* Las
fosas que el fiscal no vio * 90 fosas
halladas por particulares * “Culín” y su
farsa en el Congreso * Otro Tetelcingo * Silva y los 500 millones * Marcha por la paz: entre rencores y
reclamos
Mussio Cárdenas Arellano |
12 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Son 90 fosas. Y en ellas, cientos de restos
humanos —quizá 100, quizá 300— hallados por particulares que deploran vivir en
la angustia que mata, el no saber qué fue de los suyos, quién los ultimó y por
qué los sepultó. Veracruz huele a muerte.
Hurgan ellos en este camposanto monumental
que es Veracruz, en cada centímetro de tierra en que yacen los cuerpos de
quienes reclaman justicia, el desaparecido y el levantado, las víctimas de la
violencia y el silencio oficial.
Hallan en cuatro meses lo que la Policía
Federal y la Fiscalía de Veracruz no pudo hacer en años. Hallan primero 15
fosas, en abril, y 75 más en los últimos días de agosto.
Y contrastan sus cifras con el récord
ignominioso, vergonzoso, de quienes gobiernan a palos de ciego: en cuatro años
la Policía Federal solo encontró seis fosas.
Revela datos el portal Animal Político:
“Veracruz es, por delante de Tamaulipas, la
segunda entidad en todo México con mayor cantidad de personas desaparecidas
reportadas ante la PGR; el pasado fin de semana, un grupo de madres encontró 75
fosas en el puerto de Veracruz. Y en abril, otra brigada ciudadana halló 15.
“En los últimos cuatro años, la Policía
Federal sólo ha podido confirmar el hallazgo de seis fosas clandestinas con
restos humanos en el estado de Veracruz, la segunda entidad en México con la
mayor cantidad de personas desaparecidas reportadas ante la Procuraduría
General de la República (PGR); en contraste, del pasado mes de abril a agosto
del presente año, esto es en apenas cinco meses, grupos ciudadanos organizados
han encontrado 90 fosas clandestinas con cientos de restos humanos”.
Cita cada hallazgo, los 51 restos hallados
entre 2013 y 2016 sin que a la fecha se haya reconocido la identidad de los
muertos.
Y la Procuraduría General de la República
reporta solo dos fosas en 6 años, el último de ellos en 2011 cuando fueron
descubiertos 28 cuerpos en Altamirano.
Otro dato que revela la intención de ocultar:
“La PGR reporta en los últimos tres años el
hallazgo de más de 150 fosas clandestinas en el país. Pero ningún caso es
correspondiente a Veracruz”.
También la Secretaría de la Defensa Nacional
tiene sus cifras. Habla de siete cuerpos hallados en fosas clandestinas entre
2012 y 2014. Pero no abunda más.
Veracruz ocupa el segundo lugar nacional en
desapariciones. Al 31 de julio, fecha del último corte, son 195 casos.
“Estos casos corresponden a personas
desaparecidas relacionadas con averiguaciones previas por delincuencia
organizada o por algún delito del orden federal. Es un registro distinto al de
personas no localizadas que reportan las autoridades estatales, en este caso la
Fiscalía de Veracruz.
“El único estado que registra un mayor número
de casos federales de personas desaparecidas es Guerrero con 280. Luego de
Veracruz se encuentra Tamaulipas con 145 casos. Ninguna otra entidad del país
registra más de cien desapariciones.
Impresionante, el caos de las cifras exhibe a
un gobierno sin capacidad para identificar el problema. PGR, Sedena, Sistema
Nacional de Seguridad Pública, todos tienen su propia estadística. Y ninguna
coincide.
Según la PGR, en 2014 y 2015 se registraron
239 casos de personas desaparecidas en Veracruz, “cantidad que solo es inferior
a la de los estados de Guerrero y Tamaulipas”.
Son precisos los esfuerzos de los
particulares y los colectivos que hurgan en el campo veracruzano. Disponen de
“mapas anónimos” aportados por lugareños.
“El descubrimiento más reciente lo anunció el
pasado sábado el colectivo ‘Solecito’, el cual está integrado por 50 madres de
familia que buscan a sus hijos desaparecidos. Este grupo halló en el mes de
agosto 75 fosas clandestinas en el predio Colinas de Santa Fe, en el municipio
Veracruz-puerto.
“Lucía Díaz, representante de este colectivo,
narró en entrevista que la ‘pista definitiva’ para encontrar este rancho que
escondía bajo la tierra decenas de fosas les cayó como un inesperado ‘regalo’
en el Día de la Madre.
“Todo comenzó, precisamente, el 10 de mayo de
este 2016. Ese día, durante una marcha en el Puerto de Veracruz convocada por
varias organizaciones dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas,
ciudadanos repartieron de manera anónima entre los asistentes unos misteriosos
mapas.
“Lucía explica que aunque los croquis estaban
dibujados a mano y de manera rudimentaria, estos contenían información precisa
de un camino sobre la autopista Veracruz-Xalapa, que llevaba hasta un predio
ubicado al norte del Puerto, en la colonia Colinas de Santa Fe. Al final de ese
camino, a escasos metros de la zona portuaria protegida por elementos de
seguridad federales, entre ellos la Marina y el Ejército, el mapa indicaba con
unas cruces dibujadas sobre el papel que en ese lugar había decenas de tumbas
clandestinas.
“ ‘Los mapas que nos dieron estas personas
desconocidas solo vinieron a confirmar lo que ya era un secreto a voces en todo
el Puerto de Veracruz’, apunta Lucía Díaz, quien dice que ya en 2015 la PGR
encontró a 200 metros del mismo lugar restos de al menos cinco personas. Sin
embargo, Díaz denuncia que a pesar de ese hallazgo la Fiscalía no quiso
continuar con la búsqueda y se retiró de la zona.
“ ‘Todo el tiempo se le dijo a la Fiscalía
que buscara en ese predio y no lo quiso hacer. Por eso, cuando nos llegaron los
croquis, decidimos que nosotras sí lo haríamos’, subraya la activista, madre de
Luis Guillermo Lagunes Díaz, un joven de 29 años que desapareció en 2013 en su
propio domicilio, en el Puerto de Veracruz.
“Equipadas con picos, palas, varillas de
hierro y litros de repelente para los insectos, el grupo de 50 madres se
dividió en varios turnos para comenzar a levantar la tierra arcillosa del
predio el día 3 de agosto.
“Cinco días después, a partir del 8 de agosto,
las fosas comenzaron a brotar hasta sumar ’75 puntos positivos’ confirmados por
la Procuraduría del Estado de Veracruz”.
Detalla el último hallazgo:
“ ‘Ver todas esas fosas fue como una escena
de terror, algo dantesco’, narra Díaz, quien asegura que hasta el momento la
Policía Científica de la Policía Federal sólo ha podido analizar 8 fosas, en
las que habría al menos 28 cuerpos completos, algunos de ellos enterrados
recientemente ya que, según expone la activista, aún conservaban vísceras y tejidos.
Además, Díaz apunta que algunas de las personas enterradas en el predio
pudieron haber sufrido tortura, ya que hay cadáveres “con los ojos vendados”.
“La fiscalía veracruzana, aunque confirmó el
análisis de las 8 fosas, dijo en un comunicado que el número de personas
enterradas aún no se puede precisar.
“Para el colectivo ‘Solecito’ el hallazgo de
estas 75 fosas clandestinas podría ser el más grande que se haya realizado
hasta el momento en México.
“ ‘Si en 8 fosas de 75, la Policía Científica
encontró 28 cadáveres, ¿cuántos más puede encontrar en las 67 restantes’, se
pregunta la integrante de ‘Solecito’, para a continuación volver a cuestionarse
‘cómo fue posible que hubiera un trasiego semejante de cuerpos a un predio que
está colindando con el recinto portuario, que es una zona federal muy vigilada’
”.
Del hallazgo de abril, refiere Animal
Político:
“El otro descubrimiento de fosas clandestinas
por parte de la sociedad civil se produjo en abril de este año, cuando la
Brigada Nacional de Búsqueda de familiares de personas desaparecidas encontró
en tan solo 15 días de trabajo, 15 fosas clandestinas con cientos de restos
humanos sin identificar.
“Las fosas se descubrieron en San Rafael
Calería, una comunidad rural del municipio de Córdoba, en el centro del estado;
y en Amatlán de los Reyes, localidad conurbada a Córdoba.
“Según explicaron a este medio integrantes de
la Brigada, estos hallazgos también se realizaron gracias a la ciudadanía, la
cual, de manera anónima, les hizo llegar croquis con lugares donde había
cuerpos enterrados clandestinamente.
“En aquel entonces, como también ha sucedido
en este caso de 75 fosas en Colinas de Santa Fe, los mapas fueron certeros, y
la Brigada sacó a la luz pozos que escondía cientos de restos humanos y de ropa
calcinada”.
Avizora el escándalo “Culín”, alias el fiscal
Luis Ángel Bravo Contreras. Intuye la masacre que viene, la de tipo mediático,
la que lo va a destrozar.
Su Fiscalía, y la Procuraduría anterior,
desdeñaron todo indicio de búsqueda.
Ya no le sirven los atriles y los
reflectores. Quiere ahora acudir al Congreso de Veracruz, que sean los
diputados quienes lo escuchen, que sepan la verdad de los hallazgos.
Son desfiguros marca “Culín”. Bravo Contreras
es el mismo que eludía el bulto, negaba fosas clandestinas, amordazaba medios
de comunicación.
Un caso le quema las manos: los 192 cuerpos
que la Procuraduría, hoy Fiscalía, depositó en la fosa común del panteón Palo
Alto, en Xalapa, sin cumplir con los protocolos de inhumación. O sea, entierros
ilegales.
Dice la información de Eirinet Gómez,
corresponsal de La Jornada en Xalapa:
“Las diligencias para localizar el cuerpo de
una mujer desaparecida en mayo de 2011 puso al descubierto este fin de semana
la existencia de una fosa común en el panteón Palo Verde, en la capital del
estado, donde la Procuraduría General de Justicia del Estado —actualmente
Fiscalía General del Estado (FEG)— depositó 192 cuerpos en los seis años
recientes sin cumplir con los protocolos de inhumación e identificación
establecidos en la ley.
“Lucía de los Ángeles García Henao,
coordinadora del Colectivo Solecito Veracruzano, definió a Palo Verde como el
Tetelcingo veracruzano, en alusión a un caso similar en el estado de Morelos, y
considera que es prioritario cerrar el panteón, hacer un inventario, e iniciar
un trabajo de identificación serio, profesional, digno, confiable y
responsable”.
Con el agua al cuello, algo habrá de explicar
el fiscal. Veracruz es otro Tetelcingo, el caso que sacude al gobierno de
Morelos donde su policía inhumaba cuerpos de manera clandestina.
Por lo pronto van 90 fosas en este cementerio
llamado Veracruz.
Archivo
muerto
Como era de suponerse, la ruta del saqueo
conduce a Tuxpan. Denuncia el Órgano de Fiscalización Superior un desvío de 940
millones de pesos, toca a tres dependencias, implica a operadores duartistas y
hay una pista hacia Alberto Silva Ramos, alias El Pato de Tuxpan, vocero del
gobernador. Sería responsable de malversar 500 millones su responsable
financiero, Humberto Benítez Pérez, jefe de la unidad Administrativa en la
Sedesol, antes, y hoy con el mismo cargo en la Coordinación de Comunicación
Social. Lo plantea así el periodista Arturo Reyes Isidoro en su columna Prosa
Aprisa, el miércoles 7: “Luego de que ya había enviado mi columna, casi a la
media noche se me informó que uno de los directamente implicados es el actual
Jefe de la Unidad Administrativa de la Coordinación General de Comunicación
Social (CGCS), Humberto Benítez Pérez, a quien acusan como responsable del
desvío de más de 500 millones de pesos como administrativo de la Secretaría de
Desarrollo Social del estado cuando el titular de la dependencia era el actual
diputado federal con licencia Alberto Silva Ramos, hoy titular de la CGCS. Él
fue colaborador también del ex Secretario de Finanzas y Planeación, Mauricio
Audirac”. Silva no sólo ordeña los sobres de los chayotes. Tiene en su área
financiera a quien estaría señalado del desvío de 500 millones de pesos.
Grueso… Marcha por la paz que suscita esperanza y tirantez, solidaridad y
rencor, reclamo y exclusión. Irán las víctimas y quienes sin serlo aún, viven
con el temor en la piel. Convocan a todos, pero no a la autoridad, mucho menos
al alcalde de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, que puede ir a
Gobernación, tocar puertas en Los Pinos, publicar desplegados y más desplegados
en la prensa nacional, gestionar la Gendarmería Nacional, pero para un sector
de la sociedad es tan culpable de la violencia como los malosos que la desatan
a diario. Pueden asistir ciudadanos, víctimas del secuestro y del levantón, del
robo y el homicidio. No puede asistir la autoridad, pues es corresponsable por
acción u omisión del caos y el miedo. Así se van definiendo los criterios de
los que organizan la Marcha por la Paz en Coatzacoalcos, este sábado 10. Ni por
error asistiría Caballero a la Marcha por la Paz, a menos que quiera recibir
gritos y mentadas de quienes verían su presencia como un acto de oportunismo.
Relajada la seguridad, el problema no es local. Lo gestaron Javier Duarte y su
falso general, Arturo Bermúdez Zurita, cuando se percataron que a medida que se
incrementaba la violencia florecía el
negocio de la seguridad privada. Entonces proliferaron las empresas de
seguridad, con un Mando Único atado de manos y los alcaldes excluidos de toda
decisión. Miles marcharán el sábado 10. Será por la paz…
