* Acusa
de nuevo a mandos de Seguridad *
Tapadera de delincuentes * “¿Tendremos
que acostumbrarnos a vivir en el terror?”
* Duarte convirtió a Veracruz en narcocementerio: Proceso * Edel y el Tribunal Superior * Nada del hermano del Pollo * Un thriller
* Agravio a militar en Mina *
Susto a junior
Mussio Cárdenas Arellano |
20 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- En zona de muerte, increpa Miguel Ángel Yunes
Linares al duartismo, coludidos los mandos de Seguridad Pública y el crimen
organizado, tolerado el terror, fomentado el miedo, llevando a Veracruz al
caos.
Tres amagos policíacos, encañonado el
gobernador electo y su círculo cercano, le sirven para atizar la maquinaria de
poder contra Javier Duarte y su policía, exhibir sus vínculos con los malosos,
la protección que se brinda desde lo alto hasta inundar de sangre a Veracruz.
Lo amagó la Fuerza Civil y elementos de
Seguridad en un retén de Xalapa. Irrumpió la policía estatal en el campus de la
Universidad Veracruzana en Coatzacoalcos, mientras encabezaba el foro de
consulta para elaborar el Plan Veracruzano de Desarrollo. Encañonó la fuerza
policíaca a cinco elementos del equipo yunista en Poza Rica.
Quisieron calarlo. Los centró.
Dice pues, ahora en Pánuco, que asume la
seguridad de los veracruzanos “porque es uno de los temas que más preocupa,
principalmente en la zona norte de la entidad”, la frontera con Tamaulipas.
Refiere el gobernador electo:
“Desde Pánuco quiero mandar un mensaje muy
claro: el compromiso de trabajar con todo el valor, de correr todos los
riesgos. Ya basta de complacencias con los delincuentes, ya basta de
desaparecidos, de homicidios, de extorsiones, de pago de derecho de piso, ya
basta que nuestro Estado se encuentre en manos de la delincuencia organizada,
permitido sin duda alguna, por los altos mandos de la Secretaría de Seguridad
Pública”.
Y luego apunta:
“Tenemos que vivir seguros, ese es el
elemento esencial de la vida en común, de la vida en sociedad y quien tiene que
garantizar esa vida segura es el gobierno”.
Contundente y riesgosa, señala el periodista
Arturo Reyes Isidoro en su Prosa Aprisa, la declaración de Pánuco, además de
comprometedora.
“Nunca como el sábado —precisa Reyes Isidoro—
el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares hizo una declaración tan
contundente como comprometedora y hasta riesgosa para su propia seguridad
personal”.
Alude al señalamiento de Yunes azul que
actuará con el crimen organizado para evitar más casos de ejecuciones,
secuestros y extorsiones.
“Le digo a la delincuencia desde Pánuco: se
van a encontrar a un gobernador que tiene los pantalones bien puestos y la mano
muy firme para combatirlos, de correr todos los riesgos, ya basta de
complacencias con los delincuentes, porque ya basta de desaparecidos”, agrega.
Señala:
“Ya basta de homicidios, ya basta de
extorsión, ya basta de pago de derecho de piso y ya basta de que nuestro estado
se encuentre en manos de la delincuencia organizada, permitido sin duda alguna
por los altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública”.
Y se pregunta:
“¿Nos toca acostumbrarnos a que toda la vida
vivamos con miedo? ¿Nos tendremos que acostumbrar a vivir en la inseguridad?
¿Nos tenemos que acostumbrar a vivir en el terror? La respuesta es no”.
Duelo a muerte entre Miguel Ángel Yunes y la
policía coludida con los malosos, la policía de Javier Duarte, la que se ha
visto implicada en levantones y secuestros, extorsión y ejecuciones, represión
y espionaje.
Ahí está el caso Tierra Blanca, donde cinco
jóvenes procedentes fueron interceptados por elementos de Seguridad Pública, se
los llevaron y no se les volvió a ver.
Ahí está la gesta de Plaza Lerdo, un festín
de saña en que la policía táctica lanzó las descargas de sus bastones
eléctricos contra maestros, activistas de derechos humanos y periodistas.
Ahí, también, la golpiza mortal a los ocho
universitarios en Xalapa, a manos de un grupo parapolicíaco que empleaba bates
con clavos, machete, palos, manoplas, pistola.
No hay banda de extorsionadores o
secuestradores que no incluya en sus filas a policías o ex policías. No hay
grupo criminal que no reclute policías o que no los coopte para que filtren
información.
En zona de muerte, Yunes Linares
contragolpea. Le imputa al gobernador y su banda policial su condición de
encubridores del crimen organizado, su escudo para no enfrentar la ley.
Se remonta el tema al 5 de septiembre. Ahí se
agudiza el choque. Javier Duarte, la policía duartista, exhibidos ante el
presidente Enrique Peña Nieto, vía una carta en la prensa nacional, como un
gobierno que se entiende con el narco y la delincuencia organizada, que
gobierna para el narco, que le sirve al narco. De ese tamaño el contubernio.
En sus términos fundamentales, la carta
decía:
“Miles de veracruzanas y veracruzanos han sido
víctimas de desaparición forzada y las autoridades estatales han encubierto
estos graves hechos negando lo sucedido. Han procedido también a sepultar un
número indeterminado de cuerpos en fosas comunes sin seguir ningún
procedimiento legal, lo que ha provocado que las propias familias de los
desaparecidos hoy se encuentren en búsqueda de fosas clandestinas, varias de
las cuales ya han sido localizadas.
“Es el caso de Veracruz que usted conoce y
que de manera breve me permito enunciar.
“Vivimos una situación literalmente de
emergencia en materia de seguridad pública, con un avance y accionar cotidiano
de la delincuencia, nunca antes visto en nuestro Estado.
“Basta mencionar que —de mantenerse la
situación actual— el número de homicidios en 2016 será un 100% superior a los
cometidos en el año 2015.
“Lo mismo sucede con el secuestro y otros
delitos de alto impacto.
“En las últimas semanas la situación se ha
vuelto insostenible. La población está realmente alarmada y tiene razones
suficientes para estarlo.
“El Gobierno del Estado no atiende con
responsabilidad y eficacia este problema, por el contrario, es evidente que
mandos importantes de distintas corporaciones están al servicio de la
delincuencia organizada y que líderes de bandas operan con la protección de
personas cercanas al Gobernador Javier Duarte de Ochoa.
“Por ello es urgente que el Gobierno Federal
tome la determinación de asumir el control de todas las corporaciones de
seguridad pública en estos 86 días que faltan para el cambio de gobierno en
Veracruz.
“La inseguridad ha provocado también una
crisis humanitaria. Miles de veracruzanas y veracruzanos han sido víctimas de
desaparición forzada y las autoridades estatales han encubierto estos graves
hechos negando lo sucedido. Han procedido también a sepultar un número
indeterminado de cuerpos en fosas comunes sin seguir ningún procedimiento
legal, lo que ha provocado que las propias familias de los desaparecidos hoy se
encuentren en búsqueda de fosas clandestinas, varias de las cuales ya han sido
localizadas”.
¿Y Peña Nieto, qué? Nada. No despierta,
insensible al baño de sangre que vive Veracruz.
Horas después, ese lunes 5, Yunes azul fue
detenido en un retén de Xalapa, encañonado al bajar de la camioneta. ¿Y si se
les hubiera un tiro?
Luego fue la irrupción policíaca el el campus
Coatzacoalcos de la UV por parte de la policía, cuando se realizaba el foro por
el Plan Veracruzano de Desarrollo.
Finalmente su equipo de trabajo fue amagado y
encañonado en Poza Rica.
Vuelve a responder Yunes Linares con un
señalamiento directo: mandos de Seguridad Pública están coludidos con el crimen
organizado. “Líderes de bandas operan con la protección de personas cercanas al
Gobernador Javier Duarte de Ochoa”.
Quisieron calarlo. Ya los sentenció.
Archivo
muerto
“Duarte convirtió a Veracruz en un
narcocementerio”, reza el título del reportaje de Noé Zavaleta en Proceso.
Describe el caos duartista por las fosas clandestinas en Colinas de Santa Fe,
en el traspatio del recinto portuario de Veracruz, y las inhumaciones en fosas
comunes en Xalapa, incumpliendo protocolos que van de la falta de autopsia a la
falta de identificación. Relata Noé Zavaleta —virtualmente exiliado porque la
presión y el asedio son demenciales, su vida en riesgo, su tranquilidad
perdida— el caso Gemma Mavil, levantada en 2011, supuestamente identificada
pero cuyo cadáver resulta que se perdió. Habla de las 81 narcofosas de Santa
Fe, 11 de ellas con más de 30 cuerpos, y las piruetas del fiscal Luis Ángel
Bravo Contreras, alias “Culín”, que ante las sacudidas que le da la prensa
nacional e internacional, cede y pide acudir al Congreso de Veracruz a explicar
que el horror no es tan grave como parece. Difícil justificar la mano sucia de
los ministeriales y policías estatales en tanta desaparición. Otra avenida en
el casco del barco insignia de la corrupción, la nave del duartismo que
naufraga en lo financiero, en lo político, en lo social y en la seguridad, el
agravio a miles de veracruzanos a los que Javier Duarte y su pandilla debieron
salvaguardarle sus derechos y terminaron atropellándoselos… Noviembre, mes de
cambios. Se va Alberto Sosa Hernández de la presidencia del Tribunal de
Justicia de Veracruz y habrá nuevo líder en el Poder Judicial. Concluye este
período con el fracaso de Javier Duarte con su fallido proyecto de impunidad,
echadas por tierra la Fiscalía Anticorrupción, la Sala Anticorrupción y las
leyes anticorrupción, con serviles a modo al frente de ellas para salvar el
pellejo, para evitar que la mano de la justicia lo alcance. Desechó la Suprema
Corte de Justicia de la Nación la jugarreta del gobernador y colocó al Congreso
estatal —la mayoría priista y los diputados satélites de a tanto el voto— como
una partida de ignorantes de la ley, que crean entornos legales sin sustento,
violentando la propia ley. Se va Alberto Sosa y llegará un antiduartista. ¿Será
Edel Álvarez Peña, el magistrado que enfrentó a Javier Duarte en el caso Regina
Martínez, la periodista asesinada en 2012, entonces corresponsal de Proceso,
que cimbró a México y definió al gobernador como el enemigo número uno de la
prensa crítica? Edel Álvarez anuló la sentencia contra el presunto asesino,
Jorge Antonio Hernández Silva, alias “El Silva”, cuya confesión fue arrancada
mediante tortura, sin asistencia de un abogado, violando el debido proceso. Su
sentencia lo liberó y evidenció a una Procuraduría —hoy Fiscalía— que fabrica
culpables. Vía un amparo, el aparato duartista obtuvo la revocación de la
sentencia, que “El Silva” volviera a prisión pero no acusado del crimen de la
periodista sino de robo, caso que se ventila de nuevo en tribunales federales.
Edel Álvarez es además propietario del periódico Liberal del Sur y un consorcio
de medios en los que día a día le atiza con todo a Javier Duarte… Cinco días y
nada. Cinco días y el hermano del periodista Gerardo Enríquez Aburto no
aparece. Fue levantado la mañana del miércoles 14 por un grupo armado. Gerardo,
columnista y reportero de Diario del Istmo, forcejeó y la libró. De entonces a
la fecha, hermetismo, censura, un gremio que se dice vocero de la sociedad y
calla ante el agravio a uno de los suyos. Dueños, ejecutivos, los que mandan en
la prensa de Coatzacoalcos, amordazados. Sí, A-MOR-DA-ZA-DOS por los paladines
de la libertad de expresión. Del miércoles 14 a la fecha, nada oficial, la
Fiscalía General de Veracruz agazapada. La Comisión Estatal para la Atención y
Protección de los Periodistas, de la que Gerardo Enríquez es comisionado, sin
aletear. Sólo falta que el fiscal Luis Ángel Bravo irrumpa en el escenario y
exprese que el móvil son las “relaciones interpersonales”… Guión de un
thriller: secuestrando a dos se llevan a uno; los captores piden 1.5 millones a
cambio de la vida de la víctima; en el fondo hay un problema marital, que
podría tratarse de un conflicto por pensión alimenticia, que más de 20 mil
pesos al mes no son nada si en una lista de propiedades aparecen 12 trailers,
tres casas, cuatro taxis, un restaurant, renta de baños, cooperativas
escolares, que los bienes son ahora del secuestrado, y hay una dama con un
amigo varios años menor. ¿Quién es el autor intelectual? Simplemente un guión…
Grito de Independencia o grito de insensatez, en Minatitlán. En el balcón de
palacio, el pseudoalcalde Héctor Damián Cheng Barragán, arengando a vitorear la
libertad, el México nuevo, el fin de la esclavitud, evocando al cura Miguel
Hidalgo, y con él su amo, el de su correa en la mano, Saúl Wade León, tesorero
y alcalde real, el dispensador de contratos para el cuñado incómodo. Y abajo, a
ras de piso, los regidores maiceados que no protestan así los traten como
transitorios petroleros. Lo de menos sería eso, sólo que entre ellos fue
confinado un elemento de rango de la 29 zona militar que si no se marchó
sobradamente molesto fue porque su superior se hallaba junto a Títereweng. Lección
uno, la imprudencia es imperdonable porque agravia al Ejército Mexicano; dos,
el ayuntamiento de Minatitlán es un caos, los ediles pateados y agradecidos, y
el tesorero trepado en los hombros de su peón Héctor Cheng. De risa… ¿Quién es
ese junior, empresario del duelo de los que parten para no volver,
concesionario de un restaurant con tradición centenaria, que optó por el exilio
tras sufrir un traumático levantón? Una pista: hoy vive en un lujoso
departamento de costo millonario en Santa Fe, Ciudad de México…
