos coincidían en el hogar de Javier Soberano,
llamado El Chatarrero, ex candidato a la diputación federal y local por
Minatitlán. Ahí trataron, días atrás, el perfil de quien será el abanderado de
la coalición PAN-PRD a la presidencia municipal. Dos personajes clave ahí,
conformando el proyecto que presentarán al grupo yunista: Rogelio Franco
Castán, líder estatal del PRD, y el prospecto en cuestión, que no es ni
amarillo ni azul ni rojo. Sin estridencias, sin jalones ni estirones, coinciden
los perredistas que el enemigo a vencer no será el PRI sino el Movimiento de
Regeneración Nacional del Peje López Obrador, que no tiene figuras ni caudillos
pero sí el voto en automático de un amplio sector del electorado, al que le
vale si los morenistas son más de lo mismo o la mafia en el poder versión AMLO…
