José Miguel Cobián | 06 octubre
de 2016
Tribuna Libre.- Así comenzó mi
miércoles. Un amigo de la cdmx me escribe comentando el presunto desaguisado
que tuvo el gobernador de Veracruz en los Pinos, dónde presuntamente no lo
dejaron hablar con nadie. Mi amigo que
por cierto es veracruzanos, me dice que está seguro de que eso pasó, cuando yo
le pregunto si le consta. Siempre he
dudado de muchas de las noticias que se publican porque no hay garantía de que
sea verdad o sólo un distractor (la famosa caja china) o un ataque político,
como el que apenas se dio cuando Edgar Hernández escribió –sin pruebas- que la
PGR había cateado la casa del gobernador electo de Veracruz, columna de la cual
se retractó al día siguiente pidiendo disculpas, y eso porque se trataba de
Miguel Ángel Yunes, si se hubiera tratado de un cualquiera, seguramente no lo
hubiera hecho. No tengo duda –le decía
a mi amigo-, de que el caso Veracruz va a crecer conforme pasen los días, y se
acerque el cambio de gobierno. Pero eso no significa que México haya cambiado y
que se combata la corrupción en el país, más bien, es un sacrificio en el altar
del pueblo. Y sobre todo, si no logran evitar que Miguel Ángel asuma el poder,
no le van a dejar la posibilidad de ser él quien realice el sacrificio mayor,
el gobierno federal y el PRI se le van a adelantar, para tener ellos el mérito.
Esta platica me hizo reflexionar sobre
mucho de lo que esta pasando y se dice a nivel nacional. Mis conclusiones van desde que todo es una
gran simulación para que todo aparentemente cambie y siga igual. El asunto es claro, mientras en el norte el
PAN está sufriendo por su ex gobernador de Sonora, el señor Padrés, ese que se
hizo una presa en su terrenito desértico, en el sureste, Duarte es el dolor de
cabeza del PRI, pues tanto lo exhibieron que ahora se convirtió en un grave
problema de imagen.
Pero, si fuéramos realistas, que pasa con
todos los gobernadores anteriores del PRI, del PAN, del PRD, que salieron
riquísimos de sus encargos. Por
mencionar algunos casos conocidos allí están los apellidos Moreira, Medina,
etc. Se han conocido corruptelas
también de gobernadores en funciones, pero si convienen al sistema, esos
gobernadores son protegidos y la auditoría superior de la federación mira de
lado. O mejor aún, saben hacer las
cosas, y no hay evidencia, salvo la percepción ciudadana. Lo cual los libra de
la supuesta y pretendida y sobre todo FINGIDA lucha contra la corrupción.
Hoy sabemos que hubo empresas fantasma en
Veracruz que facturaron miles de millones de pesos al gobierno del estado. Esa misma práctica se aplica en el resto de los
gobiernos estatales y en la federación.
Hoy el SAT dice que va contra los accionistas. Salvo cuando el fraude es muy burdo y son
accionistas conocidos y reconocidos, generalmente se da de alta a algún
campesino humilde, de esos que no saben leer ni escribir como socio de la
empresa, y como su representante legal.
Ellos son los socios que seguramente encontrará el SAT y a quienes les
va a aplicar todo el peso de la ley. Mientras que los verdaderos culpables seguirán
riendo y gozando de la vida. Pero sólo
investigan esas empresas fantasma en Veracruz. ¿Y el resto de los estados
que? Queremos que se investiguen en
todos lados.
En Veracruz todo parece indicar que
llegará un gobernado panista. Yo quisiera preguntarle si va a perseguir con el
mismo ímpetu a los ex funcionarios de gobierno del estado y también a los
funcionarios municipales panistas que han defraudado a sus conciudadanos. La respuesta es la misma que en la
federación, se revisará y se vigilará al que se porte mal con el sistema, al
que sea demasiado burdo en sus trapacerías, al que la población exija que sea
sacrificado en el altar de la lucha anticorrupción. Así se podrá continuar con el ciclo de
apropiarse de los recursos públicos en beneficio del poderoso en turno y al
mismo tiempo fingir que en México las cosas están cambiando.
La opinión pública veracruzana ya juzgó al
gobierno saliente. Y el juicio es
condenatorio. ¿Habrá tiempo en dos años
de realizar todas las auditorías, revisiones, pesquisas, iniciar querellas,
llevar a cabo la exhibición de pruebas, consignar ante un juez y luego lograr
una sentencia condenatoria? ¿Y luego?
Todo apunta a que si hoy fueran las
elecciones del 2018 habría alternancia una vez más. ¿Llegará AMLO a la presidencia? ¿Regresará
el PAN? ¿Con quien?. Margarita ya fue
primera dama y la experiencia es que durante el calderonato hubo corrupción,
aunque no tan marcada ni tan descarada como durante el peñato. ¿queremos más de lo mismo los
mexicanos? Y con AMLO también vimos opacidad
y corrupción aunque más discreta aún, con un mejor control de daños. ¿Eso queremos? ¿De los males el menor?
¿Qué quiere el mexicano? Todos los mexicanos sabemos que los partidos
políticos representan a la partidocracia que tiene hundida a la nación en un
saqueo interminable e infinito. Sin
embargo, cuando hay elecciones, nos sale el amor a la camiseta. Yo soy panista, yo soy priísta, es un honor
estar con obrador, yo soy de izquierda progresista. Es decir, no buscamos a los mejores hombres y
mujeres, anteponemos nuestros propios intereses, a los de la nación. Estamos orgullosos de que gane ¨nuestro¨
candidato, sin importar si es un delincuente reconocido, o un delincuente a
conocer. Sin preocuparnos de su
capacidad o preparación. ¨Ganamos¨ es el
grito de alegría. Y si es para puesto
ejecutivo, ganamos trabajos, ganamos negocios, ganamos someternos a la voluntad
de aquél por quien buscamos el triunfo, para obtener beneficios personales, y
no para beneficiar a México.
A nivel local se percibe muy claro. Los
que están a favor del alcalde en turno no le miran un solo defecto. Los que
están en contra no le ven ni una sola cualidad.
Eso demuestra que tienen intereses personales. Yo por eso desconfío de quien opina y señala
a los demás, pero jamás critica la ubre a la cual esta pegado. Y no se trata solo de empleados ya sea de
angora o comunes, también de organizaciones empresariales que se tienden al
piso a cambio de unas cuantas monedas del recurso público. Los sindicatos y agrupaciones sociales.
México definitivamente tiene el gobierno
que se merece, pues es el que los mexicanos buscamos en cada elección. Corruptos son el 99.9% los gobernadores,
alcaldes, ediles, etc. Pero seguimos
votando por el mismo partido, por el mismo grupo de personas. Y en los pueblos y lugares más alejados, en
las propias colonias es lo mismo.
Votamos por quien nos conviene a título personal. Voto por tal color, porque así quedo bien con
fulano, que el día de mañana en algo me puede ayudar. La moral, la ética ciudadana, en este país
son un árbol que da moras y una materia ya olvidada en la escuela.
Lo grave es que una vez que elegimos a un
gobernante, nos pasamos todo su período administrativo denostándolo, gritando
que es un corrupto, un ladrón, un flojo, un borracho (recordemos a Calderón),
un idiota (recordemos a Fox y Peña), etc.
Pero en la siguiente elección volvemos a votar no por el mejor sino por
quien nos conviene.
Y como los independientes no nos dan
suficiente certeza de beneficios a futuro, resulta muy raro votar por un
independiente, salvo cuando representa intereses claros de un grupo fuerte, que
lo respalda con todo, aunque una vez en el poder, una vez más demuestre que
es mediocre, como el resto de la
inepto-clepto-cracia que nos gobierna.
Y si, estoy pensando en el Bronco en Nuevo León.
Pero resulta que los miembros de la
inepto-clepto-cracia que nos gobierna salen del pueblo de México. Ese supuesto pueblo bueno, que a la primera
oportunidad, también se corrompe, roba, saquea, abusa… ¿De dónde va a sacar México buenos
gobernantes? Si en general no tenemos
una verdadera ética ciudadana y un verdadero amor por la Patria. Si permitimos corruptelas sin denunciarlas y
ni siquiera los partidos de oposición las denuncian sistemáticamente, sólo
algunas y siempre para sacar beneficio político, no para beneficiar a México.
Todas estas reflexiones surgen a partir de
un chisme político viejo… Y las comparto
contigo, con toda la desesperanza de saber que nada va a cambiar, porque los
mexicanos en realidad y en el fondo de nuestro corazón lo único que queremos es
que cambie el partido en el poder, a ver si con el nuevo nos va mejor a nivel
personal, pero jamás a nivel de sociedad.
No acabamos de entender que si nos va mejor a todos, nos va a ir mejor a
cada uno de nosotros. Y así, seguimos
jodiendo al prójimo en lo que podemos.
El término gandalla nació en México por obvias razones.
