* Impuesto violando la Constitución * Infamia en el Congreso de Veracruz * Carecía Diputación Permanente de facultades
para designarlo * Nació en Oaxaca * Represor de pensionados * Denunciado por 7 mil millones * Valida Trife triunfo de Morena en
Cosolea * También truena El Cisne
Mussio Cárdenas Arellano | 17 octubre
de 2016
Tribuna Libre.- Tortuoso como es,
Flavino Río se humilla por 47 días en el poder, impuesto por el Congreso, violando
la Constitución, con el estigma de la mano infame que reprime pensionados, del
hurto de 7 mil millones y la complicidad con el duartismo que descarriló a
Veracruz.
Su nombramiento,
de entrada, es ilegal. Lo elige Javier Duarte como sucesor y lo valida un gang
de diputados a modo, los maiceados que no vendieron su dignidad porque esa
gracia no habita en sus genes pero rentan su dedo para aprobar todo aquello que
esté fuera de la ley.
Fugado Javier
Duarte, Flavino Ríos Alvarado se convirtió en falso gobernador. Entró a los
bronces por una atarjea, levantando la tapa del drenaje priista, hediondo el
aroma, y así consumó el agravio sobre la Constitución de Veracruz y el rompimiento
del orden legal.
Día histórico el
miércoles 12. Por la mañana, la tele-renuncia del gordobés en vivo, a todo
color, en Despierta de Carlos Loret de Mola, donde hubo romance hasta que el es
gordo dejó de pagar cuota a la televisora de Azcárraga y entonces lo vapulearon
a placer, a flote las trastadas y corruptelas que antes callaron, el saqueo a
las arcas, la quiebra y el sangriento paso de los cárteles, en los que JDO
llegó a ser socio VIP.
Día de metralla,
su desastre era exhibido en cifras: 35 mil millones no solventados y reintegros
simulados que motivaron 53 denuncias penales por parte de la Auditoría Superior
de la Federación; investigación del Servicio de Administración Tributaria por
las empresas fantasma a las que JDO le otorgó 131 contratos por servicios que
nunca recibió, y las denuncias de Miguel Ángel Yunes Linares por
enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, evasión fiscal.
Y Javier Duarte
sonreía, se enchilaba, se asombraba, la mueca en cada expresión, el labio
torcido, los ojos saltones. Pura infamia, pura calumnia, se dolía. Se iba,
decía, para poder enfrentar las denuncias. Se iba por amor a Veracruz. Se iba
para enfilar a su sucesor al terreno penal.
Por la tarde el
duartismo volvió al carnaval. Las rémoras contra más de la mitad de la
Legislatura — diputados del PAN, PRD, PRI, el ex AVE Francisco Garrido y
Movimiento Ciudadano— repudiaban a Flavino, el secretario de gobierno que fue
tejiendo la telaraña en que enredó a Javier Duarte, filtrando información de la
PGR, moviendo la pluma de su prensa, agitando en las calles hasta echarlo del
poder.
Sin mayoría, el
proyecto Flavino iba a abortar. Lo mejor fue —¡vaya solución!— violar la
Constitución de Veracruz.
Actuó la Comisión
Permanente de la Legislatura estatal. Aprobó la solicitud de licencia de Javier
Duarte. Se acogió al artículo 48 de la Constitución, que le confiere facultades
sólo en caso de ausencia temporal para designar un gobernador interino. Pero
aquí se trataba de ausencia definitiva. Y así impuso a Flavino.
Ana Cristina
Ledesma López, panista, secretaria de la Mesa Directiva, describió dónde se
centraba la violación al texto constitucional, pues tenía que ser el pleno del
Congreso y no la Comisión Permanente la que designara al gobernador sustituto.
Y citó el artículo 47 de la Constitución de Veracruz:
“Cuando la falta
de Gobernador ocurriese en los cuatro últimos años del período respectivo, si
el Congreso se encontrase en sesiones, elegirá al Gobernador sustituto que
deberá concluir el período; si el Congreso no estuviere reunido, la Diputación
Permanente nombrará un Gobernador provisional y convocará al Congreso a
sesiones extraordinarias, para que, erigido en Colegio Electoral, haga la
elección de Gobernador sustituto”.
Ilegal e
ilegítimo, Flavino Ríos nace gobernador pero con vicios de origen.
Uno de los juicios
más certeros sobre este atraco político, lo emitió el doctor Francisco Berlín
Valenzuela, ex secretario de Gobierno, jurista intachable, presidente de la
Casa de la Cultura Jurídica en Veracruz y analista político. Señaló:
“Con suficientes
razones, se observa como una imposición de la mayoría en el Congreso que no
entendió de razonamientos jurídicos ni de interpretaciones parlamentarias,
poniendo en duda el proceder del órgano que tiene como misión la elaboración de
las leyes que norman el comportamiento social.
“No es admisible
que los miembros de este órgano desconozcan los principios básicos de la teoría
política y de la doctrina que asegura la existencia de un régimen democrático.
Su actuación sugiere que sólo acataron los designios de otro poder, lo cual
anula su independencia y autonomía.
“Al haber
procedido como lo hicieron demostraron su apego a la defensa de sus intereses
personales y partidistas poniéndolos por arriba de los principios que deben
regir a la actividad política de los representantes populares”.
Y alude al
beneficiario de la transgresión constitucional:
“Este indebido
procedimiento que se siguió en el nombramiento del Doctor Flavino Ríos Alvarado
para que termine el periodo de Javier Duarte de Ochoa, llama la atención sobre
todo porque la persona que fue nombrada en este cargo obtuvo su grado de Doctor
en Derecho con una tesis sobre ‘Derecho Parlamentario’ que el suscrito (o sea
Francisco Berlín) dirigió y que me hace ver que ya olvidó el contenido de lo en
ella consignado, no obstante su
experiencia legislativa en los congresos federal y local”.
Sugiere a los tres
integrantes de la Comisión Permanente que votaron en contra, Ana Ledesma,
Alejandro Zairick y Cuauhtémoc Pola, que hagan valer su derecho a interponer
una acción de inconstitucionalidad por violación a normas de carácter general.
Simula Flavino
Ríos que es gobernador. Sus primeros día de ilegal son teatro puro. Viaja y se
pavonea. Dialoga y actúa. Dice que le pedirá una “ayudadita” al presidente
Enrique Peña Nieto, como si el naufragio de Veracruz se evitara con una limosna
de Los Pinos, y que acudirá a la Secretaría de Hacienda para obtener recursos y
así pagar salarios y aguinaldos.
Sólo los que andan
en otro mundo le creen. En las calles de Xalapa sigue el caos. Marchan
pensionados y maestros. “¿Pagas o Pegas, Flavino?”, se lee en cartulinas. “Mi
salario sirve para alimentar a mis hijos; exijo mi salario en tiempo y forma”,
reza otra, en las manos de una joven madre que en su fular carga a su pequeño.
Tienen vivo el
recuerdo de la felpa a los pensionados, el 23 de diciembre de 2015, cuando
bloquearon avenida Enríquez exigiendo el pago de sus quincenas y su aguinaldo,
molestos todos y algunos más pues les entregaron cheques sin fondos. Flavino
reconoció que él envió a la Policía Estatal.
Otros le imputan
que es copartícipe del desvío de 7 mil millones de pesos en el Instituto de
Pensiones del Estado. Flavino era uno de los 13 integrantes del Consejo de
Administración del IPE, a quienes denunció la Coalición de Pensionados
Independientes (Copipev) por haber permitido que fuera saqueada la reserva
técnica del instituto.
Flavino Ríos es un
fraude político. Nació en Oaxaca, fue llevado muy niño a Minatitlán y ahí con
el paso de los años, con otra acta de nacimiento inició su carrera política
como veracruzano.
Ser oaxaqueño es
orgullo y no le impedía hacer política. Pero algo lo avergonzó. Su arraigo le
viene de toda la vida, más de 60 años en suelo veracruzano. Pero la existencia
de dos actas de nacimiento habla de trampas y ética nula.
Documentó su caso
el extinto político César Vázquez Chagoya, autor de la columna Pasillos del
Poder. El 28 de junio de 2007 exhibió el timo, las dos actas, la historia, al
tramposo monumental.
Mogoñé, municipio
de San Juan Guichicovi, lo vio nacer el 22 de diciembre de 1950. Cuando iba a
cursar su carrera de abogado, acudió a su lugar de origen, certificó esa acta e
ingresó a la Universidad Veracruzana.
Y de pronto, en
1974, siendo regidor en Minatitlán, logra que le expidan otra acta de
nacimiento, en la que hace constar que nació en la petrolera ciudad del sur de
Veracruz.
Estimaba Vázquez
Chagoya que su liga con Carlos Brito Gómez, subsecretario de Gobierno con
Rafael Hernández Ochoa, le abría amplias perspectivas de crecer políticamente.
Algún día, quizá, llegaría a ser gobernador.
Diputado local,
diputado federal, regidor, líder cenopista, secretario de Educación dantista,
consejero de Alejandro Montano, secretario ejecutivo del Consejo Estatal de
Seguridad Pública, secretario de gobierno con Miguel Alemán y potencial
aspirante a ser su sucesor. Y a cuestas llevaba su acta apócrifa.
Fidel Herrera lo
mantuvo a raya. Javier Duarte igual. De ahí sus exabruptos, la tenebra, la
insidia cuando se tocaba el tema del gordobés. De inexperto, improvisado,
políticamente verde, no bajaba al gobernador. Y a las cifras que esgrimía
Javier Duarte, la deuda de Fidel, los 3 mil 500 millones en los que nadie
creyó, Flavino Ríos respondía con una evidencia contundente: el Plan
Veracruzano de Desarrollo, de la autoría de JDO, señalaba que entre deuda
bancaria y deuda a proveedores sumaba 34 mil millones de pesos. Y cuanto podía
se lo mostraba.
Su imposición es
de antología. La consuman los miembros de la Comisión Permanente del Congreso
de Veracruz, la bancada duartista, la cofradía de las rémoras.
Jurídicamente, lo
que decida Flavino Ríos, los acuerdos que suscriba, las acciones de gobierno
que adopte, los dineros que pague, están viciados de origen. Su caso, estiman
los panistas, será llevado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Si la SCJN
resuelve en contra, Veracruz habrá permanecido sin gobernador desde el día en
que Javier Duarte fue obligado a abdicar.
Qué historia la de
Flavino. Es el Hugo Conti de Luis Spota en Casi el Paraíso, versión tropical.
Conti no era príncipe; Flavino no es veracruzano. También él miente, también
engaña, también embauca a los incautos. Y al final lo pillan.
Es el falso
gobernador de Veracruz.
Archivo muerto
Retiene Morena el
distrito de Cosoleacaque. Falla su favor el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, sala regional, este jueves 13, cuando hasta los
morenistas daban por hecho irían a elección extraordinaria. Rocío Pérez Pérez
será la diputada local, cuyo triunfo se empañó, no en las urnas sino en el
manoseado recuento de votos, en el órgano electoral, y el traslado de los
paquetes electorales a Xalapa sin proveer las medidas de seguridad en apego al
principio de legalidad. Según el Trife regional, el Tribunal Electoral de
Veracruz realizó una valoración deficiente de las pruebas presentadas, lo que
determinó la anulación de los comicios. Ahora el Trife revoca la resolución y
le restituye al Movimiento de Regeneración Nacional el triunfo. Rocío Pérez
será diputada ante el Congreso… Otro que truena es Alberto Silva, alias el Pato
de Tuxpan, alias El Cisne. Deja la Coordinación de Comunicación Social del
gobierno de Veracruz donde era literalmente un cero a la izquierda, sin dinero
para maicear a los textoservidores, sin nada que informar como no fueran los
disparates de Javier Duarte, entonces gobernador. A lo más que llegaba Silva
Ramos era orquestar las respuestas tuiteras del gordobés, capoteando la
metralla, las filtraciones de prensa, la persecución de la PGR y de la
Auditoría Superior de la Federación. Lo suple Polo Pascasio, del staff de
Prensa, quizá sólo como una formalidad pues a 44 días de concluir el sexenio ni
quien fume al gobernador espurio, Flavino Ríos Alvarado…
