* La expulsión del gobernador
* Desplegado con firmas dudosas *
La simulación de Héctor * Chantaje al
presidente * 2 mil millones para la
campaña de EPN * PRI sinónimo de
corrupción * Yorio exhibe a Flavino * Félix López futuro alcalde de Cosolea * Presume que Romero Deschamps lo impondrá
Mussio Cárdenas Arellano | 27 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Todos —Javier Duarte y
Héctor Yunes, Peña Nieto y Luis Videgaray— trenzados en la disputa por
Veracruz, por los dineros robados y el poder, simulando que la corrupción se
combate por dentro y que el PRI pretende cambiar. Todos igual de podridos.
Unos roban y otros callan.
Saquea las arcas el gobernador y lo encubre el presidente. Ni se inmuta el
senador Yunes —“Javier Duarte es mi jefe político”— y lo consiente el ex
secretario de Hacienda. Y cuando la repulsa social se traduce en derrota
electoral, avizorando lo que será la elección presidencial, la treta es inmolar
al gordobés. Fingen los corruptos que hay que enfrentar la corrupción.
Sabíase que Javier Duarte
fue generoso en la campaña peñanietista, que por ahí creyó tener en sus manos
al presidente, que eso le permitía quebrar a Veracruz sin riesgo de parar en la
cárcel, y que siempre, con recursos públicos, financió las campañas del PRI,
incluida la de Héctor Yunes a la gubernatura, que finalmente perdió.
Corruptos en esencia, así
son los priistas. Y el Caso Javier Duarte evidencia cuánto le puso a la campaña
de Enrique Peña Nieto y cuanto le entregó a Héctor Yunes.
Toman dinero del erario para
las campañas del PRI, para el enriquecimiento personal, inmunes a la ley,
evadiendo a la justicia en el altiplano y en la costa, en Los Pinos y en Casa
Veracruz.
Crucificado hoy por los
suyos, Javier Duarte paga con escarnio la soberbia con que gobernó Veracruz,
acusado de encabezar el saqueo, de enriquecerse sin piedad, de usar una red de
prestanombres que incluyó a su familia, a sus amigos, a sus empleados, una
pandilla de truhanes.
Camina su proceso de
expulsión del PRI cuando la Procuraduría General de la República usa las
denuncias del gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, para exhibir al
duartismo y a su líder en su dimensión real, corrupta, rapaz y sin mesura,
autor de por lo menos un hurto de 3 mil millones de pesos que terminó sirviendo
para la compra de ranchos y mansiones en México, Estados Unidos y España.
Camina el expediente que
desahoga la PGR y así Javier Duarte es exhibido como el único corrupto de la
banda priista, causante de la derrota en la elección del 5 de junio, cuando por
primera vez el PRI perdió la gubernatura de Veracruz. ¿Y acaso es el único?
Vive días negros el
gobernador. En la semana previa a su expulsión del PRI, embiste al líder
nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, exacerbando el escándalo por la
millonaria liquidación recibida al dejar su cargo en la Comisión Federal de
Electricidad.
Y luego un destello de
chantaje: los dineros que aportó —dinero de los veracruzanos, no suyo— a la
campaña de Peña Nieto, en 2012, con una frase que es alarde, que
En los días previos a la
sesión de la Comisión de Justicia Partidaria Nacional del PRI, donde le serán
suspendidos sus derechos partidistas para luego proceder a su expulsión, se
conoció cómo y con cuanto financió a Peña Nieto —2 mil 500 millones de pesos— y
al candidato priista al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa —mil millones
de pesos—. O sea, dinero público para campañas priistas, la podredumbre total.
Lo resume el periodista
Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal, en el periódico El
Financiero, el viernes 23. Señala que el candidato priista, Héctor Yunes,
expresaba en campaña que el financiamiento no llegaba, que Javier Duarte lo
retenía:
“El candidato del PRI siempre
se quejó en las reuniones de campaña que no había cumplido con los acuerdos con
el partido, mientras que la queja de Duarte era que los cerca de mil millones
de pesos que recibió en apoyos —no está claro de dónde salían los recursos—,
los malgastó o no llegaron a las estructuras.
“Pero la historia de Duarte,
en su totalidad, no es la que se conoce. La pública es lo que sucedió: la
aplastante victoria del enemigo histórico de Duarte, Miguel Ángel Yunes, quien
procedió de inmediato a presentar denuncias de corrupción en la PGR. La no
pública es que en la operación política en Veracruz contra el senador Yunes
participó la Secretaría de Gobernación, cuyo titular, Miguel Ángel Osorio
Chong, presionó a Duarte para que no se enfrentara al panista Yunes, ni buscara
descarrilar su candidatura. ¿Contra quién jugaba Osorio Chong? Contra Duarte,
de acuerdo con sus cercanos, y a quien, pese a lo molesto con su gestión,
respaldaba Videgaray”.
Después aborda Riva Palacio
el financiamiento del gobernador a Peña Nieto, en 2012:
“La relación con Videgaray,
que venía desde el Congreso, se profundizó en la campaña presidencial, cuando a
través de Duarte se canalizaron recursos desde la Comisión de Presupuesto de la
Cámara de Diputados, de la que el futuro secretario de Hacienda era presidente.
Duarte ha dicho en su entorno que distribuyó dos mil 500 millones de pesos
durante la campaña presidencial, por lo cual consideraba que estaba blindado
con Peña Nieto. Tenía razón, cuando menos hasta este verano, como lo probó el
Presidente cuando le negó al líder del PRI, Manlio Fabio Beltrones, proceder en
su contra para eliminarlo como lastre y buscar mantener la gubernatura en las
elecciones de junio, y manejar con discreción las investigaciones de la PGR en
su contra, derivadas de las acusaciones del panista Yunes”.
Ojo: 2 mil 500 millones para
Peña Nieto y mil millones para Héctor Yunes.
Duarte vive la debacle
total. En otro frente, con apoyos que le regatean sus protegidos y cómplices,
con albazos y sombrerazos, pretende doblegar al PRI nacional y a Peña Nieto, la
mano que mueve a Ochoa Reza.
Un desplegado suscrito por
líderes de organizaciones y sectores del PRI en Veracruz, algunos allegados a
los senadores Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla, confrontan a
su dirigente nacional. Su autenticidad está en duda. La refutan quienes
supuestamente la firman. El mismo Héctor Yunes acusa que se trata de un acto de
intimidación.
Afirma el comunicado de los
dirigentes priistas:
“Sería un error monumental
el aplicar cualquier tipo de sanción al Gobernador Javier Duarte apoyados en
las ridículas y electoreras denuncias de nuestros adversarios políticos. Lo que
generaría un pésimo precedente, debilitando a nuestra militancia y
fortaleciendo a nuestros detractores, quienes han basado su estrategia política
en la denostación sistemática a nuestras instituciones”.
Héctor Yunes, el que
pregonaba que “Javier Duarte es mi jefe político”, que “estaré dispuesto a
seguirle sirviendo desde el Senado de la República” y que por su sapiencia
financiera rescataría a Veracruz del caos —ver https://www.youtube.com/watch?v=Rswf2bTrVGc
—, también simula que hay rompimiento
con el gordobés.
“La crisis —dice— tiene un
responsable y un origen: Javier Duarte de Ochoa y su incapacidad e
irresponsabilidad para gobernar.
“No obstante que he
expresado y hoy reitero, que asumo la responsabilidad del resultado electoral
adverso de la contienda política en la que participé como candidato a gobernador
en junio pasado, es insoslayable el impacto que los actos de corrupción y
desgobierno de Javier Duarte de Ochoa tuvieron en el resultado electoral de
este año. “Con este motivo, el dirigente nacional de mi partido, Enrique Ochoa,
exhortó a que el PRI recupere la confianza ciudadana castigando ejemplarmente a
los corruptos.
“Acorde a este llamado,
diversas voces de nuestro partido, la mía entre ellas, nos hemos pronunciado
por la expulsión del PRI de Javier Duarte de Ochoa.
“A las graves acusaciones
que pesan sobre su persona, se suma el hecho que, durante la campaña electoral
de este año, fue evidente su inclinación por impulsar la votación a favor de
otro partido político y consecuentemente de otro candidato al gobierno del
estado, por lo que su expulsión significaría, simple y llanamente, regularizar
su nueva afinidad política.
“El proceso en donde se
analizará la suspensión de sus derechos partidistas culminará el próximo lunes.
Con ese motivo, he recibido numerosas llamadas de militantes, dirigentes de
sectores y organizaciones del PRI de mi estado, así como de presidentes
municipales, diputados locales y federales del PRI de Veracruz, para informarme
que están siendo coaccionados para firmar un desplegado en respaldo a Javier
Duarte”.
“Pido, en mi carácter de
senador de la República y Consejero Político del PRI, que el partido
desautorice públicamente este acto desesperado.
“Que intervenga ante
nuestros militantes para darles la certeza de que no están solos.
“Que haga prevalecer la
independencia, la rectitud y la dignidad de los priístas veracruzanos y que
garantice su integridad, física y moral.
“Que mande una señal
categórica, clara e inmediata al casi millón de veracruzanos que nos dieron su
confianza en el pasado proceso electoral, en el sentido de que no avalamos los
actos desesperados, el encubrimiento, la irresponsabilidad, ni la inmoralidad
que, tristemente, se aferra a una cada vez más frágil libertad.
“Que se valore el lunes con
toda objetividad y sin presiones la calidad moral del gobernador de Veracruz y
se defina si ese es el PRI que queremos o si estamos dispuestos a decir
claramente que no somos rehenes de nadie”.
Burda treta, la expulsión de
Javier Duarte no se da por razones de justicia sino por angustia política.
Veracruz ya no es reserva electoral del PRI. Su millón de votos fue producto de
la coacción a beneficiarios de programas sociales, a la operación fraude del
duartismo, a la compra del votante o a la amenaza del cacique rural, sindical,
magisterial. Sin un gobernador priista esos votos se esfuman.
Veracruz es el Waterloo del
PRI. Javier Duarte y su desgobierno provocaron el mayor repudio de la historia
a todo lo que huela a priismo. Perdió la gubernatura, el Congreso y pasó a ser
tercera fuerza electoral en la entidad. Y le va a ir peor en 2017 y 2018.
Cunde la desesperación
cuando la lectura es catastrófica. Miguel Ángel Yunes Linares en el gobierno de
Veracruz dispersará los votos priistas, atará de manos a alcaldes priistas que
operen electoralmente, dejará sin ruedas a la maquinaria priista.
Prevalece el repudio al PRI.
Priismo es sinónimo de fidelismo, de duartismo, de peñanietismo. Priismo
equivale a corrupción, a saqueo, a riqueza malhabida, a deuda, a estancamiento
social, a municipios en el abandono mientras los alcaldes viven en la
opulencia. Priismo se asocia a inseguridad, robo y asesinato, a levantón y
secuestro, a extorsión y ejecución, a desmembrados y fosas clandestinas.
De ahí la farsa. Si el malo
es Javier Duarte, el PRI lo expulsa. Y los veracruzanos se reconcilian con el
PRI. Ajá.
Todos —Javier Duarte y
Héctor Yunes, Peña Nieto y Luis Videgaray— son lo mismo.
Todos igual de podridos.
Archivo muerto
Fue Flavino Ríos quien
balconeó a la PGR. Filtró la pesquisa, maniobró, la enfiló sobre los Yunes
azules, omitiendo que el objetivo de la Procuraduría General de la República
era Javier Duarte, su familia, sus amigos, sus empleados. A detalle lo cuenta
el periodista Edgar Hernández en su columna Línea Caliente. Cita lo dicho por
el director de Catastro del gobierno de Veracruz, Domingo Yorio Saqui,
indiciado en la denuncia por enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento
del deber legal contra el gobernador de Veracruz. “Yo solo informé al doctor
Flavino Ríos (Alvarado, secretario de Gobierno) de las acciones de la PGR
cuando llegaron por primera vez a mi oficina a solicitar información sobre 69
personas, entre ellos amigos, familiares, personas ligadas al gobernador y
funcionarios del gobierno”. La información incluía bienes del gobernador electo,
Miguel Ángel Yunes Linares, y su familia. Explica Edgar Hernández que fue
filtrada, vía el Pato de Tuxpan, Alberto Silva Ramos, vocero del gobierno
duartista, a la prensa afín, los textoservidores, columnistas a sueldo. Cita
las palabras de Domingo Yorio: “Solo entregaron a los medios los datos
relativos a los Yunes, dejando fuera los de Javier Duarte, de ahí la percepción
de que nos negábamos a aportar datos al catastro y valuación de bienes
patrimoniales de Boca del Río. Por ello Miguel Angel Yunes Márquez, de
inmediato respondería con documentos la legalidad de sus acciones a lo que
tuvimos que decir que no teníamos la actualización de nuestro padrón”. Y luego
la frase que incrimina al secretario de Gobierno: “Eso se lo dije al doctor
Flavino Ríos”. Usó el segundo de abordo en el duartismo la documentación de la
PGR para enredar el caso, golpear a los Yunes azules, meter en un lío a Javier
Duarte y, al ser obligado a dejar éste la gubernatura, convertirse en
gobernador sustituto aunque fuera por unos días. Flavino, a la pepena política.
Y a enfrentar la embestida de la PGR… Se llama Félix López Mora y presume que
será el alcalde yunista en Cosoleacaque. Presume también de su amistad con el
nefasto Carlos Romero Deschamps, líder y cacique del gremio petrolero,
millonario sin límite, soberbio y patán. Carece el tal Félix López Mora de
trabajo político, estructuras que promuevan el voto, operadores que cuiden una
elección, y aún así dice que será el candidato del PAN-PRD a la presidencia
municipal de Cosoleacaque, que ya lo amarró el líder petrolero, que es su voz
la que cuenta, no la de los militantes ni los simpatizantes, como si en Cosolea
el panismo fuera primera fuerza política. Dice que Romero Deschamps opera entre
enclaves panistas. Tiene otros afectos el mentado Félix: los Wade de
Minatitlán, que de por sí son repudiados. Bien por el PAN-PRD. Con arribistas
así asegura otra debacle en el sur…
