*
Encañona la Fuerza Civil a su equipo de trabajo
* Tercer incidente con la policía duartista * Primero Xalapa, luego Coatza, ahora Poza
Rica * Hacia la gubernatura vacante * Se incendia bodega y los bomberos sin
agua * Carecía de permisos y el
marcelismo lo toleró * Tránsito: cuatro
reprueban el antidoping * Marissa:
¿yunista o joaquinista? * ¿O de ninguno?
Mussio Cárdenas Arellano |
16 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Bajo fuego camina Miguel Ángel Yunes Linares
al gobierno de Veracruz, en la mira de las armas de la Fuerza Civil, encañonado
y hostigado por la policía estatal, a merced de la ira de Javier Duarte que
sueña con una gubernatura vacante.
Suma ya tres incidentes con la Fuerza Civil y
la policía estatal en una semana, nada casual que se hallen en su camino con el
dedo en el gatillo o que vayan a su encuentro con el ansia de asediar,
simulando que son tareas de seguridad.
Ocurre el último en Poza Rica, al norte de
Veracruz, cuando su equipo de trabajo salía —martes 13— del hotel Poza Rica Inn
y se enfilaba hacia Boca del Río.
Cinco patrullas de la Fuerza Civil los
interceptaron. Se les obligó a descender del auto. En el grupo se encontraban
tres mujeres.
Encañonados, sólo alcanzaron a explicar que
eran integrantes del pull yunista, todos vinculados a las áreas de prensa y
seguridad: un fotógrafo, un camarógrafo y tres auxiliares de seguridad.
Minutos después, sin mayor explicación, los
dejaron ir.
El boletín del equipo de prensa del
gobernador electo, resume el hecho así:
“El día de hoy al salir del Hotel Poza Rica
Inn para dirigirse a Boca del Río en dos camionetas, un grupo de colaboradores
del Gobernador Electo del Estado de Veracruz fue violentamente interceptado por
5 patrullas de la Fuerza Civil quienes los obligaron a descender de los
vehículos mientras eran encañonados con metralletas.
“El Gobernador Yunes había arribado por la
mañana a la zona conurbada Tihuatlán-Poza Rica para participar en un evento
organizado por el Presidente Municipal de Tihuatlán y posteriormente sostener
una reunión con diputados y alcaldes de la zona, trasladándose después a la
Ciudad de México.
“En los vehículos viajaban cuatro jóvenes que
auxilian al Gobernador Electo desde la campaña —tres de ellas mujeres— un
fotógrafo, un camarógrafo y tres auxiliares de seguridad.
“Ayer, elementos armados de la Policía
Estatal entraron a las instalaciones de la Universidad Veracruzana en
Coatzacoalcos mientras el Gobernador Yunes se encontraba en la apertura de los
Foros para la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo, sin ninguna
justificación.
“Es la tercera ocasión en menos de un mes que
se presentan agresiones de esta naturaleza, que evidentemente tienen como
objetivo amedrentar al Gobernador Yunes y tratar de impedir que continúe
libremente sus actividades, lo que no podrán hacer”.
Y luego cita la condena de Yunes Linares a
este nuevo asedio policial:
“Es un acto de cobardía de Javier Duarte.
Piensa que puede atemorizarnos, se equivoca; hoy más que nunca confirmo mi
decisión de gobernar para que Veracruz cambie y de actuar contra él y contra
todos quienes llevaron a nuestro Estado al desastre”.
Es la mano de Javier Duarte. Es el signo de
frustración. Son coletazos de un dinosaurio al que le late por última vez el
corazón.
Una semana antes, el 5 de septiembre, las
armas apuntaban a Yunes azul. Era el primero de los tres episodios en que la
policía, por primera vez en su historia, encañonan al gobernador electo.
Ocurrió en Xalapa, la noche del lunes 5.
Concluía el informe de la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de
Guevara, y Miguel Ángel Yunes se dirigía con su equipo de trabajo, en tres
vehículos, a Boca del Río.
Vivió entonces la desproporción mental de un
loco tolerado, el desenfreno y la arbitrariedad, el idioma de las armas y
concebirse en el umbral de un atentado.
Esa mañana, Yunes Linares describía en carta
abierta el nivel de violencia en Veracruz y la complicidad entre Javier Duarte
y sus fuerzas de seguridad y el crimen organizado, el jefe policíaco y el capo
de la banda.
Quince horas después, en un retén de Xalapa,
a la altura de la Central de Abastos, ocurrió el incidente. Así lo describió
INFORME ROJO, el martes 6:
“Insólito: encañonado él, su familia y su
equipo táctico. Miguel Ángel Yunes Linares vuelve a sentir la desproporción de
un loco con poder, Javier Duarte, cuya policía lo rodea en un retén, este lunes
5, alrededor de las 10 de la noche, en el puente de la Central de Abastos, en
Xalapa. Viajaba Yunes azul y su gente en seis camionetas Suburban. Les marcan
el alto y se detienen. Son rodeados por elementos policíacos. Los encañonan,
todos apuntando hacia los vehículos. Aduce la policía que hubo una voz que
alertó que sus ocupantes portaban armas. Obligados a descender de los autos, al
primero que observan es al gobernador electo. Al verlo, los policías reportan
el hecho y piden instrucciones. Los dejan ir. ¿Y si a alguien se le hubiera ido
un tiro? ¿Y si los hubieran rociado de bala? Juega con fuego Javier Duarte, su
mente en otra dimensión, extraviado en su evidente frustración y atrapado en el
pánico que le provoca saber que será enjuiciado por el saqueo a las arcas
públicas. Insólito el episodio, no se sabe que a un gobernador electo de
Veracruz le haya ocurrido algo similar. Lo relata el portal Al Calor Político…”
Un día después, la confirmación del hecho.
Hizo énfasis INFORME ROJO en que, al tocar Yunes Linares la corrupción entre
jefes policíacos y capos, Javier Duarte y matones, suscitó la reacción:
“Quince horas y después el amago. Al
despuntar el día, trasciende la carta de Miguel Ángel Yunes a Peña Nieto en que
revela que el crimen organizado tiene un aliado: Javier Duarte. Sus mandos
policíacos operan para los malosos, los encubren y los ayudan a violar la ley.
Sacude Yunes azul, el ex ‘presunto’ gobernador electo, a la estructura
duartista y conmina al presidente a salvar a Veracruz.
“Quince horas después, a las 10 de la noche,
este lunes 5, Miyuli y los suyos se sienten en la mira de la policía estatal y
la Fuerza Civil, encañonados en un retén ubicado a la altura de la Central de
Abasto de Xalapa. Son obligados a bajar de las tres camionetas —originalmente
se difundió que habían sido seis vehículos— y al reconocerlo los policías informan
vía radio. Media hora después, los dejan ir. Iba con Yunes Linares su equipo de
trabajo.
“Acusa el gobernador electo a Javier Duarte y
a su pandilla de orquestar la retención y el asedio. ‘A mi ya no me asustan las
brujas. El lunes por la noche viajamos a la ciudad de Xalapa al informe de la
rectora Sara Ladrón de Guevara, y cuando regresábamos, a la altura de Las
Trancas, fuimos detenidos en un retén. Íbamos en 3 vehículos: en el primero
viajaban mis auxiliares, en el segundo iba su servidor junto con otros
colaboradores y el senador Fernando Yunes y en el tercero nos acompañaba
personal de seguridad’.
“Sobre la versión de las armas en los
tripulantes de su comitiva, expresó: ‘Lo cierto es que las únicas armas que
traíamos eran lápiz, papel, una Coca Cola y otros objetos. Ellos sabían que ahí
iba el gobernador electo y no entiendo por qué tanto despliegue para eso’. “Sí
lo Sabe. Es la guerra de nervios con Javier Duarte, sabedor el gordobés que
Miyuli le cobrará todo.
“Esas personas —dice Miyuli— deberían estar
investigando quién secuestra en Coatzacoalcos, quien está secuestrando y
extorsionando en Veracruz, quienes están asaltando carreteras y desapareciendo
jóvenes”. Y acusa a Duarte y sus secuaces: “Duarte y sus cómplices están
encerrados con sus abogados y más preocupados en cómo defenderse de las
denuncias penales que en gobernar la entidad”…
Segundo incidente. En la Unidad de Servicios
Bibliotecarios y de Información (USBI), en el campus Coatzacoalcos, se realiza
uno de los foros para la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo, el
lunes 12. Acude Josefina Vázquez Mota, ex candidata presidencial, y con ella la
rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, y Yunes Linares.
Hablan los ponentes y de pronto irrumpe la
policía estatal en el campus universitario. Pocos se alarman. Todos entienden
que es la señal de que el duartismo agoniza y patalea.
Y ahora Poza Rica.
Apuntan las armas de la Fuerza Civil hacia
Miyuli. Bajo fuego camina hacia el gobierno de Veracruz, desatando la ira de
Javier Duarte, atizando a la muchedumbre
que quiere ver rodar su cabeza, su cuerpo pudrirse en una celda, olvidado por
los que enriqueció.
Encañona la policía duartista a Yunes
Linares, a su equipo de trabajo, a los de prensa, a los de seguridad, con el
ánimo de hallarles armas, algo con qué justificar el escándalo y su
aprehensión.
Hasta ahora es solo amago. ¿Y si un tiro se
les va? ¿Y si una ráfaga cambia la historia política de Veracruz?
Sueña Javier Duarte con la gubernatura
vacante. Y si no lo paran en el centro, en Los Pinos, en Gobernación, habrá que
buscar gobernador interino.
¿Se prepara un atentado? Sí.
Archivo muerto
A salivazos quieren los bomberos de
Coatzacoalcos apagar un incendio, el de la bodega en la colonia Héroe de
Nacozari, la noche del lunes 12, sofocado hasta la madrugada del martes 13. Les
faltaba agua. Por inverosímil que suene, así pretendían apagar las llamas.
Coatzacoalcos es en lo económico el segundo municipio más importante de
Veracruz, tercero en lo político. Hay una aportación mensual de la sociedad a
favor del Cuerpo de Bomberos, vía el pago del servicio de agua. Lo cobra la
Comisión Municipal de Agua y Saneamiento. De ahí la ira de muchos al ver a los
bomberos con más ganas que herramientas para sofocar el fuego. Era una bodega de
plásticos que, acusa Protección Civil Municipal, operaba sin autorización,
clandestina. El fuego arrasó con otras viviendas e hirió a tres trabajadores,
dos trasladados a Guadalajara por su gravedad, y otro a Veracruz. Diez
viviendas resultaron afectadas, así como un taller mecánico. Tardía, la ayuda
de poco sirvió. Eran los vecinos quienes intentaban sofocar el fuego, que
finalmente, a eso de las 5 de la mañana del martes 13, se extinguió. ¿Y los
dueños de la bodega? Nadie de la cara. Operaba sin permisos para realizar la
descontaminación de tubos de uso industrial, a la vista de todos, del
ayuntamiento de Coatzacoalcos, de la Tesorería, de Protección Civil, hoy en
manos de Juventino Martínez, antes a cargo de Felipe de Jesús Rodríguez,
hermano del fallido candidato del PRI a la diputación local por el distrito
Coatzacoalcos Urbano, pupilo de Marcelo Montiel, al que pretende, por enésima
ocasión, proyectar, ahora para la alcaldía de Coatzacoalcos. ¿Por qué
Protección Civil permitió la operación clandestina de la bodega que se
incendió? ¿Cuántos de esos residuos industriales liberados yacen hoy en los
pulmones de los colonos de la Héroe de Nacozari? ¿Qué responsabilidad le genera
al alcalde Joaquín Caballero? ¿ Y la culpa moral a los Rodríguez Gallegos, todos
de la cuadra marcelista, hijos predilectos del PRI?… Focos rojos en Tránsito de
Coatzacoalcos. Cuatro elementos reprobaron el examen antidoping, revelando su
adicción a alguna droga. Por semanas soslayó el hecho el delegado, Freddy
Escobar Huervo, pese a ser secreto a voces. Lo conminaban a abordar el tema y
encarar lo delicado que es que hilo conductor hacia el fenómeno del
narcotráfico estuviera en el seno de Tránsito y Vialidad. Y finalmente lo
admitió. Se les separó del cargo porque según el delegado no tiene cabida que
un agente padezca adicciones cuando debe ser un ejemplo a seguir en la
sociedad, inmaculado su actuar. Rollo y lengua del delegado. Si alguien tiene
un historial ese es Fredy Escobar, a quien los vecinos minatitlecos prefieren
no recordar. Por lo pronto, ya tiene sus primeros agentes que no pasaron el
antidoping… ¿Yunista o joaquinista? Dicen los yunistas azules que Marissa
Cabrera Férez no es de ellos. Cuentan los joaquinistas que la subdirectora de
Comunicación Social en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, tampoco es joaquinista
pura. Y así, ni unos ni otros la tienen en su ánimo, menos en su futuro.
Marissita, como le dice su madrina de prensa, Cecilia Bocanegra, es de su tío,
Víctor Esparza Pérez, regidor del PAN, que desde ya se autositúa en la
dirección de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV), obvio por la
espléndida votación obtenida por el PAN-PRD en el distrito Coatzacoalcos
Urbano. Y con el se iría la joven Marissa. Pero entre los yunistas de Boca del
Río insisten en que Marissa Cabrera no es de ellos. Y acá, los joaquinistas del
ayuntamiento de Coatzacoalcos pregonan igual: Marissa es más azul que tricolor.
Y en una de esas, si nada le aporta a Joaquín Caballero y nada le dio a Yunes
Linares para ganar, que no extrañe que se quede en el limbo cuando menos los
dos años que políticamente están por venir…
