¡Viva
México perdido, cabrones!
Jorge Arturo Rodríguez | 08 septiembre de 2016
Tribuna Libre.- Hace unos días Salma Hayek expresó que México
le entristece, que el país necesita un candidato que le devuelva la dignidad,
entonces recordé la canción “Como un títere” que canta Amanda Miguel, toda
proporción guardada: “… muchas veces he intentado hacerme fuerte y olvidarte/
me da rabia porque casi se perdió mi dignidad sin embargo/ como un títere me
dejo manejar/ y todavía yo me pregunto por qué camino se llega a ti/ vivo
muriendo muertes pequeñas y esta agonía no tiene final/ sé que te pierdo y
tengo miedo/ si no es contigo, no quiero vivir…” ¿Dónde viviremos si no?
Y la actriz Hayek agrega: “Es un caos. Tan
bonito, la gente siempre tan alegre y ahora está triste, con miedo y con
sobrada razón. La gente vive torturada psicológicamente. Lo veo con mucha
tristeza; siempre con mucho amor y siempre está presente en mi vida, pero se
siente. Y a veces lo ves más cuando estás afuera, cuando no estás en tu
tierra”. A mí me da también tristeza, pero mucho más coraje, ¿qué se puede
hacer? Los caminos disminuyen, se acortan, los horizontes se ausentan. Por eso
a veces mejor mando todo por un tubo y me río, hay que continuar en la lucha y
no dejar que los pocos derroteros que quedan se nos vayan de la mano y se lo
apropien las autoridades nefastas, el crimen organizado, los malandrines de
cuello blanco, el Dios sin Dios de nuestros tiempos, sin ponerme de mamila con
tantos pensamientos baratos. Ahí está la realidad: un México perdido.
Mejor me río, le echo ganas a lo mío, lo
comparto, ayudo, respaldo, y construimos, y vuelvo a entristecerme y vuelvo a
carcajearme. ¡Viva México, cabrones! ¿O no? Por lo pronto les dejo lo
siguiente, que pasó en tiempos de Calderón, pero no ha cambiado mucho: “Es
obvio que en el DF, el Presidente tiene protección del EMP, chofer,
helicóptero, avión, limosinas, etc... Pero cuando está en Morelia, allá en su
tierra, al Presidente le gusta manejar él mismo, y como es una ciudad más
tranquila, a veces el EMP lo deja. Dicen que esa vez, al Presidente Calderón ya
le quedaba poca gasolina, así que se paró en una gasolinera y pidió que le
llenaran el tanque. Para su sorpresa, se dio cuenta que ni cartera traía.
¿Quién necesita efectivo cuando el Gobierno Federal, regularmente, se hace
cargo de sus gastos? Así que ahora tenía un problema: Calderón quería cargar
600 pesos de gasolina, pero no tenía con qué pagar. Tranquilo, Calderón le dice
al empleado de la gasolinera: "Mira, no traigo dinero, pero no te
preocupes, yo soy el Presidente de la República, y te garantizo que alguien
vendrá a pagarte". Tal vez en un espíritu LópezObradorista, o tal vez
porque el empleado no podía ni siquiera pagar una televisión, pero el empleado
no lo reconoció como Presidente. "¿Y cómo sé que realmente eres el
Presidente de México?", "¿qué puedes hacer para probarlo?", le
preguntó el empleado. Entonces, Calderón se quedó pensativo por un buen rato,
hasta concluir: "No, pues no se me ocurre nada, realmente se me dificulta
pensar en algo..." A lo que el empleado le preguntó: "¿De la verde, o
de la roja, señor Presidente?"
Como la sección de “La negra”, de La Jornada
Veracruz: “Pregunta: ¿Pero qué coños piensa el presidente? Respuesta: ¿El
presidente piensa?” (1 de septiembre de 2016).
De cinismo y anexas
Mi reconocimiento al maestro Nacho Pérez,
quien en entrevista comentó: “Mi obra que la vea la humanidad; esto es para la
humanidad, mi corazón y mi cuerpo está para la humanidad”.
