* Estrechan el círculo sobre familiares y
amigos * Lo suyo no es por justicia * Es para que afloje * La supuesta detención de Mónica Macías * No hay orden de aprehensión sobre la
cuñada * Morena y sus
regidurías-tómbola * Ibarra Macías se
fue * Deja Obras Públicas
Mussio Cárdenas Arellano | 26 octubre
de 2016
Tribuna Libre.- A las puertas del
infierno, Javier Duarte sabe que lo suyo no es por justicia. Lo asedia el
círculo peñista por el dinero amasado, el saqueo a Veracruz, lo robado al
erario. O lo comparte o lo comparte. Que escoja.
Cerca EPN a su
familia y amigos, a la pandilla con la que desapareció 35 mil millones de
pesos, quizá más, del erario público, participaciones federales etiquetadas
para obra y servicios, que tomaron rumbo incierto.
Aprieta a su
estado mayor, a Karime Macías Tubilla, su esposa, y Mónica, su cuñada; a los
amigos y socios, los Mansur Beltrán, a Mansur Cisneyros, a Janeiro Rodríguez; a
los hermanos Duarte —Cecil con sus 300 placas de taxi, Daniel del que se afirma
es el vínculo hacia las cuentas bancarias en España— y a los ejecutores del
peculado, Spinoso y Deantes, Tarek y Mota, Silva —El Pato de Tuxpan— y
Carvallo, Porres y Benítez.
Ya clandestino,
prófugo de la justicia, queda claro que Javier Duarte corrompió sin distingo,
lo mismo al salinismo que controla la Secretaría de Hacienda, a las consultoras
que refinancian deuda bancaria, a Aspe y Videgaray, que al equipo cercano al
presidente Enrique Peña Nieto. Compró protección pero no terminó de repartir o
sus encubridores quisieron más.
Sólo Javier Duarte
y unos cuantos saben el monto real de lo robado a Veracruz. Y es ahí donde el
sistema aprieta, embiste a la familia de su esposa Karime Macías Tubilla, a sus
hermanos, implicados todos en negocios con el gobierno de Veracruz, a los
amigos que ya comienzan a hablar.
Conlleva el asedio
información real y palos de ciego, revelaciones de dos testigos clave y notas
infundadas. Todo sirve para potenciar la presión sobre el ex gobernador.
Un rosario de
patinadas periodísticas comenzó a darse desde el jueves 20, cuando el periódico
El Financiero afirmó, categórico, que existían órdenes de aprehensión contra la
madre y hermana de Karime Macías.
Textual, decía su nota:
“María Virginia
Yazmín Tubilla Letayf y Mónica Ghihan Macías Tubilla, suegra y cuñada del
gobernador con licencia de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, son también
prófugas de la justicia.
“Ambas, al igual
que Duarte, tienen orden de aprehensión por el delito de delincuencia
organizada y lavado de dinero, confirmaron a El Financiero autoridades
federales.
“Ayer mismo, la
procuradora General de la República, Arely Gómez informó que fueron nueve las
órdenes de aprehensión que obtuvieron de un juez por el caso Veracruz”.
Un día después, el
viernes 21, un hecho ocurrido en el aeropuerto de Minatitlán, también llamado
de Canticas, cimbró al clan Duarte-Macías y esclareció la situación legal de
Mónica Ghihan Macías Tubilla.
A las 21:12 horas,
Milenio dio por hecho la aprehensión de la hermana de Karime Macías. En su
cuenta de Twitter publicó: “Detienen a cuñada de Javier Duarte (@Javier_Duarte)
en Coatzacoalcos.
A partir de ahí se
suscitó una vorágine de información, el desenfreno total, noticias sin
confirmar que surcaban las redes sociales, todas en el sentido de que la
detención de Mónica Macías era real. Y no lo fue.
Medios y
reporteros repetían la “primicia” de Milenio, reforzada por un video en que se
observa a la hermana de Karime Macías y su esposo, José Armando Rodríguez
Ayache, hablando con agentes de la PGR.
En una imagen poco
esclarecedora, a distancia, sin sonido claro de lo que se decía, se daba por
hecho que aquello era una aprehensión. Y no lo fue.
El hecho ocurrió
al filo de las 17:30 horas. Ante la mirada de personal del aeropuerto y de
pasajeros que aguardaban su vuelo, Mónica Macías y su esposo dialogaban con los
agentes.
Minutos después,
ambos, así como su nana y un pequeño, partieron en un vuelo de Aeroméxico.
Un reportero de
INFORME ROJO recogió testimonios del personal del aeropuerto, elementos de
seguridad y pasajeros, quienes fueron descartando que se tratara de
aprehensión. Fue “una entrevista” de la PGR, reveló una de las fuentes.
Faltaban unos minutos para las 9:30 de la noche.
Captó imágenes del
despliegue de agentes, algunos apostados en los accesos a la terminal aérea
para impedir la labor informativa.
Una hora más
tarde, Denise Maerker abrió la emisión del noticiario 10 en Punto y en el
avance de sus cinco notas principales no aludió a la “detención” de la cuñada
de Javier Duarte.
Poco antes de
concluir la emisión citó la posición de la PGR: fue una “entrevista” que le
realizaron los agentes a Mónica Macías y esposo. Y los dejaron ir porque no
están acusados de nada.
Milenio corrigió.
Dijo que los agentes habían “interrogado” a la hermana de Karime Macías.
Mientras, el error
informativo había viralizado las redes sociales, desenfrenado el embate de los
tuiteros y los amigos en Facebook, que tuvieron que recular.
Fue Milenio y su
ausencia de malicia. Y su falta de rigor periodístico para confirmar una
información.
Corrió la versión
de que el padre de la esposa del ex gobernador, Tony Macías, había sufrido un
preinfarto y se hallaba internado de emergencia en la clínica Semedis. Tampoco
fue cierto. Lo desmintieron abogados y ayudantes del suegro incómodo.
Sin embargo, el
hecho le sirvió a la familia Macías Tubilla para destacar que Mónica no tiene
orden de aprehensión.
Su nombre, sin
embargo, aparece en la adquisición de tres departamentos en Torre Pelícano, en
Boca del Río; un cuarto departamento es propiedad de su esposo, José Armando
Rodríguez Ayache. Mónica Macías suele ser vista al salir de una vivienda en
Residencial del Lago, en Xalapa.
Una casa más está
registrada como propiedad suya en Woodlands, suburbio de Houston, ahí donde los
duartistas intentan la reconquista de Texas.
Otros alfiles de
Javier Duarte son movidos por la PGR y sus testimonios, filtrados a los medios
de comunicación, sirven de mensaje a Javier Duarte: o comparte lo robado o lo
comparte.
Uno de ellos es
Moisés Mansur Cisneyros, amigo de juventud del ex gobernador de Veracruz,
implicado en la red de prestanombres duartista, el que lo nombró heredero de
tres bienes en la ciudad de México cuando Mansur contaba con 30 años de edad y
Javier Duarte 33. Un edificio en Prado Norte 135 sirve para operar la compra de
viviendas en el extranjero.
Desde Vancouver,
Canadá, habló Mansur Cisneyros. Reveló detalles de la operación saqueo, nombres
de “socios” de Javier Duarte, y deslizó cierto resentimiento por haber sido
hecho a un lado.
De los alcances de
Moisés Mansur, lo que implica al ex gobernador, da cuenta el periodista
Raymundo Riva Palacio, en su columna Estrictamente Personal:
“En la gestión de
Duarte, su esposa Karime Macías Tubilla era la fuerza política del gobernador,
pero Mansur, el operador financiero. No tenía cargo público, pero según
empresarios veracruzanos, si alguien quería hacer obra en el estado, tenía que
pasar por él. ‘Designaba a quién se le daba la obra y decidía en qué términos’,
dijo una persona que conocía el modus operandi. Los empresarios se han quejado
hace tiempo que les cobraban comisiones, que comenzaron con 10% del total de la
obra asignada, que subió después a 15% y terminó, en algunos casos, en 30%.
Varios secretarios de Finanzas de Duarte renunciaron por lo imposible que era
conciliar su trabajo con un poder en las sombras, y varios de ellos fueron
llamados a declarar por la PGR en la indagatoria contra el gobernador con
licencia.
“Mansur era la
puerta a la red de familiares y funcionarios que utilizaron el erario
presuntamente en su propio beneficio. El entramado de la presunta corrupción
fue construido durante años por Duarte, Mansur y, detrás de ellos, Karime, cuya
puerta tenía que tocarse siempre que se quería asegurar que las cosas salieran
como se deseaba. La esposa de Duarte tenía gran influencia sobre el gobernador
y fue ella, por ejemplo, quien llevó a Rubén Aguilar, el ex vocero del presidente
Vicente Fox, a asesorarlo en imagen y comunicación, e incorporó a su primo,
Jorge Fernando Ramírez Tubilla como subsecretario de Ingresos, desde donde
llenó de auditorías a empresarios al inicio de la administración aparentemente
para sensibilizarlos del trato que tendrían con el nuevo gobierno. Cómo se
estableció la correlación persecución-presión-negociación no se ha podido
documentar todavía”.
Apunta Riva
Palacio:
“Todos los
presuntos delitos relacionados con la corrupción pasaron por él. Por ello, su
largo papel de confidente y socio de Duarte y su esposa, le dan la calidad de
fuego para hundir a sus amigos. Quien lo escogió, supo que sería la bala de
plata contra el ex gobernador”.
Y Riva Palacio se
pregunta: A cambio de qué.
Mansur Cisneyros
ya indiciado en la pesquisa por las 33 empresas fantasma usadas para defraudar
a Veracruz, cobrando 940 millones, quizá 3 mil millones, por obras y servicios
que no le otorgaron al gobierno duartista. Sirvieron para lavar dinero.
Alfonso Ortega
López, abogado fiscalista, quien reconociera ser prestanombres de Javier
Duarte, ubicó a Karime Macías en su estatus real: era quien determinaba hacia
qué “empresa papel” o LLC o controladora se canalizaban los dineros desviados
del erario de Veracruz para adquirir viviendas en Miami y Nueva York.
Ortega acudió de
manera voluntaria a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de
Delitos Federales (SEIDF) y realizó una declaración sorprendente, pues implica
directamente a la esposa del ex gobernador.
“Se compraban
inmuebles —dijo al periódico Reforma— y después, Karime Macías, esposa de
Duarte, le daba instrucciones para endosar y transmitir a terceros las acciones
de las LLC tenedoras de las propiedades a fin de borrar el rastro de las
operaciones”.
Se cierra el
círculo. Los amigos de Javier Duarte negocian su libertad o penas menores. Lo
abandonan. A cambio de información y, sobre todo, de revelar dónde puede estar
el paradero de los 35 mil millones, quizá más, robado a Veracruz, ganan
impunidad.
Ninguno de esos
nombres son labor del gobierno priista. Los menciona el hoy gobernador electo
Miguel Ángel Yunes Linares, en la denuncia que interpuso el 3 de abril pasado
ante la Fiscalía General de Veracruz como integrantes de la red de
prestanombres, casi 40, que sirvieron para saquear las finanzas estatales.
Yunes azul
describe parte de la ruta del dinero robado pero se guardó lo medular de la
información para cuando se sentara en el sillón más importante del palacio de
gobierno en Xalapa.
Es la refriega por
el dinero lo que marca la conflicto Duarte-Peña Nieto. En los días de campaña,
cuando el priista Héctor Yunes contendía por el gobierno de Veracruz, su
partido embestía a diario a Javier Duarte.
Manlio Fabio
Beltrones, entonces líder nacional; Carolina Monroy, secretaria general; el
diputado Jorge Carlos Ramírez Marín; el ex dirigente nacional, César Camacho
Quiroz; la ex senadora Beatriz Pagés Rebollar, arremetían contra Javier Duarte,
exigían su renuncia, lo retrataban como fue: el peor lastre del PRI y el peor
gobernador en la historia de Veracruz.
En el fondo, lo
que requerían de Javier Duarte era el dinero. Gabriel Deantes, su ex secretario
de Trabajo y encargado de maicera y comprar votos, fue pillado en un audio en
que le sugería contratar un crédito de 20 mil millones de pesos para usarlo
como moneda cambio con el candidato del
PRI. Si ganaba la elección se lo dejaba para que trabajara. Si no, se lo
llevaba. Y se lo llevó.
Javier Duarte se
comprometió a financiar la campaña priista. Soltó mil millones de pesos, del
erario público obviamente, y se preguntaba cómo los había dispersado Héctor
Yunes (Raymundo Riva Palacio. Estrictamente Personal, 23 septiembre 2016). ¿O
no los dispersó?
Pero de mil
millones de pesos a 20 mil millones hay un mundo de distancia. Es lo que exige
el círculo de poder que lo asedia, que promete encarcelar a la familia
Duarte-Macías, que ya comienza a hacer cantar a los cómplices.
Ha de entender el
ex gobernador que lo suyo no es por justicia. Es porque o comparte lo robado o
lo comparte.
Y si no, en Los
Pinos no cederán.
Archivo muerto
Intempestivamente,
Guillermo Ibarra Macías se fue. Dejó la dirección de Infraestructura de la
Secretaría de Obras Públicas y Desarrollo Urbano del ayuntamiento de
Coatzacoalcos, donde era el rey. Ninguna obra se asignaba sin su visto bueno.
Ningún contratista se le iba vivo. Obras que se realizan con presupuesto
federal, que debían ser transparentadas al máximo, las contaminó, fraccionó,
otorgó a constructores afines. Un vasto expediente documenta el sinfín de
irregularidades que distinguieron a Ibarra Macías como el rey de las obras del
joaquinismo. Afecto a la violencia, un día ordenó una golpiza al ingeniero Guillermo
Drago en plena sede de la Dirección a su cargo, él como autor intelectual, su
chofer como ejecutor de la violenta agresión. Otro día se le vio con un chicote
en la mano enfrentando a maestros disidentes que se manifestaban y pretendían
irrumpir al paso de los competidores de triatlón, en los Juegos
Centroamericanos, en el malecón de Coatzacoalcos. Se fue cuando se difundía en
prensa nacional, estatal y local que es parte de la red de prestanombres del ex
gobernador Javier Duarte de Ochoa y pariente cercano, cercanísimo al suegro
incómodo, Jesús Antonio Macías Yazegey. Lo último, lo del parentesco con Tony
Macías, nada real. Es de otros Macías. Según trasciende, deja el ayuntamiento
de Coatzacoalcos por otros proyectos, personales, fraccionamientos habitacionales
en otras entidades… No malas, pésimas noticias para las tribus morenistas que
ya se veían en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Por tómbola, no por dedazo
cupular ni elección interna, serán asignadas las regidurías clave, las primeras
de la planilla de Morena en la contienda por la alcaldía, en 2017. Se aplicará
esa fórmula para las posiciones 1, 2 y 4, en las que cualquier integrante del
partido de Andrés Manuel López Obrador, alias El Pejemesías, puede acceder;
sólo basta con levantar la mano, esperar un golpe de suerte y a despachar como
edil, tenga o no idea de lo cómo se cogobierna un ayuntamiento. Las posiciones
3 y 5 se determinarán por elección o por decisión superior. Si Morena ganara la
presidencia municipal, mínimo se estaría adjudicando siete regidurías, pero si
perdiera, aún logrando una altísima votación, si acaso tendría cinco regidores,
tres ellos producto de la tómbola…
